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Entrevista a Mehdi Flores: “la ilma lana illa ma allamtana”

“Todo lo que no despida el aroma de la Misericordia no es islam”

15/02/2015 - Autor: Iman Baraka - Fuente: WebIslam
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Mehdi Flores
Mehdi Flores

Nunca sabe nadie dónde está, pero siempre acude cuando se le llama, cuando se le solicita colaboración, ayuda o guía. No viaja solo, siempre le acompañan el Coran, la sunna y la compañía de los santos. Sus palabras recuperan del universo el eco de aleyas, hadices y enseñanzas sufíes, Mehdi Flores siempre deja tras de sí la perfumada fragancia del Recuerdo.

Licenciado en Filología Clásica por la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro del Consejo de Redacción y Edición de Webislam durante muchos años, ha sido vocal de la Comisión Islámica de España y secretario de la Federación Española de Entidades Españolas Islámicas.

Este viajero infatigable y profundo amante de Marruecos y sus gentes es también autor de innumerables artículos y escritor de una delicada y sabiamente contextualizada biografía del Profeta del Islam "Muhámmad. El sello de los profetas".

El Qur'ân no es solo un libro, es un mapa, una guía hacia el Tesoro Escondido, pero es difícil de entender. ¿Cuál es tu tafsir favorito?

Bismillah.

No tengo un favorito, aunque me gusta el de Ahmed ben Ayiba “Al Bahru-l Madid” (El Vasto Oceáno) que propone varios niveles o profundidades de lectura.

¿Cuál es tu sura favorita del Qur'ân? ¿Y tu aya?

No te sabría decir. Dos de las que más me gustan son la azora del Ijlás y la azora Al-Dohà. Son las que más recito. Y de entre las aleyas, una que me gusta mucho es “ la 'ilma lana illa ma 'allamtana” (No tenemos más ciencia que la que Tú nos has enseñado).

Cierta vez dijiste:
¡Abaracado sea Allah!
Abaracado sea el que jalacó los almalaques!
y anazaló el alquiteb en el alcalve del nabí
en aquella noche abaracada...

La traducción es: ¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea el que creó a los ángeles e hizo descender el Libro en el corazón del Profeta, en aquella noche bendita...!

Si recuperáramos las palabras, ¿recuperaríamos la memoria perdida?

Siempre que esa memoria nos aumente el dikr de Allah, bienvenida sea. Dice un hadiz del profeta: “Todo en este mundo está maldito excepto el recuerdo de Allah y los medios que lo procuran”. Un ejemplo del beneficio de recuperar las palabras y con ellas la memoria fue la cuestión del verbo “dáraba” que levantó hace unos años tanta polémica en España y acabó incluso en los tribunales. Resulta que alguien interpretó este verbo árabe como golpear o pegar en la aleya que menciona a la esposa que tiene un comportamiento público obsceno y al hilo de esa traducción escribió unas recomendaciones para “amortiguar o dulcificar el rigor del Corán” aconsejando que, en caso de pegar, se dieran unos toques suaves con un mondadientes o una varita que no pudiera maltratar ni siquiera la piel. Lo de la varita causó especial desasosiego. Después, alguien reparó en un vocabulario morisco que ese verbo “dáraba” se traducía como “adarvar” y al mirar su significado nos encontramos con esto: “adarvar: asombrar, pasmar, encantar, deslumbrar, alterar, confundir, azorar y aturdir”. No hace alusión a ningún tipo de maltrato físico sino a un “toque de atención” o “tour de force” para reconducir a la esposa a sus cabales. Nos hubiésemos ahorrado todos esos disgustos si hubiéramos empleado el verbo adarvar para traducir ese vocablo árabe tan polisémico.

¿Cuál es tu palabra favorita de los musulmanes españoles "viejos", es decir, de los tiempos de esplendor de Al Ándalus?

