webislam

Sabado 19 Octubre 2019 | As-Sabat 19 Safar 1441
506 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Noticias

?idn=3778

Representantes de la Comisión Islámica de España (CIE) visitan la cárcel modelo de Soto del Real

14/09/1998 - Autor: Agencia Islámica de Noticias
  • 1me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El secretario general de la CIE, Mansur Escudero, acompañado de AbuBakr Merino, delegado de Asuntos Sociales y Sabora Uribe, redactora-jefe de Web Islam, visitaron el complejo carcelario Madrid V, situado en Soto del Real, en la periferia madrileña, donde han mantenido una entrevista con el director de la institución penitenciaria y con algunos de los internos musulmanes que se encuentran en ella. Tanto el director como los reclusos mostraron buena disposición a colaborar y manifestaron que la trifulca ocurrida en sus dependencias durante el mes de agosto la había provocado un incidente trivial en un cola formada para llamar por teléfono.

Soto del Real nos sonaba como una zona en la que la gente bien tenía por costumbre fijar su residencia, pero no debía ser gente bien --en su acepción común– la que se encontraba al otro lado de aquellos muros y puertas metálicas. No obstante, Madrid V es una cárcel modélica, tanto que ni siquiera se llama ya de ese modo. El recinto cuenta con diversos edificios y patios.

Puesto que la entrevista ya estaba concertada previamente no tardaron en introducirnos hasta el despacho del director tras haber soltado el teléfono móvil y los datos de nuestro DNI. Los funcionarios se mostraban amables y por un momento, a la vista de un largo pasillo flanqueado por jardineras con grandes plantas en notable estado de salud, nos pareció estar en cualesquiera otras oficinas o dependencias de edificios públicos. Empleados con papeles pasaban de vez en cuando por el pasillo con puertas que daban acceso a despachos y oficinas por ambos lados.

El director, Eugenio Arribas, era un hombre joven, de complexión atlética, inteligente y educado, con barba y un levísimo deje peculiar al hablar. Nos invitó a sentarnos y se puso a disposición para aclarar cualquier punto acerca del asunto por el que habíamos acudido: días antes la prensa nacional se había hecho eco de un enfrentamiento entre musulmanes y otros reclusos de la prisión. Una pelea que reventó, según las informaciones de la prensa, a causa de la comida que tomaban o no tomaban los musulmanes. Es sabido que los musulmanes no toman carne de cerdo ni tampoco otros alimentos que la lleven en su composición. Desde 1992 el Estado español tiene firmados unos Acuerdos de Cooperación por los cuales se obliga a respetar estas circunstancias en todos los centros públicos, sean cárceles, colegios u hospitales.

Por otro lado hay que resaltar que tanto la prensa en su noticia así como las propias autoridades con las que hablamos, presentaron al colectivo de musulmanes frente a los españoles, cayendo ellas mismas en este distorsionado concepto, porque ¿qué nacionalidad es la de musulmán? ¿por qué presentarla en oposición a la de español? Hay musulmanes españoles y hay marroquíes o tunecinos que no lo son. Ser musulmán es una seña de identidad supranacional.

El director mostró su recelo y desconfianza hacia la prensa y los sindicatos que utilizan este tipo de sucesos --peleas entre reclusos-- para sus propios intereses, manipulándolos a medida de su conveniencia. Cualquiera había podido difundir lo ocurrido: allí trabajan 500 funcionarios y más de 100 voluntarios, sin contar los familiares de los internos que conocen las cosas por oídas. El director nos informó de que los musulmanes y otras personas que por razones médicas, filosóficas y religiosas necesitan una dieta especial, entraban en primer lugar al comedor para facilitar la distribución de la comida entre los 1400 reclusos. En efecto, los no musulmanes habían pedido una aclaración al respecto, pero se les dieron explicaciones y no hubo más quejas por su parte. Por otra parte, a los musulmanes se les respeta el Ramadán con sus horarios y horas extras de decanso y también el régimen alimenticio sin carne de cerdo. Si los demás toman lentejas, ellos también, pero cocinadas con pollo o ternera.

