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Alma no te detengas

Un viaje al descubrimiento de la identidad

25/07/2016 - Autor: Horacio Artemio Sauco - Fuente: Webislam
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Creación tras creación
de la carne en mi cuerpo fue brotando un alma oscura
con apetitos y temores animales
abriéndose en mente entre los azares del tiempo y de la tierra
como zarcillos del árbol de la vida.
Nombra y etiqueta todas las cosas
y después opera con ellas
como si esas fueran la realidad.
Sueña que los sueños son
y se revuelve en ellos con pasión
creyéndose, sintiéndose al seguro en sus dominios.
Enraizada en esas vegetaciones tiene nido cavernario
la ínfima esferita de un minúsculo embrión durmiente,
apenas un punto, una lejana estrella perdida
silenciosamente transparente, insustancial,
en la oscura matriz de uno mismo,
que no sabe aún que pertenece al cielo
luminoso y azul
su despertar infinito.
Pero si es que en su cautiverio no llega a nutrirse
antes del retrotraerse del árbol a su matriz de tierra
y ceniza sin haber sido
su destino
con sus alas sin fortuna
será un sufrir pequeño de la tierra sin vuelo.
No era esa la luz que la engendrara
en el reflejo del agua oscura,
esa luz que viene de más allá, de más allá,
de antes de separarse la palabra del objeto nombrado,
la cáscara del núcleo,
cuando éramos dos y éramos uno,
dos universos invertidos por el centro
tal como, sin saberlo, lo seguimos siendo.
Pero no pienses en ello, Horacio, estás etiquetando,
que no es saber si no ser,
más bien reflexioná sobre el alma simiesca
que se muestra en tus apetitos y temores
y salí de ahí,
de esa ignorancia de la Gracia infinita de ser
por siempre
alegría,
agradecido, humillado y obediente al Sustentador de la paz y la belleza,
Él mismo, Paz y Belleza.

“¡Y admíteles, Oh Sustentador nuestro, en los jardines de felicidad perpetua que les has prometido, en compañía de los justos de entre sus antepasados, sus esposas y su descendencia –pues, en verdad, sólo Tú eres Todopoderoso, realmente Sabio- y líbrales de malas acciones: pues, a quien en ese Día hayas librado de las malas acciones, a ése le habrás favorecido con Tu misericordia; y ese será, precisamente, el supremo triunfo!”

Tal vez todo sea, simplemente,
un tomar consciencia de lo que uno ya es
y siempre fue:
habitante de dos mundos
y se trate de mudar la casa al jardín,
o mejor aún transparentar la casa y el jardín
doblegándole la cerviz al alma rebelde.
Pensar en ello me deja satisfactoriamente tranquilo,
pero no me libera.
La mente se elude de sí misma.
Cuando se une la palabra al objeto nombrado
el mensaje es el mensajero.
El “Bismillah” abre los mundos
y el “Alhámdulillah” los recorre,
uno que fluye y uno que es presencia.
Por querer atrapar al que fluye arrastra nuestra alma carnal ahogándola.
Un río y una roca.
Como maripositas revoloteando sobre el agua y la piedra
ángeles de luz guían el sendero
de mis palabras que nacen de la realidad misma.

           “¿No ves como todo se transforma con una orden Suya y como brotan las semillas ocultas,
            hundidas en lo oscuro?”

 

Subiendo
me dijo una voz:
“Seguí, no te detengas aquí”
estando yo en el corazón del Profeta,
admirado de su perfección tan distante de la mía.
Amado, qué hermosa haz hecho mi alma
que es capaz de reflejarte,
Vos guiás a tu Luz a quien querés.
En el vértigo del amor
el amor es el amor
y el Amante es el amado.

         ¡Si, en verdad, en Dios están el principio y el fin de todas las cosas!

 

 

 

El viento trae fragmentos de ecos.
Cae una gota y expande un círculo
en el estanque del alma.
El secreto se protege solo,
está allí pero nadie lo ve
porque su naturaleza es distinta de la nuestra.
Desde el porvenir me llama una voz:
dejá de remar conjeturas,
cuando hay palabras flotando en fragancias
¡arrojate por la borda
abandoná la cordura!
El amor en su derrotero
cuidará de nosotros en los dos mundos,
náufragos ahogados
siguiendo la estela de la luz en su deriva
¡Oh Dios cuanto me amás!
No hay nada más dulce que sentir tu cercanía,
no debería detenerme en el regocijo de la belleza
que me quita fuerzas y me derrumba extasiado.
En voz baja canta borracho de lucidez mi Maestro del Camino
rechazando la copa de vino que ofrece el ángel en la posada.
Dejá todo abandonado,
no hay nada más dulce que sentir la cercanía de Dios.

