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El islam y la infancia: derechos e igualdad

Los niños deben recibir una adecuada, suficiente, razonable y válida orientación religiosa, ética y moral que les dure para toda la vida. El corazón de un niño debe estar lleno de fe.

20/11/2014 - Autor: Sheikh Al-Uthaymeen - Fuente: Mission islam
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Primero vamos a establecer que los niños, de acuerdo con el concepto islámico, significa tanto hombres como mujeres. Algunos islamistas están en desacuerdo y afirman que el Islam diferencia entre niños y niñas, prefiriendo el Islam los niños sobre las niñas en términos de herencia, 'Aqeeqa (masacre de dos corderos para el nacimiento de un bebé de sexo masculino, y de solo un cordero en caso de ser niña) y otra asuntos. De acuerdo con la enseñanza islámica verdadera, tanto hombres como mujeres son iguales ante los ojos de Allâh, el Todopoderoso. Cada uno, sin embargo, está preparado y equipado para realizar ciertas tareas y funciones adecuadas a su naturaleza física. Todos, en cualquier caso, son iguales en deberes religiosos, a excepción de ciertas cuestiones que se definen e ilustran por Allâh, el Todopoderoso, en el Sagrado Corán, o bien han sido declaradas y especificadas por el Mensajero de Allâh, la paz sea con él. Sólo estas diferencias han de ser reconocidas y respetadas, de acuerdo con el Islam y sus enseñanzas.

Los niños, según el Islam, poseen varios derechos. El primer y más importante de estos derechos es el ser correctamente criado y educado. Esto significa que los niños deben recibir una adecuada, suficiente, razonable y válida orientación religiosa, ética y moral que les dure para toda la vida. Deben transmitírseles los verdaderos valores, el sentido del bien y el mal, lo verdadero y falso, correcto e incorrecto, apropiado e inapropiado y así sucesivamente. Allâh, el Todopoderoso dijo en el Sagrado Corán:

"¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Guardaos vosotros y a aquellos próximos a vosotros de ese fuego del más allá cuyo combustible son los seres humanos y las piedras: velando sobre él hay poderes angélicos, duros y severos, que no desobedecen a Dios en lo que les ordena, sino que ejecutan siempre lo que se les ordena hacer. (66: 6)

El  Mensajero de Allâh, la paz sea con él, también dijo: "Cada uno de ustedes (la gente) es un pastor y cada uno es responsable de lo que cae bajo su responsabilidad. Un hombre es como un pastor de su propia familia, y él es responsable de ellos..." Este hadiz es reportado por Bujari y Muslim.

Los niños, por lo tanto, son una confianza dada a los padres, que serán responsables de esta confianza en el Día del Juicio. Los padres son esencialmente responsables de las enseñanzas morales, éticas y religiosas básicas de sus hijos.

Si los padres cumplen con esta responsabilidad, estarán libres de las consecuencias en el Día del Juicio. Los niños serán mejores ciudadanos y un placer para los ojos de sus padres, primero en esta vida, y en el más allá.

Allâh, el Todopoderoso, dice en el Corán Glorioso:

"Y a quienes hayan llegado a creer y su descendencia les haya seguido en su fe, les reuniremos con su descendencia; y no dejaremos que se pierda ninguna de sus obras: pero cada ser humano será retenido en prenda por lo que ha merecido" (52:21).

Por otra parte, el Mensajero de Allâh, paz sea con él, dijo: "Después de la muerte, las acciones del hombre serán (definitivamente) detenidas a excepción de tres obras, a saber: un fondo de caridad, donación o benevolencia permanente, el conocimiento dejado que beneficia a las personas, y un hijo/a piadoso, justo y temeroso de Allâh que ore continuamente a Allâh, el Todopoderoso, por el alma de sus padres". Este hadiz es reportado por Muslim.

De hecho, esta declaración refleja el valor de la crianza adecuada de los niños. Tiene un efecto eterno, incluso después de la muerte.

Por desgracia, muchos padres, de todos los ámbitos de la vida, en todas las sociedades, independientemente de su credo, origen, condición social y económica, etc., han descuidado este importante derecho impuesto por sus propios hijos sobre ellos. Estos individuos, de hecho, han perdido a sus hijos como resultado de su propia negligencia. Estos padres son tan descuidados sobre el tiempo que sus hijos pasan sin ningún beneficio, los amigos que tienen, los lugares a los que van, etc.  A estos padres no les importa, son totalmente indiferentes acerca de dónde van sus hijos, cuándo regresan y así sucesivamente, haciendo que los niños que crezcan sin ningún adulto responsable y sin una cuidada supervisión. Tales padres descuidan incluso instruir, dirigir o guiar a sus hijos hacia una forma de vida y comportamiento adecuados, o incluso hacia actitudes correctas hacia los demás. Sin embargo, es posible que estos padres sean muy cuidadosos protegiendo su riqueza y estén extremadamente preocupado por sus negocios, trabajo y otras cuestiones. Realizan todos los esfuerzos posibles para tener una vida muy exitosa en términos de beneficio material, a pesar de que toda esta riqueza no es realmente suya. Nadie va a coger la riqueza de la tumba.

