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La danza de las mariposas

Cuento infantil dedicado a una niña de 12 años con la intención de agradecer a Allah

21/03/2012 - Autor: SiervodeAllah - Fuente: Webislam
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La danza de las mariposas

Érase una vez una mariposa llamada Leila que, como toda mariposa, antes fue una pequeña larva.

En un día caluroso Leila se dispuso a volar, quería conocer a todos los seres del gran bosque, desde el cielo pudo ver a una pequeña hormiguita parada, y volando se posó cerca de ella y le dijo:

-Pequeña hormiguita, ¿que te ocurre?

La pequeña hormiguita quedó sorprendida ante las grandes y bellas alas de la mariposa y le dijo:

-Seguía a mis compañeras de camino a nuestro hormiguero pero unos saltamontes nos cogieron y nos llevaron lejos, yo pude escapar pero no sé donde me encuentro.

Leila podía localizar su hormiguero desde el aire y le dijo:

-No te preocupes hormiguita yo te diré hacia donde debes ir.

Con la ayuda de Leila, la hormiguita pudo llegar a su hormiguero y le dijo:

-Muchas gracias bella mariposa, gracias a ti pude llegar a mi hormiguero.

Después de decirle esto le sonrió y entró a su hormiguero para contarle a sus compañeras lo sucedido.

La Mariposa Leila estaba realmente feliz y se dispuso a volver con sus compañeras, quería decirle a todas lo feliz que estaba su corazón, pero al llegar, sus compañeras le decían:

-¿Por qué llegas tan tarde Leila?

Leila intentó contestar, pero las compañeras le interrumpieron diciendo:

-No hagas ruido y vete a dormir.

Al día siguiente sus compañeras le increpaban:

-Mira tus alas Leila, han perdido brillo, ¿De qué flor te alimentastes ayer?

Leila respondió:

-Ayer no pude alimentarme de ninguna, porque estuve ayudando a una pequeña hormiguita.

Sus compañeras le decían:

-No pierdas el tiempo Leila, tienes que alimentarte para ser más bella, mira el brillo de nuestras alas, miestras que tus alas se han vuelto feas y sin brillo.

Leila se entristeció y se dispuso a buscar una flor para alimentarse.

Iba volando por el bosque buscando una flor cuando de repente escuchó el llanto de una pequeña oruga, de prisa, voló hacia la pequeña oruguita y le dijo:

-¿Qué te ocurre?

La pequeña oruguita, llorando, le dijo:

-Mi mamá se marchó y me dejó solita.

Leila le dijo:

-No te preocupes oruguita, yo te haré compañía hasta que regrese tu mamá. 

Y la pequeña oruga dejó de llorar. Muy sorprendida, le hacía muchas preguntas a Leila. 

-¿Cómo conseguistes esas grandes alas?

Leila le dijo: 

-Dios me dió estas alas, y algún día a tí también te las dará y podrás volar, algún día pequeña oruguita, si Dios quiere, te convertirás en mariposa.

La pequeña oruga estaba muy feliz, soñaba con el momento en el que sería mariposa y podría volar.

Leila contestaba a todas sus preguntas y conversaron todo el día hasta que llegó la madre de la oruguita, la mamá no pudo llegar antes porque la comida se encontraba muy lejos y las orugas son muy lentas caminando.

Entonces Leila vió que se hizo de noche y se despidió de la pequeña oruga y su mamá.
La pequeña oruguita le dió las gracias y le dijo:

-¡Algún día volaré contigo Leila!, y le sonrió.

Leila se dispuso a volar muy contenta, pero recordó las palabras de sus compañeras y fue a buscar una flor, como era ya de noche y las flores estaban cerradas no encontró ninguna para alimentarse, entonces volvió junto a sus compañeras y al llegar, sus compañeras le vieron sin brillo y cansada, y le dijeron:

-¡Leila!, ¡¿otra vez vienes sin alimentarte?!, tus alas se han vuelto feas y sin brillo, no puedes estar con nosotras que somos bellas, te pedimos que te marches de nuestro bosque, no te queremos aqui.

