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Los cuatro estados de consciencia. La auto-observación

La Identificación es nuestro más terrible enemigo.

06/06/2014 - Autor: Jesús Beltrán G., Mª milagros Araúz B. - Fuente: Webislam
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Al Basir. El Que todo lo ve. Caligrafía de Muslima.

Con el nombre deAl-làh, el Compasivo, el Misericordioso.

El hombre puede estar en Cuatro Estados de Consciencia. Desgraciadamente está siempre entre los dos estados primeros o más bajos, entre el sueño y la vigilia, o la vigilia y el sueño. El hombre común y corriente nada sabe de los otros dos estados superiores de consciencia, correspondientes a la Conciencia.

Existen cuatro estados de consciencia

Primer estado.- Sueño profundo, estado que tenemos cuando estamos dormidos en la cama, cuando nuestro cuerpo físico descansa.

Segundo estado.- Vigilia, estado que tenemos cuando abrimos los ojos al mundo físico, en el que creemos que estamos despiertos por el mero hecho de abrir los ojos al mundo físico.

Tercer estado.- Recuerdo de Sí o consciencia de Sí, es el estado de consciencia que tenemos cuando nos observamos a nosotros mismos y estamos en Íntima Recordación de nuestro Ser.

Cuarto estado.- Conciencia Despierta, es el estado que tiene todo aquél que ha alcanzado su Conciencia Divina, todo aquél que ha despertado totalmente su Conciencia, de hecho se convierte en un Hombre de Conciencia Despierta. Éste es el auténtico Hombre de Conciencia Despierta, el que vive en éste estado de consciencia, en el Cuarto estado.

El Hombre de Conciencia Despierta, aún durante el sueño o descanso del cuerpo físico en la cama, su Conciencia no duerme, está Despierta, en el mundo astral está despierto de Conciencia, no sueña como los demás, es consciente de todos sus actos, no hay sueño, no hay identificación con el Yo porque no hay ningún Yo.

El Hombre de Conciencia Despierta, ha trabajado en la eliminación del Yo pluralizado y ha liberado totalmente su Conciencia, la Conciencia que tenía atrapada entre el Ego, se puede decir que es un “hombre muerto”, ha muerto el Ego, y por eso, muerto el Ego, la Conciencia que tenía atrapada se ha liberado y despertado. La Conciencia, mientras tengamos el Yo pluralizado, está atrapada y dormida.

Veíamos en los Tres factores de la Revolución de la Conciencia, la necesidad de morir psicológicamente, con la “Muerte”, con la eliminación del Ego, la Conciencia que se libera de entre el “Yo” desintegrado se queda libre, y lógicamente despierta, es consciente de todo, sabe del dolor y del sufrimiento del estado de sueño en la cárcel del Ego. Ahora mismo, en la inmensa mayoría de nosotros, nuestra Conciencia duerme entre los barrotes de la cárcel del Ego. Hasta que no comprendamos esto, no vamos a hacer nada por despertar.

El Hombre de Conciencia Despierta, no deambula por el mundo Astral con la Conciencia dormida como cualquier hijo de vecina, ¡no!, cualquiera de nosotros en el mundo de los sueños vamos con la Conciencia dormida, el Ego se escapa de nuestra psiquis y deambula por el mundo Astral con la Conciencia atrapada, con la Conciencia dormida.

El hombre está por lo general en dos estados de consciencia, en el primer estado, en el del “sueño profundo”, y en el segundo o mal llamado estado de “vigilia”. Se conoce al segundo estado como estado de vigilia, pero vigilia es vigilar y nosotros en ese estado estamos completamente dormidos de Conciencia, en tanto no eliminemos el Ego, en tanto el Ego no sea reducido a polvareda cósmica, el hombre estará dormido, seguirá estando dormido con los ojos abiertos y seguirá soñando. Por eso decimos que a este segundo estado se le llama de vigilia, pero está mal llamado “estado de vigilia”, desgraciadamente así se le reconoce; como estado de vigilia.