        “Dios atrae hacia Sí a todo aquel que Lo desea,
        y guía hacia Él a todo aquel que se vuelve a Él.”
Se rasgan las membranas y salen las aguas al tiempo,
preñada está la muerte,
de un estado al otro está de parto el miedo a no ser,
hay dolor y hay parto en el entresueño de la vida.
Llegan desde lo intangible con la creciente
palabras en las que dejarse llevar,
no son ídolos si no sombras
espejando en la superficie del agua
lo que la mente se apresura a moldear en una imagen
para retenerlas allí en la rivera de la memoria, para darles tiempo
a que dejen un sedimento en el barro del fondo
y arraigue a oscuras meciéndose, creciendo, un junco.
Algún día, si Dios lo quiere, 
Como flautas dejarán escuchar de su interior
al aire
que empujó a la creciente a venir
ahora a sustentar la melodía viviente de un alma,
al aire que se la lleva al aire.
Libre es el amor
y en el espejo ya pulido
se retrata la nada.
No es verdad que en la Tierra se escuche un único lenguaje articulado,
Dios habla existenciando
y en el ser del hombre se traducen palabras.
                “Y en vuestra naturaleza, y en todos los animales que Él disemina hay
                mensajes para gente dotada de certeza interior.”


Primero fue la Palabra
después lo nombrado.
Parecía tan larga la creciente voracidad
de la oscuridad antes de quebrarse
y era apenas un instante.
El soplo de Dios riza ondas y retuerce el espacio,
la sustancia universal.
Dios no ama a todos por igual.
Por la intensidad de su mandato “¡Escribí!”
con cifrados de atracción y repulsión
el Amor desteje del caos de las infinitas letras de Dios Su Voluntad
haciendo al cálamo arrojarnos a la existencia
(deleite efímero y nocivo
que terminará en barro otra vez)
y nos concede decires.
También dentro de nosotros el Verbo
y la distancia.
El eco sabe de cada quién es el atributo.
Aprendimos a ensamblar los ladrillos del lenguaje, 
con nuestro aliento la laringe
moduló unos treinta sonidos
y quisimos con ellos congelar en una forma
la vivencia del mundo real
para conjeturar
y sobrevino la confusión.
En la dimensión de lo banal todo se desgasta,
la sustancia universal cede llamarse espacio
vacío.
Las palabras estériles con que intentamos representarnos Su faz
también están huecas, vacías
“Pobre señora Bovary, no sabía la pobreza del lenguaje humano, queremos componer un                                                                                                               canto que conmueva las estrellas y terminamos batiendo tachos para que los osos bailen”
Él masacra miles de inocentes
para que alguno encuentre la realeza
y redima a todo el género humano.
Por cada generación apenas un hombre logra hacerlo,
un hombre que es todos los hombres
y lo ignora.
“¡Repetí!” nos dijo
(Sólo Dios sus ángeles y el hombre ostentan el habla),
hasta que se nos haga patente el sol al interior de todo, de todo,
no hay espejismo que no traiga algo de la verdad,
sedimento del barro del fondo, alga oscura.
Primero habían sido los Signos
después lo significado.
“¡Repetí!”
Hasta que presientas
que un embrión se mueve buscando la voz que llama
en el vientre volcánico de la palabra oscura,
e intuyas el destilarse en ese horno a ciegas
la esencia sutil del oro de los mil días
y día.
El dorado elixir de la luz.
¡Oh! Cuanto amor
me disuelve en él,
ya estaba en mí desde el inicio a la espera
de derrotar todos mis instintos,
tanto amor me aturde y me olvido del mundo.
La noche entera batallando con el ángel,
no hubo paz hasta el alba.
El mundo entero en mi entorno
parecía haberse detenido expectante
pero era yo quien me retiraba de lo creado,
lo que parecía estar en el fondo del agua
en realidad estaba en la superficie.
Al regreso algo de ese  amor sigue adherido a mí.
No voy a contarte nada más,
ya lo verás por vos mismo.
Estamos vivos en un teatro
en el que somos el único actor
y el único espectador.

             “¿No ves como todo se transforma con una orden Suya y como brotan las semillas ocultas,    hundidas en lo oscuro?”

