webislam

Miercoles 11 Diciembre 2019 | Al-Arbia 13 Rabi al-Zani 1441
1891 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?=0

Construyendo capital social para el desarrollo: el papel de los valores y las virtudes religiosas

Las virtudes y los valores religiosos asumidos a través de las enseñanzas religiosas pueden ayudar a las interacciones sociales y a las relaciones

10/10/2014 - Autor: Abdul-Mumin Abdulai - Fuente: Revista Cascada
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación


El sistema de creencias puede promover la unidad, la integración y la solidaridad.

En este texto se han analizado los beneficios que los valores y virtudes religiosos pueden aportar en la creación de capital social para el desarrollo de la sociedad. Primeramente se ha de reconocer que la mayoría de creencias y prácticas religiosas del mundo descansan en gran medida sobre una cantidad apreciable de valores y virtudes.

Las enseñanzas religiosas, tales como el respeto hacia la vida humana, hacia los ancianos y las mujeres, el cuidado de los niños, los desvalidos, etc., son virtudes y valores fundamentales asentados en los artículos de fe de casi todas las religiones del mundo, incluyendo entre ellas a las denominadas religiones primitivas. Dicho esto, este texto se propone examinar los beneficios aportados por la religión —personificación de valores y virtudes— a la sociedad en el sentido de cómo la gente se adentra en un grupo cohesionado e integrado proclive a la construcción de capital social a través de contactos y redes sociales. Aunque la religión puede ser una fuente de discordia en la sociedad, es la creencia en este ámbito lo que permite que, a través de estos pacíficos contactos y redes sociales, se generen ocasiones y oportunidades de apoyar la causa del progreso social y económico además de satisfacciones espirituales. De hecho, la religión ha sido una fuerza importante para moldear y da formar a las sociedades. Las virtudes y los valores religiosos asumidos a través de las enseñanzas religiosas pueden ayudar a las interacciones sociales y a las relaciones en el plano local, nacional y mundial y, por lo tanto, servir como fuente de armonía y unidad dentro de la sociedad. A través de estas relaciones o interacciones pacíficas, puede garantizarse el ambiente de paz y tranquilidad que une a la sociedad en su conjunto para hacerla progresar.

Definiciones de conceptos

Religión: Parece apropiado comenzar esta sección con un breve resumen de lo que es la religión y lo que representa. Hay muchas definiciones de religión que se clasifican ampliamente en dos campos principales:

(1) Definición desde el punto de vista subjetivo,

(2) Definición desde perspectivas funcionales.

Las definiciones subjetivas de la religión se refieren a las creencias y sistemas de creencias basadas en seres sobrenaturales, mientras que las definiciones funcionales se relacionan con las fuerzas de unión y unificación de las religiones. Sin embargo, sólo mencionaré aquí algunas de estas definiciones. Para comenzar con una definición de perspectiva subjetiva en un diccionario, el Nuevo Diccionario Webster del siglo XX (1983) define la religión como «el compromiso personal y el servicio a Dios o a un dios con devoción reverente».

Edward Taylor (1903) hizo un primer intento de definir la religión mediante una definición que consideró como «mínima»1. Esta definición mínima sería «la creencia en seres espirituales»2. En esta definición, Taylor insistió en que «todas las cosas, orgánicas e inorgánicas, están provistas de un alma o espíritu que les da su particular naturaleza y características»3. Según Furseth y Repstad (2006), la definición de religión que ofrece Taylor parece subrayar la creencia de que todos los seres humanos tienen un alma, siendo ésta una visión que transforma a la creencia en espíritus, dioses, demonios y otros seres espirituales4. A pesar de constituir un primer intento, la definición de religión ofrecida por Taylor ha generado una serie de críticas. Alguna crítica ha calificado la definición de Taylor como «ingenuamente evolucionista y etnocéntrica»5.

Otro sociólogo de la religión, Roland Robertson (1982:1912) considera que la religión está por encima del ámbito de lo empírico. La religión de Robertson es «supra-empírica». Robertson (1982) sostiene que hay una diferencia entre «empírica y supra-empírica, la realidad trascendental», y que la cultura y las prácticas religiosas surgieron de esta distinción6. Para ofrecer una definición más completa de la religión que la aportada por Robertson, Michael Hill (1973:42-3) ha definido este concepto en su «Introducción a la religión» como:

El conjunto de creencias que postulan y tratan de regular la distinción entre la realidad empírica y un cohesionado y significativo segmento supra-empírico de la realidad; el lenguaje y los símbolos que se utilizan en el contexto de esta diferenciación, junto a las actividades e instituciones, se encargan de su regulación.7

Por último, desde la perspectiva subjetiva, Emile Durkheim (1982/1921: 47) se ha referido a la religión diciendo que: «Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas, es decir separadas, prohibidas, creencias y prácticas que unen en una misma comunidad moral denominada iglesia a todos los que se adhieren a ellas»8.

