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Arabia Saudí apoya la reelección de Bush

22/04/2004 - Autor: Redacción Webislam
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Arabia Saudí apoya la reelección de Bush
Arabia Saudí apoya la reelección de Bush

Según el periodista del Washington Post Bob Woodward, Arabia Saudí ha pactado con el gobierno norteamericano una bajada del precio del petróleo, de modo que Bush pueda presentar un balance económico favorable antes de la jornada electoral.
A pesar de los desmentidos del príncipe Bandar Bin Sultan, embajador saudí en los EEUU, el candidato demócrata John Kerry ha calificado el hecho como “un ultraje a la democracia americana”. En el contexto de la invasión de Iraq y el apoyo incondicional a Sharon, el apoyo saudí a la candidatura de Bush ha sido recibido con consternación en el mundo islámico. 

El plan saudí de apoyo a Bush

La polémica a sacudido las elecciones presidenciales de los EEUU. Las declaraciones de Bob Woodward se produjeron el domingo 18 en el programa 60 minutos de la CBS (www.cbsnews.com), donde acudió para presentar su libro sobre la gestación de la guerra de Iraq, “El plan de ataque”. El conocido periodista del Washington Post reveló que el embajador de Arabia Saudí en los EEUU, príncipe Bandar Bin Sultan, prometió que su país recortaría el precio del petróleo antes de las elecciones de noviembre. Con esta medida, Arabia Saudí pretende ayudar a Bush a presentar ante los electores unas cifras económicas positivas, uno de los aspectos más criticados de su administración.

Ante una pregunta concerniente al precio del petróleo, Woodward afirmó: “Está alto, pero van a bajar muy pronto. Esta es la promesa de los saudís. De todos modos, al acercarse el verano, o cuando nos acerquemos al día de las elecciones, los saudíes incrementarán su producción en varios millones de barriles al día para que el precio del barril baje de un modo significativo”. Según sus previsiones, el precio se situará entre 25 y 28 dólares el barril.

Dado que Bush ha sido atacado por los demócratas en relación al actual precio del petróleo (33 dólares), la maniobra realizada por los saudíes podría significar una gran ayuda a sus aspiraciones presidenciales.

En Washington, estas declaraciones han causado un considerable revuelo. Por un lado, se pone de manifiesto la importancia del petróleo saudí en la economía norteamericana, y como una decisión de la monarquía saudí puede variar considerablemente el balance económico de la nación más poderosa de la tierra.

El candidato demócrata a la presidencia, John Kerry, declaró el lunes en un mitin en Florida que considera “inaceptable para el pueblo de Estados Unidos” que “el abastecimiento de la gasolina y su precio se encuentren ligados a la elección estadounidense” (New York Times, 20 de abril).

En un tono más duro, tres miembros del Partido Demócrata enviaron una carta abierta a la Casa Blanca pidiendo a Bush “una explicación completa sobre el acuerdo que usted o su administración habían realizado con los saudíes para aumentar la producción de petróleo, o a aclarar cualquier promesa o pacto realizados con los saudíes a espaldas de los intereses norteamericanos” (CNN.com, 20 de abril).

La familia Bush y la familia Saud

Por otro lado, se vuelve a debatir el espinoso tema de la alianza entre los EEUU y Arabia Saudí, país que exporta al mundo una lectura fundamentalista del islam, fuente de conflictos alrededor del mundo.

El príncipe Bandar (conocido como “Bandar Bush” por su amistad con la familia del presidente) ha sido embajador en EEUU durante 20 años, y es un miembro destacado de la familia real saudita, hijo del poderoso ministro de Defensa.

El Presidente Bush y Bandar bin Sultan

En diversos medios críticos con la administración americana, se ha vuelto a poner en tela de juicio la amistad de la familia Bush con la familia Saud. Esta amistad se remonta a los años 70, cuando un sector de la élite financiera saudí se afincó en Huston e infló de petrodólares la economía americana. Según relata Craig Unger en su libro "House of Bush, House of Saud", miembros de la familia Bin Laden y de la familia Saud entraron en contacto con las más altas capas de la política y los negocios de los EEUU.

