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La historia de Noé, la paz sea con él

Este mensajero de Allah continuó con su prédica, tratando de convencer a su pueblo mediante un discurso modesto y flexible, tal como es mencionado en el Sagrado Corán

12/05/2014 - Autor: Sheij Nasser Al Mgbel - Fuente: Cciar
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El Sagrado Corán contiene la historia del profeta Noé
El Sagrado Corán contiene la historia del profeta Noé

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestras faltas y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Allah guía nadie puede desviar y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, Quien no tienen copartícipe alguno. Y atestiguamos que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Allah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Siervos de Allah! Temed a vuestro Señor y reflexionad sobre sus palabras contenidas en su Sagrado Libro: (Os ha legislado, dentro de la Práctica de Adoración, lo que encomendó a Noé, lo que te hemos inspirado a y lo que encomendamos a Abraham, Moisés y Jesús: que establecierais firmemente la Práctica de Adoración y no os dividierais en ella. Les resulta excesivo a los asociadores aquello a lo que los llamáis. Allah elige para Sí a quien quiere y guía hacia Él a quien a Él se vuelve. Y no se dividieron sino después de haberles llegado el conocimiento, por envidias entre ellos. Y si no hubiera sido por una palabra previa que establecía un plazo fijo, se habría decidido entre ellos. Y los que, después de ellos, han heredado el Libro están recelosos en la duda) Sura de La Consulta, aleyas 11-12.

Las siguientes palabras coránicas de Allah: (Os ha legislado, dentro de la Práctica de Adoración, lo que encomendó a Noé) abarcan dos cuestiones; la primera se refleja en la idea de que Aquel que tiene en su poder la gestión de los asuntos de los cielos y de la tierra os legisló, dentro de la religión, lo que le había legislado anteriormente a los pueblos de Noé, Abraham, Moisés y Jesús. La segunda cuestión remite a la especificación aclarativa hecha por Allah respecto de lo anterior (que establecierais firmemente la Práctica de Adoración) o sea, adorar a Allah y obedecerle, creer en sus Mensajeros, Libros y en el Día del Juicio, y además creer en todo aquello que hace que una persona sea un verdadero musulmán.

¡Hermanos en la Fe! Allah, el Altísimo, nos ha mencionado en su Generoso Libro la historia de su Profeta Noé. Se trata nada menos que del primer Mensajero enviado por Allah a los pueblos de la tierra, después de que éstos se desviaran hacia la adoración de ídolos, ya que como es señalado en Sahih Al Bujari, del hadiz reportado por Ibn Abbas, que Allah esté complacido con ambos, el periodo entre Adán y Noé fue de diez siglos, tiempo dedicado por completo a la exclusiva adoración de Allah, Enaltecido Sea.

El Altísimo nos ha referido en el Sagrado Corán los nombres de los ídolos que eran adorados por el pueblo de Noé, tal como es declarado en la voz de sus líderes: (Dijeron: No abandonéis a nuestros dioses, no abandonéis a Wuud ni a Suwaa ni a Yaghuz ni a Yauq ni a Nasr. (Dijo Noé:) Ellos han extraviado a muchos: ¡No acrecientes a los injustos sino en extravío) Sura de Noé, aleyas 23-24.

Noé permaneció con la gente de su pueblo un largo tiempo, durante el cual los invitaba a adorar a Allah. Dice el Altísimo: (Y he aquí que enviamos a Noé a su gente y estuvo con ellos mil años menos cincuenta) Sura de La Araña, aleya 14.

Sin embargo, ello no dio resultado. Pues, pocos fueron los que habían creído en su Mensaje. Entonces, Noé les habló advirtiéndoles sobre la existencia de un castigo, y que él podía indicarles el camino de la salvación consistente en dedicar la exclusiva adoración a Allah, el Único, sin asociarle nada ni nadie. Noé les decía: Temo que si adoréis a otro ser fuera de Allah, o le asociéis a Allah otra divinidad, os caiga un fuerte castigo en el Día de la Resurrección. Dice el Altísimo en el Sagrado Corán: (Enviamos a Noé a su gente: “Es verdad que yo soy para vosotros un claro advertidor”. Adorad sólo a Allah pues temo para vosotros el castigo de un día doloroso) Sura de Hud, aleyas 25-26.