Visto lo anterior, me quedo con adarvar , que yo de paso escribiría  adarbar. Aunque hay también otras palabras españolas de origen árabe que recuperaría para el islam dotándoles de significados nuevos. Por ejemplo, la palabra  cafre  con el sentido de káfir, pues define bastante bien lo que es ser un káfir o la palabra alcancía, que en español habitual equivale a “hucha” pero que en el árabe de la mística se emplea en sentido de “el hecho de ser un tesoro oculto” (al kanziyya) concepto para el que el español carece de vocablo apropiado.

Has propuesta una lista de palabras nuevas a partir del árabe coránico, por ejemplo:

alcalbe o alcalve (si de al-garb < algarve, de al-qalb < alcalbe, alcalve que traduciría el "corazón" cuando se refiere al órgano místico); 
nazalar "descender del plano espiritual al físico" del verbo "názala" como jalacar del verbo jálaca; un derivado suyo sería anazalar "hacer descender";
amarar "decretar Allah algo" del verbo ámara;
risalar "enviar una risala o un rasul" etc...
e incluso recuperar la h aspirada  así como la x que todavía se emplea en catalán y dar la facultad de pronunciar la j como la j inglesa: aljama, aljines, aljanna..

¿Dan los nombres realidad a las cosas?

La realidad de las cosas está más allá de los conceptos y los intelectos. Como dice un precioso dicho del profeta: “Dios se oculta a las miradas igual que se oculta a las inteligencias. La Asamblea Suprema Le busca igual que Le buscáis vosotros”.

En un debate sobre tawhid y la Trinidad mencionaste la frase de Ibn Arabi: "Dios es Jesús, pero Jesús no es Dios". ¿Quién es en realidad el profeta Jesús, Isa, (as)?

Para mí, toda la cristología islámica está compendiada en esa frase de Ibn Arabí: ”Dios es Jesús, pero Jesús no es Dios”. El único sujeto real es Dios, (la haqqa illa al Haqq), todo lo demás es atributo o predicado de ese sujeto. Dios nunca puede ser un atributo, por eso la afirmación de que “Jesús es Dios” es un mero “flatus vocis”. Como sabes, el Corán califica a Jesús como musulmán, como el Mesías, palabra que en griego se tradujo por Cristo, como profeta y enviado a los hijos de Israel y uno de los “muqarrabun”, que es el grado de los próximos a Dios. Se le designa también como  waÿîh en esta vida y en la otra, término árabe que suelen traducir por “noble, distinguido”, se reconoce su concepción milagrosa y sus carismas taumatúrgicos. El Jesús de Ibn Arabi como sello de la santidad universal es tema  para tratar aparte. En el Islam se le venera y se le ama. El propio profeta Mohammed llamaba a Jesús hermano. “De todos los profetas -decía- yo le soy el más allegado”.
Nada de lo que dijo o hizo Jesús puede escandalizar a un sufí, ni expresiones como “Yo y el Padre somos uno”, o “quien me ha visto a mí, ha visto al Padre” ni acciones como calmar tempestades, caminar sobre las aguas o resucitar, con permiso de Dios, a un muerto. El sufismo sabe explicar perfectamente las expresiones teopáticas y los milagros  de Jesús en el marco de la shathiyya, del tajalluq y el taalluh, conceptos todos ellos con los que el sufí está familiarizado. Como decía el cheij Ahmed Al-Alawi, gran conocedor del evangelio de Juan, al referirse a la cruz: “Los cristianos tienen el símbolo, nosotros tenemos su doctrina”.

¿Cuál es la especificidad de Mohammed (sas) y su complementariedad con los Profetas anteriores?

Yo diría que lo propio de Mohammed es el kamâl, la compleción. En Mohammed desembocan todas las especies proféticas tal como él mismo proclama en un hadiz: “Me han sido dadas la totalidad de las palabras”, entendiendo por “palabras” todas las tradiciones proféticas. Mohammed es para nosotros el “al-Insán al-Kámil”, el Hombre por antonomasia, el paradigma y prototipo del ser humano en quien el musulmán aspira a convertirse. En toda la historia de los profetas conocidos no ha habido ninguno tan polifacético como él. Se podría decir que le ha pasado de todo en esta vida y conocemos su sunna o manera de vivir hasta en los detalles más nimios. Es por eso que se nos muestra tan accesible, tan humano, tan cercano a nosotros. A diferencia de otros profetas “arrebatados al cielo” como Jesús o Elías o en sepulcro desconocido como Musa, de Mohammed tenemos todavía su tumba entre nosotros, la de sus esposas y amigos y pervive su linaje familiar hasta la actualidad, tal como reclaman las familias de chorfas o jerifes.

