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Los jóvenes españoles tienen una opinión deplorable sobre la política y la Iglesia

Lós jóvenes detestan a los políticos y dicen que solo miran por su intereses y el de las grandes empresas y corporaciones pero en lugar de revelarse se sienten derrotados

28/11/2010 - Autor: Juan G. Bedoya - Fuente: El País
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Los jóvenes españoles tienen una opinión deplorable sobre la política y la Iglesia.
Los jóvenes españoles tienen una opinión deplorable sobre la política y la Iglesia.

Si la política no da la felicidad pero te la puede quitar, los jóvenes españoles están en apuros porque la opinión que tienen de los hombres públicos es "deplorable". El calificativo es del sociólogo Juan Mª González-Anleo, uno de los autores del informe Jóvenes Españoles 2010, presentado esta mañana por la Fundación Santa María (Fundación SM). Tampoco se libran de la quema los eclesiásticos católicos, que están incluso peor valorados que los parlamentarios. Iglesia, grandes empresas, Sindicatos, Corona y Parlamento del Estado son, por este orden, las instituciones que merecen menos confianza. La mejor valoración, en cambio, es para las organizaciones de voluntariado, el sistema de enseñanza, la Seguridad Social, la Policía, la ONU y la Unión Europea, por este orden.

Estamos ante una generación, quizá la primera, que piensa que va a vivir peor que sus padres

El rosario de denuestos hacia los políticos es demoledor. "Buscan antes su propios intereses o los de su partido que el bien de los ciudadanos (71%) y "anteponen los intereses de las multinacionales, los bancos y los grandes grupos de presión a los intereses de los ciudadanos (66,7%). Solo el 1% e los encuestados opina que los hombres públicos tienen en cuenta sus ideas e inquietudes.

Sobre la Iglesia católica, pese a que una mayoría ha asistido a la clase de religión que imparten personas seleccionadas por los obispos, la juventud española opina que es "demasiado rica (76%), que se "mete demasiado en política" (64%), que tiene "una postura anticuada sobre la vida sexual de la gente" (75%); " se mete demasiado en la vida personas de la gente diciéndole cómo tiene que vivir su vida" (63%) o que "dificulta con sus directrices disfrutar de la vida" /56%). Entre los aspectos positivos destaca la opinión de que las normas eclesiásticas "ayudan a vivir más moralmente" (40%) y "ofrecen al hombre un hogar espiritual y sinceramente religioso" (45%).

El informe Jóvenes españoles 2010, de 391 páginas, ha sido realizado por la Fundación SM con cuestionarios a 3.513 chicos y chicas y 503 entrevistas a jóvenes inmigrantes. Los sociólogos que lo han realizado, bajo la dirección de Leoncio Fernández, son Luis Ayuso, autor del capítulo dedicado a Juventud y familia en los comienzos del siglo XX; Juan Mª González-Anleo, sobre Los valores de los jóvenes y su integración socio-política; Gonzalo González, autor de Aproximación a los jóvenes inmigrantes; José Antonio López, sobre Ocio, consumo y medios de comunicación, y Maite Valls Iparraguirre, autora de Las creencias religiosas de los jóvenes.

Hay otras muchas consideraciones en este imponente trabajo sociológico, el octavo que elabora la Fundación SM (el anterior es de 2005). Por ejemplo, casi la mitad de los jóvenes de entre 15 y 24 años, el 46,3%, ve su futuro con pesimismo, al margen de que se supere o no la crisis económica. Estamos, por tanto, ante una generación, quizá la primera, que piensa que va a vivir peor que sus padres.

En cambio, esta generación de jóvenes de entre 15 y 24 años, "planificada, deseada y creíamos que satisfecha", se lleva "considerablemente mejor" con sus padres que otras anteriores. Es así porque el modelo democrático de familia está más extendido, el autoritario se ha estancado y el permisivo ha retrocedido "levemente". Cuando discuten padres e hijos, lo hacen, sobre todo, por no preocuparse por los trabajos de la casa, por dinero, por querer levantarse "cuando apetece", por los estudios y por la hora de llegada cuando salen de noche. Alguna vez discuten también de religión, por los amigos, "por pasarse con el alcohol" o por la hora en que llegan a casa (de media, hacia las cuatro de la madrugada).

