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El terrorismo iconoclasta del Estado Islámico no es islam, es política

El fanatismo religioso que defienden los yihadistas es una excusa para imponer un régimen político totalitario

06/03/2015 - Autor: María Angeles Corpas - Fuente: www.aleteia.org
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ISIS intensifica y retroalimenta una interpretación fanática de los principios islámicos y sus preceptos iconográficos.

Que los milicianos del autoproclamado Estado Islámico destrocen brutalmente obras de arte antiguo en un museo de la ciudad iraquí de Mosul ha conseguido, una vez más, conmocionar al mundo. Borrar todo vestigio del glorioso pasado civilizatorio del área de Nínive es otra modalidad más de terrorismo. Pese a hundir sus raíces en las contradicciones del mundo contemporáneo, el ISIS recurre, intensifica y retroalimenta una interpretación fanática de los principios islámicos y sus preceptos iconográficos.

1. El odio al otro: reinventando el pasado

En un video de reciente difusión se observa como milicianos del autoproclamado Estado Islámico destrozan con mazas y taladros obras de arte en el Museo de la ciudad de Mosul, en el norte de Irak. El mundo sigue conmocionado por las muestras de terror bárbaro dadas por este grupo en ejecuciones como la del piloto jordano o los trabajadores coptos martirizados en Libia. Esta acción de violencia nihilista se enmarca en un contexto bélico sostenido en el que las potencias regionales y la comunidad internacional tratan de evitar que el ISIS consolide su dominio en amplias zonas de Irak y Siria. La estratégica Mosul está bajo su control desde junio de 2014.

La pérdida de vidas es lo esencial, aunque no debe minusvalorarse esta táctica de terrorismo cultural. Es otra forma de imponer un régimen totalitario y fanático. En todas las épocas ha habido un control de la memoria histórica desde el poder. Un arma de propaganda que incluye a veces la destrucción u olvido de un pasado incómodo. Hay muchos ejemplos de lo que los romanos llamaban damnatio memoriae. Antiguos, como el borrado de jeroglíficos y destrucción de efigies de Akenaton cuando Egipto volvió al politeísmo. Modernos, como la caída de la estatuas de Lenin y símbolos soviéticos tras la caída del Muro.  

Expertos internacionales temen que las pérdidas ocasionadas sean irreparables, si las piezas perdidas son originales y no réplicas. Ha impactado ver el destrozo de los toros alados de las puertas de Nínive, de obras del sitio arqueológico de Hatra, declarado patrimonio mundial. Las culturas acadia, asiria, babilónica desarrolladas en la antigua Mesopotamia son cruciales para entender la historia de la civilización humana. Están en el origen de las ciudades, de la escritura, de la agricultura. Pero también en el origen de la religión organizada, del culto. Los museos y yacimientos arqueológicos han padecido la conflictividad de esta zona y las guerras que la azotan desde la era de Sadam Hussein.  

2. Iconoclastia  y memoria: ¿religión o política?

Por razones religiosas, la tradición artística islámica ha promovido desde su origen una opción estética no figurativa. En su origen, esta propuesta se entendió como una forma de prevenir cultos idolátricos, propios de estadios politeístas, a favor de un culto monoteísta inequívoco. De ahí el cultivo de un arte desprovisto de representación figurativa de la divinidad y los grandes personajes proféticos, con cierta tendencia geométrica y abstracta, en lugar de ocuparse de la imagen humana. Algo clave en el arte, como símbolo y como recuerdo, desde la antigüedad, en particular desde el clasicismo grecolatino.

La representación humana y el riesgo de idolatrar las imágenes es un asunto recurrente en la historia de las religiones. Con grandes polémicas y debates teológicos en el judaísmo y el cristianismo que estuvieron presentes en el contexto del islam naciente. Si bien la adopción de un monoteísmo neto con un programa artístico no figurativo es algo diferente a la justificación de la furia iconoclasta. A legitimar la destrucción del patrimonio histórico artístico de la humanidad.

No es así, países musulmanes como Egipto han luchado por la conservación del pasado, a pesar de enormes dificultades vividas desde 2011. La tentación de arrasar con el pasado y la diversidad cultural-religiosa ha estado presente en algunos momentos. Siempre con fundamentos e intereses políticos y estratégicos. Hay ejemplos antiguos como en Al Ándalus, cuando almohades y almorávides trajeron un rigorismo norteafricano tras la disolución del califato cordobés.