¿Quiénes son los Profetas y por qué ya no habrá más tras Mohammed (sas)?

Los profetas (anbiyà) son santos a los que se revela información (anbà) sobre Dios, una ciencia divina que transmiten a sus congéneres de la manera que Dios les da a entender. La característica de la profecía es el hecho de que esa ciencia se revela al profeta mediante un “despertar de la conciencia”; no es fruto de una especulación racional como las ciencias racionales, sino que “desciende” sobre el profeta como una  gracia imperativa que viene del “cielo”.  El profeta es “fulminado” por una descarga de realidad divina que pone su mente “incandescente” y que le muestra “cosas que el ojo no ha visto ni el oído ha oído” a la vez que lo invita a transmitir el mensaje  para que sirva a su gente de guía, de advertencia o de consuelo.
¿Por qué se dice que Mohammed es el sello de la profecía? Pues porque con posterioridad a la revelación a Mohammed nada esencialmente nuevo se ha dicho sobre Dios que no esté ya en el Corán o pueda derivar de su doctrina. Decía un santo extático (maÿdub) que caía arrobado cada vez que oía el adán: “Me maravillo de ver cómo podemos escuchar el adán y seguir vivos“. ¡Tanta era la emoción extática (waÿd) que lo embargaba al saborear el “la ilaha illa Allah!”. Si tomar plena conciencia de esa sola afirmación hace, como dice Ibn Arabi, que “los espíritus se desgarren de sus cuerpos y las cervices se descoyunten de sus cuellos”  ¿Qué más se puede añadir al Corán que se pueda soportar?

¿Cómo explicar el misterio de Allah swt?

Decía el Profeta al referirse a Allah: “Es un misterio envuelto en otro misterio”. Ni las miradas ni la razón lo comprenden. Solo Allah conoce a Allah. Por otra parte, dice un hadiz: “Quien conoce su alma, conoce a su Señor”. La clave para entender esta  aparente contradicción es no confundir a Allah con el Señor (Rabb). Mientras que Allah es la divinidad en su estado absoluto, el Señor (Rabb) es la divinidad en relación con la criatura, el 'abd, pues Allah creó a sus criaturas, porque “amó conocerse”. Ese ojo ('ayn) por el que Allah se ve a sí mismo es la esencia arquetípica ('ayn) de cada criatura. Alguien ha comparado los arquetipos con la forma de los remolinos en la corriente de un río o el rizo de las olas en el mar. La ola no tiene existencia propia al margen del mar. Una ola es un atributo del mar. El mar es la ola pero la ola no abarca al mar. Dios es Jesús pero Jesús no es Dios. Ahora bien, aunque no podamos abarcar la inmensidad del océano divino, pues solo Allah conoce a Allah ¿no es para desfallecer de gozo el saber que somos sus olas? Si Él no nos velase esa verdad, la intensidad de la dicha nos dejaría totalmente enajenados en la contemplación divina, como los ángeles embelesados, los muhayyamûn, (“les anges éperdus d' amour” como dicen de manera insuperable en francés), a los que el éxtasis que les provoca ese conocimiento les tiene perpetuamente absortos de sí mismos. Por eso se dice que el velo es una misericordia. “Dios se oculta tras setenta mil velos de luz y setenta mil velos de sombra. Si los descorriera, la luz de su mirada consumiría toda criatura hasta donde alcanza Su vista”.