Por hoy declaré la paz con mi ser simiesco
al comprobar que la chispa que enciende la consciencia destella
cuando dos instintos chocan o las emociones se contraponen,
y me asumí totalmente humano,
andaré repartiendo moneditas de alegrías por las mañanas
(salió el sol en la vereda, de verdad salió el sol iniciando el día),
desde que dejé de irritarme con mi propia animalidad
me he vuelto tolerante y amable con los defectos ajenos,
comprendí que sin nuestras humanas imperfecciones,
sin también nuestra condición bárbara de barro,
sería un ángel,
pero no podría abarcar la totalidad de la tierra y los cielos en mi ser.
¿Cómo negar su reflejo en el espejo microcósmico
sin negar al espejo mismo? Es tu cuerpo, Horacio, 
pero no te des por bien servido
¿no te das cuenta que es el mismo girar por dentro
de muchos otras naturalezas de tormenta y de salud
esferas concéntricas que orbitan en torno al origen de la evolución?
Si no hubiera irrumpido con tamaña barbarie
no habría habido espacio ni lugar
para que de la noche primigenia naciera el cosmos,
de lo que se trata es de purificarte
para que el ciclo se cierre abriendo tu pecho
y en tu mirada aparezca el océano sin orillas de la paz
en que navega solitaria la consciencia,
ella misma pura sustancia de lo etéreo y lo sublime.
En la consciencia, el espejo de Dios, el cálamo,
escribió todo lo que es y lo que ha de ser,
todas las ciencias y el conocimiento de todos los secretos,
secretos que nadie que Él comprende,
ni el cálamo ni nosotros.
Todo tiene un exterior que lo mantiene escondido:
la almendra guardada en su piel,
el regalo de nuestra felicidad protegida en la obediencia,
en definitiva, la perla depositada en la concha.
Esa es la luz de Muhammad,
ciertamente el más excelso hombre.
Inconcebible la dignidad de su rango atestiguado por Dios:
“Si no fuera por vos no habría creado”.
No habrá nunca una más grande expresión de amor.
No pretendas abarcarla, no pretendas abarcar el sol,
te basta con la tibia luz que te hace falta y podés soportar.
Del Profeta (P.y B.) han estado llegando hermosas enseñanzas
con que mantener equilibradas las cargas sobre los hombros
cada vez que de una rueda a otra voy y vengo.
Las visiones de las mismas cosas
se hace aún más asombrosas, majestuosas.
A veces elevamos la mirada y el cielo es un humo negro,
cierro los ojos y aparece teñido de un sucio morado oscuro
por el reflejo de un débil resplandor como de vela
y al bajar la vista encuentro la estrella
declinada al interior de nuestro pecho.
Hoy es día de fiesta, Rumi acaba de llegar con un presente:
“¡Qué día hoy, hay dos soles naciendo, qué día!
No es como cualquier otro día
¡Mirá! La luz brilla en tu corazón
La rueda de la vida se ha detenido.”
No hay forma de transmitir en palabras este viaje
de tu vida de oruga a polilla, lo tenés que vivir,
y las revelaciones, las historias y los poemas están aquí
para que cuando te ocurra sepas que no es locura la tuya.
En esa parte del relato no hay lugar más que para treinta pájaros,
treinta destinos. No concluye en esta reunión la obra maestra
del Creador, del Sustentador, pero lo demás por carencia de nombre que los cifre
tendrá que ser lo oculto en lo oculto.
Un rio de palabras corre a mis pies
para que lave mi rostro en él.
Alma, no te detengas,
No confíes en los halagos de los sueños,
los amantes adoran por que sí sin reclamar
más que permanecer en Su presencia,
en el viaje al esplendor Él decide según su voluntad,
¿qué amado no tiene derecho a ello,
de ser adorado tal como Él quiera que se nos muestre?

                         “cada ser humano comparecerá con sus impulsos internos y su mente consciente”

 


El Rey David componía para el músico mayor del templo
unas melodías que, se dice, hacían bailar a las montañas.
Nuestros corazones extienden su campo electromagnético por fuera del cuerpo
y dialogan al contacto con otros corazones, lo percibas o no,
cantando a coro sus propias melodías sin palabras ni sonidos.
Así los gestos y actitudes de mis padres y de los padres de mis padres
perviven en mí, soy ellos, la familia es una melaza magnética
en que toma forma la tensión superficial de nuestro yo
en la infancia líquida, oleosa, de nuestra mente aún sin palabras,
sin estructuras lingüísticas que se interpongan en su libre segregar
verdades que se reflejan en su superficie. La palabra está en la lengua
y la verdad en el corazón, que habla un lenguaje sin sonidos.
El Rey David hacía bailar borrachas a las montañas con su arpa
porque las montañas estaban en él.
Al tañer una nota en una cuerda resonaban todos los armónicos de la escala
y el campo electromagnético del paisaje se fundía con la miel
que desbordaba de su corazón liberado de su carga de mundo,
de esa espuma pétrea instalada como un cáncer frenético en la mente
comiéndonos la vida, corroyendo la belleza de nuestra alma, quitándonos la paz.
Los amantes son flores de Dios que perfuman en el mundo intoxicando de amor
a quien escucha la canción del corazón, llevándote como a sí mismos, a la nada,
al vacío en que los cuatro primeros Nombres del Dios Innombrable están dentro del origen
sin letras ni sonidos, cuatro silencios sin forma,
“La illaha illa Allah”, el agua tiene el color de la copa que la contiene,
allí en la nada todo lo que tenga sustancia ardería antes de llegar a su vecindad,
nosotros también, como polillas absortas en la luz, enamoradas de las llamas,
de lo que hay detrás de las llamas: la comprobación de la Unidad de Dios.
Jilani el Sufi es eso: nada, lo que ya no existe,
la tensión superficial de una gota que se deshizo al besar otra
y una catarata de misericordia se derrama sobre el mundo.
En la explanada del templo del Rey David hay una cadena,
eslabón con eslabón encadenada
en la dulce derrota de los sabios enamorados.
Ahora Dios ve a Su amor por lo que ha creado,
lo ve en la transparencia del corazón que ha retornado virgen, como cuando partió de allí

