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El islam en Brasil

Ponencia de Sheikh Muhammad Ragip (Antonio Roberto Barros) * para el Congreso El Islam en las Dos Orillas. Visión General del Brasil y su formación cultural y religiosa.

09/02/2004 - Autor: Sheikh Muhammad Ragip - Fuente: Congreso Mundial de Musulmanes de Habla Hispana
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El Brasil, capital Brasilia, con 8,5 millones km² de extensión territorial (16,8 veces mayor que el territorio de España), comporta una población de 165 millones de habitantes. Se sitúa en América del Sur siendo el portugués el idioma oficial del país.

 

Las enormes extensiones de tierra que componen el país, eran habitadas, a principios del siglo XV, por una población indígena estimada en 2 millones de personas, viviendo de la pesca y de la agricultura rudimentaria, caza y colecta de alimentos.

 

Oficialmente, los portugueses llegaron al Brasil el 22 de abril de 1500, sin embargo las pesquisas históricas indican que su expedición fue precedida por otras incursiones. En principio, la explotación de las nuevas tierras se dio preferentemente por la extracción de pau-brasil. En 1532 fue fundado el primer poblado, São Vicente, en el litoral próximo a la actual ciudad de São Paulo. Con la expansión de la presencia portuguesa y el cultivo de la caña de azúcar los primeros colonos pasaron a esclavizar a los indígenas para el trabajo agrícola. Cerca de la segunda mitad del siglo XVI, el diezmado de las poblaciones indígenas por las enfermedades traídas por los europeos (gripe, variola, sarampión) y por los conflictos, aliada a las dificultades de adaptación de los indígenas al trabajo esclavo, llevó a los primeros colonos a la utilización de esclavos negros. Del siglo XVI al siglo XIX, se estima que de 3 a 4 millones de africanos fueron traídos al Brasil.

 

A partir de la segunda mitad del siglo XVI, se tornó marcante la presencia de los jesuítas en el trabajo de conversión de los indígenas al catolicismo y fundando aldeas comunitarias similares a las misiones presentes en la América española.

 

De modo general, los primeros colonos llegaron con ánimo de explotación, motivados por las perspectivas de hacer fortuna con la extracción de las riquezas de la tierra. Esta circunstancia dejó profundas marcas en nuestra formación, por ser determinante en la orientación de las políticas coloniales de la corona portuguesa.

 

Después de la abolición de la esclavitud en 1888, la necesidad de mano de obra, para la agricultura, principalmente la del café, en substitución al trabajo esclavo, abrió espacio para la inmigración en larga escala. Hasta fines de la década de 1940 se estima que el Brasil recibió aproximadamente 5 millones de inmigrantes. De este total,  2/3 fueron constituídos por italianos, portugueses y españoles. En el 1/3 restante se cuentan principalmente alemanes y japoneses, y grupos menores de rusos, sirio-libaneses y otros.

 

En años más recientes, después de la segunda guerra mundial,  nuevos contingentes de inmigrantes coreanos, chinos y de países sudamericanos, como Bolivia y Paraguay aportaron al Brasil.

 

De este modo, la formación de la cultura brasilera encuentra fuertes raíces en las culturas europea, indígena, negra además de influencias orientales, moldeando el brasilero como individuo versátil y adaptable, abierto al contacto y a la apreciación de las más diversas influencias culturales.

 

En 1964, con la tomada del poder por los militares, ocurrieron cambios que marcaron profundamente dos o tres generaciones de brasileros, hasta los días de hoy. Por un lado los militares privilegiaron el desarrollo económico, ya que estaban dispuestos a transformar el Brasil en una potencia emergente. Mas, por otro lado, a través de una serie de "Actos Institucionales", suspendieron derechos políticos, eliminaron la posibilidad de la población de elegir el Presidente de la República y los Gobernadores de los Estados, instauraron una política de censura, cercenando la libertad de expresión, e iniciaron una fase de represión y persecuciones políticas.

 

En el campo educacional, fueron iniciadas reformas desastrosas que llevaron a una caída acentuada en la calidad de la enseñanza pública. Actualmente se vive una crisis de calidad en el sistema educacional. La ensañanza privada es de mejor calidad, sin embargo, de costo elevado, y solo es accesible a una pequeña camada de la población brasilera.

 

Actualmente, tanto la enseñanza pública cuanto la privada tienen dificultad para transmitir valores éticos y morales durante la fase de formación del niño brasilero.

