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Al compás del Corán en Chaouen

Kamila Toby y ElMehdi Flores en España coordinaron con el Dr. Abdussalam Harras y Sidi Ali Raisuni en Marruecos el segundo curso de Corán para musulmanas españolas.

28/08/2000 - Autor: Zahra Contreras
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¿Quién dijo que nunca segundas partes fueron buenas?

Del 4 al 12 de Agosto ha tenido lugar en Chefchaouen la segunda parte del curso de Qur’an Shahida Sabora -recordemos que la primera se celebró a mediados de Abril- dirigido a musulmanas españolas y organizado por el Dr. Abdussalam Harras, profesor de la Universidad de Fez de conocido prestigio en el mundo de la cultura magrebí, y Sidi Ali Raisuni, personalidad reconocida por cuya casa, la primera casa de Chaouen, construída por moriscos andaluces, pasan a diario magrebíes, mashriquíes, españoles y sabe Dios. En ella precisamente fueron recibidas las participantes. Tras la asistencia a la oración del yumu’a, mientras los preparativos para la comida tocaban a su fin, tuvieron el privilegio de ser saludadas por Sidi Ali Shadili, de Casablanca, quien les comunicó que gozaban de la hospitalidad de Shadili, de Moulay Abdessalam, de la suya propia y la de todos los hermanos, para lanzarse a continuación a recitar la Salat Mashyshyyat, la oración del Océano de las Luces. De esto diría Aisha al día siguiente, ante la inminencia de su vuelta inesperada a España: “solo con haber presenciado esos momentos, haber estado cerca de Sidi Ali Shadili me doy por satisfecha”.

Sidi Muhammad Ben Suda también atendió al grupo dándole la bienvenida. Comentó sobre la Asociación que preside, Zawiyya Alhadra, y ofreció una invitación para Diciembre dirigida a un grupo de niños con objeto de aprender Corán.

La inauguración

La inauguración del curso tuvo lugar ese viernes, día 4, por la tarde, en la Iglesia. Presidía la mesa el Señor Ben Suda. El Dr. Harraz tras las salutaciones pertinentes dio la palabra al profesor ElMehdi Flores, quien mostró su agradecimiento por la celebración del curso, en nombre de las asociaciones españolas. De sus palabras también se obtuvo información sobre la visita de una delegación de musulmanes españoles al rey de Marruecos, Muhammad Sadis, que había tenido lugar el mes anterior. ElMehdi, pasando del árabe al español con la mayor facilidad, acabó haciendo hincapié en la práctica de la verdadera fraternidad entre unos y otros, a la que poco antes había hecho alusión el Dr. Harras.

Comenzó entonces una interesante y emotiva intervención por parte del señor Al Jalil Abdellah Tensamani, que fue seguida por la de Yaratullah Monturiol, quien señaló a Marruecos como fuente inagotable de saber, y a sus gentes como guardadores de secretos. Manifestó que las españolas venían determinadas a beber ese saber y estaban ilusionadas con la idea de que se repitieran los encuentros. Man Yarat se dirigió a Tasnim y a Agar -ambas dominan el árabe y serán de gran ayuda en la traducción a partir de entonces- para que hicieran un dua, una petición en árabe. La recitación de las dos últimas aleyas del sura al bakara estaban aseguradas y aparecerán como acompañantes fieles durante todo el tiempo de estancia, dejándose oír donde quiera que alguien solicitara que se hiciera una petición.

Le tocó el turno al señor Muhammad al Harith, de Tetuán. Comenzó diciendo que el Islam, que lo engloba todo, se funda en tres principios básicos. El primero es la fe, la aqida. La primera relación entre el hombre y Dios es la de que Dios es Rahman, Clemente, Misericordioso. Su misericordia engloba a los humanos y a los animales. De sus cien misericordias, noventa y nueve las guardó para el último día y sólo una la repartió aquí en la tierra.

El segundo principio es la moral, que gobierna las relaciones de las personas entre si y con los demás. El tercero es la organización general. El cumplimiento de las obligaciones religiosas, las relaciones económicas entre las personas, el zakat, los códigos, por ejemplo cómo se casa la gente, en fin, todo lo relacionado con la vida social.
Otro tipo de relaciones son las relaciones con las minorías. El Profeta Muhammad, la paz sea con él, dijo que quien no cumpliera con las minorías, en la otra vida no sería recompensado.

