webislam

Miercoles 13 Noviembre 2019 | Al-Arbia 15 Rabi al-Auwal 1441
682 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Noticias

?idn=826

El Show de Powell en el Consejo de Seguridad

19/03/2003 - Autor: Redacción Amanecer - Fuente: www.revistaamanecer.com
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El discurso del secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, ante la ONU ha sido el último acto de una farsa diplomática aderezada con una buena dosis de cinismo y falsedad. Todo el acto estuvo basado en una gran mentira: que la próxima invasión de Iraq por parte de EEUU está relacionada con el programa de armas de destrucción masiva de Iraq y con la supuesta amenaza que este país supone para la seguridad de EEUU y la paz mundial. 

Todos los delegados de los estados presentes en Naciones Unidas sabían perfectamente que la Administración Bush quiere lanzar una guerra por la que los sectores más ultras y militaristas del establishment político norteamericano han estado abogando durante más de una década, y que no hay nada que Iraq pueda hacer para impedirla. La guerra contra Iraq será una guerra de conquista de tipo neocolonial que tiene un factor económico —la apropiación de las riquezas petrolíferas de Iraq— y otro de tipo geoestratégico —el reforzamiento de la hegemonía estratégica de Israel en Oriente Medio y la norteamericana a nivel global—.  

Habría que remontarse a los años treinta cuando la Alemania nazi se anexionó Austria y los Sudetes checos, la Italia fascista invadió Etiopía y el Japón imperial lanzó su agresión contra Manchuria para encontrar antecedentes de esta abierta agresión de una potencia militar contra un país mucho más débil. El encuentro en el Consejo de Seguridad había sido anunciado, sobre todo en la prensa norteamericana, como un momento clave, en el cual Powell desvelaría informes de inteligencia secretos que probarían a los escépticos aliados y a la opinión pública que Iraq estaba "desafiando" a la ONU y tenía que ser desarmado por la fuerza.  

En realidad, la Administración Bush tenía pocas ilusiones de que tales alegaciones, recicladas e insustanciales, pudieran convencer a nadie. La pobre actuación de Powell en el Consejo de Seguridad sirvió para poner más aún de relieve lo endeble de su argumentación. El principal objetivo de su discurso era, en realidad, provocar un cambio en el seno de la opinión pública norteamericana, que se opone cada vez con más fuerza a la estrategia belicista de la Administración Bush. La Casa Blanca y el Pentágono concluyeron que la única forma de eliminar la oposición que existe en una buena parte de la población norteamericana hacia los planes de guerra de Bush era intensificando su presión sobre el Consejo de Seguridad para que apruebe la guerra contra Iraq.  

La Administración Bush sabía con anticipación que podía contar con los principales medios de comunicación de EEUU, serviles y tan inclinados en favor de la guerra como el propio gobierno. Sin embargo, el discurso resultó decepcionante para todos aquéllos que esperaban convencer al mundo de la necesidad de una guerra contra Iraq. La alocución de Powell no contuvo pruebas nuevas o verificables que apoyaran las alegaciones de Washington de que el régimen iraquí oculta armas químicas o biológicas o ha establecido una alianza con Al Qaida. De hecho, la mayoría de las alegaciones de Powell habían sido ya refutadas, en algunos casos por los propios servicios de inteligencia norteamericanos y británicos, y, en otros, por los inspectores. "Se trata de un típico show americano, aderezado con trucos de malabarismo y efectos especiales", señaló con ironía el general Amir al Saadi, jefe de los asesores científicos del gobierno iraquí. 

Ninguna prueba real 

Entre las mentiras más cínicas expresadas por Powell está la de que el gobierno norteamericano está defendiendo la autoridad de la ONU y la santidad del Derecho Internacional. En el mismo momento en el que él hablaba, EEUU estaba reuniendo más de 100.000 soldados, así como cientos de aviones y una considerable fuerza naval, en la región del Golfo. Poco antes del discurso de Powell, el jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor admitió públicamente que EEUU tenía ya situadas tropas en el norte de Iraq, lo cual supone en sí mismo una violación de toda la legislación internacional, que protege la soberanía nacional de Iraq, y también una "ruptura material" de la resolución de la ONU, aprobada el pasado mes de noviembre, que EEUU está invocando ahora para tratar de justificar la guerra.