 

Otro factor agravante, también consecuencia de la revolución de 1964, es la crisis ética en las comunicaciones. Durante el regimen militar se instauró la censura a las comunicaciones, lo que llevó al control de toda la producción artística y cultural. El ejercicio exagerado del poder de censura y el cercenamiento de las libertades políticas llevó a una aspiración intensa por la vuelta de las libertades democráticas. Con la redemocratización, consubstanciada en la Constitución de 1.988, fue abolida la censura e instaurada, en la propia constitución, la libertad irrestricta de expresión. Así, desde la exageración de la represión extremada el país pasó para la exageración de la ausencia de cualquer límite ético o moral en la expresión cultural.

 

Las grandes redes de comunicación operan y conpiten entre sí sin cualquier restricción en cuanto al contenido de sus mensajes y sin cualquier preocupación con el efecto resultante de su programación en la formación de los valores de la sociedad brasilera. En los últimos años la baja calidad de la producción televisiva es asustadora.

 

Como musulmanos, sabemos  que parte de la natureza humana es animal, movida por los deseos y por las pasiones, y que corresponde al ser humano aprender a educar esta naturaleza animal para servirlo en la búsqueda de los propósitos superiores de la existencia humana. Sin embargo, la naturaleza animal en nosotros es absorvente y salvaje. Si caimos bajo su control somos llevados al comportamiento anti-ético, injusto, violento, cruel, inmoral, pervertido.

 

Actualmente, la competición, por la audiencia y por el lucro, entre las grandes redes de comunicación se dá a través del estímulo a las pasiones y apetitos de esta mesma naturaleza animal. Programación que incita el odio, el miedo y la violencia genera grandes índices de audiencia. Índices de audiencia mayores todavía son generados por la programación que estimula sexualmente, a través de la exposición de la sensualidad explícita, de lo erótico y aún de lo pervertido y grotesco. Todo sin cualquier restricción o límite, ya que la irrestricta libertad de expresión está garantizada por la Constitución de 1988.

 

Como consecuencia hay una crisis de valores. Hay una generalizada ausencia de referencias de lo correcto y lo incorrecto, inclusive porque formadores de opinión aparecen en las producciones culturales, en los noticieros y en las columnas sociales, dando ejemplos de comportamiento anti-ético, inmoral e injusto. Su comportamiento se torna ejemplo y referencia de conducta.

 

Los defensores de ausencia de límites en la comunicación alegan que muestran apenas una verdad que ya existe. Se olvidan, sin embargo, que en su irrefrenable competición, promueven y estimulan el aumento de la frecuencia del comportamiento anti-social, anti-ético e inmoral, siendo de esta forma, también responsables por la desagregación de la conducta en las poblaciones que alcanzan

 

Tenemos así la conjunción de varios elementos. Por un lado, crisis en el sistema educacional, con el fracaso de las escuelas, tanto públicas como privadas, en la tarea de llevar valores éticos y morales a la formación de los niños en edad escolar. Por otro lado, estadísticas apuntan que programas de TV son asistidos por 98%, y de radio por 88%, de la población brasilera, como mínimo una vez por semana. 87,4% de los hogares brasileros poseen uno o más aparatos de TV. Televisores y radios que, de forma intensa, contínua, en cualquier horario, alcanzando personas de todas las edades, transmiten ejemplos bien sucedidos de comportamiento anti-ético, injusto, violento, inmoral, pervertido.

 

En declaración personal, afirmo que cuando era adolescente, hace 35 años atrás, en el año 1968, no había en el Brasil tantos asesinatos por motivos fútiles, asaltos, secuestros y muertes violentas, madres solteras, familias deshechas y niños abandonados. Había más solidaridad y respeto en las relaciones sociales Crisis económica no es suficiente para explicar la magnitud de la desagregación de que somos víctimas pues quien tiene sólida formación ética y de valores humanos aprende a soportar las vicisitudes de la vida de forma paciente y tenaz, sin sucumbir a la inmoralidad o al crimen, buscando formas lícitas y éticas de vencer las dificultades.

 

En términos religiosos 71% de la población está constituída por católicos, 13% por cristianos evangélicos. Los demás 16% se distribuyen en amplia variedad de religiones como cristianos independientes (adventistas, mormones, testigos de Jeová), cristianismo ortodoxo, islamismo, con población estimada en 1 millón de fieles, espiritismo, budismo, iglesia mesiánica, judaísmo, shamanismo, religiones afro-brasileras en formas sincréticas del cristianismo con tradiciones de orígen africana, como umbanda y candomblé.

