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La jutba de la despedida de Mansur Abdus-Salam

Como una Jutba de la Despedida, nuestro hermano Mansur nos regaló unas elocuentes palabras que contienen en esencia el núcleo de su legado espiritual

09/10/2010 - Autor: Webislam - Fuente: Webislam
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La jutba de la despedida de Mansur Abdusalam | Duración: 00:27:57 | Idioma: Español

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Sheij Mansur Abdussalam Escudero
Sheij Mansur Abdussalam Escudero

Siguiendo el rastro de aquella irrepetible Jutba del Adiós que el profeta Muhámmad, la paz y las bencidiones sean con él, diera poco antes de partir hacia el más allá, nuestro hermano Mansur nos regaló con esta otra jutba, coincidente con la fiesta del final de Ramadán, la fiesta de Id al Fitr, en la que desgrana las mejores recomendaciones para sus hermanos y para la Ummah. Recomendaciones a la práctica de las virtudes que caracterizan al buen musulmán tomando como ejemplo la vida y carácter del mejor de los Mensajeros, siguiendo su ejemplo y procurando, en la medida de la capacidad de cada uno, de llevarlas a la práctica en sus vidas cotidianas.

Ashadu an la ilaha illa Allah wa ashadu anna Muhammad abduhu wa rasuluhu.
La ilaha illa Allah wahadahu la sharika lahu, lahu al-mulku wa lahu al-hamd wa hua ala kulli ‎shayn qadir
.

Declaro que no hay otro Dios sino Allah, que no hay nada sino Allah, Allah es el más grande, ‎Allah es el más grande. Allah es lo que no puede ser imaginado, lo que no puede ser ‎concebido, lo que está más allá de cualquier pretensión y de cualquier imaginación. Él es el ‎Creador de los cielos y de la tierra, el que da la Vida y el que da la Muerte, el que hace surgir ‎la vida de la muerte y el que da la muerte a los que están vivos; Él es el conocedor de todas ‎las cosas: ni una sola hoja de un árbol se mueve sin su conocimiento, sin su poder. No hay ‎nada sino Él y a Él pertenece toda alabanza y toda la gloria. No hay esfuerzo y no hay poder ‎sino por Él. Nosotros somos sus siervos y debemos estar agradecidos si queremos ser ‎conscientes en cada instante y en cada respiración de su poder, de su gloria, de su ‎misericordia y de su perdón. Él es al-Gafur, al-Gafar, al-Gafir, al-´Auf, el que perdona hasta ‎borrar cualquier traza de falta en nuestras conciencias y en las conciencias de los demás.‎

Assalamu aleykum wa rahmatu Allahi wa barakatuhu

Gracias a Allah por esta gran reunión, por habernos hecho posible estar aquí juntos en ‎hermandad, unidos en nuestros corazones y unidos en nuestras intenciones. Gracias a Allah ‎por habernos permitido hacer un mes de ayuno, de restricción y de autodisciplina; y por ‎permitirnos un año más, o un año menos hasta el final de nuestra vida, el poder cumplir con ‎uno de sus cinco principales preceptos. Alhamdullilah por este bendito reglo que nos ha ‎impuesto, por nuestro bien, para que podamos purificarnos, para que aprendamos a ‎desprendernos de lo superfluo, para que aprendamos a prescindir de lo que no necesitamos, ‎para que aprendamos a apreciar tantos regalos como tenemos en cada momento, para que ‎aprendamos que la comida los alimentos la bebida, etc. son dones sagrados, son dones que, ‎por su abundancia y su cotidianeidad, olvidamos que son regalos que no todos los seres ‎humanos tienen; para que aprendamos el favor de esos favores y aprendamos a refrenarnos ‎y a darle el valor que tienen, para que aprendamos a no desperdiciar, a ser solidarios con ‎nuestros hermanos y a ser conscientes de las necesidades que tienen otros seres humanos ‎en todo el mundo; para que vayamos de la abundancia a la escasez, para que recordemos ‎que nuestra condición es la de siervos, la de necesitados y la de precariedad. Es en la ‎precariedad del ayuno, en el silencio al que lleva la privación, cuando surge con mayor ‎facilidad la consciencia de Allah, la taqwa, el ser conscientes de que Él es el dador de todos ‎los bienes.‎

Fa bi ayyi alaai rabbikumatu kaddiban.
Cuál de los favores de vuestro señor negareis.
(Corán, 55:12)