Allah swt es la luz de los cielos y la tierra, que se manifiesta también a través de nuestras sombras: guerras, conflictos, sufrimiento. ¿La fe comienza con la Belleza y se completa con la Majestad, el temor a Allah?

La fe es un imán que nos atrae hacia Él, que nos impulsa a buscarLe pues en el fondo de nuestro ser tenemos la seguridad (imân) de que ya lo conocemos. Dice un hadiz qudsí: “No me buscaríais si no os hubiese Yo encontrado antes”. Por eso en el Corán a los creyentes, a los mú'minin, se les califica como “los que anhelan Su Rostro” y por eso el profeta Mohammed rezaba: “¡Allahumma!, zidni fil imân!” (¡Dios mío, auméntame el imân!) es decir, el anhelo de Dios, que no es otro más que el propio anhelo de Dios por Él mismo.

Santa Teresa de Ávila herida de una pierna, se quejó un día a Dios diciéndole: "Señor, después de tantos problemas, ¿hacía falta también este?" a lo que Él respondió: "Teresa, así trato yo a mis amigos", y ella concluyó: "Ah, Dios mío, ahora entiendo por qué tienes tan pocos amigos". "No creeréis sin ser probados" dice el Qur'ân y, sin embargo, mucha gente considera que las dificultades son un castigo (una especie de justicia universal) por algo que se ha hecho mal: no se acepta la "prueba" como un regalo y, al mismo tiempo, se invisibiliza a Allah swt.

El mismo diálogo íntimo que mencionas de santa Teresa y su Señor, se cuenta también de algún santo sufí. La servidumbre ('ubudíya) es algo esencial a la criatura; la walaya o amistad, es fruto de una elección divina. A unos Allah los escoge para que Lo sirvan, a otros para que Lo amen. Uno Lo busca  (murid), otro es buscado (murad). Pero dice el Corán: “A quien Dios ama, lo pone a prueba”. Ver la prueba como un signo de amor, supone, de entrada pensar siempre bien de tu Señor. Esta es la gran enseñanza de nuestro profeta Ismael, el cual, cuando su padre Ibrahim le reveló que había recibido de su Señor la orden de sacrificarlo, no solo cargó con el fajo de leña camino del altar sino que, sintiendo ya el cuchillo en su cuello, animaba a su desconsolado padre diciéndole: ¡Padre, haz lo que se te ordena y, si Allah quiere, encontrarás en mí a uno de los pacientes”. De esa clase de hombres, de esa estirpe bendita, del hijo de Ibrahim y Hayar (Agar) desciende la sangre y la fe del profeta Mohammed. -“Soy hijo de dos sacrificados” (ibnu madbûhayn) – se jactaba  el Profeta-, aludiendo a su antepasado Ismael y a su padre Abdallah que también entregó confiado su cuello al cuchillo de su padre. Si hay un nombre que me gusta de entre los que nos han puesto a los musulmanes a lo largo de los siglos es el de Agarenos. Deberíamos asumirlo como un gran honor.

Teresa de Ávila se escapó de casa de niña para luchar "contra los moros" buscando ser mártir: "pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen", y luego abandonó el fervor llegando a ser "enemiguísima de ser monja" para convertirse posteriormente en una gran mística. San Juan de la Cruz nos mostró la noche oscura del alma. ¿Cómo evitar el olvido, el alejamiento?

Empezando con el dikr. El dikr es la puerta de la walaya. Como dijo el profeta “Quien practica el recuerdo de Allah está en su compañía”. El dikr de Allah debe ser incesante, como dice el hadiz: “Recordad a Allah hasta que os tomen por locos” porque quien no se extasía con el recuerdo del Amado no es un amante. Después, cuando el dikr deja paso a la contemplación, el recuerdo cesa, puesto que “quien recuerda es que no contempla y quien contempla deja de recordar”. Por eso se dice: “Si ves a un 'arif que está practicando el dikr, es que es un gáfil” pues está ausente de Él. Como dice el cheij Ahmed Al-Alawi: “El murid debe practicar el dikr con todas sus fuerzas hasta que por su contemplación sea sacado el dikr y su ser se extinga en Su Ser. Quien no ha logrado este grado no ha alcanzado el objetivo verdadero del dikr”.