Desde el punto de vista funcional, la definición de religión propuesta por Durkheim (1982/1921: 47) señala que la religión es una fuerza poderosa que produce la integración en una comunidad moral. Y de acuerdo con el sociólogo alemán Thomas Luckman, el proceso religioso no es sino la formación del yo, en la que «los seres humanos desarrollan su comprensión del yo incluyéndose ellos mismos en una totalidad significativa donde crean un marco de referencia para interpretar la realidad»9.

Capital social: El capital social se refiere a las redes, contactos, conexiones, socialización, oportunidades, etc. La perspectiva teórica del capital social —defendida por el sociólogo francés Pierre Bourdier y el sociólogo estadounidense Robert Putnam— se ha ganado una amplia aceptación en la literatura. Esto quizás se deba a la capacidad de esta perspectiva para implementar y prever aquellas normas y relaciones sociales que permiten a las personas coordinar acciones para lograr los objetivos deseados (Putnam, 1993; Narayan y Cassidy, 2001, pág. 59).

Los partidarios de la perspectiva del capital social alegan que mientras el capital económico está en las cuentas bancarias de la gente y el capital humano en sus cabezas (o en sus cerebros), el capital social es inherente en la interacción social. En otras palabras, el capital social es relacional. Aquí es donde se hace evidente por qué los esfuerzos para identificar y superar los posibles factores que inhiben la interacción, especialmente en los grupos de interacción, tienen la capacidad de unificar. Y los valores religiosos son muy eficaces en ese sentido.

El capital social y su desarrollo

El capital social, como se ha dicho anteriormente, está basado en contactos y redes sociales. Por tanto, las interacciones y relaciones sociales son fundamentales para la construcción de capital social, al mismo tiempo que pueden generar ocasiones y oportunidades de desarrollo. Una serie de estudios (Narayan y Cassidy, 2001; Woolley, 1998) apoya la hipótesis de que, con frecuencia, los contactos sociales a través de las interacciones tienen más posibilidades de lograr grandes resultados en lo que se refiere a la solidaridad, la integración, la cohesión o el propósito. La movilización de recursos para el desarrollo de la sociedad puede facilitarse mediante el establecimiento de contactos y redes sociales estables de diversas maneras. Los factores fundamentales que entran en juego a la hora de construir ese capital esencial necesario para el desarrollo social, han sido bosquejados, aunque no de manera exhaustiva, como veremos a continuación:

Las características del grupo. Referidas a la participación activa y frecuente de las personas en actividades que afecten a sus intereses y desarrollos colectivos, y a sus fines. Las características del grupo constituyen un elemento fundamental en la construcción de capital social para el desarrollo, tanto a nivel macro como micro. La religión parece ser muy relevante en este sentido, pues las actividades y prácticas religiosas implican una participación estable en el grupo.

Normas generalizadas. La honradez y la justicia de las personas en sus relaciones e interacciones con los demás son elementos esenciales no sólo para la construcción de capital social, sino también para el trazado de vías de desarrollo social. Una vez más, los valores, las virtudes y los sistemas de creencias religiosas encarnan estas normas generalizadas.

Sociabilidad cotidiana. Esto se refiere a los vínculos de amistad, a las relaciones y a la accesibilidad en la vida de las personas. La sociabilidad cotidiana crea un ambiente agradable en el que las personas se cuidan  unas a otras, una actitud que puede favorecer el desarrollo social. Los valores y virtudes religiosas abarcan la sociabilidad cotidiana.

Unión. Esta dimensión implica que las personas sean felices en sus interacciones y relaciones con los demás. El sentimiento de unión se adhiere fácilmente a las personas para lograr los objetivos colectivos. Del mismo modo, los sistemas religiosos de creencias no imponen la lealtad a sus seguidores. Esto sugiere que los seguidores religiosos son felices con su sistema de creencias ya que, de no ser así, podrían fácilmente abandonar su fe. Estar constantemente unidos al sistema de creencias religiosas puede constituir una poderosa fuente de recursos humanos para el desarrollo social.