La relación con otros países, otras etnias, otras creencias, otros mundos.
Islam es diferente a otras creencias por la manera de relacionarse, pues todo está contemplado en él. Islam es global. El musulmán es siervo de Allah en todo.

En cuanto a las mujeres no son sino hermanas de los hombres, y Dios otorgará por igual a mujeres y a hombres si han obrado bien en este mundo.
Para acabar hizo referencia a que cuando el Profeta preguntó a Dios que cuando vería a sus seres queridos, sus compañeros dijeron: “nosotros somos tus seres queridos”. Y él les hizo ver que ellos habían creído en él viéndolo, pero que él quería más a quienes sin conocerlo habían creído en él, y mostró su ansia por verlos.

Shaykh al Habib, Abd as Salam Qaló, Muhammad Ben Suda, y otros representantes de la Asociación Zawiya Hadra, fueron cediéndose la palabra seguidamente.
Por último el Jatib de la medina de Tetuán y Ceuta agradeció el encuentro y aludió al hecho de que las treinta madres allí presentes significaba claramente que el Islam había vuelto a Andalucía, y ahora había que seguir dando pasos. Contó cómo el Umar al Jatab, el segundo Califa elogió a la madre de un hijo que había hecho algo bien, en lugar de elogiar directamente al hijo. Recordó que el paraíso está bajo los pies de las madres, y también el hadith que relata que el Profeta a la pregunta repetitiva de quién era más digno de ser honrado en primer lugar, respondió tres veces diciendo que la madre, y solo la cuarta vez nombró al padre.
Y colorín colorado.

De visita por Chaouen

Ahora procede un paseo por Chaouen. En el zoco, en su tienda de mandiles encontramos a Hajj Aqil, de delicada figura y sana espontaneidad. ‘Aql en árabe es intelecto. Su antepasado andaluz se adelantó a los tristes acontecimientos por los que tendrían que pasar sus compatriotas durante la época de la expulsión y se fue a Marruecos con todo lo que tenía. Por eso le decían el listo. Otros se vieron obligados a abandonar Al-Andalus, símbolo de la coexistencia hasta entonces, más tarde sólo con lo puesto.
Otra visita, a un señor de ciento veinte años increíbles, Shadili. Cada dos días completaba la recitación del Corán, tasbih en mano afirmaba que él sólo trabajaba para Allah. ¡Cuánto debe amar Allah a esos trabajadores para tenerlos tanto tiempo en exclusiva! ¿Cómo no agradecerLe que nos permitiera verlo y escuchar tan definitiva sentencia de sus labios, intuir en su presencia un mundo desconocido!

Más visitas, el último qadiryya, el Señor Afazaz Abdelkader, cien años, lleno de jovialidad y alegría, si oyó el adhan fue para inmediatamente estar listo para el salat y fuera tonterías, canciones alegres que con voz potente sus hijos, su mujer y sus familiares entonaban alabando a Allah, té verde, panecillos cuajados de baraka que los visitantes degustaban en parte y otra guardaban para sus familiares, pastelitos, acogida entrañable. Comunicación de un maqam en Valencia en los bosques de Beni Qasim. Y “ya está”, como él diría en español, al observar que alguien estaba complicándose la vida.

Las clases

Las clases de recitación de Corán, de tajwid, arte que se ha perpetuado a través de los siglos con el fin de transmitir el conocimiento del texto, ocuparon por completo las mañanas en la Madraza de Chaouen. Tres profesores se daban cita a diario con las treinta participantes. El hafid Abdel Jalil Jilali, admirado profesor que enseñó también en la primera parte, no sólo no defraudó en cuanto a las elevadas expectativas de quienes lo habían disfrutado, sino que se presentó con una determinación y unas exigencias nuevas, más fuerte, si cabía, que naturalmente hicieron comprender a las alumnas que la distracción aun cuando fuera momentánea se pagaría cara. Con delicadeza y cuidado iba exponiendo gradualmente pero sin pausa todos los pormenores de la sura en cuestión, desmenuzaba cada aleya, presentaba su pronunciación, la longitud de las letras, la duración de las paradas, explicaba su significado e informaba de donde había sido revelado. No dejaba pasar lo más mínimo, ni una articulación o vocalización defectuosa. Pero sobre todo recitaba y recitaba, a solas, para ser oído, y con las alumnas para acompañar y llevar la batuta; sólo a veces callaba para con toda atención escuchar y decir a cada una qué había que mejorar. Otras, detenía la recitación para animar diciendo que sólo cuando por las bocas saliera el sura correctamente, entonces la luz entraría en los interiores.

