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Vida del profeta Noe (Nuh)

Entonces Noé (P) le preguntó a Lucifer: “¿En que estado debe encontrarse el hombre para que tu predomines sobre él?” Le contestó: “En estado de cólera”

14/11/2013 - Autor: Saiied Naimatul.lah Musawi Yazairi - Fuente: Colectivo Islámico de Chile
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El Imâm ‘Alî Ibn Mûsâ (P) dijo: -Cuando Noé (P) se subió al arca, Dios por medio de una revelación le indicó que en caso de que temiese ahogarse repitiese mil veces la frase Lâ il.lâha il.lal.lah (no hay divinidad más que Dios) para que él y sus seguidores encontrasen la salvación. Después de que Noé (P) y sus acompañantes se embarcaron y recogieron las anclas, repentinamente comenzó una fuerte tempestad; en ese momento Noé (P) olvidó balbucear las palabras exactas que se le habían enseñado y en lengua siríaca pidió ayuda a Dios Único. Entonces el arca continuó suavemente su camino y Noé (P) se dijo a sí mismo: “Las palabras que me salvaron de esta calamidad deberán acompañarme para siempre. Y fue este el motivo por el cual Noé (P) grabó en su anillo esta frase: “Dios mío, mil veces repito: Lâ il.lâha il.lal.lah, Tú enmiéndanos” i.

El Shaîj Sadûq, basándose en documentos fiables, registró en su obra Amâlî lo siguiente: "Noé vivió aproximadamente dos mil quinientos años; ochocientos cincuenta antes de ser designado como Profeta y novecientos cincuenta años después de su nombramiento habitó entre su tribu. Noé (P) tardó doscientos años en construir su arca y quinientos años después de descender de ésta y haberse calmado el desbordamiento del mar, se dedicó a poblar la tierra. En una ocasión que se encontraba tomando el sol se le apareció el Ángel de la Muerte y después de saludarlo le dio la nueva de que había venido para llevarlo a la vida eterna. Noé (P) solicitó tiempo para cambiar de lugar e irse a la sombra; entonces dijo al Ángel de la Muerte: “El tiempo que he permanecido en la tierra, es igual al tiempo que me tomó para retirarme del sol hacia la sombra”, y entonces falleció" ii.

En una ocasión un hombre de la gente de Shâm (actual Siria) preguntó al Imâm ‘Alî (P): “¿Como se llamaba Noé?” El Imâm (P) respondió: “Su verdadero nombre era Sakan pero era conocido como Nûh (Noé) ya que durante novecientos cincuenta años se la paso haciendo nuheh, o sea: lamentaciones y súplicas a Dios”.

Así también está registrada una narración del Imâm Sâdiq (P) donde dice: “El verdadero nombre del Profeta Noé (P) era Abdul Gaffar, y fue conocido así (como Noé) porque se lamentaba triste y apesadumbrado” iii.

Así también este Impecable Imâm dijo: “Noé se llamaba ‘Abdul Mâlik y es conocido como Nûh ya que durante quinientos años seguidos lloró” iv.

El Shaîj Sadûq a este respecto declaró: “En cuanto al nombre legítimo del Profeta Noé (P) en realidad es un nombre que muestra la belleza de la devoción tal y como ‘Abdul Gaffar, ‘Abdul Mâlik y ‘Abdul A’la” v.

Râwandî en su obra Qisas ul Anbîâ’ registró la siguiente narración de Sadûq y él a su vez se basó en una cadena de narraciones hasta llegar a Wahab, la cual está respaldada con documentos fiables que dice: “La invitación del Profeta Noé (P) durante novecientos cincuenta años, no trajo como consecuencia más que desobediencia de su tribu a tal grado que en presencia de su Profeta los mismos padres advertían a sus hijos que, en caso de que siguiesen con vida, no lo imitasen, puesto que lo consideraban un demente”.