El paro es para el 45% la principal amenaza de futuro, seguido por la droga (33%), la vivienda (28,7%), la inseguridad ciudadana (23,6%) y el terrorismo (20%).

Desde el informe anterior, de 2005, ha disminuido la conciencia ecológica, si bien ahora son más (52% frente al 38%) los que consideran que la ciencia y la tecnología evitarán que la tierra se convierta en un planeta inhabitable. El 81,9% tiene claro que "en ningún caso" está justificada la violencia de género, el 60,4% rechaza tajantemente la pena de muerte y apenas 29,3% se muestra absolutamente en contra del aborto. La eutanasia, en cambio, es vista como justificada o bastante justificada por un 62,2%, bastante por encima de la aceptación del aborto voluntario. El divorcio, la adopción de hijos por homosexuales y lesbianas, el que una mujer tenga hijos sin relación estable tienen una comprensión aún mayor.

El informe de la Fundación SM, también se centra en la edad de emancipación de los jóvenes. Lo quieren pero no tienen prisa por abandonar la casa de los padres. Los 27 años son el momento adecuado, si previamente han encontrado un trabajo. Uno de cada cinco jóvenes se declara decidido sobre el tipo de unión con su pareja por el que optará: un 55,4% elige el matrimonio, civil o religioso.

Sobre hijos, la opción es cada vez más planificada. Al 38,9% le gustaría tener dos. Lo que más valoran los jóvenes es la fidelidad en la pareja, y cada vez son más tolerantes con los homosexuales y creen mayoritariamente que "todas las formas familiares son válidas si con ello se consigue la felicidad".

En cuestiones de cultura, ocio y tiempo libre, el panorama es desolador. Los jóvenes escuchan música, ven televisión y salen con los amigos, no menos que antes de que estallara la crisis económica, y son un 66,6% los que practican deporte. En cambio, el 35,8% no lee nunca, el 34,6% lo hace entre una o dos horas a la semana y sólo un 25% tres horas o más. El porcentaje de los que salen todos o casi todos los fines de semana es ahora menor que en 2005, un 41,4% frente a un 50,1%. El 98% usa teléfono móvil y entre los menores de 20 años está más extendido el uso de redes sociales que entre los más mayores.
Derrotados, no rebeldes
El joven español tiene una opinión "deplorable" sobre los políticos y la Iglesia, pero los acepta con resignación - Por vez primera, esta generación teme vivir peor que sus padres

JUAN G. BEDOYA 25/11/2010

Los jóvenes no pasan de los políticos. Sencillamente, los detestan. La palabra es "deplorable", según el sociólogo Juan María González-Anleo, uno de los autores del informe Jóvenes Españoles 2010, presentado ayer por la Fundación Santa María (Fundación SM). Si la política no da la felicidad pero te la puede quitar, la juventud está en apuros a juzgar por lo poco que espera de los gestores públicos y de los parlamentarios.

Los jóvenes no pasan de los políticos. Sencillamente, los detestan. La palabra es "deplorable", según el sociólogo Juan María González-Anleo, uno de los autores del informe Jóvenes Españoles 2010, presentado ayer por la Fundación Santa María (Fundación SM). Si la política no da la felicidad pero te la puede quitar, la juventud está en apuros a juzgar por lo poco que espera de los gestores públicos y de los parlamentarios.

El estudio, de 392 páginas, ofrece un retrato a fondo de la juventud de hoy y sus inquietudes. Más derrotados que rebeldes, hedonistas como siempre pero menos transgresores, entre los jóvenes cunde el pesimismo y el temor a tener una peor calidad de vida que sus padres.

¿Por qué tan mala valoración de quienes gobiernan? Este es el rosario de reproches: "Los políticos buscan antes sus propios intereses o los de su partido que el bien de los ciudadanos" (71%); "anteponen los intereses de las multinacionales, los bancos y los grandes grupos de presión a los de los ciudadanos (66,7%)... Solo el 1% de los jóvenes opina que los hombres públicos tienen en cuenta sus ideas e inquietudes.

Tampoco se libran de la quema los eclesiásticos católicos, que están incluso peor valorados. Iglesia, grandes empresas, sindicatos, Corona y Parlamento son, por este orden, las instituciones que merecen menos confianza. La mejor valoración, en cambio, es para las organizaciones de voluntariado, el sistema de enseñanza, la Seguridad Social, la Policía, la ONU y la Unión Europea, por este orden.

