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Ahmad Ibn Hanbal

Los fundamentos del Fiqh Hanbali. Las Fatuas de los Compañeros

27/12/2013 - Autor: Abdelwahid Gutiérrez - Fuente: Musulmanes Andaluces
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Ahmad no negó de forma absoluta el consenso...

Las Fatuas de los Compañeros

Cada uno de los Imames transmitieron a partir de un grupo particular del Salaf en sus estudios legales, prefiriendo actuar como ellos y seguir la senda que ellos siguieron. Abu Hanifa estudió en profundidad el Fiqh iraquí perteneciente a Ibn Mas'ud y algo del Fiqh de Meca, y extrapoló de una manera particular a partir del Fiqh de Ibrahim an-Naja'i; y después de esto estudió Fiqh con su maestro Hammad. Malik transmitió el Fiqh de los siete Fuqaha entre los Tabi'in, Ibn Shibab, Rabi'a ar-Ra' y otros, aprendiendo así de aquellos que habían aprendido el Fiqh a partir de los Compañeros.

Ash-Shafi'i transmitió a partir de Ibn 'Uyayna en hadices y luego a partir del Fiqh de Malik y lo comparó con el Fiqh iraquí cuando se encontró con Muhammad ash-Shaybani, y transmitió a la posterioridad un sistema completo combinación de todos ellos. Este sistema fue la ciencia de los fundamentos de los principios del Fiqh con criterios precisos para ejercer la deducción dentro del ámbito del Fiqh.

Ahmad ibn Hanbal tuvo una escuela que se remontó hasta el tiempo del Mensajero de Allah y sus Compañeros, y produjo una colección legal de Fiqh que transmite las decisiones y reglas del Profeta así como también las de los Compañeros, ya se refirieran al Libro de Allah, a la Sunna de Su Mensajero o fuera su propio Iÿtihad. Fue esta colección la que él transmitió. Ahmad viajó por todas las regiones islámicas para reunir el material para su escuela. Aprendió de ash-Shafi'i las reglas y métodos deductivos para extrapolar de ese material y asignar a cada texto su valor apropiado.

Su colección legal a partir de los Compañeros no representa un volumen insignificante dentro de su Fiqh, sino que es amplio y variado formando una inmensa colección de reglas parciales en relación a diversos acontecimientos transmitidos por diferentes individuos.

Las fatuas de los Compañeros reflejan la diversidad de medios ambientes del que procedían cada uno de ellos y es variable el número de Fatuas que cada uno de ellos transmitió, algunos pronunciaron muchas, mientras otros pronunciaron muy pocas.

Aquellos que dieron muchas fueron 'Umar, 'Ali, 'Abdullah ibn Mas'ud, 'Abdullah ibn 'Abbas, Zayd ibn Zabit y 'Aisha. Estos fueron los que más Fatuas pronunciaron, tras ellos les siguieron otros como Abu Bakr, 'Uzman, Mu'adh, Sa'd ibn Abi Waqqas, Talha, az-Zubayr, 'Abdullah ibn 'Amr ibn al-'As, Salman al-Farsi, Jabir y Umm Salama.

Ahmad se aferró fuertemente siempre a estas fuentes a la hora de pronunciar cualquier dictamen, y así él consideró las Fatuas de los Compañeros evidencias que ocupaban un segundo puesto tras los hadices sanos del Profeta y antes que los hadices mursal y débiles. Ahmad refirió la Fatua de un Compañero sobre una determinada cuestión antes que ejercer su propio Iÿtihad.

Dividió las Fatuas de los Compañeros en dos categorías: aquellas sobre las que no había discrepancia alguna, y aquellas sobre las que sí había discrepancias encontrándose dos, tres o más posturas al respecto. Con la primera categoría él tomó la postura de los Compañeros pero no le llamó a esto consenso, de acuerdo con ash-Shafi'i. Por ejemplo, adoptó la postura de Anas acerca del testimonio de un esclavo porque se narra que él dijo, "No conozco a nadie que rechace el testimonio de los esclavos."

