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Charlas con Sheij Mohammad Abdullah: La mente-cuerpo

La mente real es la conciencia del corazón espiritual, la parte del alma a través de la que podemos recibir guía divina

16/04/2015 - Autor: Sheij Mohammad Abdullah - Fuente: Webislam
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بِسْمِ اللهِ الرَّحْمنِ الرَّحِيمِ

وذُ بِٱللَّهِ مِنَ ٱلشَّيۡطَٰنِ ٱلرَّجِيمِ
 

Desde los principios de los tiempos, los movimientos corporales han sido vinculados tanto con la religión como con la salud y curación de los males físicos, emocionales, mentales y espirituales.  Vemos vestigios de éstas prácticas en la danza étnica y en algunas formas de las artes marciales no demasiado modernizadas.

Para entender la conexión entre la mente y el cuerpo debemos ver primero los análogos, lo espiritual y lo material.  Un axioma de los místicos dice, "Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba".  Esto es refiere a la relación entre el mundo visible – lo material, y el mundo invisible – lo espiritual, los mundos superiores u otras dimensiones.  Todo el mundo que vemos es un reflejo o extensión de lo invisible.  O, para ponerlo de otra forma, sólo vemos parte de un todo.  Las ramificaciones de lo anterior son muy importantes.  Aunque el tema es muy grande vamos a hablar ahora sólo del cuerpo – el cuerpo que vemos y lo que no vemos y la relación entre el cerebro y la mente.

Los que tratan de ser “espirituales” desprecian lo material, el cuerpo y ven este mundo como de poca importancia.  Eso es un mal entendido de la actitud indiferente de los verdaderamente iluminados.  Los sabios ven este mundo por lo que es – esencialmente irreal - relativamente.  Decir “irreal relativamente” es igual que decir “real relativamente”.  El mundo y las cosas no tienen ninguna importancia en sí, pero su importancia viene de su relación con lo real – los mundos o dimensiones superiores.  Este mundo es un paso primordial a los mundos superiores o lo espiritual.  Una persona religiosa o que cree en Dios debe preguntarse ¿por qué Dios hizo este mundo?  ¿Para qué sirve? ¿Todo esto, tan complicado, intrincado y perfectamente integrado una cosa con otra, sin propósito alguno?  Sería absurdo pensar eso. Dios no haría todo esto sólo para que podamos jugar fútbol, ver telenovelas, comer tacos, hacer el amor y dormir.  Debe haber un propósito a juzgar por el tamaño y grandiosidad del proyecto, es decir, el universo, debe tener un propósito importante.  Siendo así, parece increíble que tan poca gente se haya preguntado ¿cuál es tal propósito? ¿de dónde venimos y adónde vamos?

La conexión entre lo material y lo inmaterial es íntima.  De hecho “conexión” no es la palabra correcta puesto que en realidad no hay separación, son una sola cosa. Lo material, este mundo y sus cosas, son parte de una cosa más grande, el todo. Cada cosa de este mundo es en realidad una extensión del “otro” mundo – o más bien, este mundo es la parte visible de un mundo más amplio de lo que nosotros, con nuestras percepciones limitadas, podemos ver.

Regresando al cuerpo y la mente debemos preguntarnos ¿qué es la mente?  Generalmente cuando la gente habla de la mente está hablando realmente del cerebro. La mente y el cerebro no son la misma cosa. El cerebro es un órgano físico del cuerpo donde impulsos electroquímicos se originan, los cuales precipitan acciones y reacciones físicas tanto conscientes como inconscientes, intencionales como automáticas. Pero el cerebro no piensa. El cerebro es como una computadora que funciona según “input”, información metida. Este input es la causa del inicio de la reacción electroquímica cerebral que manda instrucciones al cuerpo para actuar o reaccionar – hacer algo o reaccionar emocionalmente con estrés, enojo, miedo, etc.  ¿De donde viene la información?  Pues, o de la mente real o del centro emocional (del ego).

El cerebro se puede tocar. Los científicos lo disecan y saben mucho de cómo funciona.  Pero la mente y el ego no se pueden tocar o disecar para saber como funcionan. Y aquí vemos claramente la conexión mente cuerpo y material e inmaterial en su desempeño.  Lo que pasa físicamente es el resultado de lo no físico o no sustancial.

