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La carnicería de Grozni

05/12/1999 - Autor: Luis José Fernández Ordóñez
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Desde hace más de dos meses las poderosas fuerzas armadas rusas han estado bombardeando con su aviación y artillería a la población chechena de una forma indiscriminada, repitiendo la masacre que costó la vida a 100.000 personas durante la pasada campaña de la guerra de 1.994 a 1.996. La población chechena se enfrenta ahora a la perspectiva de un duro y largo invierno en un momento en el que casi 250.000 personas han huido de sus hogares con el fin de evitar las operaciones militares y los raids aéreos del Ejército ruso. Decenas de miles de chechenos han logrado huir a la vecina república de Ingushetia, donde ellos han encontrado refugio en casas de las familias locales, en escuálidos campos o, en algunos casos, a la intemperie. Algunas otras miles de civiles no han podido cruzar la frontera al serles impedido por guardias fronterizos rusos cuyas órdenes son las de enviarles de vuelta a Chechenia con independencia de su condición.

Mientras tanto las fuerzas rusas, cifradas en unos 100.000 hombres, continúan bombardeando la totalidad del país con su aviación, especialmente con los aparatos Sujoi 24 y Sujoi 25 y los helicópteros MI-24, sus misiles y su artillería. Algunos días los ataques aéreos cubren hasta un total de 100 blancos al día. Aunque las fuentes del Kremlin afirman que los ataques se dirigen únicamente contra blancos militares la realidad es bien diferente. El pasado 22 de Octubre un ataque contra un mercado de Grozni perpetrado con misiles tierra-tierra SS-21 y Scud-B lanzados desde la base rusa de Mozdok, situada al norte de Grozni, dejó un saldo de más de 200 muertos. Un hospital de maternidad y una mezquita fueron también alcanzados en el ataque. Actualmente, las casas, las aldeas y las mezquitas están siendo atacadas de una forma rutinaria. Según fuentes chechenas, unos 3.200 civiles han fallecido por estos bombardeos indiscriminados.

A pesar de las ofertas de negociación del Presidente checheno Aslan Masjadov, el pasado 20 de Noviembre el Primer Ministro ruso Putin excluyó cualquier tipo de negociación con los que él denominó "terroristas". Los generales rusos que dirigen la campaña han advertido asimismo al Kremlin que no contemplan más que una solución militar para borrar así la derrota y humillación sufridos por el Ejército ruso en la anterior guerra de 1.994-96. Los militares rusos desean actualmente restaurar algo del "honor" período en aquel conflicto matando tantos chechenos cuanto le sea posible. El General Vladimir Shamanov, Jefe del Grupo Occidental del Ejército en Chechenia declaró al periódico Nezavisimaya Gazeta el pasado 6 de Noviembre que "habrá una dimisión masiva a todos los niveles, incluyendo los generales, si Moscú intentaba detener la campaña. El cuerpo de oficiales ruso no está preparado para otra bofetada en el rostro", afirmó. "Algunos piensan que un desarrollo tal de los hechos dejaría al país expuesto a una guerra civil."

Por otro lado, los políticos y una gran parte de la opinión pública rusa continúan apoyando la agresión contra Chechenia, reflejando de este modo su tradicional crueldad hacia los pueblos musulmanes del Cáucaso y hacia el checheno en particular.

A pesar de todo, algunas voces críticas han empezado a romper el aparente consenso existente en el seno de la clase política rusa. Un ejemplo de ello son las declaraciones de Grigori Yavlinsky líder del partido Yabloko, de tendencia democrático-liberal, en las que ha llamado al Kremlin a detener la lucha y a emprender negociaciones con el Presidente checheno Aslan Masjadov.

En el frente militar las fuerzas rusas han logrado tomar la segunda ciudad del país Gudermes el pasado 12 de Noviembre y las localidades de Samashki y Bamut, después de semanas de intensos bombardeos aéreos, y apuntan ya hacia la capital Grozni. El pasado 21 de Noviembre se informó que las tropas rusas se encontraban ya a sólo dos kilómetros de los distritos de Zavodskoi y Andreyevskaya, situados en la parte occidental de la ciudad. Las fuerzas rusas han cortado los suministros de agua y electricidad de la capital y no permiten tampoco la llegada de ayuda humanitaria ni medicinas. Según fuentes rusas, la Grozni se hallaría rodeada en un 80% por el norte, el oeste y el este, y se encontraría defendida por unos 6.000 combatientes chechenos. Asimismo, los rusos parecen dirigir sus esfuerzos en la actualidad hacia la toma de la ciudad de Urus-Martan, situada a 20 kilómetros al suroeste de Grozni, que está siendo ya sometida a fuertes bombardeos. Los portavoces rusos afirman que la ciudad está defendida por unos 3.500 soldados chechenos, equipados con cañones, lanzagranadas y misiles antiaéreos Stinger.

A pesar de estas conquistas la ofensiva parece ser bastante sangrienta para los rusos. Según fuentes chechenas 1.500 soldados rusos han fallecido y 60 tanques, 12 helicópteros y 4 aviones han sido destruidos. El número de heridos rusos se estima en varios centenares. Sin embargo, estas cifras no parecen ser excesivas para las autoridades rusas que han dejado ver en numerosas ocasiones su total desprecio e indiferencia hacia sus propias bajas.

No obstante, la llegada del invierno puede significar una inflexión en la campaña militar rusa, pues Moscú tendrá que empezar a restringir la utilización de su aviación, de la que la ofensiva rusa ha dependido hasta ahora en gran medida. Esto significará, sin duda, un alargamiento de la guerra. Los guerrilleros chechenos saben que los rusos difícilmente se atreverán a adentrarse en la montañosa región del sur del país. Los combatientes chechenos, que conocen cada palmo de terreno de su país y van a iniciar, sin dud,a una larga guerra partisana contra los invasores rusos, que éstos difícilmente podrán afrontar.

