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Historia de una cama (y un espejo)

Real y atrevido, como la vida

27/06/2012 - Autor: Paco López Martín - Fuente: pacolopezmartin@wordpress.com
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Esta foto pertenece a una serie de fotos-bodegones de almoneda del autor y fue la inspiración del relato.
foto del autor, que inspiró el relato

En Damasco, en  el Zoco Al Bzouria, en una pequeña y oscura almoneda de una calle secundaria; expuesta a la intemperie y apoyada en una pared se exhibe, cual prostituta, una vieja cama metálica, dorada, herrumbrosa por algunos sitios, esperando desde hace mucho tiempo que alguien la retire a una vida mejor. Junto a ella un espejo, no menos antiguo que le sirve de ojos, viejo e inseparable complemento y amigo, pareja desde hace muchos años aspira a no separarse de ella.

Esta mañana se sienten nostálgicos, con ganas de recordar.

-Ella le dice: “¿Recuerdas? Una mañana como esta nos compraron por primera vez, nos subieron a un carromato y nos acomodaron en el piso aquél dos calles más abajo”.

-“Sí, recuerdo, responde el espejo. Aquella pareja; se casaron dos meses después, celebraron boda modesta, ambos tímidos, nunca llegué a conocerles, jamás reflejé ni su juventud ni su intimidad”.

-“Eran casi niños, el matrimonio fue concertado por las familias de ambos desde que nacieron.  Aun recuerdo, siguió la cama, su noche de bodas, aunque no fue precisamente memorable. Vestidos y ambos rígidos  tumbados como estatuas me hicieron sentir más que cama, tumba. Ambos vírgenes y sin saber qué hacer.

Consumaron dos días después, si a eso se le puede llamar consumar. Nunca se vieron desnudos, ella apagaba la luz antes de que él entrara a la habitación. Ya en el lecho, retiraba la mano pudorosa de él, cuando pretendía acariciarla. Con el paso del tiempo los deseos e impulsos murieron de hastío. Ella nunca puso mano sobre él, podría decir que aunque casado y joven murió virgen, no conoció el placer ni las caricias”.

- "No reflejé hijos en esa casa, Continuó el espejo,  ni tampoco felicidad ni plenitud. Solo al cabo de muchos años ella, viuda,  se puso delante de mí y tras una larga pausa se dijo a sí misma: ¡Ay Afaf (castidad) en lo que te has convertido! ¿Esta que veo, soy realmente yo? ¡Llevé mi nombre, hasta sus últimas consecuencias,  no como nombre, sino como castigo!"

- “Al morir ella en último lugar y no tener hijos ni otros herederos – continuó la cama-, los vecinos se repartieron los muebles ¿recuerdas? y fuimos a parar al piso de arriba, a una muy humilde y joven pareja, llevaban apenas un año casados, con ellos viví una época de pasión”.

-“Y yo reflejé el esplendor, La naturaleza desbordante, el deseo y el amor”.

-“Pero no duró mucho. Cortó la cama-. Ella, tuvo que ausentarse de su casa para visitar a sus padres en la aldea donde vivían, él no la acompañó, quedó trabajando, pues era albañil. Uno de sus compañeros se sentía fuertemente atraído por él desde hacía tiempo. Conociendo el compañero que el joven marido andaba solo,  le propuso ir a los  cercanos baños públicos Nour Al-Din al terminar el trabajo y éste accedió.

En el hamam, el compañero le miraba a hurtadillas y disfrutaba contemplando el torso desnudo y sudoroso del joven marido.  Este, le ofreció que le acompañase a casa  y jugar unas partidas de tawla, y así lo hicieron. Ya en la casa de la joven pareja, bebieron Arak, fumaron narguilé y jugaron. En un momento del juego las manos de ambos se rozaron quedando inmovilizadas sobre la mesa, las miradas se cruzaron y quedaron fijas unos segundos”.

-“Vi .Interrumpió el espejo, como se levantaron y como se desvistieron el uno al otro” –

“Me convertí por unos días en el campo de batalla de un duelo de espadas infatigable –Dijo la cama”.

- “Reflejé sus figuras, ambos eran jóvenes hermosos y bien formados”.

-“Continuó la cama-. Los días de esplendor de los cuerpos y de la virilidad desbocada tocaron a su fin cuando la esposa regresó. La experiencia era muy hermosa para ser olvidada. Trataron ambos de disimular. A fin de pasar el máximo tiempo juntos, los compañeros regresaban juntos de la obra y ambos se despedían en el zaguán. Un apasionado gesto en un rincón oscuro, pero no  lo suficiente como para ocultar la escena a la esposa, (que ya esperaba en el rellano), acabaron con su matrimonio y a nosotros nos dejaron en esta situación”.

- “Yo me encuentro ya vieja y ridícula aquí apoyada, muchos me miran y se ríen, cansada hasta de estar cansada. ¿Qué nos deparará el futuro?”

- “Cortó el  espejo: Yo me encuentro roto y antiguo pero aquí apoyado junto a ti, me siento feliz mientras podamos seguir juntos”.

Testigos de torpezas e infidelidades, siguen juntos hasta el día de hoy. Esperando…


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1 Comentarios

Mariam Benyechou dijo el 03/12/2012 a las 19:22h:

comevedora la historia pero es inspirada o real si es real pues vaya historia !


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