En los últimos años, el príncipe Bandar y su esposa Haifa han pasado largas temporadas en el rancho de Tejas de la familia Bush. En una entrevista a The New Yorker, la mujer del embajador saudí afirmaba que “los Bush Barbara y George, padres del actual presidente son como mi padre y mi madre. Se que si alguna vez tengo problemas, puedo acudir a ellos” (New Yorker, 24 mayo 2003).

El 13 de septiembre del 2001, dos días después de los ataques contra las Torres Gemelas, Bandar Bin Sultan fue recibido en la Casa Blanca. Poco después se conoció la noticia de que el embajador saudí pagó de su bolsillo el avión que recogió el día 16-9-2001 a toda la familia Bin Laden residente en los EEUU para trasladarlos a Arabia. Esto se produjo con el consentimiento de la administración Bush, saltándose las restricciones de vuelo impuestas por el FBI.

En abril del año pasado, la mujer de Bandar Bin Sultan, la princesa Haifa al Faisal, fue investigada por apoyar económicamente a grupos vinculados ideológicamente con el terrorismo. Según el Detroit News (19 de abril del 2003), el matrimonio habría donado más de 4 millones de dólares anuales en concepto de caridad hacia grupos extremistas, contribuyendo a la propagación en los propios EEUU de una visión sectaria del islam, incompatible con los derechos humanos y los principios de la democracia.

Plan de ataque

Las declaraciones de Woodward se produjeron en la gira de presentación de su nuevo libro “El plan de ataque”, donde analiza desde dentro la preparación de la invasión de Iraq. Uno de los episodios más controvertidos es la información según la cual el embajador de Arabia Saudí conoció la decisión y los planes de invadir Iraq antes que el propio Secretario de Estado Colin Powell, y mucho antes de los debates de Naciones Unidas y todo el argumentario de las “armas de destrucción masiva”.

Woodward —conocido por el caso Watergate, que acabó con la dimisión de Nixon— relata que Bandar Bin Sultan fue convocado el 11 de enero del 2003 por el vicepresidente Cheney en la Casa Blanca. En una reunión en la que tomaron parte el propio Cheney, Donald Rumsfeld, el General Richard B Myers, entre otros, se le comunicó la decisión de invadir Iraq. El General Myers le mostró los planes de la invasión, a pesar de que está estrictamente prohibido dar a conocer planes de este tipo a extranjeros.

El príncipe Bandar preguntó si podía quedarse con una copia del plan de ataque, con el objeto de hacérsela llegar al príncipe Abdullah. Rumsfeld dijo al embajador saudí “Te daremos toda la información que quieras, aunque en estos momentos no te podemos dar el mapa de la invasión”.

A la pregunta sobre el destino de Sadam Hussein, Cheney le aseguró que “solo empezar, a Sadam lo dejamos frito”. Siempre según Woodward, aunque Bandar no se llevó el mapa con todos los detalles de la invasión, se le dio un mapa de la zona preparado por la CIA. Con la información recibida, los saudíes pudieron conocer en detalle el plan de ataque americano, nueve meses antes de que la guerra fuera aprobada en el Congreso de los EEUU.

Dos días después, el 13 de enero, Bandar se entrevistó con Bush en la Casa Blanca. El presidente norteamericano consultó al príncipe saudí sobre la reacción que la invasión iba a provocar en el mundo islámico, poniendo en peligro los intereses americanos. Bandar contestó: “Sr. Presidente, usted está hablando como si fuese a atacar a Arabia Saudí y capturar al rey Fahad. Se trata de Sadam Hussein, la gente no va a llorar por Sadam Hussein”. Cuando se produjo está conversación, el propio Colin Powell todavía no había sido informado de la decisión tomada por el presidente americano, ya que sería informado el mismo día por la tarde.

En una entrevista a Associated Press, y tratando de explicar su acceso a los planes secretos de la Casa Blanca sobre el ataque a Iraq, el embajador de Arabia Saudí ha recordado que “mi país es vecino de Iraq, y lo más apropiado para los americanos es contar con nosotros” (CBS/AP, 21 de abril). En el contexto de los bombardeos de Fallujah y de los informes sobre los abusos sexuales cometidos por el ejército norteamericano en Iraq, estas declaraciones han causado gran indignación en el mundo islámico.