No son sustanciales en el sentido común de la palabra y no podemos verlos pero la mente y el ego son reales – los conocemos por sus manifestaciones materiales – reacciones físicas y acciones de gente y los resultados de dichas acciones. Sus realidades no se pueden averiguar con métodos científicos comunes pero sí se pueden averiguar las realidades de la mente y del ego a través de métodos científicos no comunes.

Y allí empezamos la conexión mente cuerpo, lo material e inmaterial y el propósito de esta vida.  Dios creó este mundo como una escuela donde podemos aprender acerca de Él.  Este mundo y universo es un reflejo de Dios.  Lo que vemos no se parece a Dios porque nuestra percepción está bien distorsionada por el ego – las emociones negativas producidas por el cerebro que recibe instrucciones del ego en lugar de la mente.  La mente real es la conciencia del corazón espiritual, la parte del alma a través de la que podemos recibir guía divina.  El trabajo de esta vida es dominar el ego o ser terrenal (nafs en árabe) así que quitando los obstáculos de una visión clara de la realidad de las cosas.  En este estado vemos a Dios en todo.

Lo normal es vernos a nosotros mismos en todo.  Vemos nuestros miedos, deseos y complejos en todo lo que vemos.  El mundo de esta forma es un reflejo de nosotros mismos o más bien de nuestros egos o personalidades falsas – un ser desarrollado de los mismísimos miedos, deseos y complejos.  La realidad se nos escapa.

Dios creó las cosas y nuestros cuerpos con la intención de que los usemos para descubrir la realidad de lo que es Él.  Muchos sabios desde hace tiempo, el último siendo Ali, el primo y yerno del Profeta Muhammad (la paz sea con los dos) y el maestro de los sufís, han dicho, “Conócete a ti mismo y conocerás a Dios.”  Una verdadera conciencia de uno mismo revela las realidades de la vida y de Dios.  No sólo está Dios en todo lo que vemos, sino que está en nosotros mismos.  El descubrimiento de ¿quien somos? empieza con ¿quién no somos? – una investigación del ego (nafs) y trabajar en dominar, controlar y limpiarlo.  Una vez limpio el ego deja de distorsionar la visión y todo el mundo se transforma delante de nuestros ojos.

Todo mundo sabe cómo somos controlados por las emociones.  El cuerpo reacciona al estrés, al miedo, al enojo etc., hasta se enferma o muere.  Nuestros malos hábitos, sean físicamente dañinos o simplemente malos pensamientos, plasmarán nuestras personalidades y vidas.  Un secreto abierto que han usado los maestros desde antiguos tiempos es que como las emociones y malos pensamientos afectan el cuerpo, el proceso puede funcionar al revés – el trabajo en el cuerpo puede cambiar, controlar y hasta limpiar las emociones y cerebro desenfrenado.  Tanto la danza sagrada como las artes marciales fueran usadas como herramientas para la sanación física y espiritual de la gente.

Las artes marciales, en su forma original, tratan del fluido y generación de la energía intrínseca o divina  y auto-conocimiento o auto-conciencia.  Silat Haqq Kuntao de la Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai es una práctica o método basada en las artes marciales.  Su meta es el desarrollo y evolución del ser humano a través de ejercicios físicos y mentales

Hace unos miles de años un monje budista de la India con el nombre de Bodhidharma, llegó a China para predicar y enseñar las prácticas budistas a los chinos.  Después de un tiempo se dio cuenta de que sus discípulos tenían tan mala condición física que no podian aguantar las rigurosas horas de meditación.  Así que Bodhidharma les enseñó unas series de movimientos físicos los cuales fueron diseñados para ponerlos en una condición suficientemente fuerte para desempeñar las prácticas budistas.

O, así cuenta la historia.  Supuestamente las artes marciales brotaron de estos movimientos de Bodhidharma.  La historia tiene algo de verdad pero hay algo más.  Los movimientos de Bodhidharma y los movimientos que se encuentran en muchas otras tradiciones espirituales, sean de la danza o de las artes marciales, tienen en sí propósitos espirituales más allá de sus beneficios físicos.  Los movimientos no fueron sólo para poner a los monjes en buena condición física para cumplir con sus tareas espirituales sino que los movimientos fueron y son la mera enseñanza.

Si venimos de Dios y regresamos a Él, uno se puede preguntar ¿por qué pasamos por aquí en lugar de quedamos allí con Dios?  ¿Qué hay aquí que hizo necesaria esta escala en nuestro viaje?  ¿Por qué en este mundo material?