 

La atmósfera general es de amplia libertad religiosa, sin conflictos significativos o persecusiones con motivación religiosa. Incluso porque la plena libertad de fé está garantizada por la Constitución Brasilera. En años recientes, infelizmente, se han observado algunas manifestaciones de intolerancia entre algunas corrientes de cristianismo evangélico contra las tradiciones afro-brasileras, aunque sin conseguir evoluír para conflictos más significativos.

 

Se observa también que, favorecida por la naturaleza multicultural del pueblo brasilero, las personas circulan con relativa facilidad entre las religiones participando y asimilando prácticas y rituales diferentes de su religión original. Es muy común ver cristianos que, como vimos, constituyen la mayoría de la población, participar y también ser practicantes asíduos de rituales de espiritismo y cultos afro-brasileros de umbanda y candomblé, o inclusive de prácticas orientales de budismo, yoga, shamanismo.

 

Otro aspecto importante a ser mencionado es que la práctica religiosa, en la mayoría de la población, principalmente en los grandes centros, no está insertada en lo cotidiano. Pertencer a una determinada religión tiende a ser una expresión formal, consecuencia del hecho de la persona haber nacido de padres que profesan determinada religión, en su mayoría católica. De esta forma los valores, prácticas, principios y fundamentos tienden a ser desconocidos. Para la mayoría, la iglesia es recordada apenas en los grandes acontecimentos de la vida como nacimento, casamiento y muerte. Así, la religión, baluarte de los valores mayores y universales de orientación para la conducta humana, tampoco ha sido capaz de contribuír para la educación ética y moral de la población brasilera.

 

Aspectos de la Presencia Islámica en el Brasil

 

Hay referencias a la presencia de musulmanos en el Brasil desde la expedición de Pedro Álvares Cabral que aquí llegó en 1500, trayendo navegadores de orígen árabe. Posteriormente, el tráfico de esclavos trajo grandes contingentes de musulmanos negros, capturados en África. Estos musulmanos organizaron las primeras rebeliones por la liberación, aún cuando estaban alejados de sus orígenes y sin posibilidades de ejercer plenamente su religión y a pesar de la fuerte represión ocurrida en el siglo XIX.Esto hizo que con el pasar del tiempo, sus descendientes perdieran sus herencias islámicas, que acabaron por ser olvidadas, restando apenas trazos sincréticamente mezclados a las prácticas animistas.

 

Nuevo contingente de musulmanos llegó al Brasil a partir del final del siglo XIX y principios del siglo XX, con los inmigrantes de orígen árabe, especialmente sirios y libaneses, que se instalaram en los grandes centros industriales, dedicándose preferentemente al comercio.

 

Aunque no existan estadísticas oficiales,se estima que la población musulmana en el Brasil esté entre un millón y un millón y medio de fieles. La mayoría de origen árabe, principalmente sírios, libaneses, con presencia menor de palestinos, egípcios, marroquinos y otras nacionalidades. El número de brasileros convertidos es relativamente pequeño en el contexto de la comunidad islámica.  

 

Los musulmanos de orígen árabe iniciaron la instalación, de forma más permanente, de las bases de la religión islámica en el Brasil. En 1927, en la ciudad de São Paulo, fue fundada la Sociedad Beneficiente Musulmana Palestina. En 1929, con la llegada de sírio-libaneses, la denominación de la sociedad fue alterada para Sociedad Beneficiente Musulmana. En 1956 se inaugura oficialmente, también en la ciudad de São Paulo, la primera mezquita brasilera.

 

Actualmente se encuentran referencias a más de 80 asociaciones musulmanas en todo el país, siendo que el número de mezquitas y salas de oración supera 50.

 

La índole receptiva del brasilero, la apertura y la libertad con que los inmigrantes fueron recibidos, la amplitud de las oportunidades de trabajo y negocios existentes en el Brasil son factores que aliados a la disciplina y a la fuerza de trabajo de estos inmigrantes musulmanos,trajo como consecuencia que, en pocas décadas, se establecieran y alcanzaran prosperidad. Hoy constituyen una comunidad bien instalada y bien sucedida.

 

Por otro lado, el contacto con una población de costumbres y tradiciones no islámicas, la dificultad en mantener la adherencia a los principios de la religión en un país de mayoría católica, llevó a estos inmigrantes, en una actitud defensiva, a cerrarse en las comunidades árabes. Era un esfuerzo para preservar su identidad cultural y sobre todo para transmitir a sus hijos las referencias correctas de la conducta islámica, temerosos de que una integración mayor con los brasileros llevase a una degradación de las costumbres.