Sólo ocho días antes de la intervención de Powell en la ONU, Bush declaró en su discurso sobre el Estado de la Unión que EEUU no permitiría a "otros" determinar sus políticas. El presidente reafirmó la posición de que su gobierno no se consideraba obligado por ninguna ley o institución internacional y se encontraba preparado para atacar a Iraq, con o sin el consentimiento de la ONU. Powell dio al Consejo de Seguridad un ultimátum: aprobad la guerra contra Iraq o convertíos en "irrelevantes". Powell dio comienzo a su discurso citando la Resolución 1441 y concluyó mintiendo acerca de los motivos de Washington para aprobar la resolución el pasado otoño: "Redactamos la 1441 no con el fin de ir a la guerra, sino para preservar la paz".  

En realidad, EEUU se opuso inicialmente al retorno de los inspectores de la ONU a Iraq, porque ellos eran vistos como un impedimento para una invasión inmediata de ese país. Sin embargo, hallándose aislada internacionalmente, la Administración Bush accedió de mala gana a las demandas de la comunidad internacional en favor de una nueva resolución y la reanudación de las inspecciones. Sin embargo, presionó para endurecer los términos de la resolución de tal forma que ésta eliminó en la práctica los últimos resquicios de soberanía de Iraq e impuso tales condiciones, en especial plazos muy cortos, que hacían en la práctica imposible para Bagdad el cumplirlas. Resulta claro, pues, que lo que EEUU estaba buscando en la práctica era el utilizar el tema de las inspecciones como un pretexto para lanzar una guerra ya planificada mucho antes. Durante su comparecencia, Powell afirmó que los iraquíes estaban intentando evadir las inspecciones y ocultar sus armas de destrucción masiva. Para apoyar esta alegación, presentó unas cintas en las que se recogían las conversaciones entre algunos hombres no identificados que hablaban en árabe y que, según él, eran oficiales iraquíes planeando la forma de ocultar unas  armas a los inspectores. En una de estas conversaciones se mencionaba la expresión "agente nervioso".  

Hay que decir, sin embargo, que las cintas, ininteligibles para la gran mayoría de los que las escuchaban, fueron presentadas fuera de todo contexto y tampoco se dio a conocer la identidad de los que en ellas aparecían. En realidad, es imposible saber si estas cintas son auténticas o no. Ellas podrían haber sido fabricadas en Langley, Virginia (el cuartel general de la CIA), o simplemente podrían ser trozos de conversaciones de oficiales iraquíes sacados de contexto. Powell mostró también durante su intervención fotos de satélites en las que aparecían, según él, "búnkers donde se almacenan armas químicas" y camiones utilizados para "ocultar los materiales destinados a la fabricación de estas armas". Él tuvo que admitir más tarde que las fotos "son difíciles de interpretar para una persona normal y también para mí", y que sólo podían ser comprendidas por "expertos con muchos años de experiencia".  

Cabe decir que los inspectores de la ONU tenían ya fotos similares, si no idénticas, de estas instalaciones. Sin embargo, ellos sostienen que no encontraron ninguna evidencia de programas activos de fabricación de armas cuando las inspeccionaron. La presentación, por parte de Powell, de interceptaciones de llamadas telefónicas y fotos de satélites espía plantea una cuestión obvia. Si Washington está espiando continuamente cada palmo de terreno iraquí desde el aire, puede interceptar conversaciones telefónicas sensibles, tiene espías sobre el terreno y decenas de inspectores llegan sin previo aviso a fábricas, oficinas del gobierno, granjas y residencias privadas, ¿por qué EEUU no es capaz, pese a toda esta vigilancia, de aportar ni una sola prueba de su afirmación de que Iraq tiene armas de destrucción masiva?.  

Existe sólo una posible respuesta a esta pregunta: el gobierno de EEUU está simplemente tratando de hacer creer al mundo lo que no es más que una gran mentira. Powell afirmó también que la negativa inicial de Iraq a permitir que los aviones espía norteamericanos U-2 sobrevolasen el territorio iraquí para llevar a cabo tareas de vigilancia aérea era otra prueba de la "culpabilidad" de Bagdad. Cabe señalar que esta demanda, que al final ha sido aceptada por Iraq, ha sido realizada en un momento en el que aviones norteamericanos y británicos llevan a cabo operaciones de bombardeos casi diarias contra objetivos iraquíes —dicho sea de paso en abierta violación de las resoluciones de la ONU— en las así llamadas "zonas de exclusión aérea", establecidas unilateralmente en el norte y sur del país. El propósito de tales ataques no es otro que el de eliminar las defensas antiaéreas iraquíes con anterioridad al lanzamiento de la invasión norteamericana.  