En cuanto a la segunda categoría, cuando existían discrepancias, Ahmad tomaba nota de las diferentes posturas y las consideraba a todas como propias de forma que pudiera tener dos o tres dictámenes de acuerdo a diferentes posicionamientos. Lo hizo así para no anteponer su opinión a la de los Compañeros pues todos ellos tenían luz y guía del Mensajero de Allah.

Ibn al-Qayyim narra otro punto de vista: "Uno de los principios de Ahmad era que cuando los Compañeros diferían, elegía de ellos la postura más próxima al Libro y a la Sunna." Hay otra narración en la que se dice que él se refería en primer lugar a la postura de los Califas bien guiados.

El rango de las Fatuas de los Compañeros en cuanto al grado de evidencia venía determinado por su respaldo en textos firmes, el Corán y hadices sanos. Algunos eruditos sostienen que cuando Ahmad encontraba una Fatua de algún Compañero prescindía de la necesidad de la deducción pues la decisión ya se había hecho.

¿Consideraba Ahmad las Fatuas de los Compañeros como formando parte de la Sunna, o mas bien las consideraba como un Iÿtihad de aquellos el cual era preferible antes que el suyo?.

Los cuatro Fuqaha fundadores de las cuatro grandes escuelas de Fiqh aceptaron las Fatuas de los Compañeros, pero difirieron en la forma de considerarlas. Ash-Shafi'i, tal y como afirma en su Risala, las consideró como Iÿtihad, pero las prefirió antes que su propio Iytihad al considerarlo más apropiado que el suyo propio. Malik consideró las Fatuas de los Compañeros como parte de la Sunna y las comparaba con otras narraciones cuando encontraba alguna contradicción. En el caso de Ahmad antepuso a las Fatuas los hadices sanos difiriendo así de Malik, pero también antepuso las Fatuas a los hadices mursal o débiles.

Ibn al-Qayyim afirma claramente a este respecto en I'lam al-Muwaqqi'in:

"Cuando un Compañero realiza una declaración o da un juicio o una Fatua, ello puede ser el resultado del discernimiento que él posee y que nosotros no tenemos, o bien de un discernimiento que compartimos. En lo que a él respecta, puede que lo hubiera oído directamente de la boca del Profeta, (s.a.s.) o bien de otro Compañero que lo hubiera narrado a partir del Mensajero de Allah. El conocimiento que ellos poseían y al cual nosotros no tenemos acceso es más de lo que siempre podrá saberse, pues ninguno de ellos relataron todo lo que oyeron. ¡Cuánto habrán oído Abu Bakr as-Siddiq, 'Umar al-Faruq y otros grandes Compañeros, que Allah esté satisfecho con todos ellos, comparado con lo que ha narrado!

No habrá ni cien hadices procedentes de Abu Bakr as-Siddiq, a pesar de que se sabe que nunca se separaba del Profeta, (s.a.s.), ni en las batallas ni durante todo el tiempo que duró la profecía hasta la muerte del Profeta (s.a.s.). Abu Bakr era la persona que mejor le conocía (s.a.s.) en la Comunidad, en cuanto a palabras, acciones, guía y conducta. Lo mismo es aplicable a la mayoría de los Compañeros: la cantidad de acciones o palabras que transmitieron fue muy poco en comparación a lo que realmente oyeron o fueron testigos. Si hubieran relatado todo lo que oyeron y vieron, sería mucho más de lo que transmitió Abu Huraira, el cual tan solo acompañó al Profeta (s.a.s.) cuatro años y aún así transmitió bastante.

La afirmación 'Si los Compañeros hubieran sabido algo acerca de este asunto...' tan solo puede ser hecha por alguien que no entiende la conducta y los estados de la gente. Sentían gran temor y cuidado en transmitir algo del Profeta (s.a.s.) por miedo a añadir, o quitar algo de sus palabras.

Cualquiera de las fatuas emitidas por alguno de los Compañeros ha de estar basada en alguno de los siguientes puntos:

- Lo escuchó directamente del Profeta (s.a.s.)

