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Donación de la familia Gil Benumeya a la Biblioteca Islámica

La conforman libros fruto de su trabajo como arabista, cuentos de la tradición oral y el folklore, historias de las religiones, mitologías, prácticas mágicas y adivinatorias y una amplia narrativa

13/10/2013 - Autor: Biblioaecidmadrid - Fuente: Blog La Reina de los Mares
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Rodolfo Gil

El 30 de julio de 2013 se cumplía el quinto aniversario del fallecimiento del gran arabista Rodolfo Gil Grimau (1931-2008), de quien sus hijos María y Daniel Gil han donado una parte de su biblioteca particular, y de la de su abuelo, a la Biblioteca Islámica (AECID). Ahora,  que se ha finalizado la catalogación y que esos documentos están disponibles para que la comunidad investigadora pueda consultarlos, queremos hacerle un pequeño homenaje.

Los fondos donados a la Biblioteca Islámica fueron trasladados desde la casa que Rodolfo Gil tenía en Tetuán durante el mes de mayo de 2012, gracias a fórmulas de cooperación institucional entre las representaciones españolas en Marruecos (personal del Instituto Cervantes, el cónsul en Tetuán y la Embajada de España) con la AECID. Dichos fondos representan aproximadamente la mitad de la biblioteca que conservaba en Tetuán y que, junto con los centenares de libros que tenía en su casa de Madrid, integraban una magnífica colección que hoy ha quedado dividida en tres partes: la que conservan sus herederos, la que ha sido donada a la Biblioteca Islámica y la que fue donada simultáneamente al Centro Cultural Lerchundi de Martil. Hubo también algunos documentos que se quedaron en la biblioteca del Instituto Cervantes de Tetuán, sobre todo artículos relacionados con el Magreb y ponencias del autor con documentación relacionada (bibliografía, notas manuscritas para la elaboración de otras obras…).

Esa biblioteca era el testimonio vivo de sus inquietudes, que se reflejan en los libros que poseía, tantos que no es sencillo describir el conjunto de un modo esquemático. En primer lugar están los títulos relacionados con su formación y su trabajo como arabista: lengua árabe, lingüística semítica, literatura, historia, sociología, estudios moriscos, etc. En muchos casos se trata de obras dedicadas por sus colegas, y lo mismo ocurre con las que tienen que ver con las letras hispánicas, pues buena parte del trabajo y el universo de relaciones de este erudito tuvo que ver con los hispanistas árabes, especialmente marroquíes y egipcios, como su amigo y compañero de generación Mahmud Ali Makki, recientemente fallecido.

El segundo bloque de libros lo conforman los que se centran en la cuentística o la tradición oral y folklore, otro de sus terrenos predilectos de investigación. En estrecha relación con éste, un tercer grupo heterogéneo de obras comprende desde la historia de las religiones y diferentes mitologías hasta las prácticas mágicas o adivinatorias, el chamanismo y la alquimia. Son también numerosos los títulos dedicados al estudio de las civilizaciones antiguas del Mediterráneo y muy especialmente a la egipcia, ya que realizó incursiones académicas en la egiptología y, aunque no siguió finalmente esa senda, tuvo un vasto conocimiento de la historia, la cultura y la mitología egipcias. Estas aparecen de forma recurrente en su pensamiento en tanto que sustrato de las culturas mediterráneas. En cuarto lugar, dejando aparte las obras de difícil clasificación, hay que mencionar una amplia colección de narrativa de todo tipo, en la que destacan, además de los clásicos hispanos, la literatura fantástica, de terror y de ciencia ficción, una de sus aficiones personales más características.

A grandes rasgos, el Centro Cultural Lerchundi (que ejerce de biblioteca universitaria en colaboración con la Facultad de Letras de la Universidad Abdelmalik Essaadi), con sede en Martil, muy próximo a Tetuán, ha recibido la mayor parte de la literatura y lo relacionado con los estudios hispánicos: lengua, literatura, historia, arte, etc. Mientras que la Biblioteca Islámica dispone de lo relacionado con Marruecos y el Magreb en todas sus vertientes: literatura, arte, pensamiento, geografía, medio ambiente, agricultura y, sobre todo, la faceta histórica y política de ese país porque se vinculan a instituciones no marroquíes como las del Protectorado. Los herederos de este impresionante legado conservan un nutrido fondo bibliográfico de todo tipo, además de sus archivos personales integrados, sobre todo, por apuntes originales e inéditos, fotografías, recortes de prensa y una extensa correspondencia, que ilustra las vicisitudes de la acción cultural española en Marruecos y que incluye cartas de su padre.

Trataremos de esbozar una breve semblanza y unos apuntes de su trayectoria en estrecho contacto con el mundo árabe de Rodolfo Gil Grimau, se inició de la mano de su padre, el orientalista andaluz Rodolfo Gil Benumeya, descendiente por línea materna de Luis de Válor o Abd Allah ibn Umayya, hermano del caudillo morisco Fernando de Córdoba y Válor, Abén Humeya. Historiador, ensayista y profesor, la carrera profesional y vital de Benumeya estuvo indisolublemente ligada desde su temprana juventud a países como Túnez, Marruecos, Argelia y Egipto en los que residió largas temporadas. También estuvo ligada a la reivindicación de una identidad andalusí viva, desde una visión romántica que consideraba que ambas orillas del Estrecho formaban un todo geográfico y cultural.

