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Los frutos de la adoración

Ciertamente, adorar a Allah deja un efecto de quietud y sosiego en el corazón del creyente

13/10/2014 - Autor: Sheij Nasser Al Mgbel - Fuente: Cciar
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Adoración
Adoración

Alabado sea Allah, por cuya gracia son perfeccionadas las buenas obras y por cuya misericordia son alejadas las cosas aborrecidas. Las alabanzas son para mi Señor por sus innumerables mercedes y la glorificación es a Él por haberle sido obediente. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único sin asociados, y que Muhammad es su siervo y Mensajero; la paz y bendiciones de Allah sean con él, con sus familiares, compañeros y seguidores hasta el Día de la Resurrección.

¡Hermanos en la Fe! Glorificado sea Allah por su inmenso favor y abundante provisión. Nos benefició con la gracia del Islam y la dulzura de la Fe. Nos ayuda a cumplir con los actos de obediencia y nos facilita transitar por el sendero del bien. Pues, cuánta obediencia -con la anuencia de Allah- ha sido cumplida, cuánto acto de adoración ha sido realizado y cuánto ejercicio de bien ha sido hecho en estos últimos días. Por eso, le rogamos a Allah, Altísimo sea, aceptar de nosotros y de toda la nación islámica, la Umma, las buenas obras y hacer que todos vuelvan a sus familias y países sanos y salvos.

¡Hermanos creyentes! Ha finalizado la temporada del Hayy y con ella los mejores días del año. Y en esta culminación hay una lección y exhortación para mucha gente. Pues, la finalización de esta época nos hace pensar en el término de nuestras vidas, por lo que debemos estar preparados para el encuentro con Allah, en donde cada persona recibirá lo que merezca sin ser oprimida. Debemos prepararnos para despedirnos de nuestros seres queridos y amistades. Allah, Enaltecido sea, dice en el Sagrado Corán: “Toda alma probará la muerte, y recibiréis vuestra completa recompensa el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá triunfado. La vida mundanal no es más que un placer ilusorio.” (Sura de la Familia de Imran, aleya 185)

Ciertamente, los actos de obediencia tienen sus épocas y tiempos determinados, donde son engrandecidos y su recompensa es inmensa. Han transcurrido las primeras semanas de Dhul Hiyyah y luego los días de Tashriq. Así, quien los haya aprovechado, estará alegre y quien los haya desaprovechado, los echará en falta. Y seguramente desearía que volvieran para beneficiarse de su tiempo. Pero es imposible. Quién sabe, quizás vuelvan esos días cuando uno ya está cubierto de tierra, alcanzado por alguna enfermedad o llevado por una preocupación que le haga descuidar sus actos de adoración y le impida apresurarse a hacer el bien.

El Mensajero de Allah, con él sean la paz y bendiciones de Allah, le aconsejó a un hombre diciendo: “Aprovecha cinco antes de cinco: tu juventud antes de tu vejez, tu salud antes de tu enfermedad, tu riqueza antes de tu pobreza, tu tiempo libre antes de que estés ocupado y tu vida antes de tu muerte”. Transmitido y autentificado por Al-Hakim.

Ciertamente, la adoración deja un efecto de quietud y sosiego en el corazón del creyente, una luz en su pecho y se transforma en un resplandor en el Día de la Comparecencia ante Allah, Enaltecido sea. Dice el Altísimo en su Sagrado Libro: “Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederemos una vida buena y le multiplicaremos la recompensa de sus obras.” Sura de Las Abejas, aleya 97.

Esto es una promesa sincera y veraz procedente de un Señor Generoso. Dónde está, entonces, aquel que se muestre interesado en obrar el bien. Las acciones pías son, en verdad, el gozo de la vida y nuestra mejor compañía. Dijo uno de los predecesores piadosos: “¡Juro por Allah que si no hubiera noche, no habría amado la vida!”, es decir que él se quedaba a solas con su Señor, rezando a altas horas de la noche mientras la gente dormía, y entonces en ese momento sentía deleite en compañía de Allah, Altísimo sea, y le encontraba sentido a su vida. Dice Allah en el Noble Corán: “Se levantan de sus lechos para invocar a su Se ñor con temor y anhelo, y dan en caridad parte de lo que les hemos proveído. Nadie sabe la alegría que les espera a los piadosos como recompensa por lo que hicieron” . (Sura de La Prosternación, aleyas 16 - 17)

Así pues, aquel que extraña los momentos de alegría y dicha y lo ha perdido todo, que venga a donde el goce de la vida, que se apresure a hacer buenas obras, que disfrute del placer del Salat, que diga lo mismo que dijo el mejor de los Profetas de Allah, Muhammad (PyB) dirigiéndose a Bilal: ¡Oh, Bilal, haz el iqamah para que así podamos descansar con el Salat!”. Transmitido por Abu Daud y autentificado por Al Albani.

Quien se haya alejado de Allah y haya sido arrastrado por los excesos, debe buscar salvación por medio de la obediencia a su Señor, porque caso contrario no encontraría sitio junto a los siervos de Allah en la Otra vida.

¡Siervos del Misericordioso! ¿Qué hay después de esta temporada?

Porque realmente muchas de las personas acostumbran obrar seriamente durante los tiempos establecidos de las obediencias, y luego se echan a la desidia y al descuido de sus obligaciones, e incluso pueden cometer algunos pecados graves. Y es menester saber que esta actitud es reprobada para el creyente, ya que éste debe continuar con los actos que denotan su obediencia a Allah hasta alcanzar el Paraíso. Además, no hay que olvidar que las obras serán tenidas en cuenta según hayan sido al final.

En un hadiz narrado por Anas Ibn Malik, el Mensajero de Allah (PyB) solía repetir frecuentemente: “¡Oh, Allah, haz que mi corazón se afirme en tu din!”. Transmitido por Ibn Maya y autentificado por Al Albani.

¡Oh, Allah! Haz que nuestra religión, que es nuestra fuerza e invencibilidad, sea buena para nosotros; haz que este mundo, en el que están nuestros medios de vida, sea beneficioso para nosotros; haz que la otra vida, que será nuestra morada final, sea agradable para nosotros; haz que la vida sea el incremento de todo lo que es bueno y la muerte un reposo de todos los males. Amín

Ciertamente Allah y sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pedid bendiciones y paz por él”. Sura de Los Aliados, aleya 56

¡Quiera Allah bendecirnos con el Grandioso Corán y beneficiarnos con la guía de nuestro Profeta Muhammad! Pedid perdón a Allah por vuestras faltas y volved a Él arrepentidos; Él es Indulgente, Misericordioso.

Viernes 16 de Dhul Hiyyah de 1435 H. acorde al 10 de octubre de 2014,
Traducción de la jutba pronunciada por el sheij Nasser Al Mgbel
Mezquita del Centro Cultural Islámico“Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas” Rey Fahd en Buenos Aires, Argentina.

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1 Comentarios

Rafael Hernndezli dijo el 14/10/2014 a las 04:38h:

Asalamu aleikum,en verdad no tenemos mas riqueza que nuestra alma aunque a veces nos revelemos influenciados por lo superfluo de la Dunya, debemos entender cuan engañoso es dejarse llevar por lo aparente y que hasta la folr mas bella se marchita asi pues no permitamos que esa folr que es nustra alma se marchite por dejarnos llevar por nuestros nafs.


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