- Lo escuchó de alguien que a su vez lo escuchó directamente del Profeta (s.a.s.)

- Lo entendió a partir de una aya del Libro de Allah en una manera desconocida para nosotros.

- Era algo sobre lo que todos los Compañeros estaban de acuerdo pero tan solo nos ha llegado el dictamen del que dio la Fatua.

- Lo entendió a través de un conocimiento completo de la lengua y del significado de la frase, de una manera a la que tan solo él tenía acceso y nosotros no, o bien por un conocimiento directo de las circunstancias reales a las que se quería hacer referencia; o por la suma de cosas que él entendió con el paso del tiempo viendo al Profeta, (s.a.s.), siendo testigo de su comportamiento, de sus estados, de su conducta, escuchando sus palabras, conociendo sus objetivos y siendo testigo de la Revelación y su significado práctico en la acción. A causa de todo esto, el Compañero era capaz de entender cosas que nosotros no podemos entenderlas.

Si la fatua está basada en uno cualquiera de los criterios arriba señalados, entonces goza de autoridad para nosotros y debemos seguirla. Aún hay una posibilidad mas:

 - Que estuviera basada en una comprensión individual de algo que el Mensajero, (s.a.s.) no dijo y el Compañero estuviese equivocado en su comprensión".

Las Fatuas de los Tabi'un

Ya sabemos como Ahmad encaró el tema de las Fatuas de los Compañeros, ahora nos queda mirar que tratamiento concedió a las Fatuas de los Tabi'un cuando se encontraba con asuntos para los cuales no hallaba texto alguno.

La mayoría de los Fuqaha que afirmaron que no tomaron las fatuas de los Tabi'un como una fuente en general, usaron, no obstante, y aceptaron las Fatwas de algunos de los grandes de los Tabi'un. Abu Hanifa algunas veces adoptaba la postura de Ibrahim an-Naja'i a pesar de que no consideraba las afirmaciones de los Tabi'un como fuente de los princios de la deducción. Declaraba que eran hombres normales y que él era capaz de llegar a un juicio al igual que ellos.

Malik algunas veces tomó la postura de Sa'id ibn al-Musayyab, Yazid ibn Aslam y de al-Qasim ibn Muhammad ibn Abi Bakr.

Ash-Shafi'i adoptó a veces la postura de 'Ata'.

Estos Fuqaha entendieron que estos Tabi'un eran hombres de renombrado conocimiento y sobre esta base aceptaron sus puntos de vista.

Este fue el punto de vista de los tres Imames anteriores a Ahmad. En cuanto a Ahmad los relatos discrepan en torno al grado de aceptación que él les prestó a las Fatuas de los Tabi'un. Unos dicen que los aceptó y otros dicen todo lo contrario, y que bajo su punto de vista el Fiqh de los Tabi'un era como un comentario. Si no había texto sobre un determinado asunto, ni pronunciamiento de un Compañero o un hadiz mursal, entonces aceptaba la Fatua de alguno de los Tabi'un si no había disputa en torno a la misma.

La gente dice que los Hanbalíes no se ponen de acuerdo sobre si las Fatuas de los Tabi'un deben estar por encima de la 'analogía'. Cierto grupo les da preeminencia sobre la analogía porque según ellos a la analogía sólo ha de recurrirse en caso de emergencia. Otro grupo, sin embargo, pone a la analogía por delante.

En cualquier caso, sabemos que a Ahmad le disgustaba el ejercitar el propio Iytihad y que cuando no había Tradición a menudo tomaba las Fatuas de los sabios de la Tradición como Malik, az-Zawri, Sufyan ibn 'Uyayna, al-Awza'i y otros. Por lo tanto, lo más probable es que hubiera aceptado las Fatuas de los Tabi'un de más renombre y de más confianza.

El Consenso (Iÿma')

Ibn al-Qayyim no consideró el consenso como uno de los principios de Fiqh Hanbali. No lo mencionó y se ha narrado que dijo: "Quien sostenga la existencia de consenso es un mentiroso". A menudo negó su existencia, o conocimiento de su existencia fuera de los Compañeros.