 

Como resultado de esta postura cerrada y exclusivista, no hay programas de divulgación del islamismo dirigidos a la población brasilera. Las actividades culturales organizadas por la comunidad árabe son direccionados para la propria comunidad. Basta decir, como ejemplo, que, como regla general, los sermones de los viernes son efectuados en árabe, y solo recientemente un pequeño resumen pasó a ser leído en portugués, en algunas mezquitas.

 

La poca integración cultural con la comunidad brasilera hizo que las organizaciones islámicas de origen árabe desconozcan el lenguaje, la forma de pensar, la mentalidad y las sutilezas de la interacción social de un brasilero típico. Así en las pocas oportunidades que procuran hacer un trabajo de divulgación, la forma y el contenido de su mensaje acaban dificultando la asimilación por los brasileros, y a veces generando mayor resistencia que comprensión.

 

En el  Brasil  hay  mucha desinformación. Nociones básicas a respecto de la historia, de la conducta y de los principios islámicos son totalmente desconocidos, inclusive entre personas cultas y de buen nivel socio-económico. Las informaciones que llegan a través de los medios escritos, hablados y televisivos son las relativas a las guerras y conflictos, principalmente en Oriente Medio. La expresión "terroristas islámicos" o "fanáticos musulmanos" son lugar común en la prensa, llevando a la incorrecta asociación del extremismo con la religión. Esto creó un concepto general negativo que, aunque no lleve a conductas agresivas en relación a los musulmanos, difunde una actitud prejuiciosa.

 

Por otro lado el sufismo ha despertado en  los medios más instruídos el interés y la curiosidad sobre la mística islámica, y han sido uno de los caminos a través del cual muchos brasileros se convierten al Islam.

 

Los lamentables acontecimientos del 11 de septiembre también generaron mucha curiosidad, pues erróneamente, debido a la desinformación, la tragedia fue asociada al Islam. Las personas pasaron entonces a buscar información sobre la religión con la intención de comprender la motivación por detrás de los acontecimentos.

 

Como resultado, representantes de la religión fueron asediados por la prensa, ávida de informaciones. Yo, personalmente, que hace algunos años ya hacía un trabajo de divulgación, tuve la oportunidad de participar de decenas de entrevistas, debates y conferencias por invitación de órganos de prensa y de organizaciones interesadas en comprender los principios básicos del Islam.

 

Fue muy saludable observar también la apertura y disponibilidad de integrantes de la comunidad musulmana de origen árabe, que también salieron al público, de forma intensa,  en un esfuerzo de esclarecer e informar.

 

Posible contribución del Islam, en el momento actual, en la sociedad brasilera.

 

La mencionada crisis de valores éticos y morales no es particularidad del Brasil mas es una característica generalizada de los tiempos actuales, en todo el mundo. El materialismo descontrolado, la ganancia y sobre todo la ausencia de temor a Dios y de fé en la justicia divina están llevando a la humanidad a generar gigantescos desequilbrios en la relación del hombre consigo mismo, con los demás seres humanos, con la natureza. Como consecuencia tenemos enfermedades y dolor, violencia e injusticia, decadencia y sufrimiento en escala global.

 

Mirando el pasado, constatamos que el advento del Islam, en el siglo VII, transformó a los árabes, entonces un pueblo salvaje, inculto, sin noción de justicia, con el más fuerte imponiendo su voluntad en detrimento de los intereses y derechos del más débil. El Islam los educó y los transformó en una fuerza civilizadora que, en pocas décadas, llevó su influencia de la península Ibérica a las fronteras con la China.

 

Como entender este cambio sin considerar los principios traídos por el Islam,  de respeto a  la vida, a la justicia, a los derechos de hombres y mujeres, a la familia, al conocimiento, a la propriedad, a la diversidad cultural de los pueblos, así como la prohibición de la destrucción y de la agresión.

 

Estos y otros principios moldearon las mentes y los corazones del pueblo árabe transportándolos de una era de ignorancia para una era dorada, de forma que mientras la Europa sumergía en una edad de oscuridad la civilización islámica hacía avanzar la humanidad en áreas como medicina, química, astronomía, matemática, filosofia, y muchas otras.

