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La grandiosidad del islam en la peregrinacion de despedida

Antes de que el Profeta Muhammad (sws) recibiera la revelación la humanidad estaba sumergida en la ignorancia y los hombres vivían alejados de la fe en Allah

14/10/2013 - Autor: Sheij Muhammad Al Ruwaili - Fuente: Cciar
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En el Corán, Allah exhorta a los creyentes a cumplir con la peregrinación a La Meca
En el Corán, Allah exhorta a los creyentes a cumplir con la peregrinación a La Meca

Alabado sea Allah, Señor del Universo. Le glorificamos, Le pedimos perdón por nuestras faltas y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Allah del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones.

A quien Allah guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguo que nada ni nadie merece adoración sino Allah, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Allah, Único y sin socios en Su reino, alabado sea Aquél cuya adoración exclusiva es la principal causa que nos hará entrar al Paraíso.

Alabado sea Allah que nos ha guiado al Islam, haciéndonos pertenecer a la comunidad del último de los profetas enviados a la humanidad, Muhammad, a quien concedió la sabiduría y el Corán. Alabado sea Allah por todas las gracias y bendiciones que nos ha concedido. Alabado sea, por haber hecho de este mundo una tierra de cultivo, para cosechar los frutos en esta vida y el más allá.

Quien obre bien, encontrará recompensa, y debe agradecer a Allah. Quien haya obrado mal, se hará merecedor del castigo, y no debe culparse sino a sí mismo.

¡Siervos de Allah! Antes de que el Profeta Muhammad (sws) recibiera la revelación la humanidad estaba sumergida en la ignorancia y los hombres vivían alejados de la fe en Allah.

Los habitantes de Meca, al igual que los de las demás ciudades, se encontraban prisioneros de los líderes de la incredulidad, inmersos en la oscuridad e injusticia de la idolatría. La Kaaba se encontraba rodeada por trescientos sesenta ídolos que eran objetos de adoración. Los hombres, en aquel tiempo, se sumían cada vez más en las tinieblas de la incredulidad y la ignorancia.

Fue entonces que la Revelación descendió, el mensaje comenzó y la luz de la Unicidad iluminó nuevamente los corazones. Las primeras aleyas “¡Lee! ¡Oh, Muhammad! En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas, creó al hombre de un cigoto. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó la escritura con el cálamo, y le enseñó al hombre lo que no sabía.” (96:1) descendieron sobre el corazón de Muhammad Ibn Abdullah, el profeta de la misericordia, y a partir de allí él (sws) comenzó a cumplir con la enorme misión que se le encomendó.

Cuando proclamó entre su gente: “Decid: ¡No hay más dios que Allah!, y así os contaréis entre los bienaventurados”, comenzó a enfrentar las hostilidades de su pueblo. Fue tanto el odio y la enemistad de éstos hacia su persona y su misión que se confabularon para asesinarlo. Este suceso fue el que lo impulsó a abandonar Meca, luego de que Allah le revelara la orden de hacerlo, y emigrar a Medina. Así fue como dejó su ciudad natal que lo vio crecer y se dirigió a Medina con la compañía de Abu Bakr únicamente en un suceso histórico relevante que se conoció como la Hégira y que marcó un antes y un después en la historia del Islam. Al llegar a Medina, fue recibido con gran algarabía encontrando en esa ciudad el apoyo que necesitada para difundir el mensaje del Islam.

Durante los primeros años, que no superaron los diez, trabajó arduamente en la formación de una generación de creyentes aferrados al Sagrado Corán que no fueron superados jamás por ninguna otra generación póstuma.

En el año noveno de la Hégira el Profeta (sws) le comunicó a sus compañeros: “Allah os ha prescrito la peregrinación a Meca, peregrinad entonces”. Este comunicado llegó a los oídos de todos los musulmanes que habitaban la península y muchos de ellos se dirigieron a Medina para tener el honor de acompañar al Mensajero de Allah (sws) en su peregrinación.

Cuando el Profeta (sws) emprendió el viaje a Meca fue acompañado por más de ciento cuarenta mil musulmanes que atestiguaban al unísono que no hay más dios que Allah.

Yabir Ibn Abdullah (ra) narró: Cuando salimos con el Profeta (sws) para realizar la peregrinación de despedida miré a su derecha para ver la cantidad de musulmanes que le acompañaban montados sobre camellos o caminando, y luego volteé la mirada a su izquierda y observé la misma cantidad. Era enorme la cantidad de peregrinos que acompañaban al Mensajero de Allah (sws) en todas sus direcciones.

El día histórico de Arafat, el Profeta (sws) se puso de pie para emitir su sermón famoso y cuando levantó su mirada se estremeció al ver la multitud de musulmanes. Ese día descendió el ángel Gabriel (as) para revelarle la última aleya: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia sobre vosotros y he dispuesto que el Islam sea vuestra religión.” (5:3)

Así fue como se completó la gracia del Islam y el mensaje de la cadena profética llegó a su fin. Poco tiempo después el sello de los Profetas, Muhammad (sws), pasó a la veda de su Señor luego de haber transmitido fielmente lo que se le encomendó.

Él nos dejó el Sagrado Corán y su Sunna para que nos aferremos a ellos en todos nuestros asuntos, y nos encomendó la hermosa tarea de continuar con la transmisión de este noble mensaje al resto de las personas para que la justicia del Islam se extienda a todos los rincones de la Tierra y la injusticia y la opresión sean erradicadas.

Que Allah nos bendiga con la luz del Sagrado Corán y nos guíe para que podamos beneficiarnos de lo que contienen sus aleyas. Y pido a Allah que perdone nuestras faltas, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

Segunda Jutba

Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados, el Soberano y Altísimo. Y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Hermanos en el Islam! Temed a Allah con sinceridad, aferraos a la religión del Islam y no os olvidéis que Allah (swt) dice en el Sagrado Corán: “Quien se someta a Allah y haga el bien se habrá aferrado al asidero más firme; y Allah será Quien juzgue todas vuestras acciones.” (31:22)

Y pedid bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Allah os lo ordena en el Sagrado Corán y dice: “Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pedid bendiciones y paz por él.” (33:56)

Hermanos y hermanas en el Islam pidan paz y bendiciones por el Profeta Muhammad, el mejor de los maestros y orientadores, tal como Allah nos enseña en el Corán: “Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él”. Corán 33:56

Viernes, 21 de Dhul Qa’adah 1434. acorde al viernes 27 de Septiembre de 2013
Traducción de la jutba pronunciada por el Sheij Muhammad Al Ruwaili
Centro Cultural Islámico "Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd" en Buenos Aires

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