Y dice (SWT) también: (Dijo: ¡Gente mía! He venido a vosotros para advertiros con claridad que adoréis a Allah, Le temáis y me obedezcáis. Él os perdonará vuestras faltas y os dejará hasta un plazo fijado, pero cuando el plazo de Allah llegue a su fin, no habrá más demora. ¡Si supierais!) Sura de Noé, aleyas 2-4.

Sin embargo, el pueblo de Noé no aceptó el consejo de éste, hizo caso omiso a la advertencia de Allah y negó que Noé fuera profeta. Dice Allah, Exaltado Sea: (Los líderes de la incredulidad de su pueblo dijeron: No eres más que un mortal como nosotros, y sólo te siguen los pobres y débiles de nuestro pueblo que no piensan. Ciertamente no os creemos mejores que nosotros sino que os consideramos mentirosos) Sura de Hud, aleya 27.

Y dice el Altísimo: (Los nobles de su pueblo dijeron con total soberbia: Nosotros consideramos que estás en un evidente error. Dijo Noé: ¡Oh, pueblo mío! No estoy descarriado, por el contrario soy un Mensajero del Señor del Universo. Os transmito el Mensaje de mi Señor y os aconsejo para vuestro bien, puesto que sé acerca de Allah lo que vosotros ignoráis. ¿Cómo es que os asombráis de que os llegue el Mensaje de vuestro Señor por intermedio de un hombre igual a vosotros que os advierte del castigo, para que temáis a Allah, y para que así se os tenga compasión?) Sura de El Muro Divisorio, aleyas 60-63.

Noé, la paz sea con él, continuó con su prédica, tratando de convencer a su pueblo mediante un discurso modesto y flexible, tal como es mencionado en el Sagrado Corán: (Dijo Noé: ¡Oh, pueblo mío! Por cierto que me he presentado ante vosotros con una prueba evidente de mi Señor, Quien me ha agraciado con Su misericordia la profecía, pero estáis enceguecidos y no comprendéis. ¿Acaso creéis que vamos a imponeros aceptar el Mensaje cuando no estáis de acuerdo? ¡Oh, pueblo mío! No os pido retribución alguna a cambio de transmitiros el Mensaje, pues Allah será Quien me recompensará, y no voy a rechazar a los creyentes como me pedís, ciertamente ellos se encontrarán con Su Señor Quien los recompensará por su fe; y veo que sois un pueblo de ignorantes. ¡Oh, pueblo mío! ¿Quién me protegerá de Allah y Su castigo si los rechazo? ¿Es que no recapacitáis? No os digo que poseo los tesoros de Allah, ni conozco lo oculto, ni os digo ser un Ángel, pero tampoco digo que Allah no recompensará en la otra vida a aquellos que vosotros consideráis inferiores los débiles y los pobres, como pretendéis, pues Allah bien sabe lo que hay en sus corazones; y si así lo dijese me contaría entre los inicuos) Sura de Hud, aleyas 28-31.

Estas palabras no dejaron ningún efecto en el corazón de la gente del pueblo, sino que éstos le respondieron con una pertinaz terquedad: (Dijeron los incrédulos ¡Oh, Noé! No has dejado de discutir y objetarnos, haz que se desencadene de una vez sobre nosotros aquello con lo cual nos amenazas, si eres veraz. Dijo Noé: Ciertamente Allah lo desencadenará al castigo si Él así lo decreta, y no podréis huir entonces. Y aunque os quiera beneficiar con mi exhortación tampoco os servirá de nada si Allah decreta para vosotros el desvío. Él es vuestro Señor, y ante Él compareceréis) Sura de Hud, aleyas 32-34.

Y cuando Noé se hartó de su pueblo, acudió a su Señor pidiendo su auxilio por el trato que recibía de su gente: (Dijo Noé: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que exhorté a mi pueblo noche y día, pero mi exhortación sólo ha servido para que se aparten aún más del camino recto. Y toda vez que les llamé hacia la guía para que Tú les perdonases, se pusieron los dedos en los oídos, se cubrieron con la ropa, se obstinaron y se ensoberbecieron. Además, les llamé abiertamente y les exhorté en público y en privado. Y les dije: implorad el perdón de vuestro Señor, pues es Remisorio. Y así os enviará del cielo una lluvia abundante y os concederá muchos bienes e hijos; también jardines y ríos) Sura de Noé, aleyas 5-12.