1º) En el Primer estado de consciencia, es decir, dormido en la cama pasa el hombre un tercio de su vida, y lógicamente lo pasa en el mundo astral fuera del cuerpo físico. En el segundo estado de consciencia pasa el resto de su vida, en el mundo tridimensional o mundo físico y cree estar despierto. Estos dos niveles de consciencia son los más bajos, el hombre va de la cuna al sepulcro sin saber ni tan siquiera dónde realiza su sueño y creyéndose despierto por el mero hecho de abrir los ojos al mundo físico. Nada sabe acerca de su Conciencia dormida, nada sabe sobre la necesidad de despertar  su Conciencia, nada acerca de aquello que lo tiene dormido, la existencia de su propio Ego.

El primer estado de consciencia es el más bajo, el de vigilia o segundo estado, es el más peligroso.

El estado de sueño profundo, es el nivel de consciencia que tenemos diariamente durante la noche, dormidos en la cama. Ya hemos dicho que durante las horas del descanso físico se escapa de nuestro cuerpo lo psíquico, de ahí que durante esas horas, el Ego deambula por el mundo de los sueños con la Conciencia dormida, es por eso que es el estado de consciencia más bajo, el Ego fuera del cuerpo acampa a sus anchas, pero es verdad que no puede hacer nada más que soñar.

2º) En el Segundo estado, o de vigilia, es en el que el hombre pasa algo más de la mitad de su vida; en este estado de vigilia, sueño a fin de cuentas, camina por la calle, escribe libros, conversa asuntos sublimes, participa en la política, participa en la justicia, dicta leyes, dicta normas de conducta, impone su moral, hace proyectos, construye puentes, etc.

En este estado de vigilia (sueño también) repite errores, siempre los mismos sufrimientos, no controla ni sus propios pensamientos. Es más peligroso que el sueño profundo, porque es en este estado en el que puede declarar la guerra, puede machacar al vecino, puede explotar al más débil, puede abusar, acosar, violar, esclavizar, puede robar, puede matar, etc., y en ese estado de sueño quiere dirigir el mundo si le dejaran. Es por eso que es el más peligroso.

En el primer estado de consciencia llamado sueño profundo, él es pasivo, esto es, no puede hacer nada en el mundo tridimensional (su cuerpo descansa en la cama), tampoco en el mundo astral, ya que tan sólo deambula por esa dimensión, no tiene existencia real en esa dimensión, su vehículo es fantasmagórico, no es cuerpo astral, el de un Despierto sí que es Cuerpo astral, ya que en base a trabajar con la Alquimia lo ha creado y es tan real como el físico. Recordemos que hemos dicho que el Hombre con mayúscula, el auténtico Hombre, tiene existencia real en todas las Dimensiones. Sin embargo, en el estado de sueño profundo, el hombre está sumido en su sueño, no importa si lo recuerda o no, pero en definitiva está sumido en su sueño.

En el segundo estado de consciencia, en el mal llamado estado de vigilia, el hombre cree estar despierto a primera vista, éste es un estado de consciencia completamente diferente, parece lógico pensar que se encuentra en una situación mejor que cuando estaba dormido, o sea en el primer estado. Pero desgraciadamente, como hemos visto, su estado de consciencia es también de sueño, está en un nivel superior al del primer estado, no lo podemos negar, ya que es en este estado en el que se puede pasar al Tercer estado de consciencia, al estado de auto-observación, desde el sueño profundo nunca podríamos pasar al tercer estado, antes tenemos que pasar del primero al segundo y después al tercero.
           
3º) El Tercer estado de consciencia, es el llamado Recuerdo de Sí, consciencia de Sí, estado de Auto-observación, estado de Auto-observación e Íntima Recordación del Ser. Tenemos necesidad de pasar a este tercer estado de consciencia para poder Despertar. Cuando un hombre se recuerda a sí mismo no está identificado.