Las recompensas y los costes. Referido a los resultados percibidos por las personas que interactúan. Thibaut y Kelly10 describen las consecuencias de la interacción como «recompensas y costes». En cada interacción o relación, mientras que algunos aspectos pueden parecer agradables, placenteros y gratificantes, otros pueden ser todo lo contrario. Las recompensas y los costes, por lo tanto, se refieren al primer y segundo caso respectivamente. Esto parece sugerir que cualquier proceso significativo de desarrollo social debe generar más recompensas (beneficios) que costes (decepciones). Sin embargo, la religión enseña a la gente a ver las decepciones como una llamada de atención, y a responder a los retos que se le plantean, siendo éste un valor fundamental para la superación de obstáculos en el desarrollo.

El capital social y la religión: perspectivas teóricas y empíricas

Perspectiva teórica. El presupuesto subyacente a la perspectiva teórica del capital social es que los contactos, conexiones y redes sociales, tanto a nivel micro como macro, pueden conducir a la solidaridad social, a la integración necesaria para el logro de objetivos. El poder de la religión para unir a las personas por medio de la dinamica de interacciones y relaciones a nivel local, nacional e internacional, se hace indispensable en la construcción de capital social. Los sistemas de creencias religiosas han sido identificados en gran medida como la fuente principal de cohesión, integración y solidaridad social. Según Emile Durkheim (1858-1917), la sociedad humana siempre ha sido concebida como una unidad integrada, comparable en ciertos casos a los organismos vivos desde un punto de vista funcional. Por ello, deben hacerse todos los esfuerzos necesarios para mantener a la sociedad integralmente unida. Por supuesto, pueden existir fuerzas que trabajen para desestabilizar la unidad social, la cohesión y la integración. También existen otras fuerzas que trabajan para mantener a las sociedades integradas y unificadas. Las creencias y valores religiosos han sido identificados por Durkheim como una poderosa fuerza que une a personas y sociedades en una comunidad unificada y moral.

Por otra parte, la conciencia colectiva que vincula al individuo con la sociedad, además de aportarle a ésta una sólida fuerza moral, según Durkheim, se ve reforzada por las creencias religiosas. Sin embargo, la fuerza unificadora de las religiones puede variar de una a otra. Esto ha sido demostrado por Durkheim en su estudio sobre el suicidio. En este estudio encontró que las tasas de suicidio son más altas entre los protestantes que entre los católicos, razón por la que ha sido calificada como religión integrista.

Durkheim sostiene en este estudio que los protestantes se quedaron en cierta medida solos ante Dios debido a su sistema de creencias, mientras que los católicos constituyeron un conjunto de prácticas sociales, como la confesión, la misa, la comunión, etc., que los ha integrado en la sociedad más que a los protestantes11.

Por esta razón, para Durkheim «la religión es la esencia de lo social». Los rituales religiosos, el comportamiento colectivo, la relación del individuo con un grupo social más amplio y todas las creencias religiosas son representaciones colectivas (Durkheim, 1915/1956, pág. 22;. McGuire, 2002, pág. 197.). Aunque Durkheim ha sido criticado por su análisis sobre el suicidio y la integración religiosa, el hecho es que la religión realmente ayuda a que se produzca la cohesión, la unidad y la integración sociales a través de sistemas de creencias y valores comunes que mantienen a las personas, a las sociedades y a las civilizaciones, unidas, ya que estas categorías interactúan entre sí en el tiempo.

Desde la perspectiva funcionalista, la religión integra a los miembros de la sociedad, bien para garantizar el progreso social o bien para mantenerlo (Chalfant, Beckley y Palmer, 1994, pág. 40). Incluso los teóricos del conflicto —entre ellos, Karl Marx— reconocen el impacto lenitivo de la religión en la mayoría de las personas. Marx atribuía la incapacidad del proletariado para la rebelión contra la burguesía al sistema de creencias religiosas que, en su opinión, había hipnotizado a la clase proletaria haciéndole buscar su recompensa en el Más Allá. Fue entonces cuando Marx etiquetó la religión con el calificativo de «opio del pueblo» (Johnstone, 1992).