El Imâm Hâdî (P) declaró: "Un día Iblîs (Lucifer) se le apareció a Noé (P) y le dijo: “Tú me has hecho un gran favor, puedes considerarme tu buen amigo”. Noé (P) se molestó al oír las palabras de Lucifer. Dios por medio de una revelación le ordenó a Su enviado que dialogase con él. Entonces, el demonio le dijo: “Cuando vemos que el hombre está celoso, siente codicia, avidez o envidia, tiene prisa o se subleva, entonces atacamos y nos apoderamos de sus creencias e intelecto. Luego lo contaminamos con un atributo demoníaco. Respecto a la gran ayuda que me proporcionaste fue la súplica que hiciste en contra de los terrestres con la cual los encaminaste hacia el Infierno y a mi me tranquilizaste, ya que de lo contrario hubiese tenido que debatir con ellos durante largo tiempo’” vi.

(Nota del editor: el demonio es un gran engañador que permanentemente intenta a través de diferentes medios seducir al ser humano, incluso a los Profetas. Claro que el método usado con ellos por el demonio es diferente, por lo que a veces se les acerca hablándoles de esta manera e incluso dándoles buenos consejos. El demonio nunca pudo seducir a ninguno de los Profetas, no obstante en algunas Tradiciones han quedado registrados estos encuentros para que sirvan de enseñanza para la posteridad).

En la obra Kamâl Ad Dîn esta registrada una narración del Imâm Sâdiq (P), respaldada con documentos fiables, que dice: “Cincuenta años después de que Noé (P) descendió del arca, se le apareció el Arcángel Gabriel y le dijo: “El tiempo de tu profecía ha finalizado, el período de tu vida ha terminado; ahora entrega el nombre oculto de Dios y Su sabiduría a tu hijo Sem (Sam) ya que el período ente la muerte de un profeta y el nombramiento del próximo deberá estar a cargo de un sucesor sabio y devoto”. Cam (Ham) y Jafet (Yafez) los otros dos hijos del Profeta Noé (P) no heredaron nada de la profecía y Noé (P) les dio la nueva de la venida de un próximo Profeta, es decir, la llegada del Profeta Hûd (P)” vii.

El Mensajero de Dios (BP) dijo: “El promedio de vida de los habitantes de la tribu del Profeta Noé (P) era de trescientos años y él mismo vivió dos mil cuatrocientos cincuenta años” viii. Respecto a la longevidad del Profeta Noé (P) existen muchas y diferentes versiones tales como mil cuatrocientos cincuenta años, mil cuatrocientos setenta años, mil trescientos años, pero la mayoría y más fiable de las noticias a este respecto es de dos mil quinientos años” ix.

El Shaîj Tabarsî respecto a la aleya: “…éste fue un siervo muy agradecido” (17:3) comenta: “Cada vez que Noé (P) se vestía o ingería alimento agradecía a Dios; al comenzar decía Bismil.lah –en el nombre de Dios- y al terminar Alhamdu lil.lah –gracias a Dios-”.

Abdul ‘Azhim Hasanî, respaldado en una serie de documentos fiables, cuenta la siguiente narración del onceavo Imâm (P): “Noé (P) vivió dos mil quinientos años. Un día que se encontraba dormido en el arca, repentinamente sopló un fuerte viento el cual levanto sus ropas y dejo al descubierto su bajo vientre. Cam y Jafet al ver lo sucedido comenzaron a burlarse; entonces Sem les pidió que se abstuvieran, sin embargo, ellos continuaron jactándose. Cuando el Profeta Noé (P) despertó y se enteró de lo sucedido maldijo a sus dos hijos… Así también Noé (P) suplicó por su hijo Sem y pidió a Dios que los descendientes de Jafet y Cam estuviesen bajo la dirección de los descendientes de Sem hasta el último día y esto es comprensible ya que según lo dicho por Noé (P) Sem era obediente y sincero, no obstante Jafet y Cam eran lo contrario” x.

En la obra Mayma‘ul Baîân el difunto Tabarsî registra un comentario de Ibn Babuîah respecto a la narración anterior que dice: “En mi opinión es inconcebible el que nombre a Jafet como uno de los hijos que se burló de su padre, ya que si analizamos todas las narraciones registradas a este respecto, designan a Cam como culpable mientras que tocante a Sem y Jafet dicen que se acercaron a su padre y lo cubrieron con una manta” xi.