La profesora Fauzia Saqalli se encargó del siguiente nivel. Fauzia es una señora de Fez que tiene amplia experiencia en organización de campamentos, acababa de volver de uno cerca de Oujda en el que habían participado 120 personas. Trabaja todos los días y el domingo, su día libre, lo dedica a enseñar a los niños Corán. Fauzia es una mujer entrañable que con su inestimable valía derramándose por todos sus poros, sin ser apenas notada, sirviendo siempre, se ha convertido en la amiga ideal que a cada una de nosotras nos gustaría tener cerca, disfrutar su riqueza, su desarrollada humanidad. Que Dios te guarde, Fauzia y que quiera que volvamos a encontrarnos. Los ojos no pueden sino humedecerse con tu recuerdo. Su serenidad ayuda al grupo que se le ha encomendado a ir aprendiendo suras, aleyas, e intenta hacer lo difícil, fácil. Transmite a las alumnas el mensaje del texto de manera susceptible de sensibilizarlas.

Bushara, es la joven profesora que está a cargo del nivel de los pequeños. Oh, Bushara, gracias por tu paciencia. Hay que estar muy preparada para sobrevivir a cuatro horas diarias de clase con lo delicado de las edades que los niños de tu clase tenían y sin conocer tu lengua. Gracias a ti, en las mentes de algunas ahora suena y suena el sura al fatiha o al ijlas o al falaq, como si de su canción favorita del verano se tratara. ¡Y cómo les gusta y se sonríen al reparar en ello! La recitación del Corán tiene una sutil y marcadísima repercusión en los corazones, pues permite acercarse a Dios
El esfuerzo de las alumnas de todos los niveles hay que reconocerlo, sin duda, memorizando las rimadas aleyas, emitiendo los sonidos extranjeros a su lengua, tratando de comprender y de ornamentar sin alterar el sentido o la pronunciación adecuados. Un esfuerzo que veían recompensado en el mismo esfuerzo, pues eran conscientes del placer de probar aunque solo fuera una ínfima parte de una gotita de agua del inmenso Océano que las rige y en el que aman sumergirse, el Generoso Corán.

El Dr. Harras en una clase aleccionó sobre la importancia del árabe en primer lugar, para un conocimiento profundo del Corán. Habló en relación a esto de los términos alima (conocer), que llevaría a amila (practicar), de aquí se pasaría a allama (enseñar), para por fin llegar a lama’a (brillar, irradiar). Todo esto, aplicado a alhaq, la verdad, es decir, conocer la verdad, practicarla, enseñarla y relucir con ella.

En segundo lugar, la sunna, la palabra, la conducta del Profeta, la paz sea con él, sus obras, sus acciones. Y la sira, su biografía.

En tercer lugar colocaba annasj(derogar y fijar de nuevo), pues hay que conocer las aleyas que bajaban y derogaban alguna anterior a ellas. En cuarto lugar, tarih alyahilyya, la historia de la época anterior al Islam, de la ignorancia, para conocer en qué entorno se dio semejante hecho. En quinto lugar, al usul, las reglas, los fundamentos del Islam.
Todo esto antes de dañarse el tobillo, que le ocurrió casi a la par que a Sidi Ali le daba un ataque de lumbago. Les deseamos la más completa y pronta mejoría. Tal vez, por ello, el curso fue más corto de lo que en un principio se había previsto y no pudieron llevarse a feliz término todas las conferencias que había programadas y que prometían mucho, pues los temas a tratar eran los de sufismo, sharia, mudawana, yines, magia, historia, tariqas (vías espirituales), jurisprudencia, todo lo que en sus manos estuviera y nosotros tuviéramos interés.