Se traduce islam como "paz" o "sumisión", pero quizá es más importante la sumisión que precede a la paz. Iblis nos enseña que la ausencia de sumisión a Allah lleva a la ausencia de paz...

Al entregar el alma a Dios, el creyente queda apaciguado, es decir, queda en paz. El Corán dice que Ibrahim “áslama náfsah” esto es, entregó su alma a Allah y fue de los muslimes. Tanta era su paz que ni la posibilidad de ser quemado vivo en la hoguera le hizo perder su salam y tampoco se preocupó de pedirle a Allah que le evitase tan horripilante tormento: “El conocimiento que Él tiene de mi estado, me basta”. Eso es estar en paz. Eso es ser musulmán. Dice el Corán que “Allah ha comprado las almas de los creyentes a cambio del  Paraíso”. Así se entienden las palabras de cierto cheij a un murid cuando este le dijo que hablaba con su alma: ¿Pero es que tú tienes alma? - Claro que sí – le respondió el discípulo. “Pues el creyente – le replicó el maestro- no tiene alma”.

¿Cuál es el velo que mejor oculta (y deforma) el islam, las tradiciones culturales o las innovaciones que pretenden ser tradición?

La tradiciones culturales e innovaciones que son aberrantes son bid'a. Bid'a es lo que entendemos por aberración, es decir, extravío, salida del camino recto y toda aberración conduce al Nar, como dice el dicho. Un claro ejemplo es la bid'a de la lapidación, que sin estar en el Corán hay quien se atreve a incluirla en el islam basándose en no sé qué hadices. Lo mismo para la ablación y otras prácticas aberrantes que se dan por ahí. Todo lo que no despida el aroma de la Misericordia no es islam. Ese es el criterio infalible para saber si un hadiz o una tradición es islam o no.

Parece que el islam se desvanece frente a una furiosamente materialista globalización. ¿Es el yihadismo un repliegue identitario más que religioso?

El yihadismo comenzó siendo una creación del imperio británico. Desde entonces, los británicos, Estados Unidos, Israel  y otros lo han ido perfeccionando para emplearlo en lo que sea menester. Para los musulmanes, además de todo el dolor y sufrimiento que provoca el yihadismo, es también una prueba de fe. Y, como toda prueba, el que la supera, sale fortalecido.

¿Es el islam, como dice Occidente, una religión violenta?

Todo lo contrario. El Corán prohíbe toda agresión y solo permite la defensa con muchas restricciones, entre ellas la de hacer daño a inocentes, la prohibición del terrorismo o de las armas nucleares. El Islam siempre insta a preferir el perdón al castigo.

¿Cómo definirías la palabra yihad?

Decía un sabio advaita que “el estado natural es fruto de una conquista”. El yihad es ese esfuerzo para conquistar el alma, superar sus vicios y establecer el bien y la justicia. Nada que ver con eso que llaman yihadismo.

No es posible tal abismo en 14 km ¿Qué separa realmente a Marruecos de España?

Para empezar, una sociedad que no consume alcohol ya es bastante diferente de la española aunque en estos tiempos la juventud marroquí sigue muy de cerca los gustos y tendencias de la juventud europea.  Respecto al abismo al que aludes, depende de cómo se mire. El índice de desarrollo no es lo mismo que el índice de bienestar o el índice de felicidad. El Marruecos tradicional dio prioridad a la religión por encima de otras cosas. Cuando uno lee los relatos del militar y espía español Domingo Badía, alias Ali Bey, en sus Viajes en Marruecos a principios del siglo XIX, vemos que le llama mucho la atención la sobriedad y la ingenuidad de los marroquíes en contraste con el ansia de riqueza y la violencia de la burguesía europea. Cuando el capitalismo europeo ponía en marcha la Revolución Industrial para producir carbón, maquinaria y textiles,  a su vez medio Marruecos corría a afiliarse a numerosas cofradías sufíes que resultaron ser una fábrica de santos. En Chauen, por ejemplo, hasta hace pocos años no se conocía el robo ni el crimen, la gente vivía como en una gran familia, todas las casas estaban conectadas entre ellas por una puerta interior de tal manera que podías ir de un lado a otro de la ciudad sin pisar la calle. Y no hay que fijarse más que en el traje tradicional marroquí: un hombre que se viste con chilaba y babuchas no es un hombre que esté pensando en la guerra. Es más un hábito de monje. Hoy en día, Marruecos está cambiando a gran velocidad pero, a pesar de todos los problemas y retos a los que se enfrenta, creo que es uno de los mejores países de África, de hecho se ha convertido ya en receptor de emigración africana y uno de los destinos de los jubilados europeos.