Noé, la paz sea con él, continuó dialogando con su pueblo, llamándoles la atención sobre el poder de Allah, Enaltecido Sea, y advirtiéndoles que el Todopoderoso les dará muerte y luego los resucitará en el Día del Juicio Final para que rindan cuentas: (¿Acaso no habéis visto cómo Allah ha creado siete cielos superpuestos? Puso en ellos la luna para que reflejase la luz y el sol como lámpara para que la generase. Allah os creó de la tierra. Después os hará volver a ella al morir, y de ella os hará surgir nuevamente el Día del Juicio. Allah os ha extendido la tierra para que la habitéis y podáis transitar sus extensos caminos) Sura de Noé, aleyas 15-20.

¡Hermanos en el Islam! Después de todo esto, se hizo evidente para Noé, la paz sea con él, que la prédica a Allah no sirvió con su gente, y que si se dejaran persistir en su descarrío, desviarían a otros del camino de la Verdad, propagarían sus agravios y se transmitiría su corrupción a sus descendientes por sucesión. Por lo tanto, suplicó a su Señor para que hiciera desaparecer a todos de la faz de la tierra. Dice Allah, el Altísimo, en su Generoso Libro: (Noé dijo: ¡Oh, Señor mío! No dejes en la tierra a ningún incrédulo con vida. Si les dejaras, extraviarían a Tus siervos y no engendrarían sino a pecadores e incrédulos) Sura Noé, aleyas 26-27.

Allah, Enaltecido Sea, respondió la súplica de Noé y quiso antes de hacer perecer al pueblo, crear las condiciones de salvación para él y para los creyentes. Entonces, le ordenó construir un arca. Noé comenzó a hacer la embarcación y su pueblo se burlaba de él, diciéndole que se había convertido de un predicador a un carpintero. Dice Allah, Exaltado Sea: (Construye el arca bajo Nuestra observancia y según Nuestra orden, y no Me pidas compasión por quienes obraron injustamente, pues ellos serán ahogados. Y mientras construía el arca, cada vez que pasaban ante él los poderosos de su pueblo se burlaban, y él les decía: Si os burláis de nosotros, sabed que ya nos burlaremos de vosotros cuando seáis ahogados como vosotros lo hacéis ahora. Ya sabréis a quién le alcanzará un castigo humillante en esta vida, y en la otra sufrirá un tormento doloroso) Sura de Hud, aleyas 37-39.

Noé, la paz sea con él, terminó la construcción del arca a la vez que empezaron a manifestarse las señales del comienzo del castigo; a saber agua que estalla desde dentro de la tierra. Entonces, Allah, el Todopoderoso, le ordenó a Noé juntar una pareja de cada clase de seres vivientes y animales para llevárselas con él en el arca: (Cuando llegue Nuestro designio y como señal de ello el agua brote de la tierra e inunde todo, haz subir a ella una pareja de cada especie, embarca a tu familia, salvo a quienes de ellos decretamos que serían destruidos, y a los creyentes. Y ciertamente unos pocos creyeron en él. Y dijo Noé: Embarcad y decid: ¡Que en el nombre de Allah navegue y ancle! Por cierto que mi Señor es Absolvedor, Misericordioso) Sura de Hud, aleyas 40-42.

Después de ello, Allah, el Todopoderoso, envió desde el cielo una abundante lluvia jamás vista hasta entonces. Ordenó que de la tierra rebosara agua, por lo que se juntó agua del cielo y agua de la tierra dando lugar a un diluvio terrible como castigo para los incrédulos. Mientras tanto, la pequeña embarcación navegaba en medio del choque de olas furiosas, bajo la custodia y cuidado del Altísimo: (Entonces invocó a su Señor diciendo: ¡Socórreme, pues me encuentro oprimido! Y abrimos las puertas del cielo con un agua torrencial, e hicimos brotar también agua de la tierra, que se encontró con lo que caía del cielo, inundando todo por Nuestro decreto. Y lo transportamos en una embarcación construida con tablas y clavos, que navegó bajo Nuestra observancia y protección. Y así castigamos a los incrédulos) Sura de La Luna, aleyas 10-14.

De esta manera, se puso fin a la vida de estos inicuos que no accedieron a la orden de su profeta, sino que prefirieron someterse a los ídolos y no al Señor de los siervos.