4º) El Cuarto estado de consciencia. Conciencia Despierta. Toda persona de Conciencia Despierta puede percibir todo lo que ocurre en su mente, puede percibir los sueños en los que están sumidas todas las personas, y puede percibir todo lo que ocurre en los Mundos Superiores de Consciencia Cósmica, percibe todas las Dimensiones. En este estado de consciencia el Hombre puede ver las cosas tal y como son. El Cuarto estado de consciencia representa el resultado de un crecimiento interior y de un largo y difícil Trabajo sobre sí mismo. Lleva implícito un Trabajo con la Alquimia. Algunas religiones reconocen el Cuarto estado de consciencia, al que califican como “Iluminación” y lo definen como un estado indescriptible.

En el primer estado tenemos destellos del segundo, en el segundo destellos del tercero y en el tercero destellos del cuarto. Hemos dicho que generalmente nosotros estamos siempre en los dos primeros, en el sueño profundo y en el estado de vigilia; tenemos que pasar al tercer estado de consciencia, este estado de consciencia no aparece en el hombre de forma natural y espontánea por nuestro sueño, por tanto, tenemos que provocarlo mediante la No Identificación y dirigiendo la atención hacia dentro.

Nuestra Ciencia y nuestra Filosofía han pasado por alto este tercer estado de consciencia, estado que somos capaces de ponernos en él. ¿Cómo pasamos del segundo estado de consciencia al tercer estado o estado de Recuerdo de Sí, consciencia de Sí o estado de auto-observación? Vamos a verlo, primero vamos a explicar lo que es la Auto-observación y cómo se auto-observa uno.

La auto-observación

El hombre vive identificado consigo mismo, “la identificación” es un rasgo tan común, que en la tarea de la Observación de Sí, se hace muy difícil de separarla. El hombre está siempre en estado de identificación, eso mismo es lo que hace que estemos en sueño aun teniendo los ojos abiertos. La identificación es nuestro más terrible enemigo.

Ya lo hemos visto. En el estado de identificación, las gentes no nos entendemos unos a otros. Para poder librarse de la identificación, el hombre tiene que estar constantemente en guardia y ser despiadado consigo mismo, estamos diciendo despiadado con su propio Ego. No debe de tener miedo al Yo, al Ego, y descubrir todas sus formas sutiles y escondidas. Es imprescindible ver y estudiar la identificación; cuando un hombre está identificado, pierde toda consciencia de Sí Mismo, todo contacto con su Real Ser, con su Conciencia Divina. Por tanto, el primer paso para podernos auto-observar es haber comprendido que nos identificamos con todo.

Decíamos en el Despertar de la Conciencia y poníamos el ejemplo del loco, el loco que reconoce haber hecho una locura está en vías de curación, pues en el despertar nos ocurre lo mismo, si nos damos cuenta que estamos dormidos podremos despertar, haremos algo por despertar si eso es lo que queremos, pero si ni siquiera admitimos que estamos dormidos ¿cómo vamos a despertar? ¡si estamos despiertos! Una vez que hemos comprendido que estamos dormidos y queremos el despertar, como hemos tenido que comprender que el sueño nos lo produce la identificación, hemos de observar esa identificación y ver al estado al que nos lleva, hemos de estudiarla bien.

Vimos varios ejemplos de cómo una persona que se identifica con cualquier Yo como termina, una persona que se identifica con el Yo de la lujuria, termina de prostíbulo en prostíbulo, una persona que se identifica con el Yo de resentimiento, termina odiando, no hablándose nunca más con la persona que nos ofendió, cuando uno se identifica con el Yo de celos, termina rompiendo el hogar, la familia, etc. Es bueno observar, estudiar, llegar a comprender lo que hace la identificación en nosotros, para una vez comprendido pasar al estado de auto-observación, o tercer estado de consciencia. Los malos estados de la mente, en especial: las emociones negativas, la antipatía, la autoestima, las emociones mezquinas, el aburrimiento, retardan el correcto funcionamiento de las células en el cuerpo físico.