Cuántas veces repite Allah en el sagrado Corán esta aleya. Cuántos favores, cuántas cosas ‎nos está dando en cada instante y cuantas veces olvidamos que todo es el favor de Allah, que ‎no solamente la comida, la bebida, la riqueza, el vestido, la vivienda, la compañía y todo lo ‎que tenemos es un puro favor de Allah. En un instante podemos perderlo, y lo perdemos en ‎el mismo instante en que olvidamos que eso es un regalo de Allah, que eso es un favor de ‎Allah. Ese es uno de los muchísimos sentidos que tiene este mes bendito: el de hacernos ser ‎conscientes de que todo en la vida es un regalo, es un regalo del que tenemos que ser ‎conscientes, un regalo que, al mismo tiempo, es precario y podemos perderlo en cualquier ‎momento. También tiene el sentido de hacernos conscientes de que la respiración que ‎estamos haciendo en este mismo instante puede ser la última. Es entonces cuando iremos al ‎encuentro, regresaremos a aquello de lo que procedemos y de lo que siempre hemos sido, ‎allhamdulillah. Alhamdullilah por este bendito mes.‎
Y yo pido a Allah que este mes sea un entrenamiento, que nos haya servido como un ‎entrenamiento para que, durante el resto del año, no abandonemos esa conciencia, ese ‎estar alerta de la presencia del Creador, de la presencia del que todo lo da, de la presencia ‎del que todo lo puede quitar; y que sirva también para que seamos más humildes, más ‎generosos y más solidarios; para que seamos capaces de dar preferencia a las necesidades de ‎nuestros hermanos sobre las nuestras propias, porque el gozo y la felicidad está en el gozo y ‎la felicidad el otro, y mientras alguien sufra también sufre el otro.‎

El profeta Muhammad, la paz sea con él, dice que los musulmanes son como los dedos de ‎una mano que se apoyan unos a otros y que los musulmanes somos como un cuerpo en el ‎cual, si una parte sufre, todo el cuerpo sufre y, en consecuencia, tanto nuestra felicidad como ‎nuestra tranquilidad, como nuestro sufrimiento y nuestro dolor, ésta condicionado por la ‎felicidad o el sufrimiento de quienes están a nuestro alrededor en primer lugar, porque son ‎los que percibimos más claramente, los que vemos y sentimos más próximamente. Toda la ‎humanidad, todos, de alguna forma, estamos sintiendo lo que otros sienten y el sufrimiento ‎que puedan tener en otras partes del mundo también es parte de nuestro sufrimiento. Esa ‎es la conciencia que pedimos a Allah que nos expanda, para poder sentir que toda la ‎humanidad somos hermanos, que todos procedemos de los mismo padres, que todos somos ‎el resultado de la voluntad de Allah de estar en este mundo, el gran regalo de persistir en ‎este mundo. Todos volveremos a Él. ‎

Este es un día de alegría y gozo, porque estamos juntos y hemos pasado juntos estos 29 días. ‎Gracias a nuestros hermanos de Níger, con los cuales nos sentimos tan unidos, con la ‎presencia aquí de nuestro hermano Mustafa. Se han creado vínculos de hermandad y ‎fraternidad con un pueblo tan bendito como es el pueblo de Níger, un pueblo que Allah priva ‎de bienes materiales y sin embargo regala, sin límites, tanta sabiduría, tanto goce y tanta paz. ‎Yo soy testigo de ello y lo declaro, porque los bienes materiales no dan la felicidad. No por ‎mucho tener, no por mucho comer o por mucho beber, no por las muchas posesiones que se ‎tengan, se consigue la felicidad, en absoluto, es una carga. El saber estar en la precariedad, el ‎saber estar contentos con lo que Allah nos da en cada momento y con lo que nos quita, es la ‎clave y el secreto para ser feliz, porque esa es su voluntad. Por eso siento que este id tiene ‎una especial vinculación con nuestros hermanos africanos. Digo Níger, pero esa es la ‎denominación que han dado los colonialistas, pero no es Níger, es el pueblo de África, es el ‎pueblo ancestral que aún conserva, esperemos que por mucho tiempo, tradiciones tan ‎hermosas y tan valiosas que esperamos que no sucumban a la dominación y a la influencia de ‎eso que llamamos occidente, ese mundo del consumo del despilfarro, de la falta de valores y ‎de la falta del sentido de la vida. Ahí tenemos una reserva espiritual tremenda de gente de ‎conocimiento, de gente que está en estado de fitra y de sumisión. Para ellos y para todos los ‎que están necesitados en este día y que quizás no tengan ni unos dátiles que llevarse a la ‎boca en una fiesta como esta, le pedimos a Allah que les de lo mejor en esta vida y lo mejor ‎en la otra, no en la medida en que nosotros medimos las cosas, sino en la medida en que Él ‎mide las cosas, y que nos dé a nosotros contentamiento con lo que tenemos y nos ‎incremente cada instante en la conciencia de Él.‎

Allâhumma sâlli ‘ala sayyídinâ Muhâmmadin
al-fâtihi lima úghliqa wa-l jâtimi lima sâbaqa
nâsiril-hâqqi bilhâqqi wal-hâdi ila sirâtikal-mustaqím
wa ‘alâ âlihi hâqqa qâdrihi wa miqdârihil-’adím‎.

