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La guerra de Nador y Melilla

Movilizados 1.500 agentes de seguridad. Detenidos 256 inmigrantes

07/10/2005 - Autor: Hisham Ruzaq - Fuente: Al Ayam
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Oficiales marroquíes con negros arrestados durante el asalto a la valla de Ceuta.
Oficiales marroquíes con negros arrestados durante el asalto a la valla de Ceuta.

Marruecos no tiene el derecho a maltratar a los inmigrantes residentes o en tránsito en su territorio.

Hace años que Marruecos tenía que haberse dado cuenta de que la cuestión de la inmigración, sobre la cual no ha respondido -y ni siquiera se la ha planteado- «la cultura de la globalización», ya no es una cuestión geográfica.

Los marroquíes se han acostumbrado durante los últimos años a ver y a convivir con varias de razas de inmigrantes, sobre todo subsaharianas. Sin embargo, este acostumbramiento no se ha visto acompañado, como debería haber sido, por una preparación mental y de medidas para una gran cuestión como es la de la inmigración.

Puede que algunos piensen que Marruecos no se ha convertido todavía en una tierra de asentamiento para miles de inmigrantes, sobre todo subsaharianos, que acuden al país en espera del momento oportuno para cruzar el Estrecho en dirección al sueño europeo. Pero la realidad es que Marruecos se ha convertido, al menos, en una tierra de residencia temporal, pero de larga duración.

Esta residencia temporal-larga supone necesariamente la provisión del Estado de alojamientos, unas garantías de las principales condiciones de respeto de los derechos y la dignidad del hombre, la limpieza, y hasta el respeto al marco cultural y religioso de los inmigrantes, etc.

Pero la realidad es totalmente diferente de todas estas condiciones que un país de inmigrantes como Marruecos debería conocer, ya que además del maltrato a estos inmigrantes, participa en su repatriación y expulsión como solución primaria y única, no sólo para deshacerse de la carga de la pregunta de la inmigración sino para sacar brillo a la imagen de Marruecos ante la UE.

Lo que es realmente extraño en esta cuestión es que los medios de comunicación oficiales no se avergüencen al sobresaltar el papel heroico de los aparatos de seguridad a la hora de tratar el expediente de los inmigrantes. La mayor prueba de ello son esas fotos que los marroquíes se han acostumbrado a ver en los últimos años y que muestran un grupo de subsaharianos atados y detenidos en unas condiciones inhumanas esperando su repatriación. Mas, los mismos medios de comunicación arman un escándalo cuando se trata de fotos de inmigrantes marroquíes expulsados de un país europeo o aparecidos en algunos centros de acogida de inmigrantes en la otra orilla, a sabiendas de que estas imágenes no muestran a los marroquíes detenidos o sentados en cuclillas bajo el sol, sino que aparecen comiendo o envueltos en mantas que les protegen del frío.

Lo más extraño todavía es que los inmigrantes, especialmente los subsaharianos, no son considerados como un problema a plantearse hasta que se acercan a Melilla o a Ceuta. Esto plantea otras preguntas, pero la principal es ¿cómo es posible que el Estado marroquí actúe con severidad con inmigrantes residentes en su territorio cuando quieren atravesar fronteras que Marruecos considera imaginarias, y que se supone que forman parte de su territorio nacional? ¿No son Ceuta y Melilla parte del territorio nacional marroquí, y por lo tanto los inmigrantes que quieren entrar a esas ciudades deben ser tratados de la misma forma con que se tratan en Rabat o Kenitra?

Estas son algunas ideas básicas que se podrían ver en la película que está sucediendo en las fronteras imaginarias de Ceuta y Melilla ocupadas.

¿Qué ocurrió en Nador... Melilla?

La noche del martes 27 de septiembre algunos grupos de inmigrantes de entre 400 y 500 subsaharianos intentaron atravesar la valla de separación entre Nador y Melilla usando escaleras de madera que construyeron con ramas de árboles de los bosques donde viven.

Al principio los inmigrantes subsaharianos organizaban operaciones de infiltración a través de pequeños grupos de 6 ó 7 personas, lo que facilitaba su detención por parte de las autoridades españolas gracias al control de las fronteras y a la alta tecnología usada en este control. Pero durante la semana anterior el número de los inmigrantes que intentaban entrar a través de la valla entre Nador y Melilla conoció un aumento notable llegando el pasado martes 27 de septiembre a 400 inmigrantes, de los cuales 200 lograron atravesar la valla, mientras que los demás fueron detenidos por las autoridades marroquíes y las diferentes fuerzas de seguridad que acudieron a la zona.

Según algunas fuentes que siguen la cuestión, los inmigrantes estaban preparados para reintentar de nuevo la entrada a Melilla ocupada la noche del miércoles siguiente, pero esta vez las autoridades marroquíes les estaban esperando.

La pesadilla de la detención... En espera del sueño de cruzar

El despliegue de las autoridades marroquíes quedó claro después de que se levantaran tiendas y se construyese un campamento equipado a las dos de la madrugada del miércoles, además del uso de un helicóptero que batía la región. Ante estos refuerzos, los inmigrantes subsaharianos prefirieron esconderse para evitar su detención.

En las primeras horas de la mañana del jueves 29 de septiembre las autoridades marroquíes, con sus distintos aparatos de seguridad, llevaron a cabo grandes operaciones de batida que propiciaron la detención de 190 inmigrantes a las 13 horas del mismo día. Después de registrar sus nombres fueron montados en los camiones de las Fuerzas Auxiliares en espera de su repatriación.

Al mismo tiempo en que las autoridades marroquíes detenían los 190 inmigrantes, el Ejército español presentaba una parada militar en la parte de enfrente de Melilla... ante los ojos de los marroquíes.

Las fuerzas de seguridad marroquíes detuvieron el mismo jueves entre las cuatro de la madrugada y las seis de la tarde a 256 inmigrantes que esperaban el momento oportuno para pasar a Melilla. Según algunas fuentes bien informadas, las autoridades marroquíes siguieron la búsqueda de otros 80 inmigrantes que, según ellas, se escondían en algún lugar.

Durante esta operación, el Estado marroquí usó a 1500 miembros de la seguridad para la batida y detención de los inmigrantes y, desde luego, para que quede patente que está decidido a luchar contra la inmigración (¿clandestina?).

Los inmigrantes en cifras

* Desde el uno de enero de 2005 hasta el uno de agosto de 2005 las autoridades marroquíes habían detenido a 3.997 inmigrantes ilegales africanos que habían cruzado la frontera en dirección a Melilla.

* La nacionalidad más numerosa entre los inmigrantes es la camerunesa, habiendo expulsado, en las mismas fechas, las autoridades de Nador a 926 cameruneses.

* Entre los inmigrantes que sueñan con pasar hacia Melilla hay hindúes, que ocupan el puesto número 9 de 39 nacionalidades. Las autoridades marroquíes han expulsado a más de 200 hindúes.

Texto publicado en el periódico Al Ayam, 04-10-2005, traducido por María Sibari en Revista de Prensa Árabe Magrebí, www.boletin.org "

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