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Inmigración sirio-libanesa en Colombia

Se piensa que el Islam llega a Colombia con los esclavos africanos a partir del siglo XV

10/08/2008 - Autor: Néstor Astudillo - Fuente: Actualidad Étnica
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Se piensa que el Islam llega a Colombia con los esclavos africanos a partir del siglo XV.
Se piensa que el Islam llega a Colombia con los esclavos africanos a partir del siglo XV.

Este documento describe y analiza las principales causas y periodos de la inmigración árabe a Colombia, su contribución al país y el amoldamiento de estas culturas al contexto nacional. La inmigración árabe empieza a finales del siglo XIX pero este fenómeno se va a desarrollar a lo largo del siglo XX, y va a durar hasta nuestros días.

Los Pioneros

La inmigración árabe empieza a finales del siglo XIX pero este fenómeno se va a desarrollar a lo largo del siglo XX, y va a durar hasta nuestros días.

Los primeros árabes llegan a Colombia a finales del siglo XIX. Los emigrantes eran cristianos u ortodoxos que vivían en territorio ocupado por el imperio otomano. Países como Siria, Líbano y Palestina fueron dominados por los turcos de 1516 hasta 1917. Al liberarse del yugo turco estos países siguen siendo controlados por los mandatos británico o francés.

El Islam lo introducen los esclavos en el siglo XV, pero las presiones de los españoles los obligan a abandonar sus creencias o sufrir las torturas impuestas por la inquisición. Así, los rastros del Islam van desapareciendo.

Las causas principales de emigración fueron principalmente económicas. Existen testimonios que cuentan como los turcos maltrataban a los sirio-libaneses y les hacían la vida difícil. Otro testimonio cuenta que los turcos trataban de mantener al pueblo ignorante y analfabeta para ejercer un control total sobre estos pueblos.

De esta forma empieza una emigración masiva hacia otros países. Los emigrantes eran principalmente jóvenes solteros que decidieron seguir el ejemplo de sus amigos al escuchar los relatos en los que se hablaba de las grandes maravillas que existían en el continente de todas las oportunidades: América.

Debido a la invasión otomana, los emigrantes partían con un pasaporte turco. Esto causó confusión en los países de destino en donde recibieron el alías de “turco”. Este sobrenombre aún es utilizado en nuestros días para referirse a los sirio-libaneses.

La principal destinación de estos emigrantes era Norte América, seguida de Argentina, México y Brasil, países que representaban una protección contra todo tipo de persecución étnica y religiosa. Colombia en aquel entonces era un país con guerras civiles y problemas económicos y administrativos a medida que crecía el descontento y la oposición en contra del gobierno reformista y dictatorial del general Rafael Reyes.

Esta situación la convertía en una destinación menos atractiva para los emigrantes, sin embargo algunos árabes empezaron a instalarse en el norte del país. Llegaban a Puerto Colombia y se instalaban inicialmente en Barranquilla, que en aquel entones era la segunda ciudad más importante del país con un alto desarrollo económico, demográfico y social. A esta ciudad no sólo llegaban emigrantes de origen árabe, también se convierte en la residencia de judíos, alemanes, ingleses, franceses, americanos y hasta de venezolanos.

No hay que olvidar que muchos emigrantes llegaron a nuestro país por error pues muchas veces los que se dirigían hacía los Estados Unidos o Argentina pensaban que habían llegado al final del viaje y se bajaban del barco. Muchos de estos tardaron mucho tiempo antes de enterarse que no estaban en el país al cual debían llegar en un principio.

Los primeros en llegar lo hacen alrededor de 1880. En esta época ya empiezan a aparecer los primeros nombres árabes provenientes del Líbano, Siria y Palestina. Por ejemplo el señor Muvdi quien llega a los doce años de edad. Originario de Betyalá (Palestina), el cual tenía un hermano que había estado en Colombia y que le había hablado de las oportunidades que existían en ese país.

Las primeras actividades de estos recién llegados fueron muy restringidas debido a la ignorancia del idioma español. La venta ambulante fue la principal actividad pues la ignorancia de la lengua no les permitía ejercer otro tipo de empleo. Los Muvdi al igual que los primeros sirio-libaneses en Colombia empiezan vendiendo cordones, telas y mercancías variadas. Las ventas se efectuaban en las calles de Barranquilla.