 

En la actualidad, a pesar de los enormes avances de la ciencia y de la tecnología, la humanidad vive una crisis de valores éticos y morales. Naciones poderosas, que se consideran defensoras de la libertad, en realidad se alejan de los principios de justicia y legalidad, haciendo uso del poder económico y militar en una política de dominación y expropriación de las naciones menos favorecidas.

 

Su ejemplo, exacerbado por el excesivo materialismo, se manifiesta también en las conductas de empresas y de individuos de todos los niveles socio-económicos, en que las disputas por el poder, la busca del lucro y de ventajas competitivas justifican el comportamiento inmoral y anti-ético.

 

De esta forma, es enorme el potencial de contribución del Islam, para el bien de la humanidad, en los tiempos actuales. Urge el empeño en la divulgación y aplicación de aquellos mismos principios que transformaram al pueblo árabe en el siglo VII.

 

En América Latina en general y en el Brasil, en particular, los síntomas de desagregación ética tornan imprescindible el empeño de todos en el esfuerzo educativo de recuperación de esos principios. Este es un servicio a Allah. 

 

Por lo tanto, no es más posible aceptar pasivamente la manutención de la imagem calumniosa y mentirosa de nuestra religión. Precisamos reaccionar, salir al público, multiplicar nuestras actividades de intercambio y de diálogo inter-religioso. Precisamos multiplicar nuestros esfuerzos y nuestro empeño en mostrar el verdadero Islam y su potencial contribución, en términos de valores humanos y éticos, en la solución de los problemas de la actualidad. Precisamos sobre todo,  educarnos en esos mismos principios y demostrar a través del ejemplo de nuestra conducta, el papel correcto que el ser humano debe ejercer en la vida

 

En los últimos años he participado de esfuerzos de diálogo inter-religioso, de debates, y conferencias. En este trabajo, constato lo desconocido que es el Islam y cuanto cambia favorablemente la opinión de las personas cuando reciben la información correcta. Por  lo tanto, hay un espacio de participación en la sociedad que precisa ser ocupado de forma constructiva. No con el objetivo de convertir a la sociedad en que vivimos, mas con el objetivo de llevar nuestros valores y principios, en aquello que pueden ser compartidos con el propósito de cooperar en la solución de las graves cuestiones que la humanidad está enfrentando.

 

Como vimos anteriormente, la formación del pueblo brasilero tiene fuertes raíces multiculturales, moldeando un individuo versátil y que tiende a ser abierto a nuevas informaciones y las diferencias. De esta forma, nosotros musulmanos en el Brasil, precisamos  adaptarnos a esta realidad y superar algunas de nuestras dificultades para tornarnos capaces de cumplir el papel que nos cabe, como herederos del Mensaje de Allah.

 

La comunidad árabe precisa, sim perder la identidad y la vivencia de los valores islámicos, integrarse más ampliamente a la cultura local, buscando comprenderla. En este aspecto, valorizar la participación de los brasileros convertidos es fundamental, ya que ellos enraizados en la tierra conocen la forma de pensar y de sentir del brasilero típico.

 

Es necesario también distinguir con precisión la cultura árabe de la religión islámica y de la sharia, no olvidando que el Islam es universal, para toda la humanidad, y que usos y costumbres de un pueblo no debem  sobreponerse a la Lei Divina.

Todos, convertidos o no, precisamos traer para nuestras conductas los principios y ejemplos de Resulallah (saws), divulgando el Islam en nuestro medio, principalmente a través de nuestra práctica en nuestros lares, com nuestros vecinos y amigos, en nuestro trabajo, en nuestra participación social en general. Precisamos comprender y vivenciar la orientación del Profeta (saws) cuando nos advierte que entre dos extremos a mejor opción para el fiel es la del medio término. Islam es la religión de la unidad, entonces también precisamos  esforzarnos para mantener la unidad en la comunidad de Muhammad (saws),  empeñandonos para reconocer el justo valor de cada uno, su potencial contribución, y  asociarnos de forma constructiva.

* Sheikh Muhammad Ragip, nombre islámico de Antonio Roberto Barros, nacido el  04 de janeiro de 1954, en la ciudad de São Paulo, Brasil,  hijo de Arcôncio Farias Barros e de Maria Siqueira Barros. Sr convirtió al Islam en 1990 en la ciudad de Istanbul -Turquia por las manos Sheikh Safer Baba. Su formación académica incluye Ingeniería Electrónica y luego se graduó en Administración de Empresas y Psicología Clínica. Esta ligado a una comunidad mística Islámica de origen turca, siendo representante de esa comunidad en Brasil

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