Premio de la academia

El lunes por la noche, Woodward acudió al programa de Larry King en la CNN (Larry King Live), para aclarar sus afirmaciones del domingo. Durante la entrevista en directo, trató de restar importancia al pacto, considerándolo como algo normal en las relaciones diplomáticas. En un momento del programa, los dos periodistas contactaron en directo con el príncipe Bandar Bin Sultan, quien confirmó la información dadas por Woodward, y afirmó que su país “siempre desea la reelección del presidente en funciones”.

La conversación, que se puede consultar en los archivos de la CNN, no tiene desperdicio. Confirma que Bin Sultan conoció antes que el Congreso los planes de atacar Iraq, y que Arabia Saudí está llevando a cabo una política de precios del petróleo bajos con el fin de favorecer la economía norteamericana, aunque negó que con ello se pretendiese favorecer a Bush en su campaña.

KING: Sobre la historia del Sr. Woodward según la cual se habría prometido bajar el precio del petróleo antes de la elección. Su gobierno lo niega.

WOODWARD: Esta no es mi historia. Lo que yo he dicho en mi libro es que los saudíes… esperaban mantener el precio del petróleo bajo durante el periodo pre-electoral, a causa de su impacto en la economía. Esto es lo que he dicho.

BIN SULTAN: Creo que lo que dice Bob es exacto. Esperamos que el precio del petróleo permanezca bajo, puesto que esto es bueno para la economía americana, y aún más importante, es bueno para nuestra economía y la economía internacional. Esto no es algo tan extraño. El presidente Clinton nos pidió bajar los precios el año 2000. De hecho, puedo remontarme a 1979, cuando el presidente Carter nos pidió mantener bajos los precios para evitar la recesión. Por tanto, sí, es en nuestros intereses y en los intereses de América que mantendremos los precios bajos.

KING: ¿Quiere que el presidente Bush sea reelegido?

BIN SULTAN: Siempre queremos que cualquier presidente en funciones sea reelegido, Larry, pero esta es una elección americana.

(Se puede consultar la trascripción entera del programa de Larry King en http://www.cnn.com/TRANSCRIPTS/0404/19/lkl.00.html)

Al terminar la charla telefónica, Woodward se permitió una ironía: “Remontándome a lo de Nixon, los he escuchado a todos… Esto se merece un lugar de honor en el ranking de las explicaciones malolientes y esquivas. Creo que deberíamos darle un premio de la Academia… Felicitaciones, Bandar”.

En un comunicado emitido desde Riyadh, el gobierno saudí negaba de forma tajante cualquier intento de influir en las elecciones presidenciales de los EEUU, aunque Kerry mantuvo su crítica en un mitin celebrado en Massachussets: “Si es cierto que el abastecimiento el precio del petróleo están vinculados a las elecciones americanas, a través de un trato secreto realizado por la Casa Blanca, esto constituye un escándalo y un ultraje para el pueblo americano” (NBC News, 20 de abril).

Por su parte, el Senador por NY Charles Schumer pidió a Bush la expulsión de Bandar. “Le urjo a realizar una acción inmediata que salvaguarde la integridad del proceso democrático norteamericano, deportando al príncipe Bandar y cancelando su pasaporte diplomático” (NBC News, 20 de abril).

Polémica para el futuro

La polémica en torno a “El plan de ataque” apenas se ha iniciado. En sus páginas, se presenta a Bush como un héroe, que toma sus decisiones en solitario, sin consultar con sus subordinados. Según relata The Associated Press, altos cargos de la administración Bush (incluido el propio Powell) recibieron órdenes de colaborar en el libro de Woodward, como parte de la campaña a la presidencia. En la web de la campaña de Bush, el libro es calificado como “recomendable”.

Sin embargo, en muchos aspectos Bush sale mal parado. Por ejemplo, Woodward afirma que Bush aprobó en verano del 2002 destinar 700 millones de dólares a la preparación de la invasión de Iraq, y que estos fondos fueron retirados de los asignados a Afganistán sin consultar con el Congreso. El Pentágono ha tenido que salir al paso de estas afirmaciones. La invasión de Iraq fue aprobada por el Congreso el 25 de octubre, con lo cual se trataría de un desvío de fondos ilegal




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