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El arte, un camino hacia la inclusión y la ciudadanía de niños y niñas en Argentina

15/08/2006 - Autor: Periodismo Social - Fuente: Periodismo Social
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Varias experiencias de la sociedad civil y del Estado, como parte de un activo movimiento en todo el país, han conseguido en Argentina convertir la expresión artística en un circo o una obra de teatro en una poderosa herramienta de inclusión de niños, niñas y adolescentes de familias de bajos recursos, a quienes la pobreza les niega el acceso al arte, un derecho humano como alimentarse y vestirse, y un motor esencial para sus vidas.

Estas experiencias dan a los chicos y chicas oportunidades para desarrollar sus capacidades de creación, su autonomía y para construir lazos de pertenencia, a través del circo, de la danza, del teatro, de la música, de las artes visuales y de otros emprendimientos productivos artísticos, en los que se vinculan con la comunidad y construyen sus propios proyectos de vida.

"Cuando un chico logra entusiasmarse y tomar interés por algo comienza a proyectarse, a armar un proyecto de vida posible, a imaginar. Se trata de romper esa idea de que un chico en situación de pobreza o en un ámbito marginal no puede, por ejemplo, tocar el violín", explica Horacio Cuello, coordinador del Programa de Orquestas Infantiles y Juveniles de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Estas experiencias conciben el arte como una herramienta para la inclusión, la regeneración de los vínculos comunitarios, y como un derecho humano para todos y todas.

"Expresarse implica colaborar en la producción del sentido de una comunidad. El pobre pierde el derecho de ser un productor cultural. Lo que va a modificar sus vidas no es un Plan Trabajar, sino una cultura y una sociedad diferentes", sostuvo Inés Sanguinetti, directora de la Fundación Crear Vale la Pena, una de las experiencias gestionadas por la sociedad civil, donde 800 adolescentes y jóvenes aprenden danza, teatro, música y artes visuales o participan de talleres de formación profesional para realizar emprendimientos productivos artísticos propios.

El arte también es visto como un mecanismo para generar nuevas formas de participación y organización comunitaria que posibiliten exigir y promover cambios en el presente de niños, niñas y adolescentes.

"Al armar un grupo de percusión y batería, donde vienen los pibes, o murga o teatro popular, lo que estamos haciendo es generar una organización comunitaria, donde las decisiones se toman de otra forma, donde se buscan consensos y donde se trabaja en conjunto, donde cada uno tiene sus roles", explica, por ejemplo, Víctor Rizo, profesor de murga de Culebrón Timbal, una organización que forma diariamente a más de 200 adolescentes y jóvenes en talleres de música, teatro popular, comics, entre otras actividades.

El Culebrón Timbal y Crear Vale la Pena integran, junto a organizaciones de Brasil, Chile y Perú, la Red Arte y Transformación Social, auspiciada por Avina y que reúne iniciativas de la región que, a través del arte, buscan promover la integración social, los derechos humanos, la interculturalidad y el desarrollo social.

Redes similares hay en el resto del país, a nivel local. En la Patagonia, por ejemplo, la Red Patagónica de Arte y Transformación Social Arte y Parte lleva el arte y la cultura a las poblaciones que por la distancia y la situación de pobreza no pueden acceder a espectáculos culturales. Arte y Parte está integrada por grupos de teatro, murgas, radios comunitarias, grupos de música, centros culturales, poetas y narradores y diversas organizaciones comunitarias.

El campo de organizaciones que trabajan para transformar la realidad a través del arte es muy vasto. En las primeras Jornadas sobre Cultura y Desarrollo que realizó en 2003 la asociación civil Artes Escénicas -dedicada a promover el intercambio de emprendimientos culturales en la región- se presentaron 76 proyectos, y en la última, el año pasado, el número creció a 350.

"El movimiento ha tomado ahora características muy particulares, hay gente que viene trabajando desde hace mas de 20 años pero lo que cambió es el contexto social, la crisis del 2001 resignificó la acción de estos grupos que buscaban generar respuestas a lo que se estaba viviendo", explicó Claudio Pansera, director de la asociación, al Capítulo Infancia.

Pensar el arte desde estas múltiples concepciones implica, a su vez, un reconocimiento de la cultura como un factor estratégico para el desarrollo humano, en pie de igualdad con todos los demás aspectos de la vida.

Cultura, factor clave en el desarrollo

El concepto de desarrollo humano se ha ido alejando progresivamente de la esfera de la economía para incorporar otros aspectos igualmente relevantes para la vida, como la cultura, que también fue redefiniendo su papel frente al desarrollo.

"Ya la cultura no es lo valiosamente accesorio, el `cadáver exquisito´ que se agrega a los temas duros del desarrollo como el ingreso per cápita, el empleo o los índices de productividad y competitividad, sino una dimensión que cuenta decisivamente en todo proceso de desarrollo tanto como el fortalecimiento institucional, la existencia de tejido y capital social y la movilización de la ciudadanía".