Los colombianos se sentían atraídos por todas las pequeñas cosas que eran vendidas por estos personajes de acento particular. Muchos de estos vendedores llegaban con la intención de “hacer las Américas”, es decir, trabajar durante unos 6 meses para después regresar con las ganancias al oriente. Por esta razón, este oficio se adaptaba perfectamente a sus ideas futuras. Pero muchos otros, al ver que las ganancias eran importantes empezaron a abrir pequeños almacenes en donde vendían los mismos productos de mercería.

De esta forma empieza un proceso de instalación definitiva en Colombia y a partir de 1900 ya existen referencias de inmigrantes anunciando su mercancía en los diarios de Cartagena y de Bogotá. Para estos emigrantes el choque cultural no fue muy grande pues en la sociedad colombiana encontraron muchas similitudes con la de sus países de origen.

Segunda Etapa: Llegada de parientes y amigos

Esta parte de la inmigración es indispensable al analizar la ascensión económica de los sirio-libaneses en Colombia. Estos empiezan a organizarse en el país, abren pequeños comercios pero necesitan personas que les presten ayuda en sus almacenes, y al no confiar en los colombianos se ven obligados a pedir ayuda a sus familiares en el país de origen.

Surgen entonces las llamadas “cadenas de ayuda”. El emigrante enviaba dinero o un pasaje para facilitar el viaje de un miembro de su familia. Al llegar, éste se ocupaba del negocio para así poder devolver el dinero que debía a su pariente. De esta forma llegan muchos inmigrantes a comienzos de siglo.

Los que llegaban por sus propios medios no se encontraron con las dificultades de los pioneros pues su adaptación se efectúa muy fácilmente ya que encuentran muchos paisanos que estaban muy bien instalados desde hacía mucho tiempo; esto facilitará la integración de los recién llegados de una forma más rápida. Tal es el caso del señor Abuchaibe, originario de Betyalá, quien, en 1904 llega acompañado de su tío, Musa Abuchaibe, el cual ya había estado en Colombia dos veces y lo había convencido de efectuar el viaje en búsqueda de “El Dorado”.

Al igual que otros emigrantes, don José empieza a trabajar para un comerciante sirio-libanés, vendiendo en la calle los productos del almacén de este señor. Vendía hilos, peines, polvos para la cara, perfumes, pomadas, espejos, collares. Este remarcable ejemplo de solidaridad es el medio de protegerse en un país con una lengua y unas costumbres diferentes a las de este pueblo. Esta cohesión del grupo, ya sea a nivel familiar o comunitario entre los miembros de un mismo pueblo de origen va a llevarse a cabo incluso hasta nuestros días.

Esta ola migratoria se va a desarrollar hasta finales de los años 30, época en la que se empieza a decaer el movimiento migratorio en el continente americano a causa de la depresión de 1929. A parte de esto, a partir de esta época Colombia empieza a restringir la entrada de inmigrantes. Esto no impide el desarrollo de los sirio-libaneses que a esta época ya habían alcanzado un alto nivel económico y social.

1930

A partir de este periodo la presencia árabe comienza a aumentar en la costa norte de Colombia Por esta razón muchos inmigrantes deciden trasladarse al interior del país, buscar otras ciudades en las cuales no hubiera tanta competencia comercial. De esta forma, los árabes se empiezan a establecer en otros pueblos de la costa norte, por ejemplo en Lórica, San Bernando del Viento, Cereté y Cienaga de Oro así como en otros pueblos.

También se instalan en la región del departamento de Santander en ciudades como Cúcuta, Ocaña y Barrancabermeja al igual que en muchas otras ciudades del centro sur del país: Ibagué, Villavicencio, Buga, Girardot, Tunja. Cali y Bogotá sobresalían, en 1945, por el gran número de representantes de la comunidad árabe del país.

Antioquia es el único departamento en el que no se encuentra esta presencia; los habitantes de esta región son conocidos por su espíritu de tenacidad y ambición y se piensa que por esto los sirio-libaneses encontraron un obstáculo para quedarse definitivamente.

