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El concepto de adoración en el islam

La base de la adoración

12/09/2014 - Autor: Dr. Armando Bukele Kattan - Fuente: web
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Alabado sea Alah

El concepto de adoración en el islam

La adoración, (Ibada), según el islam, se refiere a la purificación del ego, y a la vez, a la vida diaria del ser humano. La base de la adoración reside en el hecho de que los seres humanos son criaturas y siervos de Allah, su Creador y Señor, quien juzgará sus obras en el Más Allá. Así, el acercamiento del ser humano hacia Allah, en estrecho contacto, con reverencia,  espíritu de devoción y humilde sumisión, se llama Ibada.

En algunas religiones, la adoración es un modo de desarrollar una actitud de ascetismo y aislamiento de la vida natural. En estas religiones se trata de desarrollar una mentalidad que desprecia la alegría y el goce de los placeres lícitos del mundo. Existen otras religiones que consagran ciertos lugares para la adoración, prohibiendo que se realice en cualquier otro lugar. Hay también religiones en las que la adoración sólo puede ser realizada en presencia de un director o dirigente religioso. Así, la naturaleza y las formas de la adoración varían de una religión a otra.

En el islam la adoración está directamente relacionada con el hecho de que los correctos cimientos para una vida buena y sana son la solidez en las creencias y pensamientos, pureza de espíritu y rectitud en las acciones.

Características de la adoración

Los rasgos característicos de la adoración aceptada por el islam, pueden quedar comprendidos en la forma siguiente:

No existen intermediarios:

En primer lugar, el islam libera la adoración de toda servidumbre a cualquier intermediario entre el ser humano y su Creador. El islam crea una unión directa entre el ser humano y su Señor, haciendo así, innecesaria la intervención de intermediarios.

Los sabios y eruditos, considerados doctos en el islam (sheij, ulemas, imames etc.) ni son intermediarios entre el hombre y Allah, ni tienen derecho a legislar actos de adoración dirigidos a Allah. Son considerados seres humanos, a los que se les ha impuesto la tarea adicional de enseñar a aquellos que carecen de conocimiento necesario. Son considerados culpables si guardan para sí el conocimiento y no lo imparten a quienes aspiran obtenerlo.

En otras palabras, la jurisprudencia islámica no impone el dominio de la gente docta en materia religiosa, sobre el resto de la gente en el camino recto; según el texto del Corán: “¡Recuérdales! Tú solo eres un Predicador. Tú no puedes forzarles a creer”. (Corán 88: 21-22).

No está limitada a lugares específicos:

El islam no solamente ha liberado la adoración de la presencia de intermediarios, sino también del confinamiento en lugares determinados. El islam enseña que todo lugar es lo suficientemente puro para adorar a Allah; ya sea una casa particular o montado sobre un animal, en la cubierta de un buque, en la cabina de un avión o en un automóvil en movimiento; o una mezquita especialmente construida para tal fin. Donde quiera que una persona se encuentre, puede dirigirse a su Señor y ponerse en comunión con  Él.

El Profeta  expuso esta idea con bellas palabras: “Me ha sido otorgada toda la Tierra como Mezquita, pura y limpia. A todo hombre o mujer de mi nación que le llegue la hora de la oración, que la realice donde se encuentre”.

Una perspectiva que lo abarca todo:

El islam también ha ampliado el alcance de la adoración. Para el Islam, la adoración no queda reducida a oraciones particulares. El islam considera que cada acto virtuoso que se realiza sinceramente y bajo la perspectiva de materializar los mandatos de Allah y alcanzar Su gracia, es un acto de adoración por el cual el ser humano será recompensado.

Comiendo, bebiendo, durmiendo o divirtiéndose, incluso las actividades que dan placer (incluso el sexual de las parejas casadas legalmente, según el mandato de Allah); todos estos actos se transforman en adoración si se realizan con un móvil sinceramente dirigido a Allah. Si; incluso estas acciones dan lugar a actos de adoración, si la intención que los origina está de acuerdo con la voluntad de Allah; esto es, si se trata de satisfacer las necesidades por medios legítimos, así como de autocontrolarse.

También es un acto de adoración, el tratar de fortalecer el cuerpo mediante el correcto suministro de alimentos y el descanso adecuado, mediante la ejecución de esfuerzos y trabajos duros, así como el subsiguiente descanso y distracción, para poder llevar a cabo las responsabilidades que le han sido encomendadas por Allah. De hecho, si se hace todo esto con la intención de agradar a Allah, se pone en práctica el siguiente dicho del Profeta: “El creyente fuerte es mejor y más amado por Allah, que el creyente débil, aunque en ambos hay bien”.

En resumen, resulta que sólo mediante la purificación de los motivos y las intenciones, los actos de la vida cotidiana se convierten en actos de devoción y adoración. Así, es posible avanzar espiritualmente, aunque se esté disfrutando de los placeres lícitos de la vida mundana. La razón es que, durante esos actos, el corazón permanece en comunión con Allah mediante la pureza de la intención, debido a la seguridad total en el servicio de Allah. Ello nos pondrá en condiciones de permanecer continuamente en un estado de sumisión, obediencia y devoción a Allah incluso durante el trabajo, siendo ésta la verdadera esencia de la adoración. Se recomienda que en cada acto lícito que se haga se pronuncie primero: Bismillah (en el Nombre de Dios).

El islam, a diferencia de otras religiones, no desprecia la satisfacción de los apetitos corporales instintivos… es más, el islam no considera en modo alguno que abstenerse de satisfacer esos deseos signifique mayor piedad y virtud, que satisfacerlos. El islam quiere que la persona disfrute de los placeres y cosas buenas que la vida proporciona, con tal que no se violen los límites de legitimidad, ni los derechos ajenos, ni eche por tierra los buenos principios morales, ni perjudique los intereses generales de la sociedad, ni de persona alguna.

El islam quiere que el corazón humano permanezca en perpetua comunión con Allah, así como desea que el ser humano observe una vigilancia incesante sobre sus deseos para su propio beneficio en la vida futura: “Procúrate, con lo que Allah te ha agraciado, la morada de la Otra Vida y no olvides tu deber en este mundo…” (Corán 28: 77).

Las alegrías y los placeres pueden llegar a ser actos de adoración mediante la sincera intención. Se sabe perfectamente que la devoción a Allah no significa necesariamente, el abandono de la vida mundana; ni miseria ni pobreza.

¿A qué conduce la buena intención? ¿Le sobreviene al hombre el olvido de Allah a causa del excesivo autoabandono? El Profeta dijo que, incluso cuando alguien pone afectuosamente un bocado en la boca de su esposa, para estrechar los vínculos del amor conyugal, es recompensado por ello. Porque se está tratando de alcanzar una vida en común con amor y afecto que, como dice en el Sagrado Corán, es el propósito de la vida familiar:  “Entre sus signos está el de haberos creado cónyuges de vuestra misma especie, para que os sirva de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad”. (Corán 30: 21)


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