Hay que recordar asimismo que durante las inspecciones llevadas a cabo a finales de los años noventa, quedó de manifiesto que agentes de la inteligencia norteamericana estaban acompañando en secreto a los equipos de la ONU y utilizando las informaciones que obtenían para preparar ataques contra Iraq. La información obtenida era compartida también con el Mossad, el servicio de espionaje israelí. Los ataques lanzados por EEUU en diciembre de 1998 estuvieron basados en buena medida en los datos obtenidos por este espionaje. El escándalo llevó al final a la disolución de la UNSCOM, la agencia encargada del desarme de Iraq en ese período. Los informes filtrados por el Pentágono hasta la fecha revelan planes de ataques aéreos contra Bagdad de un nivel destructivo sin precedentes desde los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.  

Según han desvelado diversas fuentes, Washington planea lanzar hasta 800 misiles de crucero contra dicha ciudad, donde viven cinco millones de habitantes, durante los dos primeros días del ataque, con una capacidad destructiva mayor que todas las armas empleadas durante los cuarenta días de la Guerra del Golfo, hace ahora una década. EEUU ha alegado también que Iraq no está cumpliendo la resolución 1441 debido al rechazo de algunos científicos iraquíes a ser entrevistados en privado o fuera del país. Washington asegura que esta negativa de los científicos está motivada únicamente por el temor a las posibles represalias del régimen de Saddam Hussein. No obstante, pocos parecen haber considerado otras motivaciones como, por ejemplo, la falta de deseo de unos profesionales en cooperar con un país que está preparándose para lanzar una guerra que costará la vida a centenares de miles de sus compatriotas.  

El descubrimiento "más preocupante" supuestamente realizado por la inteligencia norteamericana ha sido el de la existencia de laboratorios móviles para la fabricación de armas químicas y biológicas, que, según el gobierno de EEUU, se moverían por todo el país en camiones y vagones de ferrocarril con el fin de evitar ser detectados. La prueba de que tales laboratorios existen son, según Powell, las declaraciones de varios desertores iraquíes. No obstante, el día antes del discurso de Powell, el jefe de los inspectores de Naciones Unidas, Hans Blix, rechazó las alegaciones norteamericanas sobre la existencia de estos laboratorios. Blix también desmintió la alegación norteamericana de que los iraquíes sacaran materiales prohibidos de sus instalaciones por la puerta trasera en el momento en que los inspectores entraban por la delantera. Él señaló que los equipos de inspección habían llevado a cabo pruebas muy amplias, tomando muestras de aire, suelo y agua, que podían revelar, sin lugar a duda, cualquier rastro de materiales químicos y biológicos en un sitio sospechoso, incluso aunque tales materiales hubieran sido trasladados. Blix dijo que las muestras tomadas, incluyendo en los sitios indicados por la inteligencia estadounidense, no habían proporcionado ninguna evidencia de la existencia de materiales prohibidos.  

Del mismo modo, Powell afirmó que el régimen iraquí no había dado cuenta de miles de litros y cientos de toneladas de materiales químicos y biológicos que datan de los años ochenta. Es un hecho probado, sin embargo, que la gran mayoría de los materiales de ese período resultaron destruidos durante la Guerra del Golfo de 1991 o fueron incinerados por los inspectores de la UNSCOM durante las sucesivas inspecciones de los años noventa. Según el antiguo inspector Scott Ritter, entre el 90% y el 95% de todos estos materiales fueron destruidos por una de estas dos causas. Además, incluso si fuera verdad que Iraq hubiera logrado salvar y ocultar alguna pequeña parte de los materiales citados, lo cierto es que estas sustancias tienen una vida activa de cinco años o menos, lo cual quiere decir que en la actualidad serían ya inservibles.  

Las instalaciones en las que Iraq fabricaba ese tipo de armas fueron destruidas hace más de 10 años y no existen pruebas de que hayan sido construidas nuevas instalaciones, que serían además muy difíciles de ocultar. En lo que respecta a las alegaciones sobre el programa de armas nucleares iraquí, Powell sacó a colación las viejas alegaciones norteamericanas —rechazadas ya por los inspectores de la ONU— de que Iraq mantenía un programa de fabricación de este tipo de armas. En este sentido, Powell acusó a Iraq de querer utilizar unos tubos de aluminio, adquiridos recientemente por los iraquíes, como centrifugadores en la tarea de enriquecimiento de uranio. Tras reconocer que los expertos sobre el terreno habían rechazado ya la veracidad de esta alegación, Powell, señaló que los iraquíes estaban buscando tubos de mayor calidad, lo cual era una prueba más de su culpabilidad. Él intentó probar esta afirmación revelando que los tubos del último lote detectado por la inteligencia norteamericana tenían  un "revestimiento anodizado" en su superficie. Los expertos nucleares, sin embargo, indicaron que este revestimiento serviría en realidad para impedir el uso de los tubos como centrifugadores y que tendría que ser eliminado si alguien quisiera emplearlos para ese fin.  