Para los sirio-libaneses que decidieron quedarse definitivamente en Colombia, lo más importante fue tratar de buscar la manera de triunfar económicamente; esto lo van a conseguir gracias a la devoción al trabajo y al alma comerciante que los caracteriza. Los sirio-libaneses van a aportar novedades al mundo del comercio. Por ejemplo, van a instaurar un nuevo sistema de venta: el “crédito”. Se van a fiar los productos y se pagan por mensualidades. Este nuevo sistema de venta va a revolucionar el comercio, estimulando así el crecimiento del consumo.

La ascensión económica implicó igualmente la aceptación de la comunidad en las “élites”. Muchos de los miembros de esta comunidad van a participar en la vida pública de Colombia y van a enviar a sus hijos a la universidad. Se puede observar que entre las carreras que estudian se encuentran principalmente derecho y medicina, campos en los cuales los sirio-libaneses cuentan con múltiples conquistas.

Un gran número de inmigrantes van a participar en la vida política del país. Este fenómeno se da de la misma forma en otros países de América Latina, por ejemplo en Argentina sobresale Carlos Menen ex-presidente de la república, cuyos padres son libaneses. Los inmigrantes van a adherirse a los diferentes grupos políticos; pero también se van a encontrar sirio-libaneses en otros campos profesionales: periodismo, artistas, escritores y pintores entre otros.

El caso más llamativo es el del santandereano Gabriel Turbay, candidato a la presidencia de Colombia en los años 40. Llamado “El turco” por sus enemigos y opositores, este personaje alcanzó una posición muy elevada en el mundo político colombiano. Su carrera política es ejemplar: en 1924 es elegido diputado; en 1926 llega a la Cámara de Representantes.

En 1933 es nombrado Ministro de Gobierno y en 1935 ya formaba parte de la Dirección Liberal Nacional. Si no hubiera sido por su desaparición prematura en París, hubiera llegado a la Presidencia de la República. También podemos nombrar al abogado Moises Elías Muvdi, hijo del señor Muvdi (nombrado anteriormente), quien en los años 40 ya ofrecía sus servicios profesionales.

1950

Como se ha podido observar, el fenómeno de inmigración sirio-libanesa presenta su más alto nivel a comienzos de siglo y dura hasta finales de los años 20, fecha en la que la inmigración comienza a decaer a causa de los grandes problemas económicos de 1930. Durante los años 30 y 40 el movimiento migratorio es casi nulo.

Una nueva ola migratoria empieza con los problemas en Palestina a causa de la partición de Palestina en 1947 y en consecuencia la creación del Estado de Israel en 1948. Esto va a originar una serie de enfrentamientos entre los pueblos árabe y judío. Como resultado muchos palestinos van a ser obligados a abandonar sus tierras. Otro problema: una parte del territorio palestino es anexado a Jordania.

De la noche a la mañana todos los habitantes de aquella región deben cambiar su ciudadanía palestina por jordana; por este motivo los inmigrantes llegan a Colombia con pasaporte jordano. Durante un viaje de investigación a Barranquilla, pude entrevistar algunos miembros de la comunidad palestina que arribaron a partir de esta fecha. Pude enterarme por ejemplo que la ONU ayudaba a los palestinos para que abandonaran las tierras y de esta forma los judíos pudieran aprovecharla.

A causa de toda esta discriminación muchos palestinos van a exilarse; los que llegan a Colombia ya tienen contactos y se integran de forma rápida a la sociedad colombiana.

Actualmente se pueden encontrar sirio-libaneses en casi todas las ciudades colombianas, en donde no sólo ejercen actividades comerciales pues también trabajan en todos los campos profesionales. Se puede decir que la integración de los sirio-libaneses en Colombia ha sido exitosa pues hasta la cocina árabe se ha sabido integrar en las costumbres colombianas; se ha presentado una fusión entre la cocina árabe y la cocina de la costa atlántica colombiana.

Muchos platos aportados por los sirio-libaneses han sido adaptados a la cocina de nuestro país, dando como resultado nuevas formas de preparar los platos árabes o mezclas de platos para crear recetas originales.