El Trabajo enseña que cuando una persona está en el Tercer estado de consciencia, provee de un alimento especial a todas sus células, ésta clase de alimento es superior a las vitaminas, pero cuando una persona está identificada con todas sus aflicciones de la vida, con sus propias desdichas, etc., las células, sus células por el contrario, reciben un mal alimento, en definitiva se están intoxicando.

En el Trabajo sobre sí mismo es preciso observar sinceramente el goce de los estados negativos, es toda una vida de goce de estados negativos.

-Observar y observarse a sí mismo son dos cosas completamente diferentes, sin embargo, ambas exigen atención. En la observación, la atención está dirigida u orientada hacia fuera, hacia el mundo exterior, observamos con los sentidos físicos.

La observación de sí como dice la palabra, es la observación de uno mismo, pero por dentro, observar lo que se mueve en nuestra psiquis, eso es auto-observarse. En la autoobservación la atención va dirigida u orientada hacia adentro, y para ello los sentidos de percepción externos no nos sirven, motivo este más que suficiente para que se nos haga muy difícil la observación de nuestros procesos psicológicos íntimos.

Cualquier cosa que nosotros estemos observando, lo puede estar observando alguien al mismo tiempo, es más, varias personas a la vez, pero aquello que se está moviendo en nuestro espacio psicológico, sólo lo podemos observar nosotros mismos y nadie más.

-Conocer y observarse son dos términos diferentes. Se puede conocer una cosa y no estar observándola. Conocer no es un acto de atención, observar sí. Conocemos en un momento dado, que estamos en un estado negativo o tal vez con algún problema, o preocupados por éste o aquél motivo; pero esto no significa que lo estemos observando.

Conocemos esa actitud negativa en nosotros, pero no estamos observando el motivo o la causa principal que nos está provocando esa actitud, por tanto, no es lo mismo; para descubrir a los causantes de nuestro estado negativo hemos de dirigir la atención hacia adentro.

-Pensar y observarse resultan también diferentes. Cualquier persona puede darse el lujo de pensar sobre sí mismo todo lo que quiera, pero eso no quiere decir que se esté observando realmente, puede pensar lo que quiera, pero el sólo hecho de pensar, no significa que está viendo al “Yo” que mueve ese pensamiento. Para ver ese Yo que mueve ese pensamiento, tendrá que dirigir la atención hacia dentro y descubrir el Yo que maneja la mente en esos momentos.

La autoobservación es un sentido superior, que por falta de uso se encuentra en nosotros dormido, hemos de irlo despertando poco a poco en base a usarlo, a medida que nosotros practiquemos la autoobservación cada vez nos será más fácil.

Mediante el sentido de la autoobservación, podemos llegar a ver dentro de nosotros mismos ese tren de pensamientos, de emociones, de deseos, pasiones, mentiras, morbosidades, etc. En el trabajo sobre sí mismo no existe nada despreciable, cualquier pensamiento por insignificante que sea, merece ser auto-observado, cualquier emoción negativa, reacción, etc., debe ser auto-observada.

Práctica de autoobservación

La autoobservación es observarse a sí mismo, se debe para ello, dirigir la atención hacia dentro de uno mismo. Se realiza mediante la división en observador y observado.

¿Quién observa? La Conciencia que tenemos libre y activa en nosotros, y ahora mismo tal y como estamos, es tan sólo el “tres por ciento” de Conciencia lo que tenemos libre, más o menos, el resto, el otro noventa y siete está dormida, atrapada entre el Yo pluralizado. Con esa Conciencia que tenemos libre es con la que vamos a empezar a auto-observarnos.

¿A quién observa nuestra Conciencia? Al “Yo” en acción. El “yo” ha de ser observado en los tres cerebros. Tal y como explicamos en los Cinco Centros de la máquina humana, los cuales, los agrupábamos en tres cerebros: Motor-Instintivo-Sexual; Emocional, y el Intelectual.