Entonces Noé (P) le preguntó a Lucifer: “¿En que estado debe encontrarse el hombre para que tu predomines sobre él?” Le contestó: “En estado de cólera”

Râwandî, respaldado por una serie de documentos fiables, registra de Ibn ‘Abbas lo siguiente: "Lucifer se le acercó a Noé (P) y le dijo: “Te debo un gran favor ya que maldijiste a tu pueblo y murieron muchos de ellos. Ahora te recomiendo lo siguiente: primero, aléjate de la insolencia y el egoísmo; segundo distánciate de la soberbia y arrogancia; y tercero evita la envidia. Y fue el egoísmo el que me impidió prosternarme ante Adán (P) y el que hizo que fuera expulsado del Paraíso; la arrogancia fue la causante de que Adán (P), que disfrutaba de los exquisitos manjares del Jardín, comiese del árbol prohibido y fuese expulsado del Paraíso; y la envidia la razón por la cual el hijo de Adán (P) mató a su hermano”. Entonces Noé (P) le preguntó a Lucifer: “¿En que estado debe encontrarse el hombre para que tu predomines sobre él?” Le contestó: “En estado de cólera” xii.

(Nota del Editor: como antes mencionamos, el demonio a veces intenta engañar a los Profetas brindándoles buenos consejos con la intención de hacer entrar en ellos la duda. Los Profetas nunca resultaron engañados ni seducidos por el demonio, y el hecho de que estos encuentros hayan quedado registrados en las Tradiciones se debe a que contienen enseñanza que son provechosas para el hombre, aunque se trate de la palabra de satanás -que Dios lo maldiga-. No debe confundirse esto creyendo que los Profetas seguían y transmitían las enseñanzas del demonio, porque no es así en absoluto.)

B. EL SURGIMIENTO DE NOÉ ENTRE SU PUEBLO HISTORIA DEL DILUVIO

Nûh Ibn Mûtiwashlij Ibn Ajnûj, fue el primer Profeta después de Idrîs, y nació el mismo año en que falleció el Profeta Adán (P). Él contaba con cuatrocientos años cuando fue nombrado Profeta xiii. El pueblo comenzó a molestarlo: lo golpeaban hasta que caía perdiendo el conocimiento y cuando recobraba el sentido decía “Dios mío dirige a mi pueblo, ¡ellos no saben!” Pero su gente le pegaba tanto, al grado que le salía sangre de los oídos. Entonces llevaban su cuerpo desvanecido y lo aventaban frente al portal de su casa. Dios Todopoderoso, por medio de una revelación, le envió un mensaje diciendo: “De tu pueblo sólo creerán los que ya creían. ¡No te aflijas, pues, por lo que hicieren!”(11:36). Después de esto, Noé (P) maldijo a su pueblo cuando dijo: “¡Señor! no dejes en la tierra a ningún infiel con vida!” (71:26). Entonces Dios durante cuarenta años hizo estériles tanto a los hombres como a las mujeres. Noé (P) pidió a su pueblo que se arrepintieran: “¡Pedid perdón a vuestro Señor, que Él es indulgente!” (71:10), ya que ellos fueron contumaces. En consecuencia tanto ellos como sus dioses fueron presa de la Ira de Dios y se ahogaron. Después de haber echado anclas el arca y cuando nuevamente se inició la idolatría entre la humanidad, los individuos designaron a sus ídolos con los mismos nombres que el pueblo de Noé (P) había elegido para sus dioses: los idólatras del Yemen “Ya‘ûz y Ya‘ûq”; los pobladores de Dûmat-ul Yandal (en las cercanías de la ciudad de Tabûk en Arabia Saudita) “Korûd”; los de Hemîar el ídolo “Nasr”, así también los Hudhîla el ídolo “Sawâ‘”. Esta situación continuó hasta la llegada del Islam xiv. En muchas de las narraciones se menciona que Dios, Todopoderoso sea, no se apiadó de ninguno de los habitantes del pueblo de Noé (P).