Para definir el consenso deberíamos explicar qué es lo que se entendía por aquellos que lo usaron como un principio legal. Pero la verdad es que no podemos encontrar a nadie que lo enseñara como un principio excepto ash-Shafi'i, del cual sí sabemos lo que entendía por consenso. Ash-Shafi'i menciona la realidad del consenso en su Book on the Invalidation of Istihsan:

"Ni yo ni ninguno de la gente de conocimiento diría 'sobre esto hay acuerdo' excepto sobre hechos acerca de los cuales nunca encontrarías ningún sabio que no repitiera lo que ya habrían dicho sus predecesores, tales como que el Salât del Duhur tiene cuatro raka'ts, que el vino es ilícito, y cosas similares."

No hay duda de que Ahmad juzgó el consenso como algo muy débil en la mayoría de las cuestiones. Ahmad estudió con su Shayj ash-Shafi'i durante su estancia en Meca los puntos a favor y en contra del consenso. Por esto sabemos que encontró el consenso como algo bastante improbable fuera de las cosas ya consabidas dentro del Din. Fue muy precavido en adscribir palabras y sentencias a los sabios, y cuando citaba algún tema sobre el que no había disputa, su escrupulosidad era tal que decía, "No conozco a nadie que se oponga a esto".

Ibn al-Qayyim ha mencionado que a Ahmad le disgustaba sostener que hubiera un consenso sin una evidencia clara, su posición a este respecto era como la de ash-Shafi'i. También dijo que Ahmad refutó a los defensores del consenso y que no permitió anteponer el consenso a un hadiz sano. Ash-Shafi'i dijo lo mismo en su New Treatise: cuando dijo que sobre algo no se conociera disputa alguna no debería llamarse consenso.

'Abdullah ibn Ahmad ibn Hanbal dijo, "Escuché a mi padre decir, 'Todo aquel que diga que hay consenso sobre algo es un mentiroso'. Puede que exista alguien que discrepe y no sea conocido. Habría que decir mas bien, 'Nosotros no conocemos desacuerdo entre la gente en este tema'".

La posición de Ahmad y de los Imames del hadiz es dar preeminencia a los textos del Mensajero de Allah antes que al consenso ya que en caso contrario haría inútil la existencia del texto.

Hay que hacer notar no obstante, que Ahmad no negó de forma absoluta el consenso; lo que rechazó fue el uso hecho del mismo por algunos eruditos de su generación, de la misma forma en que Abu Yusuf  rechazó la afirmación hecha por al-Awza'i de que el consenso denotaba la opinión de la masa general de la gente de conocimiento. Ash-Shafi'i también rechazó esta visión en sus disputas con aquellos que sostenían lo contrario y no utilizó nunca el consenso para rebatir un hadiz sano.

Otro punto a resaltar es que Ahmad afirmó que hay cuestiones acerca de las cuales no hay desacuerdo conocido y que tales cuestiones son aceptadas cuando no hay hadiz al respecto. Pero él no afirma en tales casos de que esto se trate de un consenso perfecto, si no que dice que él no conoce ningún desacuerdo al respecto; tal era su escrupulosidad en los temas del Din.

Por tanto, podemos decir que Ahamd dividió al consenso en dos grandes categorías. La primera, y más elevada, es el consenso de los Compañeros, o más bien el consenso de cada uno sobre las principales obligaciones del Din, y el consenso de los Compañeros sobre cuestiones que examinaron y sobre las cuales intercambiaron opiniones hasta que llegaron a un punto de vista particular. Tal consenso es evidente y reposa sobre un texto del Libro o de una Sunna sana. Se trata en este caso de una evidencia fuerte y no hay ningún hadiz sano que se le oponga, ya que los Compañeros transmitieron las palabras, acciones y decisiones del Profeta.

La segunda categoría incluye opiniones bien conocidas sobre las que no se conoce a nadie que se le oponga. Bajo el punto de vista de Ahmad su fuerza es inferior a la de un hadiz sano, pero está por encima de la analogía.


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