Así, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define hoy al desarrollo humano como "el proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades". Tal definición asocia el desarrollo directamente con el progreso de la vida y el bienestar humano, con el fortalecimiento de capacidades relacionadas con todas las cosas que una persona puede ser y hacer en su vida en forma plena y en todos los terrenos, con la libertad de poder vivir como nos gustaría hacerlo y con la posibilidad de que todos los individuos sean sujetos y beneficiarios del desarrollo.

"La cultura es primaria, somos parte de una cultura. Nos atraviesa a todos y la idea es que los chicos puedan accionar sobre ese imaginario de cultura", según Mariana Rúfolo, una de las fundadoras del Circo Social del Sur, una asociación sin fines de lucro que, desde 1998, usa las artes circenses como herramientas de inclusión y educación de niños y jóvenes en situación de riesgo.

Cuando el arte da respuestas

Artes Escénicas comenzó a funcionar en 1998 con el objetivo de desarrollar una red de trabajo en artes y comunicación que permita articular y aprovechar los recursos culturales existentes. Así, a través de distintas acciones como El Periódico de Artes Escénicas y Cultura, cursos, talleres, muestras itinerantes y seminarios en distintas regiones del país, se propone mejorar el intercambio entre los proyectos culturales, facilitar la circulación de información y detectar necesidades puntuales para apoyar emprendimientos artísticos.

El arte puede ser usado para “sacar broncas, alegrías, para un desahogo, para contagiar, para compartir”, explica la joven Jesica Maciel
“Hay un campo social muy fuerte a nivel nacional de experiencias que dan respuestas a través del arte y buscan producir cambios concretos en la comunidad que surgen por la necesidad de encontrar alternativas a los modelos que excluyen", explica Claudio Pansero, director de la asociación.

La asociación edita, desde 2001, una Guía de Artes Escénicas que ofrece información completa de todas las áreas ligada al teatro y la danza en todo el país, en los países del Mercosur e información adicional de Iberoamérica.

Artes Escénicas se prepara ahora para realizar el 5º Festival Internacional de Cuenta Cuentos el 5 de agosto de este año, unas Jornadas de Cultura y Desarrollo en septiembre en Mendoza para la región de Cuyo y otras en Catamarca en noviembre para el noroeste.
Acrobacias, zancos y trapecios

Un grupo de 140 niños, niñas y jóvenes participa de los talleres de tela, acrobacia, zancos y trapecio que ofrece el Circo Social del Sur. Arriba de un par de zancos, a los 7 años, empezó Marcela su recorrido por el Circo Social. Hoy, la joven tiene 18 años, está terminando de estudiar y decidió dedicarse profesionalmente al circo. "Antes de salir al escenario siempre me da nervios pero cuando salgo, ver tanta gente que aplaude por lo que haces es una satisfacción, me encanta", explica la joven.

La apuesta del Circo Social del Sur es brindarles a los chicos que menos tienen espacios lúdicos que les permitan fortalecer su autoestima, los vínculos, la solidaridad y el humor; y generar espacios de educación e integración. Entre los proyectos de la asociación, está la creación de la primera escuela profesional pública de circo social con formación integral, una experiencia que ya se desarrolla en España, Brasil y Canadá, cuenta Mariana Rúfolo.

Oportunidades + capacidades

La Fundación Crear Vale la Pena nació con el propósito de dar oportunidades para la producción cultural a quienes no las tienen, integrar a los que la sociedad expulsa y promover emprendimientos donde esas personas puedan expresarse y ser reconocidas por fuera de su capacidad de generar riqueza dineraria, según relatan sus miembros.

"El diagnóstico que está detrás de esta idea y detrás de la organización, es que el arte es un valor en si mismo y es un fin a alcanzar en la realización de cualquier individuo, pero que está totalmente ausente de los contextos de pobreza como práctica educativa, como espacio de formación", señala Mara Borchardt, miembro del Comité Ejecutivo de Crear.

Cuando comenzaron a andar en 1993 tenían 100 alumnos y hoy hay 800. "El crecimiento fue la respuesta y el entusiasmo de los chicos y la gente para con la actividad", explicó Borchardt, quien asocia el hecho con las posibilidades que el proyecto ofrece y que antes no existían en ningún barrio. "Antes no había talleres artísticos gratuitos para estos jóvenes y seguro que eso es una marca a nivel de la comunidad y seguro que eso va a ser una marca en su historia de vida, porque -para la representante de Crear- hay un registro muy claro a nivel de la identidad, lo que significa poder tener o no, en el marco del desarrollo de su vida, determinadas experiencias".

Jesica Maciel tiene 18 años, lleva más de siete en la Fundación, y tiene muy claro de qué se tratan esas huellas que Crear deja en la vida de los chicos. "Lo que hace Crear es sacar lo que tenemos guardado, demostrar que podemos, que mas allá de que vivimos en una villa, podemos hacer algo, y sacar ese título de que si somos pobres vamos a vivir toda la vida pobres y no vamos a tener nada nunca", explica la joven que define al arte como algo que puede ser usado para "sacar broncas, alegrías, para un desahogo, para contagiar, para compartir"
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