Dios respecto a la esposa del Profeta Noé (P) y la esposa del Profeta Lot (P) dice: “…Ambas estaban sujetas a Nuestros siervos justos, pero les traicionaron…” (At Tahrîm, 66:10). Ibn ‘Abbas expresó: "La esposa de Noé (P) era incrédula, ya que le aseguraba a la gente: “Mi esposo no es más que un demente”. Y cuando alguien era atraído por las palabras de Noé (P), sin demora lo denunciaba ante el sultán opresor de esa época. En cuanto a la traición de la esposa de Lot (P), fue que cuando atendía a los invitados reía y los incitaba. De cualquier forma las dos eran infieles en cuanto a sus creencias y a ninguna de las esposas de los Profetas se les puede tachar de adúlteras. Algunos como Sadî consideran la traición de estas como incredulidad y otro grupo la considera como hipocresía" xv.

Ibn Sinân registró del Imâm Sâdiq (P) la siguiente narración: "Después de trescientos años de que el Profeta Noé (P) convocó a su gente y no logró el resultado deseado, en la aurora de uno de aquellos días decidió maldecir a su pueblo. Un grupo de ángeles celestiales que en total sumaban cerca de los doce mil, le pidieron que cambiase su opinión. Noé (P) les respondió: “Los examinaré nuevamente durante trescientos años”. Finalmente, la situación no mejoró, una vez más los ángeles solicitaron una nueva oportunidad y Noé (P) esperó otros trescientos años; al finalizar los novecientos años Dios, Altísimo sea, le reveló lo siguiente: “En verdad aquellos que tengan fe en ti, serán aquellos que tengan fe en tu Señor” y Noé (P) dentro de las imprecaciones que hizo a su pueblo exclamó: ‘¡Señor! no dejes en la tierra a ningún infiel con vida!’ (71:26). Entonces Dios le ordenó que plantase una estaca de datilera; cuando la gente observó lo que estaba haciendo su Profeta, se burló de él. Transcurrieron cincuenta años después de este suceso; el palo se convirtió en una fuerte y frondosa palmera, entonces Noé (P), por orden de Dios, y con la dirección del Arcángel Gabriel comenzó a construir el arca con el tronco de la palmera. Esta medía mil doscientos codos de largo (antigua medida que equivale a 42 m. aproximadamente), ochocientos de ancho y ochenta de altura. Noé (P) para construir el arca, necesitaba ayuda, hasta que llegó la orden de Dios que comunicara a su pueblo que aquellos que lo secundasen a pulir la madera, los residuos de ésta se convertirían en oro y plata para ellos. Así fue, como un grupo que esperaba la gratificación le prestó cooperación. No obstante la mayoría de la gente se mofaba de él, porque estaba construyendo una barca sobre la tierra seca y lejos del mar" xvi. Este mismo Imâm (P) dijo: “En la época del Profeta Noé (P), antes del diluvio, las mujeres no tuvieron vigor para quedar embarazadas durante más de cuarenta años. Cuando Noé (P) terminó de construir el arca, Dios le ordenó que en lengua siríaca reuniera a todos los animales y de cada especie escogiera un macho y una hembra, y los acomodara en el arca. Sus seguidores no excedían de los ochenta, entonces Dios le ordenó: “…Carga en ella a una pareja de cada especie…” (11:40). Noé (P) terminó de pulir y construir el arca en el lugar donde hoy en día se encuentra la Mezquita de Kufa. El día esperado llegó, es decir, el día en que iba a ser destruida la tribu de Noé (P). Su esposa se encontraba horneando pan en un lugar conocido actualmente como ‘far ul tanûr’ en la Mezquita de Kufa. Repentinamente Noé (P) escuchó a su esposa que gritaba desesperada: “¡Brota agua del fogón!” Noé (P) corrió hasta donde se encontraba ésta y con un poco de lodo cerro la abertura. Cuando Noé (P) terminó de cargar el arca se dirigió hacia el fogón y quitando el barro de la abertura, dejó al descubierto la grieta. En ese momento fue que el eclipse de sol llegó a su totalidad y comenzó el diluvio, y luego empezó a brotar agua fuertemente de los manantiales. Por orden de Dios, Noé (P) y sus seguidores subieron al arca, las grandes olas hacían que el arca diera vueltas sobre un eje. En ese momento Noé (P) vio a su hijo preocupado por salvar su vida, aquí fue donde le dijo: “Sube con nosotros, no te quedes con los infieles” (11:42). Su hijo le respondió: “Me refugio en una montaña que me proteja del agua” (11:43). Noé (P) argumentó: “Hoy nadie encontrará protección contra la orden de Allah, salvo aquél de quien Él se apiade” (11:43) –y continuó- “¡Señor! Mi hijo es de mi familia. Lo que Tú prometes es verdad” (11:45). Dios, Alabado sea, por medio de una revelación dijo a Noé (P): “¡Él no es de tu familia! ¡Es un acto incorrecto!” (11:46) entonces, “Se interpusieron entre ambos las olas y fue de los que se ahogaron” (11:43). Las olas llevaron al arca hasta la región donde se encuentra La Meca. Para entonces, el agua ya había cubierto todo el mundo a excepción del Baît ul Haram. El arca durante un tiempo circunvaló y navegó alrededor de la Ka‘bah siendo éste el único lugar que quedó fuera del agua. Durante cuarenta días sin interrupción el cielo diluvió y de los manantiales de la tierra brotó agua constantemente. El nivel del agua subió tanto que parecía que la parte alta del mástil tocaba los cielos y Noé con las manos levantadas y en lengua siríaca decía: “Dios mío, benefícianos…”, entonces Dios ordenó a la tierra que los manantiales tragasen el agua que había brotado de estos, sin ingerir el agua que había caído del cielo, y fue ésta la que compuso los mares y océanos existentes. El arca de Noé (P) se detuvo en el Monte Yûdî que sobresalía del agua. Entonces Dios le dijo: “…¡Noé! ¡Desembarca con paz venida de Nosotros y con bendiciones sobre ti y las comunidades que desciendan de quienes te acompañan. Hay comunidades a las que dejaremos que gocen por breve tiempo. Luego, les castigaremos severamente’ (11:48). En ese momento Noé (P) con sus ochenta seguidores descendió del arca y comenzaron a construir la ciudad de Samânîn. La generación humana continuó su existencia como consecuencia del matrimonio de una de las hijas de Noé (P) que se encontraba en la barca y por ello es que el Profeta (BP) manifestó: “Noé es uno de los dos padres de la humanidad” xvii.