Por otro lado, la agresión contra Chechenia está despertando un amplio resentimiento anti-ruso en la población chechena y en totalidad de los pueblos del Cáucaso. Estos sentimientos sólo pueden redundar a favor de un mayor apoyo hacia los combatientes chechenos.

Hay que tener en cuenta también que los rusos han trasladado a Chechenia unidades militares procedentes de diferentes partes de la inmensa Rusia. Mantenerlas en Chechenia durante un período tan largo es extremadamente costoso, como los propios jefes militares rusos reconocen. Moscú ha gastado desde el inicio del conflicto de Daguestán el pasado mes de Agosto, 20.000 millones de rublos (unos 12.000 millones de pesetas), según cifras del propio Ministerio de Defensa ruso. Estos gastos económicos extraordinarios son muy difíciles de soportar para una economía tan hundida como la rusa. Si la guerra se alarga, estas cantidades podrían multiplicarse y agravar aún más la situación económica y social del país.

En el frente diplomático los chechenos han decidido enviar sendas delegaciones a países islámicos y a las Naciones Unidas para presentar al mundo los hechos que están ocurriendo en Chechenia. Miembros de una delegación parlamentaria chechena han llegado ya a Bakú, capital de Azerbaiyán, uno de los dos países de la región, junto con Georgia, que más ha criticado la intervención rusa. Cinco miembros de esta delegación van a visitar también varios países árabes mientras que Ahmad Ilyas, otro miembro de ella, irá a EE.UU. Estos movimientos son tanto más necesarios por cuanto las autoridades rusas mantienen un total bloqueo informativo sobre lo que está sucediendo en la república. Ni siquiera los propios periodistas rusos pueden acercarse al teatro de operaciones. El Kremlin ha constituido en Moscú un llamado "Centro de Información" cuya misión es la de difundir su propaganda. En un estilo que recuerda el de sus hermanos serbios durante el asedio a Sarajevo, las autoridades rusas han afirmado desvergonzadamente que los ataques que mataron o hirieron a 640 personas en Grozni el pasado 22 de Octubre fueron causados "por los propios terroristas".

Es ciertamente un mundo extraño éste en el que los perpetradores de un genocidio y del terror son escuchados por gran parte de la así llamada "comunidad internacional" mientras que las víctimas de ese terror - aquéllos cuyos hogares son bombardeados día y noche, que son muertos en sus camas de hospital o en tiendas, autobuses o lugares de culto, o a los que se niega el derecho fundamental a la libertad en su propia tierra - son calificadas de "terroristas". Esta burda propaganda engaña, sin embargo, a cada vez menos personas dentro y fuera de Rusia.

El cruce del Río Terek se convirtió a mediados de Octubre en el Rubicón para los políticos y militares rusos. El cruce significó el triunfo en Moscú de la línea dura, favorable a la extensión de la guerra. Los chechenos tienen una larga y notable historia de resistencia contra la agresión imperialista rusa, que se remonta al siglo XVIII. Ellos han sobrevivido a numerosas campañas de los diferentes sistemas políticos habidos en Rusia: el zarista, el soviético y el actual régimen mafioso de Yeltsin y sus compinches. Sin embargo, los rusos parecen un enemigo demasiado grande para ser derrotado en una forma decisiva, incluso con la ayuda de Occidente y/o de los países musulmanes. A pesar de alguna ayuda humanitaria de carácter simbólico y de las ocasionales palabras de simpatía, Occidente está determinado a quedarse al margen del conflicto y a los estados musulmanes les falta el coraje o la independencia para intervenir. Hasta ahora las capitales y el propio Secretario General de la ONU se han limitado a tímidas protestas o a declaraciones que muestran "su preocupación" por la situación en Chechenia, pero no ha habido serios intentos de presionar a Rusia en un capítulo decisivo: el de las ayudas financieras internacionales. Una excepción a esto han sido las recientes declaraciones del candidato quien ha pedido la a la presidencia norteamericana Georges W. Bush, quien ha pedido públicamente la suspensión de los créditos a Rusia por su actuación en Chechenia. Se ha informado también que determinados círculos dentro del Pentágono estarían molestos con lo que califican de "postura pro-rusa" de la Administración Clinton. En realidad algunos norteamericanos temen que el ataque ruso contra Chechenia signifique un aumento de la influencia y el poder ruso en la región del Cáucaso, donde ellos poseen importantes intereses.

Positiva ha sido la reacción de algunos medios de prensa occidentales que han destacado las noticias de las masacres rusas en sus primeras páginas y las han analizado en extensos comentarios. En contraste, la prensa en los países musulmanes ha tenido una actuación mucho más vergonzosa. Muchos importantes periódicos de los países musulmanes no han informado de la matanza de Grozni del pasado 22 de Octubre o lo han hecho de una forma muy poco destacada.

Asimismo, sólo unos pocos gobiernos de los países musulmanes han pronunciado condenas contra la agresión rusa. Tampoco ha habido reacciones de condena masivas ni grandes manifestaciones en esos mismos países, ni siquiera en aquéllos donde existe libertad para poner en práctica tales iniciativas.

El ignorar las llamadas de socorro de la población chechena equivale a condonar los crímenes contra la humanidad de los gobernantes rusos. No cabe duda de que hoy, y al igual que ha sucedido siempre, va a recaer en los hombros de los propios chechenos la carga mayor y casi única de la lucha por su supervivencia y libertad.
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