Oh Allah, bendice a Muhammad,
el que ha abierto lo que estaba cerrado, el que ha sellado cuanto le ha precedido
el que ha socorrido a la Verdad con la Verdad, el que guía hacia tu Sendero Recto.‎
Bendice a los suyos según el valor de su grado y mérito inmensos.‎
‎(Salat al-Fatih)‎

Pido a Allah bendiciones sobre el profeta Muhammad, nuestro guía, nuestra referencia y ‎nuestro modelo. Pido a Allah bendiciones sobre él en la manera en la que Allah dice que ‎pidamos sobre él, y que las bendiciones que pidamos sobre él también vengan sobre ‎nosotros. Él es el propósito de la creación y él está en la luz que hay en todas las cosas. Él es el ‎sello de los mensajeros, quien reúne las cualidades de todos los mensajeros. Allah dice que ‎no hace distinción entre ellos, todos tienen el mismo rango, todos son las expresión de su ‎misericordia por la humanidad para llevar una guía, una luz, una referencia y un modelo de ‎conducta. A nosotros nos ha regalado al último, al que reúne y completa todos los círculos de ‎revelaciones que han existido en nuestra tierra desde la creación de Adán. Él ha traído el ‎mensaje para nuestros días, el ha traído un modelo de conducta que, por su riqueza, es un ‎paradigma en el cual podemos tener una referencia para cada uno de nuestros actos. La ‎simplicidad en la que el vivió, la simplicidad del mundo en el que él se desenvolvió, es lo que ‎permite que de él podamos coger un ejemplo arquetípico, un ejemplo que se pueda aplicar a ‎situaciones tan complejas como las que tenemos en nuestra sociedad, porque su forma, su ‎sunna, que no es lo que hizo únicamente, sino como lo hizo, con qué intención las hizo y con ‎qué expresión. Eso es la sunna y eso es lo que permite que un musulmán aquí en Andalucía, ‎en China o en África, con diferentes trajes étnicos o con diferentes lenguajes o con ‎diferentes comunidades, podamos hacer lo mismo haciendo cosas diferentes, porque la ‎sunna no está en vestirse con una chilaba o con un gorro, o hacer una cosa u otra, sino en ‎cómo se hace, como lo hacemos, con qué conciencia o intención lo hacemos. En la medida en ‎que esos actos los hagamos reflejando la forma en que lo hizo nuestro mensajero, ‎estaremos siguiendo la sunna, sino lo que estaremos haciendo será una burda imitación de ‎formas externas.‎

También pido a Allah que nos de ese conocimiento profundo de los estados que tuvo ‎nuestro amado profeta y que nos haga saborear como hizo y como hacia las cosas, que ‎intención tenía cuando hacia las cosas, y que nos dé un poco, por lo menos, de su forma de ‎actuar, de su conducta, de su forma de hablar, de su forma de andar, de su forma de sentir, ‎de su forma de mirar, de su forma de tratar a los demás, de su forma de tratar a sus mujeres, ‎a sus hijos, a sus compañeros y a las cosas, que nos dé el regalo de poder verle, bien sea en ‎esta forma de visión o como Él quiera que sea, o que al menos nos dé el gusto de poder ‎saborear su presencia, aunque sea una sombra, aunque sea solamente su pie o su mano.‎

Le pido a Allah que nos mantenga en su sunna, que nos haga una comunidad basada en el ‎conocimiento, en la generosidad y la solidaridad y la justicia, que fortalezca a la umma y a la ‎comunidad de todos los creyentes, se dirijan a Dios con el nombre que sea, a todos los que ‎sinceramente le buscan, que a todos los que están sufriendo la injusticia les de paciencia y ‎que les haga ver y sentir que Allah es justo por encima de las formas y de las circunstancias de ‎nuestra vida en las cuales en algún momento nos pueda tener. ‎

Le pido que bendiga a todos los profetas y a todos los hombres de conocimiento, a todos los ‎que buscan la verdad, a todos los que enseñan, y pido que haga prevalecer la verdad sobre la ‎mentira, la justicia sobre la injusticia y que nos aparte del mal, que nos haga hacer sentir ‎detestable cualquier cosa que no sea de su agrado, que nos dé el gusto por lo bueno, que ‎nos haga estar contentos con lo que tenemos en cada momento, que nos libere del ‎sufrimiento, que nos haga sentir y ver la sabiduría de aquello que pensamos que puede ser ‎un sufrimiento o una enfermedad como una forma de avanzar en un camino mayor de salud.‎

Alhamdu lillah wa ah-shukru lillah, Alhamdu lillah wa ah-shukru lillah
La ilaha illa allah, wahdahu la sharika lahu, lahu almulku wa lahu alhamd wa hua ala kulli ‎shayn qadir.




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