Existen diferentes versiones de la interpretación de la aleya: “…él no es de tu familia…” (11:46), que en forma resumida hacemos mención de estas.

-Primero: Ibn ‘Abbas expresó: “A pesar de que él era hijo de Noé (P) no fue de los agraciados, ya que los elegidos fueron un grupo especial que Dios prometió salvarles la vida: ‘…salvo a aquél cuya suerte ha sido ya echada…’" (11:40).

-Segundo: Significa que: “Tu hijo no es partidario ni de tu religión ni de tu camino”; contrario a lo que el Profeta del Islam (BP) argumentó sobre Salmân Fârsî: “Salmân es de mi familia”. Y para hacer hincapié en este parecer, Dios dice: “¡Es un acto incorrecto!” o sea: “Tu hijo abandonó el camino recto, el camino de las leyes Divinas para acercarse al camino de la incredulidad”.

-Tercero: Otro grupo sostiene que en realidad no era hijo verdadero del Profeta Noé (P), sino que era producto de una relación turbia que tuvo su esposa. Claro está que este juicio lo rechaza el Sagrado Corán donde dice: “…Noé llamó a su hijo…” (11:42), además de que los Profetas están exentos de esas acusaciones.

-Cuarto: Que lo consideremos como hijo adoptivo de Noé (P). Pero las dos primeras opiniones se acercan más a las narraciones que existen respecto a este tema xviii.

El Imâm Bâqir (P) dijo: “Antes de la llegada del Profeta Noé (P) ocupaban la tierra pueblos creyentes. Tras su desaparición, el Demonio se aprovechó de los sentimientos de la gente y compuso rostros (a modo de ídolos). La gente en invierno llevó éstos a sus casas y se encariñaron con ellos; así fue como un gran grupo de esta gente por medio del Demonio cayeron en la incredulidad y fueron presas del castigo Divino” xix.

