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El fin de un año y la llegada de otro nuevo

Comencemos un nuevo año renovando el pacto con el Señor de los Mundos, preservando su derecho, Altísimo Sea, el cual se resume en adorarle, recordarle, alabarle y no ser desagradecidos con Él

05/01/2015 - Autor: Sheij Othman Al Mal - Fuente: Cciar
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El musulmán ante el paso del tiempo
El musulmán ante el paso del tiempo

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Allah guía nadie puede desviar y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, Quien no tienen copartícipe alguno. Y atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Oh, Allah! Bendice a Muhammad, a su familia, sus compañeros y a todos aquellos que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Siervos de Allah! Os exhorto y a mi propia alma a que temamos a Allah, pues el temor a Allah es la mayor provisión para alcanzar la salvación y prosperidad.

Cierto es que el sol que todos los días sale de oriente y se oculta por el poniente nos trae las más grandiosas lecciones y enseñanzas, ya que nos revela que este mundo no será una eterna morada sino que tiene un principio y un fin.

Veamos estos meses donde las lunas comienzan a tomar pequeñas formas al igual que los recién nacidos, y luego crecen de a poco como los cuerpos, y una vez completado su crecimiento empiezan a disminuir y entrar en proceso de evanescencia. Así es también la vida del ser humano, pues se van sucediendo los años, uno tras el otro, y cuando comienza un año nuevo uno se fija en su final como quien divisa algo desde lo lejos. Luego pasan los días deprisa y se termina el año en un santiamén. Del mismo modo se considera la edad del hombre. Éste mira hacia sus últimos días desde lo remoto pero no se percata de la muerte que lo ataca y sorprende. Y sin embargo, el hombre se esperanza con tener una larga vida y se entretiene con los deseos.

En estos días, estamos por despedir un año que ya está por irse y recibir uno nuevo, por eso nos preguntamos ¿qué hemos dejado en el anterior? y ¿con qué recibiremos el siguiente? (Así es como alternamos los días entre los hombres para que Allah sepa quiénes son los que creen) (Corán 3: 140).

Abu Dardae, que Allah esté complacido con él, dijo: “¡Oh hijo de Adán! Es cierto que tú eres días, y cada vez que un día pase; se irá parte de ti”. Abu Hatim, que Allah lo tenga en su misericordia, dijo: “¡Qué insólita es la condición de la gente que se empeña en hacer obras por una morada que abandonará pronto mientras es llamada a obrar por una morada a la cual partirá pronto! ¿Cómo puede, entonces, regocijarse quien su día sirve para arruinar su mes, y su mes es aprovechado para arruinar su año, y su año toda su vida? ¿Cómo puede regocijarse aquel cuya existencia va hacia su término y su vida hacia su muerte?

Ibn Abbas, que Allah esté complacido con él, dijo: “¡¿cómo podemos alegrarnos si la muerte nos persigue, las tumbas nos esperan, el Juicio Final es nuestra cita, sobre el Infierno es nuestro sendero y en manos de Allah será nuestra comparecencia?!”.

Lamentablemente, hermanos, este mundo nos cautivó con sus encantos e hizo que nuestras charlas diarias versaran sobre cuánto ahorramos y cuánto ganamos. Cuando la voz del muecín se alza por el cielo, ¿cuántos hay que son madrugadores y apresurados para hacer el Salat? Pero, sucede lo contrario, la gente va deprisa hacia donde la vida.

El Mensajero de Allah, con él sean la paz y bendiciones de Allah, le dio a Ibn Omar, que Allah esté complacido con ambos, un consejo valiosísimo gracias al cual el musulmán puede corregir su perspectiva respecto de la vida mundanal. Pues, le dijo: “Sé en esta vida como si fueras un forastero o un viajero, y cuéntate entre los moradores de la tumba”.

De este modo, el viajero toma lo mínimo de esta vida y tiene esperanzas cortas, pero se autoabastece en abundancia con la fe y la lectura del Sagrado Corán. Además, se apresura a hacer el bien puesto que el día que se va no ha de retornar. ¡Hermanos! El viajero no profana su religión con su vida mundanal. Cuando es convocado a la obediencia, responde y cuando se llama a la oración, acude.

Por eso, Muad Ibn Yabal, que Allah esté complacido con él, dijo una vez: “¡Oh Allah! Yo Te temo, pero ahora mi esperanza está en Ti. Tú sabes que yo no deseaba la vida terrenal ni prolongar mi estancia en ella. Más bien, lo que a mí me agradaba era tener sed durante las canículas, resistir durante horas y rozar con mis rodillas a los sabios en los círculos de estudio y conocimiento".

Ciertamente, las muchas preocupaciones de la vida generadas por el objetivo de ganarse el pan del día hacen que el siervo esté distanciado de su Señor. Porque entra en una competencia con la vida, siente un deseo excesivo por sus placeres, se preocupa por atesorar sus riquezas y no se percata de que sus reservas para la otra vida se van reduciendo.