“Sí, mira de nuevo, una y otra vez: tu vista volverá a ti,
deslumbrada y realmente vencida.”                  

 

 


La tentación de la noche llega como moscardones zumbando en derredor
buscando apropiarse de mi atención, se alimentan de ella para existir.
Ellos tratan de hundirme nuevamente en el pantano negro
cada vez que emerjo para tomar una bocanada de aire.
A mi actitud codiciosa al buscar lo sagrado la mente le responde
con cadáveres huecos que arrastra en su curso la memoria,
el salvado del engaño con que mi ego busca su satisfacción, como si esa piel seca
del nombre de los Nombres sea la almendra con que se alimentan los sabios.
Ellos han encontrado su libertad en la esclavitud sin recompensa,
amantes fieles, no trataron de acaparar saber si no de ser,
quien es conoce porque es,
el espíritu ve la luz con la luz de Dios,
no hay imágenes ni semejanzas, nada es como Él,
y si Él no existiera yo no tendría existencia.
Lo vivo debe romper desde adentro la cáscara de las palabras
para renacer con un nuevo cuerpo el espíritu,
resucitar en un estado diferente en cada mundo.
En suma, domesticar el alma arrogante, apaciguarla de orgullos vanos,
cada mundo tiene su estado y cada estado su cuerpo, sus conocimientos y memoria.
Mundos dentro de mundos como los planetas en sus órbitas
como centro en las esferas es el correr en la fuente del viejo vino.
El espíritu yace latente sin participar de los días del alma,
no presta atención a nada que no sea la anunciación de Dios, de su amado,
que llega a fertilizarlo en la oscuridad al interior de la tierra
con la tibieza que necesita el pájaro para desperezarse y crecer,
cuando al lugar del encuentro se avecina irradiando, palpitando
cubierto y a salvo con  el corazón del maestro,
el corazón de Muhammad (P.y B.)
vivos así en el más allá y en este mundo,
y en ello lo que está fuera de la capacidad de la mente
y fuera de los mundos:
las etéreas, delicadas luces de Sus Nombres
como estrellas llamándote a regresar en paz.

                           “Dios, hacia el cual existen muchas vías de ascenso: los ángeles y el espíritu ascienden a Él en un día cuya duración es como cincuenta mil años.”

 

 

 

 


Apartate del infierno, Horacio,
del fuego que en vos hace bullir el agua.
Cuando la resistencia colapsa
y colapsa la voluntad
y colapsa el elegir,
el agua halla su calma
y bajo el peso de Su apabullante Gloria
vas a encontrar tu verdadera identidad:
sós nadie, nada.
Él es el Único Existente
Sabiéndose.
Es luz en la luz ese parpadeo glorioso de la eternidad
que te aplasta en total indefensión
sin memoria, pensamiento o imágenes.
Es Él quien te toma y quien te rechaza
y el estado se disuelve como la bruma
cuando te mueve de allí.
Él es el Único Existente
y nada de Él te incumbe.

“…nadie está a salvo de los designios de Allah,
excepto la gente que lo ha perdido todo”


     El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: “Una única inspiración divina que desgaja a uno del mundo y le otorga la reflexión de los divinos atributos, mostrándole los signos de la divina Unidad, vale la experiencia de ambos mundos.”


Huelo a jazmines, huelo a rosas.
Debo de estar descendiendo,
o flotando entre los mundos.
No somos más que otro grano de arena
que las olas del tiempo arrojan en esta playa.
Necesitaría mil vidas para vivir mi vida
puesto que entre Sus muchos beneficios
está el seguir siendo niño,
el recuperar la facultad de jugar a imaginar.
Ahora que he llegado a la alegría sé
que la alegría no es la patria,
que el destino para el que fui traído
a la existencia era ser consciente
de Su amor, de Su majestad.
Ahora que he hecho mi trabajo estoy en paz.
La pluma cae de mi mano que ya no sujeta.
Palabras mías, aquí las abandono.

 


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