En la obra ‘Uîûn Ajbâr ar Ridâ, está registrado que un hombre de Shâm (Siria actual) le preguntó al Imâm ‘Alî (P) respecto a la aleya: “el día en que el hombre huya de su hermano, de su madre y de su padre, de su compañera y de sus hijos varones” (80:34-35). El Imâm le contestó: "Donde dice “huya de su hermano” se refiere a Caín de Abel, en donde dice que “(huye) de su madre” alude a Moisés, adonde dice que “(huye) de su padre” y “(huye) de su compañera” se refiere al Profeta Ibrâhîm (P) y al Profeta Lût (P) respectivamente y donde dice “(huye) de sus hijos” concierne a Noé (P) cuando se aleja de su hijo Cam” xx.

Le preguntaron al Imâm Rida (P) su opinión acerca de la aleya: “¡Noé! ¡El no es de tu familia! ¡Es un acto incorrecto!” (11:46). El Imâm (P) dijo: “Algunos opinan que él no era hijo de Noé (P), pero ésta es una acusación inadmisible ya que Cam siguió el camino pecaminoso y por ello –Dios- Lo designa con este término” xxi.

El Imâm Sâdiq (P) dijo: “En el pasado, la Ciudad de Najaf se encontraba sobre una gran montaña y Cam respondió a la invitación de su padre diciendo: “Me refugiaré en una montaña que me proteja del agua” (11:43). Pero después de la desobediencia de Cam la montaña se disgregó. Entonces éste se dirigió hacia la ciudad de Shâm. En el lugar de la montaña se formó un gran mar y lo llamaron el Mar Ni. Después de un tiempo se secó y ese mismo lugar se hizo famoso con el nombre de Jaff, y hoy en día la gente lo conoce como Najaf” xxii.

El Imâm Sâdiq (P) argumentó: “La altura aproximada que alcanzó el agua en la época del Profeta Noé (P) sobrepasaba por quince codos la cima de las más altas montañas xxiii. En la obra Min lâ Îahdar según una narración del Profeta Muhammad (BP): “Cuando llegó la hora de producirse la calamidad en el pueblo de Noé (P), Dios Exaltado sea, le ordenó por medio de una revelación que juntase unas tablas de teca. Noé (P) que no sabía la causa de lo que le había sido ordenado, dirigido por el Arcángel Gabriel, iniciaron los preparativos para construir el arca. El Arcángel Gabriel llevaba consigo una caja que contenía 129 mil clavos para ser empleados en la construcción del arca, que Noé (P) los utilizó todos a excepción de cinco clavos. Un día la mano de Noé tocó uno de estos cinco clavos; repentinamente apareció una luz radiante en el cielo y uno de los clavos, por orden Divina, comenzó a hablar y dijo: “Yo represento el nombre de Saiîed ul Anbiâ’ (el señor de los Profetas) Muhammad Ibn ‘Abdul.lah (BP)”. Noé (P), obedeciendo lo ordenado por Gabriel, remachó el clavo en la parte más alta del lado derecho del arca. El segundo clavo representando al Saiîed ul Ûsîâ ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P), lo remachó en la parte más alta del lado izquierdo del arca. El tercer clavo, en nombre de Fátimah Zahrâ (P) lo introdujo junto al primer clavo, y el cuarto en nombre de Hasan Ibn ‘Alî (P) lo colocó junto al segundo. Cuando la mano de Noé (P) tocó el quinto clavo además de ver una luminosidad inconcebible sintió una humedad especial. Entonces el Arcángel Gabriel le dijo: “Esa humedad que sientes es la sangre de Husaîn (P)”. Entonces empezó a contarle las deslealtades de su pueblo y Noé (P) imprecó a sus asesinos xxiv.

El Imâm Sâdiq (P) dijo: “El tiempo que Noé (P) y sus seguidores estuvieron en el arca fue de siete días y noches” xxv. Otros sostienen que fueron seis meses y otros que cinco meses. Así también está registrada una narración de este mismo Imâm que dice: “Noé (P) construyó el arca en un plazo de cien años. Después de reunir a los ocho especimenes de animales que el Profeta Adán (P) trajo a la tierra, para evitar la extinción de su especie cuando fue expulsado del Paraíso. Entonces los subió al arca, tal y como dice el Sagrado Corán: “…(Ha creado para ustedes) cuatro parejas de cuadrúpedos: una de ganado ovino y otra de caprino,… una de ganado camélido y otra de bovino…” (6:143-144). Y donde dice una pareja de ovejas, se refiere a una doméstica y otra salvaje, cuya caza es lícita (halâl); y la pareja de cabras son también dos grupos: uno doméstico y otro salvaje; el ganado camélido y bovino se dividen también en dos, los domésticos y los salvajes. Así también Noé (P) subió al arca diferentes aves tanto domésticas como salvajes” xxvi. Un grupo de intérpretes sostienen que el término “parejas” en esta aleya se refiere a macho y hembra y no a doméstico y salvaje. A pesar de que Noé (P) embarcó al perro y al cerdo, se abstuvo de dar lugar en el arca a los bastardos xxvii.