Existen en nosotros tres defectos básicos que no nos van a permitir auto-observarnos. Ellos son: mitomanía, egolatría y paranoia.

1-Mitomanía: Creerse sus fantasías y contarlas como reales, delirios de grandeza, creerse uno perfecto, (soy el mejor).

2-Egolatría: Creerse uno y adorarse a sí mismo en exceso.

3-Paranoia: Sabiondez, autosuficiencia, engreimiento, creerse infalible.

Lógicamente en esos estados será más que imposible la autoobservación. ¿Cómo se puede observar en uno mismo un defecto si nos creemos perfectos, cómo podremos equivocarnos si somos infalibles, cómo podremos ver, observar al Yo pluralizado si nos creemos uno, un solo yo permanente, al que adoramos?, o sea, que nos creemos uno y nos adoramos a nosotros mismos.

Mientras creamos de nosotros eso, será más que imposible que nos podamos auto-observar. Mientras sigamos creyendo que somos uno y ese uno es infalible, perfecto, difícilmente nos podremos auto-observar. Difícilmente nos podremos dividir en observador y observado si no hay nada que observar, si no hay Ego, si no hay equivocaciones, si soy perfecto, si todo lo hago bien, si yo no me equivoco, si no hay Yo pluralizado.

La autoobservación sólo la puede realizar el hombre que ha descubierto el Yo pluralizado, y desea eliminarlo de su psiquis, pero es muy importante que no se Identifique con el Yo que se ha descubierto. Una vez descubierto un Yo y una vez que no nos identificamos con él, entonces haremos esa división: observador es nuestra Conciencia, lo observado es el Yo que se nos está manifestando en esos momentos.

Cuando hay Identificación, la propia identificación nos lleva a la Fascinación, o sea, nos atrapará el Yo en cuestión y terminaremos en el sueño más profundo de Conciencia.

Para no identificarnos con el Yo que en esos momentos nos esté manejando, hemos de hacer esta consideración. ¡Yo no soy esto que me quiere manejar! ¡Yo no soy eso! Entonces entra en acción el Recuerdo de sí, consciencia de Sí. Cuando un hombre se recuerda a sí mismo no está identificado. Ni un solo día sin autoobservación, ni un solo día sin que observemos nuestras propias reacciones.

Trabajar fuerte con la No Identificación, al principio se nos hará difícil, pero poco a poco y de forma gradual iremos trabajando sin tanta dificultad, aunque sean pocos minutos al día hagámoslo, empecemos por eso, pero empecemos a Despertar Conciencia, empecemos a activar el sentido de la auto-observación.

El Conocimiento siempre está esperando a que elevemos el nivel de consciencia para que podamos asimilarlo.

Si la luz es muy fuerte ciega a quienes no están habituados a ella, por eso decimos que en el primer y segundo estado de consciencia, en estado de sueño, no vamos a poder nunca Auto-observarnos.

Hay que elevar el nivel de consciencia y ponerse en estado de alerta novedad exterior, y alerta percepción interior, sin identificarnos  con el Yo y recordarnos a nosotros mismos, en ese estado iremos captando poco a poco el auténtico Conocimiento, el Conocimiento de uno mismo.

Cuando nuestra Conciencia, nuestra Esencia salió del seno del Eterno Padre, salió como Esencia Inocente, lógicamente para adquirir sapiencia de la materia. Vino pues sin sapiencia, al ingresar en el reino humano recogió todas sus partículas de su Esencia o Elementales de los reinos anteriores (mineral, vegetal y animal), pero desgraciadamente el hombre cayó en la tentación (se le puso la tentación para adquirir la sabiduría), si no hay tentación no hay virtudes, y cometió el error de pecar, quedando reflejado ese pecado en las Sagradas Escrituras como el “Pecado Original”.