Hoy en día los nombres más sobresalientes en Colombia son de origen árabe, por ejemplo Turbay en la política, Gossain y Amat en el periodismo, y claro esta, una artista que ha mostrado al mundo un gran ejemplo de integración en nuestro país: Shakira Mebarak, de origen libanés.

El Islam en Colombia

Los datos sobre el desarrollo de la cultura musulmana en Colombia no son muy exactos, se piensa que esta religión llega con los esclavos africanos a partir del siglo XV. Estas personas introducen el Islam, no solamente en Colombia, sino a todos los países a los que fueron llevados.

Lamentablemente estos esclavos no tenían libertad suficiente para practicar su culto, y las presiones de los españoles los obligan a abandonar sus creencias o sufrir las torturas impuestas por la inquisición. Así, los rastros del Islam van desapareciendo.

El Islam aparecerá de nuevo a finales del siglo XIX. En efecto, a partir de 1880 una nueva ola migratoria empieza, los musulmanes empiezan a llegar a nuestro país, aunque muy poco numerosos. Generalmente provenían del Líbano, de Palestina y una minoría de Siria. Estas personas eran generalmente pobres.

Hay que aclarar que el Islam es una religión que requiere mucha dedicación y un contacto permanente con el pueblo árabe. Esto no pudo realizarse en la Colombia de principios de siglo, muchos musulmanes se vieron obligados a dejar a un lado la práctica de la religión debido a los problemas que se presentaban: por ejemplo, muchos olvidaban la fecha exacta en la que se debían efectuar las celebraciones religiosas, como el Ramadán, o las empezaban cuando éstas ya habían finalizado.

También era muy duro tratar de conservar una religión en un país en donde el 98% de los habitantes son católicos. Otra dificultad era la de enseñar la religión a los hijos de estos inmigrantes nacidos en Colombia. No existían traducciones del Corán, y la ignorancia del árabe por parte de los miembros de la segunda generación dificultaba aún más el esfuerzo por mantener vigentes las costumbres islámicas.

Este fenómeno dura mucho tiempo, dando origen a un letargo del que se va a salir poco a poco a partir de los años 70. La mayoría de los inmigrantes que llegan a partir de esta fecha pertenecen a la religión islámica. Poco a poco estos inmigrantes se empiezan a instalar en las diferentes ciudades colombianas.

Los medios de comunicación, cada vez más desarrollados, van a permitir mantener los lazos con los países de origen y de esta forma facilitar la evolución del Islam en Colombia. El aprendizaje del Islam se efectúa con mayor facilidad pues surgen traducciones de los textos sagrados.

Paulatinamente los musulmanes abren sus comercios en las principales ciudades del país y en otras ciudades como Buenaventura y Pasto. Para facilitar la práctica de la religión se crean igualmente centros islámicos en ciudades como Maicao, Buenaventura, San Andrés, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Valledupar, Cúcuta, Cali y Pasto.

Hoy en día, el Islam se encuentra muy bien representado en Colombia. La mayor concentración de fieles vive en Maicao, ciudad comercial situada en el departamento de La Guajira. En esta ciudad se construyó la segunda Mezquita más grande e importante de América Latina.

También se construyó otra Mezquita en San Andrés, isla del mar caribe en donde la concentración de musulmanes es también muy importante. Para difundir los conocimientos que permitan la practica del Islam, se ha creado, en Maicao, el Colegio Colombo Árabe "Dar el-Arkam". No es una institución reservada a los musulmanes pues también hay colombianos que estudian allí. Gracias a esta institución, ha sido posible la conservación y protección de la lengua, la cultura y la religión islámica.

Al entrevistar algunos miembros de esta comunidad en Maicao y en San Andrés, me pude dar cuenta que, a diferencia de los países desarrollados, en los que los árabes tienen dificultades de integración, los musulmanes en Colombia se sienten tan colombianos como el resto de la población. La religión no ha presentado un obstáculo para vivir como ciudadanos de Colombia.

El número de practicantes no es muy preciso pero se puede hablar de aproximadamente 15 mil musulmanes en nuestro país.

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