Las Zawiyyas

Son el lugar donde se reúnen las cofradías musulmanas, cuyos cantos, bellos y genuinos, conmueven profundamente a quien tiene oportunidad de presenciar tal ambiente y las relaciones interpersonales que se instauran. En muchas ocasiones se acompañan de instrumentos musicales varios y componen melodías de una hermosa calidad estética.
En la visita a la zawiyya de la tariqa Darqawi, Monsieur Azyat Mohamed recibe al grupo y se entonan cánticos, alabando a Allah y pidiendo por Su Profeta. Al acabar, algunas simpáticas fotos junto a él. Indica que abajo se puede asistir a un dhikra, ceremonia de cantos religiosos, en el que una treintena de mujeres está participando junto a la tumba de una walyya, una amiga de Allah, Laila Zahra. Ella llevó una vida dura y difícil, pero no dudó en crear aquel pequeño pero digno lugar para que se recordara a Allah. Hoy quienes la reconocieron siguen reuniéndose allí con el mismo propósito. Son alegres, algunas canciones pueden sonar tristes, pero la mayoría tienen alegría. Las señoras que allí nos reciben se sienten contentas de tenernos entre ellas y nos ofrecen sus sitios, y nos dan pan dulce y te verde, y nos dicen , y nos miran y nos sonríen y nos abrazan comunicándonos lo felices que son de recibir una noticia como la que les llevamos con nuestra presencia: que en España vuelve a haber musulmanes, ¡alhamdulillah!
Recorrido y visita a mezquitas y otras zawiyas, como la Tiyanyya, con un hermoso octógono en el centro del bello techo que la cubre y engalana. La Alawyya está cerrada, pero volveremos la tarde del jueves para encontrarnos en una amplia habitación con un gran tragaluz cuadrado en el techo que deja entrar el aire y una luz blanca. Todo en las zawiyyas está lleno de baraka, de bendiciones, las paredes, los objetos, la comida, la larga tela de algodón blanco que cubre todo alrededor de la habitación las piernas de las señoras que sentadas en el suelo siguen a quien dirige el dhikra. Es una señora que puede pasar por una más, pero en algún momento su luz brilla fuerte y la delata. Dirige contundente y sonríe luego, y habla con quien está a su lado o más allá, como con Layla Haddoush, una walyya viva a quien ya habíamos visitado en su casa unos días antes. Laila Haddoush soñó tres veces con el Profeta. Nos recibió en su casa y mil veces nos dio la bienvenida, una a una, y a todas juntas. Sus hijos, su nieto, su nuera y una amiga nos acompañaron. Nos agasajó con las más bellas canciones hasta llegar a conmovernos, nos refrescó con agua de azahar y hasta nos hizo reír cuando su hijo, que mostraba una voz espléndida y una himma impresionante, empezó a entonar una canción que se suele cantar cuando le hacen a un niño la tahara, la circuncisión. Al oírla, como ajena al momento, preguntó: “¿es que vamos a hacer una tahara ahora?” Más roscas y panes de baraka, pasteles , té verde. La despedida al adhan de magrib, y la oración en la mezquita de los andaluces. Salamu alaykum, Laila Haddoush y familia. Barakalahufikum.

Razón y sharia 

Sidi Ali nos reunió en el bello patio de su casa para decirnos que el Iman es creer en Allah, en los profetas, en los ángeles en los libros revelados, en el decreto y en el último día. Habló de unos trescientos veinte mensajeros, veinte de ellos mencionados en el Corán. De la doctrina que trajo Moisés.

Sobre los signos de los últimos tiempos comentó que el Profeta había visto un signo: “cuando ves al pastor hambriento, descalzo, sin nada para taparse la cabeza, sin ropa limpia o nueva, montando casas o pisos, esto es un signo.”

Entre razón y sharia hay hermandad, no contradicción. Todo gira en armonía. No hay fallo en el universo. El que hizo el universo es el mismo que creó la sharia y el din. Desde Noé hasta el último Profeta. Allah es verdad, el universo es verdad y el islam es verdad. Islam deriva de salama que es someterse a la verdad, no desmentir la verdad. La razón humana también es de Allah, no puede cometer fallos si se somete a Allah. La sharia nos explica cosas que la razón humana no puede comprender. La razón tiene límites como la vista o el cerebro. Donde no alcanza la razón, ahí llega el Qur’n.

Relató que el Dr. Jilali, que en paz descanse, habló por teléfono con Maurice Bucaille. Maurice lo visitó. Jilali le preguntó que cómo había conocido el Islam. Él contestó que era un hombre que intervenía quirúrgicamente en Paris a jeques árabes, y decía que el Corán no llevaba la verdad. Hasta que Faisal le preguntó:”¿de veras conoces el Qur’n? “Sí, -contestó-, y no lleva la verdad”. Pero Faisal le animó a que no leyera traducciones sino el original árabe. Bucaille estudió el árabe, lo dominó y abrazó el Islam.

