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La misión de Karen Hughes

26/10/2005 - Autor: Yusuf Fernández - Fuente: www.revistaamanecer.com
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Karen Hughes, en el podio, junto a la subsecretaria de Estado Paula Dobriansky
Karen Hughes, en el podio, junto a la subsecretaria de Estado Paula Dobriansky

Durante muchos años, el presidente de EEUU, George W. Bush, ha confiado en Karen P. Hughes, su colaboradora desde la época de Texas y una experta en comunicación, para que le ayude a contrarrestar los ataques de sus enemigos políticos. En la actualidad, Hughes ha sido nombrada para el puesto más difícil y complicado de su carrera: el de subsecretaria de diplomacia pública a cargo de las relaciones con el mundo musulmán, es decir, un puesto similar al de jefa de propaganda. Desde ese puesto, ella intentará defender las políticas de la Administración estadounidense por todo el planeta. En este sentido, el nombramiento de Hughes constituye el más serio intento realizado para reparar la mala imagen de EEUU en el extranjero, en especial en los países musulmanes. Bush ha nombrado también a Diana Powell, nacida en Egipto y hasta ahora su directora de personal en la Casa Blanca, como ayudante de Hughes en el Departamento de Estado.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, manifestó en una entrevista que Hughes "trabajaría para contrarrestar las informaciones falsas y malinterpretaciones" que sobre las políticas estadounidenses existen en dichos países. En este sentido, Hughes hará un seguimiento más estrecho de lo que se dice y se escribe acerca de EEUU y sus políticas en los canales de televisión y otros medios de comunicación árabes y musulmanes. Tradicionalmente, EEUU ha sido criticado en el mundo islámico a causa de su ciego apoyo a la ocupación israelí de los territorios palestinos y de otros estados árabes y a los dictadores árabes. En los últimos años, la invasión de Iraq ha empeorado las cosas. Más recientemente, las noticias acerca de la profanación del Corán en el campo de concentración de Guantánamo provocó una ola de ira en el mundo musulmán. Las torturas y maltratos a prisioneros en este campo y en la prisión iraquí de Abu Graib han sido también muy criticados en el extranjero.

Otros casos que han provocado una ola de sentimiento antinorteamericano en el mundo musulmán han sido el affair de Yusuf Islam, el cantante conocido anteriormente con el nombre de Cat Stevens, que fue deportado de vuelta al Reino Unido el pasado año después de que el Departamento de Seguridad de la Patria de EEUU le acusara de mantener una relación no específica con "actividades terroristas", pese a no poder ofrecer ninguna prueba en ese sentido. Otro famoso pensador musulmán, Tariq Ramadan, conocido por sus puntos de vista moderados, ha visto también cómo le era negado un visado por este mismo Departamento poco antes de trasladarse a EEUU, donde había conseguido un contrato para trabajar como profesor en la prestigiosa Universidad de Notre Dame. Todas estas políticas y, en particular, el apoyo a la ocupación israelí en Palestina y la ilegal guerra y ocupación de Iraq, han dañado seriamente la imagen de EEUU en el mundo.

Según el reportero del New York Times Steven Weisman, Hughes "planea dirigir un grupo operativo de "diplomacia pública" integrado por personas de diferentes agencias, incluyendo responsables de relaciones públicas de alto rango en el Pentágono, y cambiar la forma en que se procede a la evaluación del trabajo de los funcionarios del Servicio Exterior de cara a un ascenso, poniendo más énfasis en su capacidad en el ámbito de las relaciones públicas." "Rice sugirió además que la Administración incrementaría los fondos destinados a los intercambios educativos y trataría de que la obtención de los visados destinados a tales programas fuera menos complicada. Este año, la Administración ha pedido al Congreso 430 millones de dólares para llevar a estudiantes, académicos, figuras del campo cultural y otras personas a EEUU, y para enviar a ciudadanos norteamericanos al extranjero, lo cual supone un 20% de incremento con respecto al pasado año. Los responsables del Departamento de Estado señalan que ha aumentado la parte proporcional de tales programas que está enfocada hacia Oriente Medio y el Sur de Asia, que ahora se llevan un 25% del total de la financiación," indica Weisman. En este sentido, Hughes ha declarado que no espera resultados rápidos y que considera el trabajo como un desafío a largo plazo. Algunos escépticos han calificado ya su tarea como una "misión imposible."

