webislam

Sabado 14 Diciembre 2019 | As-Sabat 16 Rabi al-Zani 1441
920 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Noticias

?idn=11833

La minoría musulmana Hui, principal víctima de la rebelión de los monjes budistas en Lhasa

Las autoridades chinas imponen la calma y anuncian medidas de clemencia para los alborotadores que se entreguen

16/03/2008 - Autor: Rafael Poch - Fuente: lavanguardia.es
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Humo y fuego en Lhasa tras los disturbios separatistas de los monjes budistas
Humo y fuego en Lhasa tras los disturbios separatistas de los monjes budistas

Las autoridades han dado de plazo hasta el lunes para entregarse. Con quienes reconozcan sus fechorías habrá clemencia, dicen. Se llama a la población a delatar a los autores de la revuelta, que arremetió contra todo lo chino que encontraba a su paso; comercios y personas. Con los rastros de 160 incendios aun humeando en el centro de Lhasa, la ciudad estaba desierta, con toque de queda y patrullas policiales recorriendo las calles. La gente está encerrada en las casas, y los turistas en sus hoteles. El suministro eléctrico se ha restablecido, el de Internet se ha cortado. 

El barrio de los chinos Hui, de confesión musulmana, fue el más afectado, porque es el más próximo al barrio tibetano. Los Hui dominan las carnicerías y son activos comerciantes. Tiendas de telefonía móvil, cajeros automáticos, comercios de comestibles, restaurantes... Hasta la mezquita de Lhasa fue incendiada por la turba que volcaba coches, saqueaba comercios y les prendía fuego.

"Me ha sorprendido mucho, porque la convivencia entre musulmanes (Hui) y budistas (tibetanos) era buena en Lhasa, me parece que los Hui han sido víctimas, más por ser chinos que por ser musulmanes", señalaba una fuente europea con cuatro años de residencia en Lhasa. "En la panadería regentada por una pareja de chinos adorable, donde compro cada día, por la mañana se vendía pan, y por la tarde les estaban quemando la tienda. Me entristece que la hayan tomado con los colonos chinos que no tienen nada que ver, fue un día muy triste en Lhasa", señalaba la misma fuente.

Un turista danés explicó que, en busca de la inmunidad, los residentes tibetanos colocaban plegarias tibetanas en las puertas de sus casas, para advertir a los violentos de la nacionalidad de los dueños. Lo que ocurrió el viernes en Lhasa se pareció mucho a un pogrom: un asalto a la integridad física y a los patrimonios de un grupo étnico concreto, en este caso chino. Un pogrom de la etnia minoritaria en Lhasa, los tibetanos, contra la mayoritaria y dominante. Pero ese sólo es uno de los tres aspectos de la revuelta tibetana.

El segundo fue el restablecimiento del orden. El Presidente del gobierno de Tibet, Qiangba Puncoq ha tenido la desfachatez de negar que la policía hubiera disparado el viernes, cuando los testigos escucharon durante toda la tarde disparos, e incluso ráfagas de armas automáticas en el centro de la ciudad, donde decenas de comercios chinos ardían. ¿Cuántos murieron por bala policial y cuantos en el pogrom?. Se desconoce. Según una fuente del gobierno de Lhasa, los muertos fueron diez, todos ellos civiles inocentes carbonizados en los incendios. Entre ellos, se cita a dos empleados de hotel y dos tenderos. El exilio tibetano habla de decenas de muertos, hasta ochenta o un centenar, cargando las tintas sobre la represión policial de la revuelta. Un residente tibetano cifró en veinte los muertos tibetanos durante la protesta.

Pero antes de todo eso, desde el lunes, durante cuatro largos días, en Lhasa se asistió a otra cosa, el tercer e inicial componente de esta crisis. Desde su exilio en India, el gobierno del Dalai Lama había organizado una campaña de protestas para dar a conocer su causa, con motivo del 49 aniversario de la revuelta de Lhasa de marzo de 1959, que propició su definitiva huida a India. Llegada a Tibet a través de canales monacales, esa directiva de protesta se tradujo en las manifestaciones, sentadas y huelgas de hambre de monjes iniciadas el lunes en Lhasa. El exilio tibetano y sus partidarios en Occidente (el lobby budista internacional, círculos de Hollywood, y adversarios de China) están decididos a deslucir los juegos de Pekín, en los que ven una gran oportunidad mediática para dar a conocer su causa. La antorcha olímpica pasará por Tibet y subirá al Everest, lo que es visto como un agravio.

En las protestas de principios de la semana en Lhasa, había muchos más policías que participantes. La detención de quince monjes y el rumor de que uno de ellos había muerto, encendió la chispa de la revuelta. El incendio prendió sobre un terreno social bien propicio: concluidas las festividades del año nuevo chino, hacia el 21 de febrero, Lhasa conoció un brusco aumento de precios. Entre la población tibetana, el desempleo hace estragos. Es un desempleo amargo, porque convive con el progreso incensante del comercio y del sector servicios, en manos de colonos chinos, que fluyen a la ciudad, cada vez en mayor número, especialmente desde que se inauguró el "ferrocarril del techo del mundo", que pone las grandes ciudades chinas a pocas horas de viaje y a precios asequibles.

No hay una política expresa de discriminación de los tibetanos. Al revés, a nivel macro, Tibet es la provincia en la que el gobierno central de Pekín más invierte, pero esas cifras no repercuten en el bienestar de la población. Los chinos son más espabilados. Ellos formaron el grueso del ejército de trabajadores que tendió el ferrocarril. Los tibetanos se quejan de que en Lhasa las licencias de taxi se las llevan los chinos. En el campo está en marcha un gran programa de relocación forzada de nómadas y pastores junto a carreteras, una iniciativa absurda que convierte a gente libre y rural en urbanos alcoholizados, parados y sin identidad. Y presidiendo todo esto, hay una incomprensión profunda de China hacia la diferencia cultural de Tibet, y una historia de más de medio siglo de apisonadora, con épocas muy terribles y otras menos, como en el conjunto de China, pero con la diferencia de que Tibet es una nación con su propio carácter, y las mismas enfermedades del desarrollismo chino tienen allá una repercusión diferente. La idea peregrina de Pekín es que todo eso desaparecerá con el "progreso" y el "desarrollo". Es un fatal error; Tibet, efectivamente, se transforma, pero la identidad diferenciada se mantiene, incluso entre los jóvenes de Lhasa que ven en el idioma chino una vía hacia la modernidad y ya apenas hablan tibetano.

Como en Xinjiang, la otra región étnica conflictiva, en Tibet hay una atmósfera policial, la religión está fiscalizada por su componente de identidad nacional, y aunque el diálogo cultural entre chinos y tibetanos es mucho más fácil que entre chinos y uigures de Xinjiang, la clave de ese diálogo es el Dalai Lama, con quien el gobierno de Pekín ha roto.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/noticias/51585-la_minoria_musulmana_hui_principal_victima_de_la_rebelion_de_los_monjes_budistas.html