Entonces Leila se marchó triste y cansada y voló por el bosque llorando. En ese momento Dios vió cuan triste se sentía Leila y le dijo:

-Leila, mañana te despertarás en un lugar nuevo, no te preocupes, duerme plácidamente en el árbol que tienes frente a ti.

Al día siguiente Leila despertó y vió un bosque nuevo, había muchas mariposas y muy bellas, entonces una de sus compañeras le dijo:

-Buenos días Leila, vienes del bosque antiguo, te mostraré el bosque de Dios en el cielo.

Entonces le mostró donde se alimentaban y donde jugaban, pero Leila vió una mariposa tocando un instrumento y le dijo:

-¿Las mariposas podemos tocar instrumentos para hacer música?

Y la compañera respondió:

-Así es, esa compañera se llama Mariel, toca el arpa, Dios le dijo que es la mejor tocando el arpa y siempre nos alegra el día con dulces melodías.

Leila estaba muy feliz en el nuevo bosque, le enseñaron muchas cosas sus nuevas compañeras, pudo verse en un espejo y vió sus alas, bellísimas alas, estaba muy contenta y fue a alimentarse de una hermosa flor, mientras se alimentaba escuchó un gran sonido, miró hacia el cielo y vió una multitud de seres con grandes alas, y le preguntó a una de sus compañeras:

-¿Qué son esos seres?

Y la compañera respondió:

-Son ángeles que van a rezar

De repente un ángel bajó muy rápido y se posó al lado de Leila, que se asustó al ver al gigantesco ángel, éste le dijo:

-¿Tu eres Leila?

Leila impresionada respondió:

-Si, soy yo

Entonces el ángel le dijo:

-Dios nos habló de ti, acompañame, no tengas miedo, sube a mi hombro y agarrate fuerte.

Leila se agarró con fuerza a uno de los dorados cabellos del ángel y le dijo:

-Estoy preparada

Entonces el ángel voló tan rápido que Leila veía muchos colores, las partículas de luz chocaban en su rostro, que maravillosa sensación, Leila quería contarselo a todas sus compañeras.

Pasados unos segundos el ángel se posó junto a otros ángeles y se dispuso a rezar, había muchísimos ángeles rezando, Leila quedó impresionada y rezó con ellos.

Cuando terminaron de rezar, Dios habló a Leila y le dijo:

-Eres la primera mariposa que ha rezado junto a los ángeles.

Leila sintió una alegría inmensa en su corazón y dió las gracias a Dios, pero tenía una pregunta guardada en su corazón y le dijo:

-Dios mio, no quiero que te enojes, quisiera hacerte una pregunta.

Dios le dijo:

-Pregunta Leila, responderé sin enojarme.

Entonces Leila preguntó:

-¿Por qué recuerdo a mis antiguas compañeras que tanto daño me hicieron?

Y Dios respondió:

-Antes, en el bosque antiguo, tu mente y tu corazón recordaban los malos momentos que te hicieron pasar tus antiguas compañeras y estabas muy triste, ahora tu corazón no recuerda los malos momentos y eres feliz, pero tu mente debe recordar para que no trates mal a tus nuevas compañeras.

Entonces Dios llevó a Leila junto con sus nuevas compañeras y estaba muy feliz, le dijo a una compañera:

-¿Sabes?, antes estuve rezando con los ángeles, soy la primera mariposa que ha rezado con los ángeles, y nosotras ¿cuando rezamos?

Entonces la compañera le dijo:

-Alégrate Leila, eres la primera mariposa que ha rezado con los ángeles, nosotras nunca hemos visto a los ángeles rezar, nosotras las mariposas no rezamos, agradecemos a Dios danzando en el aire.

Desde ese momento Leila agradecía a Dios danzando en el aire junto a sus maravillosas compañeras.

Dedicado a Leila Fadili, alumna de Maricarmen, ojalá todos podamos danzar en el aire algún día.

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