El señor Arribas convino con nosotros en permitirnos una entrevista cara a cara con cuatro musulmanes residentes, entre ellos con el responsable de la algarada. Nos presentó a un educador encargado de los talleres de educación ocupacional, talleres donde se hacen pequeñas actividades manuales para ocupar el tiempo, ése es su propósito. Este educador nos acompañó hasta un pequeño cuarto con mesa y sillas de plástico, barrotes en la ventana y un cuadro con una lámina de Gustav Klimt en la pared a modo de nota alegre y exótica, un tanto surrealista en aquel contexto. Había varios del mismo autor en otras salas y pasillos, probablemente es un autor favorito del decorador del centro penitenciario. Contemplándolo, mientras acudían los reclusos a los que íbamos a entrevistar, comentamos el enorme cambio que habían experimentado estas estancias, al igual que los psiquiátricos que ya ni siquiera existen y antes eran como instituciones carcelarias y siniestras.

El educador dejó traslucir un vago temor y expresó su disposición a estar por allí y a intervenir si era necesario. Después dio paso a dos jóvenes argelinos, un marroquí entre los cuarenta y cincuenta años y un italo-libanés o tunecino, que no llegamos a enterarnos, que llevaba la voz cantante. Ellos creían en principio que nos enviaba la Dirección de Instituciones Penitenciarias a informarnos de la situación, de sus quejas y requerimientos. Durante una media hora explicaron, más preciso sería decir que explicó, pues sólo hablaba uno de lengua rápida y gestos vivos que no daba cuartelillo a los demás. Refirió que el día en cuestión se había formado una larga cola para hablar por teléfono y la gente se impacientaba; alguien presionó al que se encontraba al aparato a lo que respondió con un insulto que desencadenó la violencia: apareció una navaja y se formaron dos grupos antagónicos. Los funcionarios hubieron de intervenir para separarles y al protagonista principal del incidente, el que hablaba por teléfono en ese momento, se le puso en régimen de aislamiento. Al cabo de dos días el director intervino personalmente para aclarar el tema, el recluso abandonó la huelga de hambre que había iniciado como protesta por lo que consideraba una injusticia y el asunto quedó resuelto.

En verdad, los cuatro musulmanes entrevistados, bien por prudencia, bien por responder a sus vivencias, no tenían ninguna queja del trato que recibían y minimizaron la bronca como resultado de tensión acumulada. Solicitaron libros en árabe para la biblioteca, para no perder su idioma, la asistencia de algún imam para poder realizar la oración comunitaria el viernes y, sobre todo, una ración un poco más abundante de comida y un cazo exclusivo para servirla. Además, corroboraron las afirmaciones del director del Centro respecto al régimen alimenticio, aunque no se refirieron al Ramadán, puntualizando que sólo residían allí desde hacía un par de meses. Procedían de Carabanchel, sometido a un proceso de desmantelamiento. Se encontraban en prisión preventiva y aún no se había hecho del todo el ajuste entre los presos más antiguos y los incorporados en fecha reciente, obedeciendo a la nueva política penitenciaria, gestionada por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, que depende ahora del Ministerio del Interior.

El Centro Madrid V, de Soto del Real, está en funcionamiento desde hace tres años aproximadamente, cuenta con 1400 residentes de los que 300 son mujeres. Ninguna de ellas se ha declarado musulmana. De los varones unos 150 son musulmanes. Trabajan aquí 500 funcionarios y muchos voluntarios pertenecientes a organizaciones no gubernamentales. Hay enseñanza reglada para quien muestra disposición y reúne condiciones académicas, cursos en la UNED, servicio de biblioteca, asistencia religiosa católica y diversos talleres ocupacionales.

Daba la impresión de que todo era "moderno y civilizado" en aquel Centro y de que el único inconveniente real era la privación de libertad a la que se veían forzados sus habitantes. No obstante, soterradas tensiones circulan por allí y afloran a veces, como lo demuestra el artículo que el nº 853 de la revista Tiempo publica precisamente esta semana, correspondiente al 7 de septiembre, en el que se hace referencia a las denuncias de malos tratos en las cárceles españolas, entre ellas el modélico Centro de Soto del Real en Madrid.

Por nuestra parte, a pesar de la buena impresión, el calor abrasador del mediodía de agosto nos pareció una bocanada de aire fresco al sabernos fuera de aquellas paredes anodinas que refrenan las ansias de vivir y las ilusiones de tantos seres humanos.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/noticias/41256-representantes_de_la_comision_islamica_de_espana_cie_visitan_la_carcel_modelo_de.html