En Washington, Hughes se reunió con líderes, estudiantes y académicos musulmanes, así como con diplomáticos de las naciones islámicas. Ella participó en la última convención anual de la Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA), una de las dos principales federaciones que representan a los musulmanes en EEUU, el pasado 2 de septiembre. Allí urgió a la gente de todas las religiones a pronunciarse en contra de la "ampliamente extendida demonización del Islam y los musulmanes" que siguió a los atentados del 11 de septiembre. Esta convención es la mayor reunión de musulmanes que se produce en EEUU y este año acudieron a la misma unas 40.000 personas. Sin embargo, sus argumentos no convencieron a todos los musulmanes estadounidenses, que culpan a las políticas del gobierno de Bush por el incremento del odio hacia la minoría musulmana. Un informe publicado en mayo de 2004 por la Oficina de Investigación del Senado de EEUU señalaba que los árabo-americanos y los musulmanes que viven en el país han soportado la carga principal del Acta Patriótica y otras leyes especiales que fueron aprobadas tras los atentados terroristas.

Algunos líderes musulmanes declararon que a Hughes parecía faltarle un conocimiento sobre la situación real en Oriente Medio y no parecía tampoco consciente del temor que embarga a muchos musulmanes en EEUU a causa de la vigilancia gubernamental, las intrusiones en sus vidas privadas y la violación de sus libertades civiles. Otros, sin embargo, afirmaron sentirse agradecidos por el hecho de haber sido consultados y gratamente impresionados por la disposición de Hughes a escuchar.

Poco después de sus encuentros en Washington, Hughes se encaminó hacia Egipto, Arabia Saudí y Turquía en un tour destinado también a "escuchar" la opinión de los ciudadanos de estos países. Justo cuando Hughes estaba comenzando su viaje, el Comité Asesor sobre Diplomacia Cultural, un panel de asesores que fue creado por el Congreso de EEUU en 2004 y está encargado de aconsejar al secretario de Estado sobre la forma en la que utilizar la diplomacia cultural en la política exterior de EEUU, advirtió que "la imagen y reputación de EEUU en el extranjero difícilmente podrían ser peores." El informe del panel señalaba que "existe una profunda y permanente indignación hacia las políticas y acciones de EEUU" y mencionaba algunas encuestas que muestran que la mayoría de la población en países tales como Egipto, Marruecos y Arabia Saudí "ve a George W. Bush como una amenaza al orden mundial mayor que la que representa Osama Bin Laden." El informe añadía que las políticas pro-israelíes y la guerra de Iraq "dañarán durante largo tiempo la imagen de EEUU."

Hughes inició su gira en Egipto, donde el gobierno de Mubarak ha mantenido una actitud amistosa hacia EEUU durante 30 años. La mayoría de la población egipcia mantiene, sin embargo, una postura muy crítica hacia la invasión estadounidense de Iraq y el apoyo de Washington a Israel. El periódico USA Today señaló en este sentido que los interlocutores de Hughes fueron seleccionados cuidadosamente. "Su viaje se ha parecido mucho a una campaña política: Ella transmite un mensaje a audiencias escogidas." De hecho, sus audiencias consistieron en miembros de élites que poseen estrechos vínculos con el régimen de Mubarak o con EEUU. Ella visitó la Universidad de Al Azhar, donde se reunió con Mohammed Sayyed Tantawi, rector de la institución y el más importante representante del Islam oficial, pero al mismo tiempo un clérigo muy criticado por su completa dependencia personal del gobierno de Mubarak.

Tras su encuentro con Tantawi, Hughes manifestó a los reporteros: "He tenido un maravilloso encuentro con él. Le mostré mi agradecimiento por el hecho de que Al Azhar, bajo su liderazgo, estuvo entre las primeras –él afirma que fue la primera- instituciones religiosas del mundo en condenar los atentados del 11 de septiembre."

Sin embargo, el entendimiento logrado resultó ser poco duradero. El 15 de octubre, dos semanas después del encuentro entre Hughes y Tantawi, Al Azhar decidió promover un boicot en contra de los funcionarios norteamericanos y congelar su cooperación con todas las instituciones oficiales estadounidenses después de que la Embajada de EEUU en El Cairo negara a uno de sus altos dirigentes, Sheij Abdul Hamid al Atrash, jefe del Comité de Fatuas de la universidad, un visado de entrada en el país sin alegar ninguna razón. Tantawi había nominado a este prominente sabio para pronunciar conferencias y sermones en varios centros islámicos estadounidenses durante el mes sagrado de Ramadán, señala Islamonline.

Tantawi decidió entonces prohibir a los responsables estadounidenses la entrada en el recinto de Al Azhar en El Cairo y suspender la colaboración con las instituciones norteamericanas, según Islamonline. "Él decidió también no enviar a más sabios de Al Azhar a EEUU en el futuro, incluso aunque Washington les conceda el visado," señalaron fuentes de la Universidad.