El Imâm Sâdiq (P) aclaró: “El testimonio de los ilegales no es aceptable, ni tampoco se les debe dar el puesto de dirigentes”. Así también este mismo Imâm (P) respecto a la aleya “pero no eran sino pocos los que con él creían” (11:40), argumentó: “Únicamente ocho personas de su pueblo lo seguían” xxviii.

En la obra Gaîbat Na‘mânî, está asentada la siguiente narración del Imâm Sâdiq (P): “Dios, por medio de una revelación, ordenó a Noé (P) que plantara un carozo de dátil y Le dijo que cuando éste diese frutos, sería la señal de que muy pronto su pueblo recibiría el castigo. Noé (P) puso a sus compañeros al tanto de lo que sucedería; cuando el árbol dio fruta, Noé (P) recibió la Orden de que plantase otro carozo. Aquí fue cuando el pueblo de Noé (P) se dividió en tres: los apostatas; los que se ataviaron con la vestidura de la hipocresía; y el tercero, los que creyeron en él. Cuando el segundo árbol dio fruto, sus seguidores le pidieron que cumpliera con lo prometido, pero lo dispuesto por Dios fue otro dictamen y por tercera vez le fue ordenado que plantase un carozo de dátil. Después de lo sucedido, su pueblo nuevamente se dividió en tres: los renegados, los hipócritas y los creyentes. Este hecho se repitió diez veces y cada vez disminuyó el número de sus seguidores, hasta que uno de ellos le dijo: “¡Oh! Enviado. Tu actúas según lo que te dicta Dios y venga o no el castigo, nosotros no perderemos la fe en ti”. Fue entonces cuando Dios les ordenó a los escogidos subir al arca” xxix.

En el Qisas de Yarîr Tabarî esta registrado: “… Noé se vestía con ropa de lana, vivía en las faldas de las montañas y se alimentaba principalmente de hierbas”. Otra narración registra que él era carpintero y a la edad de cuatrocientos sesenta años fue nombrado Mensajero de Dios.

En una ocasión el Arcángel Gabriel le preguntó el motivo de su aislamiento a lo cual Noé (P) contestó: “La gente no conoce a Dios. Por lo tanto me he apartado. No tengo la fuerza suficiente para enfrentarme a ellos”. El Arcángel Gabriel le preguntó: “¿Si tuvieses las fuerzas suficientes para lidiar contra ellos, entonces los enfrentarías?” Noé (P) se mostró interesado y después de platicar con Gabriel quedó perturbado y preocupado.

El Arcángel Gabriel continuó diciendo: “Yo soy compañero y amigo de tus antecesores Adán (P) e Idrîs (P). Estoy comisionado para vestirte con la ropa de la paciencia, la certeza, la victoria y la profecía. También debo advertirte que tomes como esposa a ‘Amûrah, hija de Damrân Ibn Ajnûj (Idrîs), ya que ella será la primer mujer que tenga fe en tus palabras”. Noé, el día de ‘Ashûra, acompañado de su báculo blanco que lo ponía al tanto de los secretos de su gente, fue a donde se encontraba su pueblo. Era un día festivo. La gente, que aproximadamente alcanzaba a los setenta mil, bailaba alrededor de los ídolos. De repente Noé (P) grito Lâ il.lâha il.lal.lah, no hay más divinidad más que Dios. Al escuchar este reclamo, los ídolos comenzaron a temblar y el fuego, encendido en el templo, se apagó. Los opresores pidieron a Noé (P) que se presentara y él lo hizo como Enviado de Dios Único. Entonces ‘Amûrah sin hacer caso a las amenazas de su padre, aceptó las palabras de Noé (P) y le argumentó a su padre: “¡Pensad un poco! A pesar de que él es un hombre solo, ha creado pavor en vuestros corazones, aunque sus palabras no han influenciado en vosotros”. Los allegados al padre de ‘Amûrah lo obligaron a que encarcelara a su hija y le vedara la comida. Después de transcurrido un año de este suceso, ella, que tenía un rostro resplandeciente de fe, seguía creyendo en la profecía de Noé (P).