Perspectiva empírica. La importancia socioeconómica y política de la religión es enorme. Históricamente, se ha llegado a reconocer que los sistemas religiosos de creencias han desempeñado un papel significativo en el desarrollo de la vida nacional en América del Norte. Según Chalfant, Beckley y Palmer (1994), los primeros inmigrantes al Nuevo Mundo partieron por razones religiosas. Refiriéndose concretamente a la fe calvinista, dicen que más de un tercio de los estados que conforman los EE.UU. de hoy se formaron a partir de interpretaciones particulares de la religión, de la fe cristiana.
Socialmente, los sistemas religiosos de creencias «nos proporcionan tanto la auto-identidad como la auto-ubicación en una sociedad heterogénea» (Herbert, 1955; Chalfant, Beckley y Palmer, 1994). La religión implica una forma de pertenencia. Le sirve al ser humano como punto de referencia para acceder al ser religioso o al «otro ser generalizado»12. Además, como las religiones evitan las cosas prohibidas y hacen hincapié en lo sagrado, hacen la función de perro guardián. Y las fuerzas que parecen amenazar el statu quo están fuertemente amenazadas por grupos u organismos religiosos.

Se han dado muchos ejemplos acerca de la unidad que la religión aporta a las sociedades humanas, particularmente en Occidente, donde muchos movimientos solidarios y de derechos humanos se han visto influenciados por las creencias religiosas, buscando con ello corregir algunas anomalías a fin de reforzar la solidaridad, la integración y la unidad sociales. Dado que los grupos religiosos trascienden las fronteras nacionales para aproximar a las personas, a las sociedades y a las civilizaciones, la tendencia que tiene la religión a llevar a cabo estos procesos es muy marcada.

Desde el punto de vista económico, el sistema de creencias religiosas, aunque ello sea discutible, ha sido relacionado con la formación del capitalismo, un paradigma económico. En La Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo, Max Weber adelantó cómo el tipo de sistema de creencias religiosas puede inculcar en la gente el afán de luchar por el éxito económico.

Conclusión

En pocas palabras, estas son algunas de las diversas maneras en que los valores y las virtudes religiosas (el sistema de creencias) pueden promover la unidad, la integración y la solidaridad que son esenciales en la construcción de capital social para el desarrollo de las sociedades humanas. Sin embargo, la religión también puede ser un instrumento de abuso capaz de constituir una fuente de discordia y conflicto en la sociedad. Tales conflictos pueden superarse si las personas evitan el «religiocentrismo», una variante del etnocentrismo. El religiocentrismo se refiere a los «sentimientos de rectitud y superioridad que resultan de la afiliación religiosa». Tales tendencias religiosas «inhiben la capacidad de la sociedad para alcanzar la adaptación, la integración y el logro de objetivos» (Chalfant, Beckley y Palmer, 1994, pág.51).

Abdul-Mumin Abdulai es profesor adjunto en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Islámica Internacional de Malasia (IIUM).
Notas
1. Hamilton, M. (1995). Sociology of Religion: Theoretical and Comparative perspectives. Londres y Nueva York: Routledge. pág.14.
2. Taylor, E. (1903, pág. 424) citado en Ibíd.
3. Hamilton (1995), ob. cit.
4. Furseth, I. y Repstad, P. (2006). An Introduction to the Sociology of Religion. Hants, Reino Unido: Aashgate, pág.17.
5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 Ibíd.
8 Ibíd.
9 Ibíd. pág. 21.
10. Shaw, E. (1981). Group Dynamics: A Psychology of Small Group Behaviour. Nueva York: Mc-Graw-Hill, pág. 23.
11. Furseth, I. y Repstad, P. (2006). ob. cit.
12 George H. Mead (27 de febrero de 1863-26 de abril de 1931), filósofo pragmático, sociólogo y psicólogo social estadounidense. Teórico del primer conductismo social, también llamado interaccionismo simbólico en el ámbito de la ciencia de la comunicación.
Referencias
1. Chalfant, H. P, Beckley, E. R. y Palmer, C. E. (1994). Religion in the Contemporary Society. Itesco, Illinois: FE Peacock Publishers, Inc.
2. Johnstone, L. R. (1992). Religion in Society. A Sociology of Religion. Nueva Jersey: Prentice-Hall.
3. McGuire, B. M. (2002). Religion: The Social Context. Belmont CA: Wadsworth.
4. Narayan, D. and Cassidy, F. M. (2001). «A Dimensional Approach to Measuring Social Capital: Development and Validation of Social Capital Inventory.» Current Sociology. Vol. 49(2) pág. 59-102.
5. Woolley, F. (1998). «Social Cohesion and Voluntary Activity: Making Connections». Ponencia presenteda en la Conferencia CSLS sobre «State of Living Standards and Quality of Live in Canada». Ottawa, Ontario: Chateau Laurier Hotel. 30 de Octubre 30th -31, 1998.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/96058-construyendo_capital_social_para_el_desarrollo_el_papel_de_los_valores_y_las_vir.html