Sobre la Iglesia católica, pese a que una mayoría ha asistido a la clase de religión y recibe formación de catolicismo por personas seleccionadas por los obispos, los jóvenes opinan que es "demasiado rica" (76%); que se "mete demasiado en política" (64%); que tiene "una postura anticuada sobre la sexualidad" (75%); que "se mete demasiado en la vida de la gente diciéndole cómo tiene que vivir" (63%), o que "dificulta con sus directrices disfrutar de la vida" (56%). Como aspectos positivos destaca la opinión de que las normas de esa confesión religiosa "ayudan a vivir más moralmente" (40%) y "ofrecen al hombre un hogar espiritual y sinceramente religioso" (45%).

El informe Jóvenes españoles 2010 ha sido realizado por la Fundación SM con cuestionarios a 3.513 jóvenes y 503 entrevistas a chicos inmigrantes. Los autores han tenido en cuenta otros estudios y encuestas -del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) o del Eurobarómetro-, españoles o del conjunto de la Unión Europea.

Este es el octavo informe de la Fundación SM desde la década de los ochenta del siglo pasado. El último es de 2005. Sus conclusiones, por tanto, tienen el valor añadido de constatar una evolución de la juventud, en estos momentos con más sombras que luces.

Los sociólogos que lo han realizado, bajo la coordinación de Pedro González Blasco y Juan González-Anleo, son Luis Ayuso, autor del capítulo Juventud y familia en los comienzos del siglo XX; Juan María González-Anleo, sobre Los valores de los jóvenes y su integración socio-política; Gonzalo González, autor de Aproximación a los jóvenes inmigrantes; José Antonio López, sobre Ocio, consumo y medios de comunicación, y Maite Valls, autora de Las creencias religiosas de los jóvenes.

La pregunta sobre los aspectos importantes de la vida es ya clásica en la serie de estudios de la Fundación SM. ¿Qué es relevante?, ¿a qué le das más valor en tu vida? Después de ofrecer como una de las guías de su trabajo la famosa afirmación del Gilles Lipovetsky de que "el siglo XXI será ético o no será" -André Malraux había dicho sobre el XX que sería religioso o no sería, y ya se vio-, el profesor Juan María González-Anleo subraya aquellos aspectos que consiguen superar la barrera simbólica del 50% de valoración: familia y salud, amigos y conocidos. Ahí acaba todo. En cuarto lugar de prioridades se sitúa la pareja, y por abajo "ganar dinero", el tiempo libre y el ocio, el trabajo y llevar una vida moral y digna.

Diez puntos porcentuales por detrás aparecen los estudios, la formación, la competencia profesional y tener una vida sexual satisfactoria. A la cola de los intereses juveniles se encuentran la política y la religión, separados de los anteriores aspectos por más de 25 puntos.

Aspecto relevante es el posicionamiento de los jóvenes ante el futuro y las amenazas que perciben. Existe un "marcado pesimismo", sentencia González-Anleo. El 46,3% declara su falta de confianza en un futuro prometedor independientemente de la crisis y uno de cada tres considera que por muchos esfuerzos que uno haga en la vida "nunca se consigue lo que se desea".

Se resalta, además, que el 62,2% de los jóvenes está de acuerdo con la frase "la crisis económica actual tendrá un impacto muy negativo en mi futuro profesional y personal". "Los españoles sobrepasan la media europea al valorar la situación económica mundial como mala o muy mala" (77% frente al 71% de media UE)".

A la pregunta sobre qué problemas amenazan ese futuro, los jóvenes señalan en primer lugar el paro (45,6%), seguido de la droga (33%), la vivienda (28,7%), la inseguridad ciudadana (23,6%), la falta de futuro (21,6%) o el terrorismo (20%).

Otros datos del estudio: el 81,9% tiene claro que "en ningún caso" está justificada la violencia de género; el 60,4% rechaza tajantemente la pena de muerte y apenas un 29% se muestra absolutamente en contra del aborto. La eutanasia, en cambio, es vista como "justificada" o "bastante justificada" por un 62,2%. El divorcio, la adopción de hijos por homosexuales y lesbianas y el que una mujer tenga hijos sin relación estable tienen una comprensión aún mayor.

