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Turquía: ¿Desastre natural o crimen de estado?

16/09/1999 - Autor: Agencia Islámica de Noticias
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Yusuf Fernández.- Nadie duda en Turquía que sectores gubernamentales importantes se han enriquecido mediante sobornos y la participación en los beneficios de las empresas constructoras que han levantado viviendas defectuosas con el fin de multiplicar sus beneficios.

"El Gobierno central así como los locales, ignorando la legislación existente, permitieron la construcción de núcleos de población en las riberas de los ríos y en zonas de fallas geológicas. Las compañías constructoras produjeron además materiales de baja calidad, sin ningún control" afirma Yusuf Tek, Secretario General de la Unión de Arquitectos e Ingenieros. "Las ciudades crecieron, así, como hongos, sin ninguna planificación, y los perdedores de todo este desarrollo, han sido, como siempre, los más pobres".

"El Gobierno central y los locales, al negarse a aceptar los consejos científicos, han llevado a estos resultados (desastrosos). Tras el terremoto de Adana (en el sur del país) el pasado año, habíamos advertido al Gobierno de que un temblor aún más destructivo en el noroeste podía tener lugar", declaró el profesor Atilla Ansal, un ingeniero civil especialista de Estambul.

Por otra parte, el periódico Hurriyet desveló que el Gobierno turco estaba preparando, poco antes del seísmo, una amnistía para propietarios de las empresas de construcción sentenciados por su responsabilidad en la muerte de centenares de personas en el terremoto que tuvo lugar el pasado año en Adana, en el sur del país.

Además de a las acusaciones de negligencia criminal en el terreno de la construcción, el Gobierno turco tiene que hacer frente a quienes le acusan de haber fracasado en la puesta en marcha de un operativo eficiente de rescate. "El número de edificios dañados físicamente en la provincia de Izmit es de alrededor de 1.000", afirma el Gobernador de la provincia, Memduh Oguz. "Actualmente el número de equipos de rescate necesario sería igual al de los edificios destruidos. Sin embargo, sólo disponemos de 50".

Los lentos e ineficaces esfuerzos de rescate han levantado indignadas reacciones a todos los niveles. En una reunión parlamentaria de emergencia celebrada el pasado 18 de Agosto, un diputado de la actual coalición gubernamental, Turan Imamoglu, afirmó que el Gobierno estaba simplemente "cruzándose de brazos y viendo como la gente fallecía bajo los escombros". No existen "visibles esfuerzos de rescate ni ayuda organizada", dijo, por su parte, Mehmet Yildiz, del Distrito Avcilar de Estambul.

Por otro lado, un informe del Colegio de Arquitectos de esta última ciudad afirma que en los pasados 40 años, el 90% de los edificios de Estambul han sido construidos con materiales de una calidad inferior a la exigida por los estándares oficiales.

Hay que decir también que el seísmo ha tenido efectos económicos desvastadores para Turquía, pues el 45% de la industria del país se concentraba en la zona que ha sido afectada por el terremoto. Dicha zona producía además el 36% del P.I.B. del país, según señala el economista Celal Pir, quien añade: "La región tiene también una mano de obra muy educada, especializada y experimentada. Junto a las pérdidas humanas, el terremoto ha constituido un duro golpe para la economía turca". "Nadie se explica por qué el gobierno permitió que todo este conjunto económico se concentrara en dicha zona, que es de un altísimo riesgo sísmico. La verdad es que el terremoto ha puesto de relieve todas las lacras y deficiencias del actual sistema, dejando ver que la responsabilidad principal no recae en la naturaleza sino en los gobernantes del país", concluye Pir.


La represión contra las organizaciones de ayuda islámicas

La preocupación de las autoridades turcas, durante los días que siguieron al terremoto, fue, más que ayudar a las víctimas del seísmo atrapadas entre los restos de sus viviendas derruidas, la de impedir que las organizaciones de ayuda islámicas pudieran prestar su ayuda.

El pasado 21 de Agosto un grupo de oficiales de policía penetró en la sede de la fundación de ayuda Mazlum-Der, de orientación proislámica, en Estambul con el fin de confiscar los alimentos, tiendas de campaña y otros socorros de la organización destinados a la ayuda a los damnificados. Resultó, sin embargo, que la organización aún no había recogido todavía artículos o suministros por lo que los policías hubieron de irse con las manos vacías. Dos días después, sin embargo, el Gobernador de Estambul ordenó el bloqueo de las cuentas bancarias de la organización.

Los responsables del Gobierno han urgido a los donantes a dar sus contribuciones únicamente a la Cruz Roja y han rehusado conceder el permiso a aquellos grupos que perciben como islámicos, como la fundación Mazlum-Der, para que recojan ayudas destinadas a la zona del terremoto.

"El Estado ha aparecido como débil e incompetente durante esta crisis" afirma Yilmaz Ensaroglu, Secretario General de la fundación. "Si los grupos civiles muestran eficiencia y fuerza, ello podría ser visto como un debilitamiento de la posición del Estado. Eso es lo que teme el Gobierno".

Durante años, los grupos religiosos en Turquía han servido como agencias no oficiales de asistencia y protección social para los parados, los sin techo, y los necesitados. Cuando una casa se quema, un niño enferma o una familia es expulsada de su hogar, las fundaciones islámicas a menudo responden de una forma mucho más generosa y eficiente de lo que lo hacen las agencias estatales, lo cual ha hecho surgir una indudable corriente de simpatía en el seno de esas clases sociales hacia los sectores islámicos.

"Estos grupos son muy activos siempre que hay una crisis, y algunos en las altas esferas no se sienten muy felices de ello", afirma Fehmi Koru, el antiguo editor del periódico proislámico Zaman. "Ellos están haciendo todo lo posible para que esos grupos no puedan trabajar de una forma visible en la zona del terremoto", añade Koru.

Por su parte, Abdullah Gul, miembro del Partido de la Virtud (islamista) afirma que "muchos de los nuestros se han ido a la zona del terremoto para ayudar, pero lo han hecho a título individual. También ha llegado mucha ayuda procedente de las ciudades donde nuestros alcaldes gobiernan. Todo esto lo hemos hecho a pesar de la presión a la que somos sometidos por parte del Gobierno".



La verdadera motivación de la ayuda israelí

El trabajo de las organizaciones de ayuda islámicas ha sido también visto con aprensión por Israel. De hecho el vigoroso esfuerzo de ayuda israelí a Turquía ha estado motivado, no por motivos humanitarios sino por el deseo de contener el supuesto intento de los islamistas de "explotar" la ineptitud del Gobierno kemalista de Ankara a la hora de hacer frente al terremoto.

"Existe el temor de que las fuerzas islámicas se aprovechen de la actual situación para reforzar su poder", declaró una fuente del Gobierno israelí. Israel envió a Turquía 400 hombres entre personal médico y de rescate así como un gran hospital de campaña
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