El Dr. Harraz intervino para decir que la razón te lleva al palacio del rey y te deja en el portal. Al palacio hay que entrar con el espíritu, que es un motor potente que puede subir, penetrar los cielos. Este es el espíritu del Corán, del iman, de la fe, llegar hasta la satisfacción de Allah. El espíritu va al revés de las reglas materiales, todo baja, el espíritu se eleva. Hay un hadith qudsi, esos cuyo significado fue revelado por Allah, alabado y exaltado sea, al Profeta, la paz sea con él, que dice que para que un siervo entre en el paraíso es suficiente que cumpla los cinco pilares, pero Allah añade: “ cuanto más se acerca a Mi mi siervo, soy la boca con la que habla, el oído con el que escucha, el ojo con el que mira...”

El Mufti

El señor Abdel Bari Zamzami, ulema de Tetuán que concentró su trabajo en la Sharia, en la jurisprudencia, es especialista en fatuas. El mufti trae de la sharia la sentencia de Allah, a través del ijtijad, del esfuerzo.

A una pregunta que se le hizo sobre la jerarquía en el Islam contestó que no hay mediador entre Allah y sus siervos. “Si me llaman estoy cerca de ellos”, dice Allah. Esto se repite a menudo en el Corán. Los incrédulos tenían muchos mediadores entre ellos y sus dioses, el Corán niega los mediadores entre Dios y la criatura. En la base del Islam está la carencia de necesidad de mediador. Ni siquiera el Mensajero, la paz sea con él, era mediador, aunque al final Allah le concedió el poder interceder. La manera de acercarse a Dios es haciendo lo obligatorio y dejando lo prohibido. Y también haciendo actos voluntarios. Tras el Profeta, aparecieron cofradías con protocolos, innovaciones, jerarquías. Pero están los ulemas que pueden indicar el camino de Allah subhana wa taala, alabado y exaltado sea, ulemas especialistas que indican los límites. Se llega a esta ciencia a través del sudor del creyente, leyendo, estudiando, haciendo un gran esfuerzo.

Sobre los dos océanos, el Corán y la Sunna, giran varias ciencias. En Europa hay confusión, anarquía para distinguir al ulema verdadero del falso. Hay un hadith noble que habla de los signos de los últimos tiempos, y uno de ellos es que mueren los verdaderos ulemas y nacen falsos y la gente acude a ellos. Los falso darán fatuas falsos y el que siga ese fatua está perdido.

Zamzami aconseja abandonar a los ulemas desconocidos o sospechosos y acudir a los conocidos. Citó entre estos últimos a Yusuf Qaradawi, de Qatar, a quien se puede acceder a través de su página en Internet.

Mencionó dos criterios para discernir. Uno, el personal, cada cual sabe en su interior. Otro, fiarse de los ulemas que son acreditados por los gobiernos y el pueblo que los conoce.

Historia de Tetuán en CD Rom

Había prevista una visita a Tetuán que no se realizó finalmente, pero Sidi Muhammad ben Abu, de Tetuán se encargó de hablar sobre ella. Catedrático de Universidad, conoce la Historia y Literatura de Andalucía y es especialista en la historia social de al Andalus durante el periodo de los taifas. Ha elaborado un CD Rom sobre la medina de Tetuán y tiene otro en preparación sobre Chaouen. El CD Rom cultural sobre la ciudad de Tetuán es el primero en su género. En él se abordan la historia, la cultura y el arte. La medina tiene cinco siglos de historia, ciudad construida por andalusíes de Granada. Tetuán existió en la Edad Media, era una ciudad romana, pero la ciudad islámica de Tetuán es la de los granadinos que en el siglo XII se instalaron allí. A comienzos del siglo XV fue destruida por los españoles. La reconstruyó Ali al Mandari de Granada, quien siempre soñó con volver a su castillo en Píñar. La reconstrucción duró veinte años.

La ciudad de Chaouen fue fundada por Saída al Hurra, que está enterrada cerca de la casa de Sidi Ali. Chaouen era un pequeño estado. Aun quedan las casas que han sido reconstruídas por la Junta de Andalucía, casas moriscas, típicas del siglo XVII. Como Chaouen era una ciudad aislada ha podido conservarse tal como era.