El problema que nos confunde es ver las cosas de forma lineal u horizontal cuando la realidad es vertical.  Se dice “la próxima vida” o “el porvenir” etc. como algo separado o diferente de este mundo y vida.  La verdad es que los mundos superiores y este mundo son una y la misma cosa.  Lo material y lo inmaterial son parte del mismo todo – todo lo que existe siendo diferentes formas de energía, todo no es más que una cuestión de densidad y cualidad.  Como hemos hablado, todo en este mundo está relacionado y tiene su contraparte en un mundo superior.  Estamos hablando, en realidad, no de otros mundos sino otras dimensiones del mismo mundo.  Dicen que hay mundos dentro de mundos dentro de mundos.  Sustituye la palabra dimensión por la palabra mundo para ver la naturaleza del universo.  Lo material es la parte visible de algo más extensivo que tiene su origen en una dimensión más fina y para nosotros con sentidos limitados, es invisible y inescrutable.

Los místicos judíos dicen que Dios está velado y revelado por el mundo.  Es decir que, por nuestro apego a las cosas de este mundo la realidad está oculta. Sin embargo la realidad de Dios se puede descubrir a través de las cosas mundanas.  El hombre iluminado o realizado ve a Dios en todo, el mundo está repleto de aspectos del Señor.  Y en el Génesis dice que el hombre está hecho a imagen de Dios lo cual significa que el ser humano en su esencia tiene todos los atributos de Dios.  Descubrirlos en uno mismo es la senda que nos conduce a la cercanía de Dios – estamos formados por los atributos de Dios.  Para ponerlo de forma breve: así es el significado de la vida, descubrir y conocer a Dios a través de sus manifestaciones las cuales han tomado un aspecto tosco para nuestro beneficio.  El obstáculo para esta tarea es nosotros mismos, ya que nos hemos enamorado de este mundo y perdimos de vista su aspecto divino.

De todos modos el aspecto divino sigue estando aquí mismo dentro de nosotros y allí podemos encontrar todo.  Jesucristo dijo: busca el reino de los cielos (es decir, la cercanía de Dios) y todo lo demás viene por añadidura.

Las prácticas espirituales, las cuales incluyen ejercicios físicos específicos, tienen como propósito sólo una cosa, acercarnos a Dios.  Se cumple a través de dos formas principalmente – la purificación o eliminación de obstáculos o velos que obscurecen la realidad del divino que ya está aquí y ahora dentro de todo y el conocimiento de uno mismo, siendo en esencia, reflejos del divino.

Estamos de paso en este mundo.  Hemos ya pasado varias etapas en nuestro desarrollo y cada etapa ha tenido su propósito específico.  Esta etapa, la vida terrenal, no es diferente.  Dios nos ha puesto en este mundo de materia densa por una razón – conocerlo a Él.  Nuestro cuerpo es como un recipiente y Dios es como una fuente o llave.  El único problema es que estamos llenos de nosotros mismos y por eso no cabe más.  Tenemos primero que decidir si queremos estar llenos de nosotros mismos, es decir, el gran YO o, más bien, YO’s o queremos estar llenos de la Realidad Divina.

El cuerpo está diseñado de tal manera que cada parte tiene su función mundana y divina.  Conocernos a nosotros mismos abre camino a una relación personal e íntima con Dios.  El cuerpo humano es como una antena que puede captar señales desde mundos superiores – literalmente ondas divinas.  Otra vez, el problema: la antena está oxidada y necesita una limpieza.

La limpieza se compone de varios elementos, cada uno relacionado con los otros.  Conocimiento - ¿qué es necesario y por qué?  Intención – una intención limpia, es decir, el enfoque es Dios y nada más.  Oración – oración pura sin egoísmo.  Zikr – palabras y sonidos sagrados, ambos limpian y activan centros energéticos.  Ejercicios físicos y mentales especiales que generan y hacen fluir energía divina abriendo canales bloqueados además de estimular centros energéticos.

Salam y wadud,   
Sheij Mohammad Abdullah

La Tariqa Sufí Islámica Qadiri-Rifai Ansariyya
mojamadabdula@gmail.com
Skype: mojamad.abdula
mohammad.abdullah.18041@facebook.com

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