La interpretación que González-Anleo hace de estos porcentajes, en comparación con estudios anteriores, es que el joven español "se mantiene igual de hedonista, pierde algo de transgresor y, lo más importante, se desvincula con fuerza del componente violento detectado en el anterior informe".

Al sociólogo le llaman la atención los desplazamientos de opinión sobre el aborto o la eutanasia, pero sobre todo las autodefiniciones en política y en religión. "En líneas generales", afirma, "los jóvenes de izquierdas son más permisivos que los de derecha, especialmente en la mayoría de las conductas hedonistas o transgresoras" y con la eutanasia y la adopción sin condiciones.

La autodefinición religiosa es el factor más discriminante "y sería inquietante que no fuera así", dice González-Anleo. Pero se sorprende de que en los máximos niveles de justificación de conductas hedonistas-transgresoras (donde el rechazo o "la mínima justificación" se encuentra entre los que se dicen "muy buenos católicos" o practicantes de otra religión), no se encuentren los autodefinidos como ateos, sino entre los indiferentes y, en menos medida, entre los agnósticos.

Max Weber, uno de los fundadores del estudio moderno, antipositivista, de la sociología y la administración pública, subrayó ya la importancia que los contenidos de conciencia religiosa tienen para el modo de vivir, la cultura y el carácter de los pueblos. Cada persona, en teoría, juzga lo que ve de acuerdo con sus creencias. ¿Se traducen estas en normas de conducta? "Cuando tomas alguna decisión, ¿te preguntas (nunca, alguna vez, con frecuencia o siempre) que es lo que Dios querría?".

Una respuesta positiva daría un retrato radicalmente distinto de la juventud, cuya autodefinición religiosa sigue siendo altamente favorable para la confesión católica (aunque muy por debajo de lo que presumen y suponen los obispos). Así, algo más de la mitad de los jóvenes de 15 a 24 años (53,5%) se definen católicos, un 2% son creyentes de otra religión y el resto (44%) no religiosos. Se define como indiferente el 16%, el 9% como agnósticos y el 17% como ateos.

Pero, ¿cómo influye la creencia en sus maneras de vivir? La socióloga Maite Valls responde que "la probabilidad de que el universo creencial adquiera una significación óntica en su vida mundana es muy reducida". Añade: "La religión, hoy, ni se vive intensamente, ni provoca una gran implicación personal. El proceso secularizador de la sociedad española se ha manifestado -y se manifiesta-, además de en aspectos como el descenso de la práctica religiosa, en la pérdida de influencia de la religión a la hora de determinar conductas de todo tipo".

Amigos, estudios y relaciones de pareja son los aspectos de la vida de los jóvenes en los que más influye la religión, pero siempre con porcentajes muy bajos. Tampoco es determinante el sexo ni la edad, aunque sí hay una pequeña mayor influencia en las chicas. En todo caso, como subraya Valls, la religión sigue siendo un claro "referente simbólico y celebrativo, desconectada de la vida cotidiana".

Llama la atención, pese a todo, la muy baja valoración que merece la Iglesia como institución, en el último lugar, por debajo incluso de las multinacionales. Mientras todas las otras instituciones pasan de una nota 2 -aunque no todas logren el aprobado-, la Iglesia católica es la única que no llega a esa puntuación.

"Sorprende que entre los jóvenes las instituciones políticas, sindicatos y Fuerzas Armadas estén mejor valoradas que la Iglesia", afirma Maite Valls. No obstante, la evolución con respecto a 2005 es favorable a la confesión católica, aunque en porcentajes muy pequeños. Si en aquel año el 21% de los jóvenes decía confiar mucho o bastante en la Iglesia y el 79% mostraba poca o ninguna confianza, en 2010 el 23% muestra mucha y bastante confianza, y el 75% poca o ninguna. Sólo el 20% dice estar "más bien de acuerdo" con las directrices de la jerarquía eclesial, un poco más las chicas que los chicos. A más edad, más alejamiento de las posiciones de la jerarquía.

El informe de la Fundación SM también analiza la edad de emancipación de los jóvenes. Lo quieren pero no tienen prisa por abandonar la casa de los padres. Los 27 años son el momento adecuado, si previamente han encontrado un trabajo.