Los niños no deben sólo estar bien alimentados, bien peinados, vestidos apropiadamente para el clima y el buen aspecto, o estar bien atendidos en términos de vivienda y servicios públicos. Es más importante ofrecer al niño la atención necesaria en términos de formación religiosa, educativa y guía espiritual. El corazón de un niño debe estar lleno de fe. La mente de un niño debe ser entretenida con la debida orientación, conocimiento y sabiduría. Ropa, alimentos, vivienda y escolaridad no son, de ninguna manera, indicación de una atención adecuada del niño. La educación y la orientación adecuada son mucho más importantes para un niño que la comida, el aseo y la apariencia.

Uno de los derechos que poseen los niños sobre sus padres es el gasto para su salud y bienestar de forma moderada. El exceso de gasto o la negligencia no es tolerado, aceptado o incluso permitido en el islam, porque tendrán un efecto negativo en el niño, independientemente de la condición social. Se insta a los hombres a no ser avaros con sus hijos y sus hogares, que son sus herederos naturales en todas las religiones y la sociedad. ¿Por qué uno sería miserable con los que van a heredar su fortuna? Los niños tienen ese derecho tan importante. Incluso se les permite tomar moderadamente de la riqueza de sus padres para mantenerse a sí mismos si el padre se niega a darles los fondos adecuados para su vida.

Los niños también tienen derecho a ser tratados por igual en términos de regalos financieros. Nadie debe ser preferido sobre los demás. Todos deben ser tratados con justicia e igualdad. Nadie debe ser privado del regalo de los padres. Privar, o prohibir el derecho de herencia, u otros regalos financieros durante la vida de los padres, o la preferencia de los padres con un niño sobre el otro se considera de acuerdo con el Islam, como un acto de injusticia. La injusticia sin duda dará lugar a una atmósfera de odio, ira y la consternación entre los niños de un hogar. De hecho, un acto de injusticia puede, muy probablemente, provocar la animosidad entre los niños, y en consecuencia, esto afectará a todo el entorno familiar. En algunos casos, un niño especial puede mostrar un tierno cuidado por su padre de edad avanzada, por ejemplo, haciendo que el padre le conceda a tal hijo un regalo especial, o le done la propiedad de una casa, una fábrica, una tierra, una granja, un coche, o cualquier otro artículo de valor. El Islam, sin embargo considera tal recompensa financiera al cuidado proporcionado, por un niño amado y quizás obediente, un acto incorrecto. Un niño que cuida sólo tiene derecho a la recompensa de Allâh, el Todopoderoso. Aunque es agradable conceder a un niño algo así en reconocimiento a su dedicación y esfuerzos especiales, esto no debe conducir a un acto de desobediencia a Allâh, el Todopoderoso. Puede ser que el corazón y los sentimientos de un niño tan cariñoso y atento puedan cambiar, en un momento en el tiempo, lo que le haga convertirse en un niño desagradable y dañino. De la misma manera, un niño desagradable puede cambiar, en un momento dado, a ser un niño muy cariñoso y amable con el mismo padre. Los corazones y sentimientos son, como todos sabemos, en manos de Allâh, el Todopoderoso, y se puede activar en cualquier dirección en cualquier momento y sin previo aviso. Esto, de hecho, es una de las razones para prevenir el acto de preferencia económica de un niño sobre otro. Por otra parte, tampoco hay seguridad o garantía de que un niño que cuida pueda manejar la contribución monetaria de su padre con sabiduría.

Es narrado por Abu Bakr, RAA, quien dijo que el Mensajero de Allâh, la paz sea con él, fue abordado por uno de sus compañeros, al-N'uman bin Bashir, quien dijo: "¡Oh Profeta de Allâh he concedido un sirviente a uno de mis hijos (pidiéndole dar testimonio sobre ese regalo)". Pero, Muhammad, la paz sea con él, le preguntó: "¿Has concedido lo mismo para todos y cada uno de tus hijos?" Cuando el Mensajero de Allâh, la paz sea con él, fue informado negativamente acerca de eso, dijo:.. "Teme a Dios, el Todopoderoso, y sé justo y equitativo con todos sus niños. Busca el testimonio de otra persona, que no sea yo, porque no voy a dar fe de un acto de injusticia". Este hadiz es reportado por tanto Bujari y Muslim. Por lo tanto, el Mensajero de Allâh, la paz sea con él, consideró este acto de preferencia de un hijo sobre los demás como un acto de "injusticia". La injusticia está excluída y prohibida en el Islam.

Pero, si un padre concediera a uno de sus hijos ayuda económica para cumplir con una necesidad, tal como cobertura médica para un tratamiento, el costo de un matrimonio, el costo de la inicialización de un negocio, etc., entonces tal concesión no sería considerado un acto de la injusticia y falta de equidad. Tal regalo se equipara con el derecho a gastar en las necesidades esenciales de los niños, lo cual es un requisito que un padre debe cumplir.

El Islam considera que si los padres cumplan con sus deberes, para con todos sus hijos, proporcionándoles la necesaria formación, apoyo educativo, moral, ético y una educación religiosa, esto sin duda dará lugar a un niño más cariñoso, un mejor ambiente familiar y un mejor ambiente social y conciencia. Sin embargo, cualquier negligencia en esos deberes parentales puede conducir a la pérdida de un hijo o maltrato de los padres a una edad más tardía.

Traducción para Webislam: Sabora Gernikagoitia.

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