Ante tanta frontera y tanta valla, ¿no ha llegado el momento de que los siervos de Allah extendamos nuestros brazos en las dos orillas para promover un reencuentro que supere tanta distorsión provocada por intereses económicos y políticos cortoplacistas?

Es deber de todo musulmán tratar bien a su vecino. Dice un hadiz que “uno no es un verdadero creyente hasta que no quiere para su vecino lo que quiere para él mismo”.

¿Existen relaciones entre las comunidades musulmanas de ambas orillas?

Diría que son, por desgracia, bastante escasas.

La difícil situación de las mujeres en los países musulmanes, ¿explica en cierta manera los problemas que afectan a esas sociedades?

Yo creo que la situación de la mujer en relación con los problemas que afectan a las sociedades musulmanas es un indicativo del estado de conciencia de esas sociedades. Por otra parte, la situación de la mujer musulmana es muy variada. En Mauritania la situación es diferente de la de Marruecos y nada que ver con lo que pasa en Arabia Saudí o Afganistán por ejemplo. No se puede comparar Malasia con Níger o Senegal con Omán. Yo creo que la emancipación femenina es ya una tendencia imparable en todo el mundo. El Profeta fue en esto tajante: “El peor de los hombres es el que peor trata a la mujer”.

Burka, niqab... La cada vez más profunda división en géneros que promueven algunas interpretaciones del islam parece evidenciar la falta de oración. No vemos personas, vemos el género, una subcategoría del orden biológico. Cuanto más se incide en la división ¿más se refuerzan las identidades inferiores? ¿Más se debilita la fe?

Al Daÿÿal se le representa como tuerto de un ojo, dando a entender que ve las cosas de manera incompleta, parcial, y se le escapa la visión de la totalidad. También Iblis carece de una visión unitaria del ser humano, pues solo ve el exterior de Adam, la arcilla, e ignora su rango espiritual. Esa ceguera del corazón es la causa de todos los crímenes de lesa humanidad. El Corán lo expresa así: “No son sus ojos los que están ciegos, sino los corazones que tienen en sus pechos”. Corazones que se han vuelto fríos y duros como piedras y que solo el fuego logra derretir.

¿Cómo prepararse para hacer un buen Hajj?

Una buena preparación consiste en hacer una jalua.

¿Por qué hay tanta pobreza en los países musulmanes y tan poca justicia social? ¿No se paga el zakat?

No es cuestión solo de pagar o no el azaque. Es este sistema capitalista basado en la usura (ribà), la depredación y la guerra, el que causa tanto sufrimiento y daño al hombre y la tierra. Si queremos que esta humanidad sobreviva hay que cambiar de sistema.   

¿Qué libro recomendarías a los buscadores para fortalecer su conciencia, su fe?

Un libro que recomiendo es “El fruto de las palabras inspiradas. Comentario a las enseñanzas de Abu Madián por el cheij Ahmad Al-Alawi”. El texto árabe se puede descargar de internet.

Si algún día te pierdes, ¿dónde podríamos encontrarte?

Ruega a Allah por mí para que no quede ni rastro de mi existencia, ni en este mundo ni en el otro, para que desparezca lo que nunca ha existido y permanezca Él, que nunca ha dejado de ser.


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