Sobre el CD Rom, que se titula “Tetuán, patrimonio cultural de la Humanidad”se han publicado muchos artículos en árabe y en español . En él se presentan documentos inéditos, algunos tratan de la guerra de Tetuán, siglo XIX, otros sobre el siglo XVIII. Hay una sección de “fotos de recuerdo”, la plaza de España en 1907, sobre los años 20, en blanco y negro. También se ven fotografías actuales. Un mapa con ocho mezquitas localizadas geográficamente. El contraste en el desarrollo artístico de la ciudad. Aunque a paso lento, el proyecto de restauración de fachadas por parte de la Junta de Andalucía ha sido de gran importancia, pues los propietarios de las casas de al lado reconstruían también.

El Santo

Moulay Abdessalam. El último día se había reservado para la visita largo tiempo esperada por algunas al lugar de Moulay Abdessalam. Arriba, en la montaña pura, altos árboles componen un lugar idílico, dan sombra y cuencos de corcho para beber el agua cristalina, se dejan su piel para alfombrar un amplio recinto alrededor de donde se supone enterrado Muley Abdesalaam, un santo del siglo XI, sobre cuya tumba, se yergue uno de nutrido tronco. El lugar, el aire es puro, un lugar de recreo, de oración, tan elevado que desde allí se divisa Larache, Tetuán, Tánger, y se divisa también un panorama espiritual insospechado. El grupo ha querido recitar ante la tumba del santo hombre lo que han aprendido hasta ahora, el último rubu’ del Corán, Fauzia lleva la voz cantante.

Muchos pobres piden limosna pero llama la atención que lo hacen con sonrisas, alegres, dinámicos y te ofrecen hojas del árbol cuya sombra cobija el maqam, y semillas para que siembres. Exploramos el lugar, nos detenemos en un pozo a beber agua y en uno de los patios de dos o tres casitas desparramadas nos sorprende una enorme parabólica, mientras la señora que parece vivir allí recoge, con su hijo a las espaldas, poleo para ofrecernos y nos socorre con cubos de agua.

Seguimos la incursión y volvemos a saborear el agua cristalina en barcos de corcho que flotan en una fuente nítida. Algunos de esos cuencos llenos de baraka los adquiriremos para llevar algunas bendiciones de vuelta a nuestros hogares. Oímos voces, sí, algo más allá, sobre alfombras de paja y bajo sombras frescas están sentados un grupo de gente que escucha con atención a dos de ellos que en pie no dejan de moverse en interacción, hacen duas, se arrancan con aleyas del Coran en palos aflamencados. ElBashar Mofadal, de Meknés, y su acompañante ofrecen un espectáculo único ayudados por otros cantores venidos de Meknes también. Alrededor ilustres personalidades. Se han dado cita allí sufies, imames, todo tipo de personas que ofrecen billetes y ElBashar y su acompañante, conectados, con una espontaneidad tal que llega a parecer ensayada, se esmeran en pronunciar duas fuertes, en alta voz modulada, complaciendo a los que solicitan y estableciéndose entre unos y otros una relación que como mínimo es de cariño y simpatía, y que entre algunos de ellos delata el amor respetuoso. De ElBashar, alegre, repleto de energía, nos dicen que el día anterior lo empleó en la misma tarea. No nos queda sino mover la cabeza y pensar que si no lo viéramos no lo creeríamos. En poco tiempo recogen una bonita suma de dinero que repartirán entre los pobres. Sidi Muhammad Zekkari, quien todos los días, con entusiasmo y sin descanso, ha sido nuestro cicerone en nuestros paseos místicos por las zawiyyas chaouníes, y al que vemos disfrutar de momentos tan apacibles y felices, nos invita a dirigirnos al almuerzo, pero, ¡ah!, la gente se hace la rezagada. No, no se moverán mientras aquello dure, no mientras no se levante el campo. Parece que han encajado perfectamente en aquel lugar; claro, ¡cómo no! con gente que en unas alfombras repletas te muestran en cuanto llegas un amplio y privilegiado espacio en el que abandonarte a la embriaguez del té verde, el dhikra y el baile que ElBashar llevaba dentro. ¡Vive Dios!

Alhamdulillah wa shukrulillah, millones de veces, billones, millones de billones, trillones...., como Dios nos de a entender. Subhana Allah wa Allahu Akbar.
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