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Poesía Andalusí

12/11/1997 - Autor: Ibn Said al-Magribi - Fuente: Kitab rayab al-Mubarrazin wa-gayat almumayyazim
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Alhambra de Granada
Alhambra de Granada

Fragmentos de algunos de los mejores poetas andalusíes, traducidos del árabe por D. Emilio García Gómez que los encontró en una pequeña antología de la lírica andaluza titulada Kitab rayab al-Mubarrazin wa-gayat almumayyazim ("Libro de las banderas de los campeones y de los estandartes de los selectos") del célebre Ibn Said al-Magribi, muerto en 1274.


La estrella fugaz

Vio la estrella a un demonio espiar furtivamente
a las puertas del cielo, y se lanzó contra él,
encendiendo un camino de llama.

Parecía un jinete a quien la rapidez de la carrera
desatara el turbante y que lo arrastrase entero tras
de sí un velo que flota.

De BEN SARA, de Santarén.

(m. 1123)

  

Lluvia sobre el río

La mano de los vientos realiza finos trabajos de
orfebre en el río, ondulado en mil arrugas.

Y siempre que ha terminado de forjar las mallas
de una loriga, la lluvia viene a enlazarlas con sus
clavillos.

Del sevillano (de Manís) ABU-L-QASIM AL-MANISI,

llamado ASA AL-AMA. (Siglo XII)

  

Castidad

Aunque estaba pronta a entregarse, me abstuve de ella,
y no obedecí la tentación que me ofrecía Satán.

Apareció sin velo en la noche, y las tinieblas nocturnas,
iluminadas por su rostro, también levantaron aquella vez sus velos.

No había mirada suya en la que no hubiera incentivos
que revolucionaban los corazones.

Mas di fuerzas al precepto divino que condena
la lujuria sobre las arrancadas caprichosas del corcel
de mi pasión, para que mi instinto no se rebelase
contra la castidad.

Y así, pasé con ella la noche como el pequeño camello sediento
al que el bozal impide mamar.

Tal, un vergel, donde para uno como yo no hay
otro provecho que el ver y el oler.

Que no soy yo como las bestias abandonadas
que toman los jardines como pasto.

De BEN FARACH, de Jaén,

autor del Libro de los Huertos.
(m. 976)

  

Disculpa

No me tachéis de inconsecuente porque mi corazón
haya sido apresado por una voz que canta:

Hay que estar serio unas veces y otras dejarse emocionar:
como la madera, de la que sale lo mismo
el arco del guerrero que el laúd del cantor.

Del alfaquí cordobés IBRAHIM BEN UTMAN.

(Siglo XII)

 

Profesión de "Amor udrí"

Yo soy, como quieres y deseas,
un amante apasionado, un poeta ilustre, noble, generoso.

El Iraq me ha amamantado al pecho de su amor,
Bagdad me ha conquistado con su mirada.

Cuando el dolor se prolonga, cuando la vigilia se
apodera de mis párpados, mi propio sufrir me sirve
de descanso:

Método que fundó Chamil y cuya rigidez
aumentaron los que, como yo, vinieron después.

Del poeta granadino BEN MUTARRIF.

(Siglo XIII)

  

El luto de Al-Andalus

Si es el blanco el color de los vestidos
en al-Andalus, cosa justa es.

¿No me ves a mí, que me he vestido con el blanco
de las canas, porque estoy de luto por la juventud?

De ABU-L-HASAN AL-HUSRI,

"el Ciego" (m. 1095)

 

Mutamid y su familia
embarcan para el destierro

Todo lo olvidaré menos aquella madrugada junto
al Guadaquivir, cuando estaban en las naves como
muertos en sus fosas.

Las gentes se agolpaban en las dos orillas,
mirando cómo flotaban aquellas perlas
sobre las espumas del río.

Caían los velos porque las vírgenes no se cuidaban
de cubrirse, y se desgarraban los rostros como otras
veces los mantos.

Llegó el momento, y ¡qué tumulto de adioses, qué
clamor el que a porfía lanzaban las doncellas
y los galanes!

Partieron los navíos, acompañados de sollozos,
como una perezosa caravana que el camellero arrea
con su canción.

¿Ay, cuántas lágrimas caían al agua! ¿Ay, cuántos
corazones rotos se llevaban aquellas galeras insensibles!

De BEN AL-LABBANA, de Denia

(m. 1113)

 

 El arco

Me maravillo de la ingratitud del arco,
porque no es leal con las palomas del boscaje.

Cuando era rama, fue su amigo,
y ahora que es arco las persigue.
¡Así son las vicisitudes de los tiempos!

De AHMED BEN WADDAH,

apodado AL-BUQAYRA, de Murcia
(muerto hacia 1135)

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