¡Hermanos en la Fe! En medio de aquellas turbulentas aguas, Noé se vio movido por el sentimiento de paternidad, se acordó de su hijo que era uno de los incrédulos. Entonces, lo llamó para que subiera él también al arca y se salvara del ahogamiento. No obstante, el oscurantismo de la incredulidad empañó la lucidez del hijo, quien persistió en su rebeldía creyendo que iba a estar a salvo al ubicarse en la cima de una montaña elevada y que no lo iba a alcanzar el agua. Dice Allah en el Sagrado Corán: (Y Noé llamó a su hijo que se encontraba en un lugar apartado: ¡Oh, hijo mío! Embárcate con nosotros y no te cuentes entre los incrédulos. Dijo su hijo: Me refugiaré en una montaña que me protegerá de las aguas. Dijo Noé: Hoy no habrá nada que pueda socorreros del designio de Allah, y sólo se salvará aquel a quien Allah le tenga misericordia; y las olas se interpusieron entre ambos, y su hijo se contó entre los ahogados) Sura de Hud, aleyas 42-43.

¡Siervos de Allah! El sentimiento de compasión por el hijo surgió del corazón de Noé, quien suplicó a Allah después de estar seguro de la perdición de aquel y eso para que lo salvara. Allah le respondió que su hijo era un incrédulo y que Noé no debía hacer prevalecer la compasión paterna por encima del decreto de Allah, Exaltado Sea: (Noé invocó a su Señor diciendo: ¡Oh, Señor mío! Por cierto que mi hijo era parte de mi familia y pensé que no sería destruido; tu promesa es verdadera, y Tú eres el mejor de los jueces. Dijo Allah a Noé: ¡Oh, Noé! Ciertamente él no era de los que se salvarían de tu familia, pues obró en forma impía e incrédula, no Me cuestiones sobre lo que careces de conocimiento. Te advierto para que no te cuentes entre los ignorantes. Dijo Noé: ¡Oh, Señor mío! Me refugio en Ti de cuestionarte algo sobre lo que no tengo conocimiento; si no perdonas y te apiadas de mí me contaré entre los perdedores) Sura de Hud, aleyas 45-47.

Así, pues, perecieron los incrédulos por efecto del diluvio. Luego, Allah, el Altísimo, le ordenó a la tierra tragar sus aguas y al cielo cesar de llover. El arca de Noé se acomodó sobre una montaña llamada Al Yudi. Describiendo este panorama, Allah (SWT) dice: (Y fue ordenado: ¡Oh, tierra! Traga tu agua. ¡Oh, cielo! Deja de llover. Y entonces el agua fue descendiendo y así se cumplió el designio y los incrédulos fueron destruidos, y la embarcación se detuvo y se asentó sobre el monte de Al Yudi, y fue dicho: ¡La maldición recayó sobre los inicuos y fueron exterminados!) Sura de Hud, aleya 44.

El arca atracó en donde aquella montaña y Allah le ordenó a Noé arribar a tierra; entonces éste descendió, junto con quienes creyeron en él, a la tierra de Al Musel rodeado de bendiciones de su Señor: (Entonces, le fue dicho: ¡Oh, Noé! Desembarca que os brindaremos seguridad, y que las bendiciones sean contigo y con las naciones que sucederán a quienes están contigo. A algunas de ellas que no creerán las dejaremos gozar de esta vida mundanal, pero luego les azotará Nuestro castigo doloroso) Sura de Hud, aleya 48.

¡Siervos de Allah! Esta es la historia del Profeta de Allah, Noé, la paz sea con él, tal como es narrada en el Sagrado Corán. Saquemos de ella las lecciones y exhortaciones necesarias para nuestras vidas. No debemos dejarnos influenciar por los dichos y hechos de quienes pretenden tergiversar las biografías de los profetas y alterar la verdad. ¡Quiera Allah bendecirnos con el Grandioso Corán y beneficiarnos con la guía de nuestro Profeta Muhammad!

Pedid perdón a Allah por vuestras faltas y volved a Él arrepentidos; Él es Indulgente, Misericordioso.

Viernes 18 de Yumadal-Akhirah de 1435, acorde al viernes 18 de abril de 2014
Traducción de la jutba pronunciada por el Sheij Nasser Almgbel
Centro Cultural Islámico "Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd" en Buenos Aires

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