Hughes mantuvo asimismo una reunión en la Universidad Americana de El Cairo con un grupo de estudiantes que habían pasado un año en EEUU a través de un programa financiado por el gobierno norteamericano. El encuentro fue estuvo controlado por las fuerzas de seguridad, que ordenaron a Amani Fikri, director de un periódico de la oposición que había acudido al acto, que abandonara la sala.

Durante el encuentro, Hughes tuvo que hacer frente a muchas airadas preguntas acerca de la guerra de Iraq, las amenazas estadounidenses contra Irán y Siria y el apoyo a las brutales políticas israelíes en contra del pueblo palestino. En lo que se refiere a Iraq, los estudiantes egipcios acusaron a Washington de invadir ilegalmente un país soberano en contra de la voluntad de la comunidad internacional. En sus respuestas, Hughes repitió las afirmaciones estadounidenses de que el mundo estaba ahora "más seguro" tras el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein. En ese sentido, sus respuestas resultaron decepcionantes para los estudiantes, ya que ella se limitó a repetir las desacreditadas posiciones de EEUU en estos temas, lo que ha llevado a muchos observadores a creer que no va a ser capaz de cambiar la cada vez más deteriorada imagen de EEUU en el extranjero.

Mohammed Ali Ibrahim, director del diario egipcio Al Yumhuriya, afirmó que el mundo islámico necesita hechos y no palabras y que no habrá ninguna mejora de la imagen de EEUU en el mundo hasta que este país cambie sus políticas en Oriente Medio. En este sentido, Ibrahim señaló que Washington debe retirar sus tropas de Iraq y presionar a Israel para que se retire de toda Cisjordania y de Jerusalén Este. "Los responsables egipcios deberían también aconsejar a Washington... no concentrar su atención en la retirada israelí de Gaza, presentándola como un paso adelante decisivo en el camino de la paz, porque hay muchas partes de la Palestina ocupada que están también esperando que los ocupantes se vayan," señaló el periódico.

El 27 de septiembre, Hughes se reunió con un grupo de mujeres saudíes, que criticaron a los medios de prensa estadounidenses por presentar a los musulmanes como fanáticos y terroristas y a las mujeres árabes como desdichadas y oprimidas. "¿Por qué se presenta (en los medios de comunicación norteamericanos) a la mujer árabe como un ser infeliz? Somos felices," declaró una joven estudiante durante el encuentro, provocando un sonoro aplauso de sus compañeras.

El 29 de septiembre, Hughes se reunió con un grupo de mujeres turcas, que criticaron también duramente las políticas de EEUU en Oriente Medio. Las mujeres la asediaron con preguntas relativas a la invasión de Iraq y la situación en los territorios palestinos, según señala la agencia AFP. "No se puede lanzar una guerra para salvaguardar la paz. EEUU no puede inmiscuirse en el problema de la falta de democracia en un país determinado y tratar de resolverlo mediante una guerra," manifestó Feray Sazman, una activista en pro de los derechos de la mujer, a Hughes durante un encuentro en un museo de Ankara.  Otra activista pro derechos humanos, Hidayet Sefkatli Tuksal, añadió que veía el temor en los ojos de las mujeres y los niños en las fotografías que llegaban de Iraq cada día y que esto le hacía sentirse "herida e insultada." "Esta guerra está realmente reduciendo todos vuestros esfuerzos positivos a cero," advirtió a Hughes. En este sentido, Los Angeles Times hizo notar que "las audiencias hicieron preguntas muy incisivas, a las que Hughes no dio ninguna respuesta."

Algunos responsables estadounidenses han afirmado que no planean cambiar las políticas estadounidenses con el fin de agradar a los árabes y musulmanes y que están "buscando otras formas de cambiar las actitudes, como por ejemplo, el realizar una mejor presentación de las políticas norteamericanas, el poner el énfasis en los puntos de acuerdo y el promover contactos más directos entre las personas," señala Reuters. Muchos de los que se reunieron con Hughes confirmaron esta idea. "No tuve la impresión de que fuera seria en lo que se refiere a un posible cambio en las políticas norteamericanas o que tuviera siquiera la capacidad de cambiarlas. Ella está aquí únicamente para mejorar la imagen de EEUU," declaró Lamees al Hadidi, un periodista egipcio que acudió a un encuentro con Hughes, a la publicación pakistaní jang.com.

Sin embargo, ésta es una receta para el fracaso, ya que los musulmanes nunca apoyarán las políticas pro-sionistas de EEUU en Oriente Medio ni accederán tampoco a ignorar u olvidar tales políticas. Ningún tipo de contacto o intercambio o de nueva emisora de radio o canal de televisión impedirán que se produzca un mayor deterioro de la imagen de EEUU en el mundo. Si Karen Hughes y sus jefes no comprenden esto, la misión de ella estará condenada al fracaso.

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