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La huella Islámica

11/05/2006 - Autor: Pedro López Pagán - Fuente: Primera Hora
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Luce López Baralt, catedrática del Departamento de Estudios Hispánicos de la UPR. (PRIMERA HORA / Gerald Lopez-Cepero)
Luce López Baralt, catedrática del Departamento de Estudios Hispánicos de la UPR. (PRIMERA HORA / Gerald Lopez-Cepero)
Toda la vida, a los puertorriqueños se nos ha enseñado que somos la mezcla de tres culturas: la española, la taína y la africana. Es algo que hemos asimilado más o menos bien.

Pero, si de repente descubriéramos que en esa mezcla también hay una fuerte herencia árabe, ¿cómo nos sentiríamos al respecto? ¿Cómo cambiaría eso la imagen que tenemos de nosotros mismos?

Esas preguntas se las han tenido que hacer los españoles durante los últimos 50 años, período durante el cual ha surgido, en España, un grupo de estudiosos -en su mayoría discípulos directos o indirectos del importante historiador español Américo Castro-, que han sacado a relucir las huellas del islam en la cultura española.

Esto es algo que ha caído como una cubeta de agua fría en una sociedad que por más de 500 años ha pretendido ignorar una realidad histórica: que los árabes tuvieron una presencia de ocho siglos en la península Ibérica, desde el siglo VII hasta finales del XV, específicamente el 1492, año en que los cristianos expulsan finalmente a los árabes y judíos de España.

"En la Edad Media, el concepto de España no existía", dice la doctora Luce López Baralt, catedrática del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras, y una autoridad en el tema del islam en la literatura hispánica. "España era, en el fondo, tres naciones, tres castas, tres lenguas, tres religiones, tres maneras de ser completamente distintas. Las tres en diálogo intercultural y político, a despecho de la reconquista".

Nos encontramos en la oficina de su casa, rodeados de libros, muchos de ellos escritos en árabe y no muy lejos de lo que la académica llama, con mucho cariño, su "cuartito árabe". Estamos sentados frente a una pequeña mesa sobre la cual hay un juego de té de estilo arábigo, que López Baralt atesora desde que tenía quince años, edad a la que empezó a desarrollar una fascinación con el mundo islámico.

"Era un amor tan grande, que cuando tenía 15 años empecé a aprender el árabe por mi cuenta", recuerda la autora del libro "Las huellas del islam en la literatura española". "Era como una fantasía adolescente de alguien que ama una cultura sin saber por qué".

La "fantasía adolescente" se le hizo realidad mientras estudiaba su doctorado en la Universidad de Harvard. Para su tesis, escogió a San Juan de la Cruz. "Un poeta místico que maneja un lenguaje muy raro y alucinado", acota. Todo cayó en su sitio cuando se lo dio a leer a una amiga de Bagdad. "Ella me dijo: Luce, lo que para ti es raro, para mí es familiar. Los místicos musulmanes medievales escriben así, como tu poeta", cuenta la arabista, quien luego de esa revelación consiguió una beca para estudiar en Beirut, capital del Líbano.

Fue así como empezó a descubrir la profunda huella islámica en la cultura española, tema al que le ha dedicado varios libros. "España me pareció el país más fascinante de Europa", subraya la autora y traductora del notorio tratado erótico del siglo XVI publicado hace unos años bajo el título de "Un Kama Sutra español". "Todos mis libros nacen de un inmenso asombro ante todo esto".

Asombrados, precisamente, se quedan sus estudiantes en España cuando ella, una latinoamericana, les descubre esta realidad histórica ante la cual los españoles, desde la Inquisición, se han hecho de la vista larga. "La tendencia es a decir que (todo eso) pasó, pero es como si no hubiera pasado", indica la estudiosa: "Cuando algo es muy doloroso, tú no lo tocas, te molesta. Descubrir que eres ilegítimo, mestizo o lo que sea, son cosas que duelen mucho a una nación".

Todo esto es algo que a los puertorriqueños nos toca más de cerca de lo que pensamos. "Como descendientes de andaluces, ya hemos asumido una serie de huellas islámicas", señala la doctora. "Esas huellas vinieron con la conquista".

De entrada, 20% de nuestro vocabulario nos viene del árabe. Por ejemplo, "cafre viene del árabe cafir, que quiere decir alguien que está fuera de la ley, que es medio salvaje, rebelde, hereje", dice la estudiosa. Pero no somos los únicos en haber nacionalizado una palabra de origen árabe. La palabra "olé", la que con tanto orgullo vociferan los españoles durante las corridas de toros, también tiene una raíz arábiga, de "wa Allah", que significa "por Dios" o de simplemente "Allah" o Dios.

Para la doctora López Baralt, conocer este pasado -así como tomar conciencia de las huellas árabes en nuestra cultura- es algo que nos ayuda a saber quiénes somos. "Para tú poder comprenderte y respetarte a ti mismo, tienes que saber de dónde vienes. Cuando lo comprendes, te vuelves más compasivo contigo mismo, te enriqueces... comprendes al prójimo", concluye.

En el fondo del caño, ¿hay un moro?

Es hora de ponernos en contacto con el moro que llevamos dentro y los puertorriqueños exhibimos una serie de actitudes que también tienen los españoles y que se asocian con la idiosincrasia islámica.

"Nosotros, por ejemplo, tenemos lo que se podría llamar un apatismo quietista, una actitud espiritual de cierta entrega", comenta la estudiosa. "Decimos muchas veces: Estaba de Dios (lo) que iba a pasar o Ése es el destino. Esa actitud fatalista es muy musulmana. La palabra islam quiere decir entrega total a Dios.

Luego tenemos una tendencia grande a las bendiciones y a las maldiciones. Tal es así, que nuestra frase nacional, el ay, bendito, es una bendición. La bendición y maldición excesivas son una actitud que viene del islam.

Otra huella son algunas supersticiones, como la de poner las escobas al revés cuando uno quiere que se vaya una visita molestosa. Ésa es una tradición persa", sostiene.

Nuestra dieta también se ha nutrido de la cultura culinaria de los árabes. "Postres como el manjar blanco, el majarete, los hojaldres, los alfajores y los pestiños son claramente árabes", enumera.

Asimismo, la profesora da noticia de musicólogos que se preguntan hasta qué punto hay influencias árabes en ciertos aspectos de nuestra música, como podría ser el típico le-lo-lai.

Vocabulario árabe

Según Luce López Baralt, las huellas lingüísticas del árabe son tan significativas -20% de nuestro léxico- que no han sido puestas en duda.

Aquí, algunos ejemplos de palabras de origen árabe:

Aceite
Azúcar
Aceituna
Azafrán
Arroz
Zanahoria
Berenjena
Aljibe
Acequia
Cheque
Sofá
Soda
Alcalde
Albacea
Alférez
Tarifa
Aduana
Asueto
Alcoba
Alfombra
Almohada
Cojín
Alféizar
Alhaja
Alfiler
Joya
Azucena
Azahar
Jazmín
Azul
Carmesí
Alcohol
Álgebra
Alquimia
Alboroto
Algarabía
Algazara
Carcajada
Cafre
Olé
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