Estos son los mimbres con los que comenzó a tejerse la vida de Rodolfo, que pasó sus primeros años entre Tetuán, Tánger, El Cairo y Argel, donde su padre desempeñó diferentes misiones para la acción cultural española en el exterior. A su regreso a Madrid, en 1942, estudió en un colegio cuyo profesorado, al parecer, procedía de la purgada universidad republicana, hecho al que solía atribuir una formación de alta calidad y carácter abierto totalmente inhabitual en la España de posguerra. Sus primeros estudios universitarios fueron de medicina, siguiendo cierta tradición familiar pero, al cabo de tres años, decidió iniciar filología semítica.

En 1963, acabada la carrera y recién casado, marchó a Egipto, donde fue profesor de la Universidad de ‘Ayn Shams y director del Centro Cultural Hispánico en El Cairo. Allí acabó la redacción de su tesis doctoral, cuya lectura, sin embargo, fue suspendida por el director de la misma debido a la detención y muerte del dirigente del PCE Julián Grimau, tío materno de Rodolfo. No la leería hasta 1982, dirigida por su compañero de promoción Pedro Martínez Montávez. De la versión original Teoría y práctica mágicas en la Arabia preislámica, que está en nuestra biblioteca, haría un ensayo divulgativo: Magia, adivinación y alquimia.

En 1969 se trasladó a Marruecos, donde permaneció durante más de veinte años y donde desempeñó varios cargos: profesor de la Universidad Mohamed V ­-que tiene con él la deuda de la creación del departamento de español-, director del Centro Cultural de Rabat y agregado cultural de la Embajada, así como fundador y director del Centro Cultural Español de Tetuán. Allí tuvo un destacado papel como facilitador de unas relaciones de cooperación e intercambio entre las instituciones locales y la Junta de Andalucía que aún perduran y fue uno de los impulsores de la creación del Instituto Cervantes, en el que se integraron los centros culturales españoles en el exterior. En 1992 dejó Marruecos para hacerse cargo de la puesta en marcha del Instituto Cervantes en Lisboa. Dos años después se radicó definitivamente en Madrid, donde se dedicó a una intensa labor de investigación, publicación de trabajos y participación en cursos y congresos que le llevarían a viajar de nuevo en numerosas ocasiones a Marruecos, Egipto, Siria, Túnez o Palestina. Mantuvo siempre una segunda residencia en Tetuán, ciudad con la que tejió estrechos vínculos y de la que procede el grueso bibliográfico de la donación.

Sus obras (a veces confundidas en las bibliografías con las de su padre, debido a que en ocasiones Rodolfo Gil Grimau intercaló el apellido Benumeya paterno), dan cuenta de sus principales intereses intelectuales. De su labor de investigación bibliográfica hay que destacar su monumental Aproximación a una bibliografía española sobre el Norte de África (1850-1980), laborioso trabajo de recopilación de todo lo editado en España sobre el Magreb, de la que se publicó póstumamente una segunda edición solo disponible en línea. Asimismo, debe citarse el Corpus aproximativo de una bibliografía española sobre al-Andalus (1992), escrito con Fátima Roldán Castro.

Además de las compilaciones bibliográficas, en su variada obra podemos encontrar como hilo conductor el interés por lo fronterizo, lo compartido, los cruces y mestizajes históricos, culturales y humanos a uno y otro lado del Mediterráneo, quizás como reflejo de su periplo vital y de la identidad morisca que siempre reivindicó como propia.

A las obras citadas se ha de sumar: Que por la rosa roja corrió mi sangre: estudio y antología de la literatura oral en Marruecos, escrito con Muhammad ibn Azzuz (1977 y 1988), Los cuentos de hadas: historia mágica del hombre (1982), Cuentos al sur del Mediterráneo (1987), La política y los moriscos en la época de los Austria (coord., 1999), La frontera sur de Al-Andalus : estudios sobre la Península Ibérica y sus relaciones históricas con Marruecos (2002), De Cervantes y el islam: actas del encuentro Cervantes, el “Quijote”, lo moro, lo morisco y lo aljamiado (coord., 2006) y Judaísmo e islam profundos : ambigüedad y espera, fe y entrega (2008, póstuma), además de más de un centenar de artículos y prólogos.

También mantuvo su producción literaria con obras como Las puertas de los sueños (1999), De cómo la Grajales hízome una venganza (2001) y Poemas de la anulación y de la creación (2009, póstuma, editada por el Instituto Cervantes de Marrakech), aunque permanecen inéditas por el momento sus dos grandes novelas: Gargáligas y Las fuentes del sol. Existe un proyecto, aún incipiente, de recopilación y publicación web de la obra dispersa de ambos Rodolfo Gil, padre e hijo.

♦♦♦

Como se podrá apreciar, en la biblioteca creemos en las donaciones como fórmula para reforzar la colección y en que ninguna aportación es pequeña si realmente cubre una pieza que faltaba en el puzle de nuestros fondos bibliográficos. Esta es una filosofía que comparten también nuestros donantes, con quienes procuramos completar, mejorar y conservar lo más antiguo para seguir ofreciendo una información bibliográfica especializada de calidad también en el futuro. Vaya por escrito nuestro agradecimiento a quienes con este gesto permiten seguir profundizando en la circulación de libros e ideas.


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