O mucho más recientes y emparentados con el ISIS, como el régimen talibán afgano en el que hayo refugio Ben Laden. Las imágenes de la violenta destrucción de los colosales budas en Bamiyan en 2001 eran un signo visible del rostro incívico de aquel gobierno pro terrorista y feminicida. Utilizaron durante diez días cañonazos y miles de cargas explosivas para derribar los budas de 55 y 38 metros de altura, respectivamente. 

Para el profesor iraquí de arquitectura Ihsan Fethi estos actos de Mosul son una pérdida terrible y un acto de increíble terrorismo cultural. Para los militantes del ISIS, la violencia iconoclasta es otra arma de guerra y propaganda. Mirando a cámara uno de ellos dice: “musulmanes, estos artefactos detrás de mí son ídolos para personas de tiempos antiguos que los adoraban en lugar de a Dios (…) los así llamados asirios, acadios y otros pueblos tenían dioses para la lluvia, la agricultura, para la guerra... y trataban de ganárselos con ofrendas (…) el Profeta quitó y enterró estos ídolos en Meca con sus benditas manos”.

3. ¿Monoteísmo radical o totalitarismo disfrazado?

Las excusas presentadas para tratar justificar de la violencia política son muy variadas. El Papa Francisco ha reiterado en numerosos discursos como resultan especialmente impropias las que se revisten de carácter religioso, o incluso utilizan sacrílegamente el nombre de Dios. Así lo hizo en su llamamiento a los líderes religiosos en su visita pastoral a Sri Lanka. Una petición que concierne especialmente a los líderes de las comunidades musulmanas a los que invita a un esfuerzo permanente de diálogo y construcción de la paz.

Al destrozar en días anteriores piezas de la biblioteca central de Mosul, los milicianos del ISIS ya habían dado muestras de la naturaleza anti cultural de este movimiento. El fanatismo religioso proclamado es con frecuencia una excusa para imponer un régimen totalitario. La eliminación de la identidad cultural y de la diversidad religiosa e ideológica es un arma de propaganda muy potente.

Propugnan un sistema socio político de terror en el que solo cabe una visión distorsionada y violenta del Islam. En el que no hay sitio para disidencia, pluralismo, ni un pasado no musulmán. Al igual que otros totalitarismos, todo es concebido en términos de disyuntivas excluyentes: nosotros-ellos, creyentes-infieles, musulmanes-idólatras… En este sentido, no hay respeto a los principios coránicos que indican el valor de la vida humana, lo indeseable de la coacción religiosa y el respeto a la condición como creyentes a los fieles de otros cultos monoteístas.

Desde la UNESCO, se ha alertado de cómo el tráfico de piezas de arte expoliadas en los conflictos constituye otra fuente alternativa de financiación para la delincuencia organizada y los grupos armados. Algo señalado en la resolución 2199/2014 de la ONU contra el patrocinio del terrorismo en Irak y Siria. La directora general de UNESCO, Irina Bokova, ha calificado los sucesos de Mosul como “un ataque deliberado contra la historia y la cultura milenaria de Irak y una nueva incitación a la violencia y el odio”. Es algo más que el mero drama cultural, es un alimento del sectarismo, del extremismo violento y del propio conflicto bélico en curso.

Asimismo ha reiterado el llamamiento de la comunidad internacional para que cesen estos intolerables ataques.

La organización cultural internacional ha solicitado al Consejo de Seguridad de la ONU y su Secretario General, Ban Ki-moon que se tomen medidas de urgencia para proteger estos bienes amenazados. La Corte Penal Internacional estableció en sus estatutos que la destrucción deliberada de patrimonio cultural constituye un crimen de guerra. Algo que ni la religión, ni el Islam, en particular, promueven.

Referencias:
RAMOS DÍAZ, Ary Waldir: “Papa Francisco a líderes religiosos ” en Aleteia.org, 13-I-2015: www.aleteia.org/internacional/noticias/papa-francisco-a-lideres-religiosos-en-sri-lanka-religion-no-justifica-violencia-y-guerra-5833575232438272

ESPINOSA, Ángeles: “El Estado Islámico difunde un video donde destruye estatuas milenarias” en El País, 26-II-2015: www.internacional.elpais.com/internacional/2015/02/26/actualidad/1424955673_750395.html

UNESCO PRESS (ed.): “La UNESCO se moviliza para detener la limpieza cultural en Iraq”, 27-II-2015 en: www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/unesco_calls-for_mobilization_to_stop_cultural_cleansing_in_iraq/#.VPQz9KW0rqA

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