‘Amûrah a este respecto dijo: “Yo, aprovechando la soledad en que me encontraba, me acerque a Dios y Él cumplía mis peticiones por medio de Noé (P). Yo he contraído matrimonio con Noé (P) y tengo un hijo de él llamado Sem”. Algunos sostienen la idea de que Noé (P) tenía dos esposas, una Râîa‘ah, que murió después de haber mostrado su incredulidad, y otra que era creyente que encontró su salvación en el arca el día del diluvio xxx.

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Extraído de: Historia de la Vida de los Profetas
Versión resumida de Qisasul – Anbiia
Fundación Imam Ali
Sección Española, - Beirut
Autor: Saiied Naimatul.lah Musawi Yazairi
Traducido por: Martha Golzar y Rahmatul.lah Golzar
i ‘Uîûn Ajbâr Ar Rida, t.2, p.60; Âmâlî As Sadûq, p.370; Al Jisâl, t.1, p.335.
ii  Âmâlî As Sadûq, p.413; Raûdatul Wâ‘idzîn, p.488.
iii  ‘Ilal Ash Sharâîa‘, p.595; ‘Uîûn Ajbâr Ar Rida, t.1, p.221.
iv  ‘Ilal Ash Sharâîa‘, p.28.
v  ‘Ilal Ash Sharâîa‘, p.28.
vi  Bihâr Al Anwâr, t.11, p. 288, según lo narrado en la obra Qisas Râwandî.
vii  Kamâl Ad Dîn, p.134.
viii  Kamâl Ad Dîn, p.523.
ix  Izbât al Wasîîah, p.17.
x  ‘Ilal Ash Sharâîa‘, p.32.
xi  Mayma‘ul Baîân, vol.2, t.4, p.671.
xii  Bihâr Al Anwâr, t.11, p.293 según lo registrado en la obra Qisas Râwandî.
xiii  Mas‘ûdî dijo: Cuando habían transcurrido trescientos cuarenta y cuatro años de la vida de Noé (P) el año dos mil había llegado a su término y se dice que entre el fallecimiento del Profeta Adán (P) y el nacimiento del Profeta Noé (P) transcurrieron diez días y tienen una diferencia de edad de dos mil doscientos cuarenta y dos años.
xiv  Mayma‘ul Baîân, vol.3, t.4, p.434.
xv  Mayma‘ul Baîân, vol.5, t.10, p.319.
xvi  Tafsîr Qumî, t.1, p.326 en adelante.
xvii  Tafsîr Qumî, t.1, p.326.
xviii  Mayma‘ul Baîân, vol.3, t.5, p. 254.
xix 126 Tafsîr Qumî, t.2, p.387.
xx 127 Al Jisâl, t.1, p.132.
xxi 128 ‘Uîûn Ajbâr Ar Rida, t.2, p.257.
xxii 129 ‘Ilal Ash Sharâîa‘, p.31.
xxiii 130 Bihâr Al Anwâr, t.11, p.323.
xxiv 131 Bihâr Al Anwâr, t.2, p. 328
xxv 132 Tafsîr ul ‘Aîîâshî, t.2, p. 46.
xxvi 133 Tafsîr ul ‘Aîîâshî, t.2. 147.
xxvii 134 Tafsîr ul ‘Aîîâshî, t.2, p. 148.
xxviii 135 Tafsîr ul ‘Aîîâshî, t.2, p. 148.
xxix 136 Gaîbat Na‘mânî, p. 154.
xxx 137 Bihâr Al Anwâr, t.11, p. 341 según lo registrado en la obra Sa‘adus Su‘ûd.

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