Perdió la inocencia y se convirtió en ignorante (perdió la Luz). De ahí, que verdaderamente el dolor en el mundo no es sino por nuestra ignorancia (vivimos en tinieblas). El dolor en el mundo no es sino por nuestra ignorancia Cuando el hombre va dejando de ser ignorante, va dejando de sufrir. Está claro que nos referimos a la ignorancia de sí mismo, por ello de nada sirve que uno tenga un sinfín de conocimientos del mundo, de la vida, no sé cuántas titulaciones y carreras, doctorado, etc. Puede un hombre ser muy ilustrado y ser un completo ignorante, ni siquiera saber que no sabe nada. En tanto un hombre no se conozca a sí mismo, y sea capaz de separarse, de dividirse en dos, en observador y observado, será un auténtico ignorante (una marioneta manejada por el “Yo” de ese momento).

Desgraciadamente, cuantos más estudios tiene una persona, cuanto más posee físicamente, más materialista es, más ignorante es, será un ignorante ilustrado, pero más y más necesitará físicamente, es demasiado pobre espiritualmente y más necesitará físicamente, externamente.

Es verdad que necesitamos pan, abrigo y refugio (no nos cansaremos de repetirlo), es claro que necesitamos una formación, una profesión, y nos parece muy bien que las personas se hagan médicos, ingenieros, doctores en esto o aquello, lo único que decimos es, que por mucha preparación que tengamos, por muchas carreras que presentemos en nuestro currículum, seguiremos siendo ignorantes si no nos conocemos a nosotros mismos.

“Lo que quiere el Sabio, lo busca en sí mismo, el vulgo lo busca en lo demás.”

Confucio

Cuando nos elevamos a niveles superiores de consciencia termina la “psicosis de escasez”. Entonces no necesitamos tener tanta preparación para poder competir, cada uno busca su propia vocación, la cual la ejerce con el corazón y no necesita tanto para vivir.

Si pudiéramos trabajar en aquello que no sólo nos gusta, sino que es lo que sentimos desde nuestro corazón, aquello que se conoce como nuestra verdadera vocación, la cosa nos cambiaría a todos.

Del Evangelio sacamos esta Parábola: “Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (Mateo 19.24).

Siempre han querido dar un sinfín de explicaciones a todo aquello que no entra o no tiene explicación para nuestra mente y nuestro estado de sueño, está claro que los Evangelios están escritos para la Conciencia de todo hombre y de todos los tiempos.

¿Quiénes son los ricos del Evangelio? Todos nosotros, ya que todos poseemos el Yo pluralizado; esa es la “riqueza” a la que se refiere el Evangelio.

El Yo pluralizado jamás podrá entrar en el reino de Dios. El reino de Dios no es otro que Estados Superiores de Consciencia.

Cuando uno posee tanta “riqueza” lejos está de esos estados superiores de consciencia, ya que tiene la Conciencia atrapada entre esa “riqueza”.

En el Tercer estado de consciencia no habita el Yo, no podemos estar identificados con el Yo, el mero hecho de estar identificado nos está indicando que estamos en sueño, no en ese estado.

“Yo soy más justo, más sabio, más virtuoso, más experto, más cumplidor de los deberes, más responsable”, etc. Nosotros somos “más” que nadie, ese “más”, ese es el “rico” de los Evangelios, ese concepto de creernos “más” es la riqueza. Mientras seamos tan “ricos” no subiremos a Estados Superiores de Consciencia. El Yo pluralizado (ricos) no tiene cabida en el reino de Dios.

“De Al-lâh son el este y el oeste: y allí donde os volváis hallaréis la faz de Al-lâh”.

(Qur’an 2.115)

¡Alhamdulillâh!            La Paz de Al-lâh sea con todos.

Este tema sobre Conocimiento, pertenece al libro “El Mensaje de los Inmortales”, escrito por el matrimonio, Jesús Beltrán G. y Mª Milagros Araúz B. El referido libro no se “vende” sólo se “regala”.

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