Said Ibn Masud, que Allah lo tenga en su misericordia, dijo cierta vez: “Si ves que la vida mundanal del siervo va prosperando y su otra vida disminuyendo, estando él satisfecho de esta situación, entonces debes saber que ese es el engañado que juega con su rostro sin sentirlo”. Uno de los seguidores del Profeta (PyB), Muhammad Ibn Wâsi', dijo lo siguiente: “Si vierais en el Paraíso a un hombre llorando, ¿acaso no os sorprenderíais de su llanto?” Dijeron: “Seguramente”. Prosiguió Ibn Wâsi': “Pues, el caso de aquel que se ríe en la vida sin saber hacia dónde lo lleva su destino es aún más curioso”.

Por eso, es necesario que uno haga un balance de sus propias obras a fin de saber el bien y el mal que pudo haber hecho y las provisiones que tiene de las buenas acciones. Esta fue la exhortación de Omar Ibn Al Jattab: “Haceos vosotros las cuentas antes de que os las hagan, y pesadlas antes de que os sean puestas sobre la balanza”.

Quien hace una autocrítica constructiva de sus acciones reconoce las faltas en que ha incurrido, se arrepiente y pasa a hacer el bien. Por lo cual, tenemos que preguntarnos a nosotros mismos: ¿Acaso hemos tenido en consideración los derechos de Allah (SWT) y de sus siervos? ¿Cómo es nuestra relación con el Salat que es el emblema de la fe y el ápice del Islam? ¿Acaso hemos llorado con lamento algún día por la situación de nuestra Ummah? porque al infierno no ingresará un ojo que lloró por temor a Allah.

Y ¿Qué tipo de vínculo guardamos con el Libro de Allah, Altísimo Sea? ¿Reflexionamos sobre sus signos y palabras? Allah (SWT) dice en él: (Y dirá el mensajero: ¡Señor mío! Mi gente se desentendió de esta Recitación) (Corán 25:30).

Y qué hay de las prácticas de adoración voluntarias que nos acercan más a Allah como en el hadiz qudsi que dice: “"Si Mi siervo se acerca a Mí con los actos voluntarios Yo lo amo. Y cuando amo a Mi siervo soy su oído con el que escucha, su vista con la que ve, su mano con que la que toma y su pie con el que camina. Si me pide algo se lo concedo, y si busca refugio en Mí lo protejo". Relatado por Al Bujari

¡Siervos de Allah! Comencemos un nuevo año renovando el pacto con el Señor de los Mundos, preservando su derecho, Altísimo Sea, el cual se resume en adorarle con obediencia y no desobedecerle, recordarlo y no olvidarlo, alabarlo y no ser desagradecidos con Él.

Con el comienzo del año nuevo, tenemos que esforzarnos en alcanzar el grado más alto de la fe que es el Ihsan (la Excelencia en la adoración); es decir adorar a Allah como si lo estuvieses viendo, y si no puedes verlo, debes tener presente que Él sí te está viendo en todo momento. Así, el musulmán amanece y anochece pensando que su Señor lo observa, recapacitando acerca de sus acciones, por lo que no agrede ni es injusto ni corrompe la tierra.

¡Hermanos en el Islam! Viendo cómo se van desvaneciendo los días, culminando las vidas y desapareciendo los amigos, uno debe tener presente la verdad de esta vida mundanal a la que se desea con tanto fervor, debe recordar que el tiempo es efímero, que el encanto de la vida es fugaz, que sus alegrías no son eternas, y recordar también que la permanencia está en el edén.

Y toma ventaja de tu salud antes de los tiempos de enfermedad, de tu vida antes de tu muerte, de tu abundancia antes de tu pobreza y de tu juventud antes de tu vejez.

Invirtamos nuestros días para nuestro beneficio y el de la Ummah islámica, tanto en nuestros asuntos religiosos, mundanales como en los de la otra vida, y no desesperemos de la misericordia de Allah, Enaltecido Sea: (Di: ¡Siervos míos que os habéis excedido en contra de vosotros mismos, no desesperéis de la misericordia de Allah, es verdad que Allah perdona todas las faltas, pues Él es el Perdonador, el Compasivo!) (Corán 39: 53).

El Mensajero de Allah, con él sean la paz y bendiciones de Allah, dijo: “El que se arrepiente es como el que no ha pecado”.

¡Quiera Allah bendecirnos con el Grandioso Corán y beneficiarnos con la guía de nuestro Profeta Muhammad! Pedid perdón a Allah por vuestras faltas y volved a Él arrepentidos; Él es Indulgente, Misericordioso.

Viernes, 04 de Rabie Al Awwal de 1436 H. acorde al 26 de diciembre de 2014
Traducción de la jutba pronunciada por el sheij Othman Al Mal
Mezquita del Centro Cultural Islámico “Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas” Rey Fahd en Buenos Aires, Argentina.

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