Otro dato digno de subrayar: Esta generación de jóvenes, "planificada, deseada y creíamos que satisfecha", se lleva "considerablemente mejor" con sus padres que otras anteriores. Es así porque el modelo democrático de familia está más extendido, el autoritario se ha estancado y el permisivo ha retrocedido "levemente", según el informe.

Cuando discuten padres e hijos, lo hacen, sobre todo, por no preocuparse por los trabajos de la casa, por dinero, por querer levantarse "cuando apetece", por los estudios y por la hora de llegada cuando salen de noche. Alguna vez discuten también de religión, por los amigos, "por pasarse con el alcohol" o por la hora en que llegan a casa (de media, hacia las cuatro de la madrugada). El porcentaje de los que salen todos o casi todos los fines de semana es ahora menor que en 2005, un 41,4% frente a un 50,1%.

Sobre hijos, la opción es cada vez más planificada. Al 38,9% le gustaría tener dos. Uno de cada cinco se declara decidido sobre el tipo de unión con su pareja por el que optará: un 55,4% elige el matrimonio, civil o religioso. Y lo que más valoran es la fidelidad en la pareja y cada vez son más tolerantes con los homosexuales y creen mayoritariamente que "todas las formas familiares son válidas si con ello se consigue la felicidad".

En cuestiones de cultura, ocio y tiempo libre el panorama es desolador. Los jóvenes españoles escuchan música, ven televisión y salen con los amigos, no menos que antes de que estallara la crisis económica, y son un 66,6% los que practican deporte. En cambio, el 35,8% no lee nunca, el 34,6% lo hace entre una o dos horas a la semana y solo un 25% tres horas o más.

Los jóvenes, desencantados con la Iglesia

Según un estudio, el 75% de los jóvenes considera que la Iglesia tiene una postura anticuada en lo que se refiere a la vida sexual

PÚBLICO.ES/ EFE

La religión y la Iglesia tienen escasa influencia en la vida de los jóvenes españoles y sigue ocupando uno de los últimos puestos en la escala de valoración de las cosas más importantes para ellos.

Así se desprende del estudio sociológico sobre la juventud española entre 15 y 24 años, presentado por la Fundación SM y que entre otros asuntos concluye que el 75% de los jóvenes considera que la Iglesia tiene una postura anticuada en los que se refiere a la vida sexual de la gente.

Pese a que una mayoría, un 53,5%, se define como católica, la religión no tiene gran influencia sobre sus vidas personales: un 62% afirma no asistir nunca o prácticamente nunca a la iglesia y sólo una pequeña minoría, el 3%, considera que la Iglesia dice cosas importantes en cuanto a las interpretaciones del mundo.

Para el 35% Dios no existe, bien porque consideran que es "un invento de la Iglesia y los curas" (32%), una "superstición" (24%) o porque hay "mejores cosas en las que pensar" (16%), entre otras razones.

El 75% piensa que la Iglesia tiene una postura anticuada sobre el sexo

Un 20% dice estar de acuerdo con las directrices de la jerarquía eclesiástica y un 32% es miembro de la Iglesia. Sin embargo, parece que la forma de entender o vivir la religión católica por parte de los jóvenes no siempre pasa por la institución, que recibe poca valoración.

En torno al 40% cree que la Iglesia ayuda a los hombres a vivir moralmente y ofrece un verdadero hogar espiritual. Pero las opiniones son mayoritarias en cuanto a quienes creen que la Iglesia acumula demasiada riqueza (76%), se mete demasiado en política (64%), se mete demasiado en la vida personal de la gente (63%) o que dificulta disfrutar de la vida (58%).
Pasan de política y políticos

El 46,3 % de los jóvenes españoles de entre 15 y 24 años ve su futuro con pesimismo, al margen de que se supere o no la crisis económica. La mayoría pasa de la política y en el 71,4% de los casos tienen una imagen deplorable de los políticos.

Tienen mala imagen de los políticos y apenas confían en las instituciones

Según sus autores, del informe se desprende que estamos ante una generación, quizá la primera, que piensa que va a vivir peor que sus padres.

Tecnológicos, menos preocupados por el medio ambiente que sus progenitores, políticamente situados en el centro izquierda, los jóvenes españoles son bastante escépticos con respecto a la integración social, apenas confían en las instituciones -las ONG son las más valoradas- y más de la mitad confiesa que lo de ayudar en casa no va con ellos.

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