Para tratar de dar solidez a sus argumentos, Powell repitió una vez más las desacreditadas alegaciones de que Iraq tenía "vínculos secretos" con los terroristas de Al Qaida. Inicialmente, los responsables norteamericanos informaron de que Iraq era "cómplice" con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, citando los informes de un supuesto encuentro entre Mohammed Atta, uno de los terroristas que tomó parte en los atentados, y un diplomático iraquí en Praga. Más tarde, sin embargo, esta "prueba" fue rechazada tanto por los agentes de la inteligencia norteamericana como por los de la checa, que indicaron que tal encuentro nunca había tenido lugar. La "prueba" de Powell quedó también en entredicho cuando, el mismo día de su comparecencia, la cadena británica BBC, publicó un artículo en el que se citaba a un oficial de la inteligencia británica, que manifestó que no existía relación alguna entre el régimen iraquí y Al Qaida. Asimismo, el 18 de febrero, Bousquet de Florian, director de la Dirección de la Vigilancia del Territorio (DST), la agencia de seguridad encargada del contraespionaje y la lucha contra el terrorismo en Francia, declaró públicamente que no existen vínculos entre Iraq y Al Qaida.  

En una entrevista concedida a la cadena France 2, De Florian señaló que "no existe ningún lazo orgánico entre Iraq y Al Qaida", poniendo así de relieve una vez más las mentiras de la Administración Bush. Powell intentó apoyar sus acusaciones contra Iraq en este tema, citando la existencia de un grupo radical pro Al Qaida en el noroeste de Iraq —lugar que se encuentra situado dentro de una de las áreas de exclusión aérea establecida por EEUU y fuera del control del gobierno de Bagdad—. Powell indicó que algunos de los miembros de este grupo habían visitado Bagdad. El secretario de Estado desveló las dos fuentes de tal información. La primera era la de la autoridad kurda en el noreste de Iraq, que ha estado librando una guerra de baja intensidad con el mencionado grupo y tiene mucho que ganar tratando de vincular a este último con el régimen iraquí.  

La segunda eran algunos de los detenidos por las fuerzas norteamericanas en Afganistán, que permanecen en Guantánamo o han sido enviados a otros países, regidos por "gobiernos aliados", para ser interrogados. Hay que recordar que estas personas han sido mantenidas durante largo tiempo en un régimen de incomunicación, sin ser acusadas de ningún cargo y sin tener acceso a abogados. Numerosos informes, aparecidos en la prensa norteamericana, han reconocido que tales personas han sido sometidas a diversas torturas físicas y psicológicas. El testimonio de tales individuos no tiene, pues, ninguna credibilidad. Finalmente, Powell señaló que "Saddam Hussein y su régimen no se detendrán ante nada, hasta que alguien los pare" y repitió la acusación de que el régimen iraquí masacró deliberadamente a 5.000 kurdos en 1988 con sus armas químicas. Esta afirmación de Powell ha sido públicamente cuestionada por Stephen Pelletiere, que fuera analista político de la CIA, especializado en los temas de Iraq, durante el período de la guerra irano-iraquí de los años ochenta.  

En un artículo publicado el 31 de enero en el New York Times, Pelletiere respondió a dicha alegación, que fue también recogida por el presidente George W. Bush durante su último discurso sobre el Estado de la Nación, diciendo: "El gaseamiento de civiles kurdos en la ciudad de Halabya tuvo lugar en el contexto de una batalla entre fuerzas iraquíes e iraníes, que estaban utilizando armas químicas unas contra otras. Los civiles kurdos tuvieron la desgracia de quedar atrapados en medio de aquella lucha. No obstante, ellos no eran el principal objetivo de los iraquíes". Habría que añadir a esto que Turquía, uno de los principales aliados de EEUU en la zona y en la posible guerra contra Iraq, ha estado llevando a cabo una sangrienta campaña contra su propia población kurda durante más de una década, sin que EEUU levantara nunca la voz al respecto.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/noticias/42651-el_show_de_powell_en_el_consejo_de_seguridad.html