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Louis Massignon: Tributo a un pionero en las relaciones interreligiosas

El legado de Louis Massignon continúa conduciendo a muchos buscadores de la divinidad hacia un mayor amor por los demás

02/08/2013 - Autor: Dorothy C. Buck - Fuente: Revista Cascada
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Louis Massignon.

El renombrado erudito católico francés Louis Massignon, estudioso del Islam y del mundo islámico, murió hace cincuenta años, un 31 de octubre de 1962. Dejó un legado de libros, artículos y conferencias, muchas de las cuales están dedicadas al diálogo interreligioso y, en particular, a la relación de las tres tradiciones religiosas abrahámicas: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam.

Muchos han descrito la voz de Louis Massignon como «profética», y su intensa fe religiosa y compromiso personal como «místico». Algunos lo han llamado un «cristiano islamizado» por su apasionado deseo de «saber», de entender el Islam y la experiencia de sus amigos y colegas musulmanes desde dentro. Su relación con el mundo islámico comenzó cuando tenía poco más de veinte años, cuando conoció al santo sufí persa del siglo X y célebre místico Husayn Ibn Mansur al-Hallaj. Hallaj nació en una familia de habla árabe en un pequeño pueblo de Irán, en el año 858, y se convirtió en un renombrado maestro y amante declarado de Dios, teniendo muchos seguidores.

Considerado como una amenaza para el sistema religioso, fue sometido a un largo encarcelamiento en Bagdad, antes de ser condenado a muerte en el año 922. Massignon estaba intrigado por esta historia y comenzó su investigación sobre la vida y leyenda de al-Hallaj, inicialmente para su tesis universitaria.

Durante una misión arqueológica para el gobierno francés en Bagdad, en 1908, y al mismo tiempo que llevaba a cabo la investigación de su tesis sobre al-Hallaj, Massignon experimentó un intenso encuentro con la divinidad, que más tarde describió como «la Visita del extranjero», irrumpiendo en su vida y haciéndolo caer de rodillas en un momento de súplica que le hizo gritar, en árabe: «Dios, socórreme en mi debilidad».

Tenía 25 años. En ese momento Massignon vivía inmerso en su estudio de la lengua y la cultura árabe, y el Islam y su inesperada experiencia de conversión en el corazón del mundo musulmán lo trajeron de vuelta a sus raíces católicas romanas. Estaba seguro de que su conversión religiosa se debió en parte a la intercesión del santo musulmán del siglo X, a al-Hallaj, y a las oraciones de sus amigos musulmanes.

Este homenaje a Louis Massignon, en el 50 aniversario de su muerte, estará centrado en algunos aspectos de su extenso legado como pionero de nuestra comprensión actual del diálogo interreligioso.

La Badaliya

En Damietta, Egipto, en 1934, Massignon y una mujer egipcia cristiana melquita, Mary Kahil, fundaron un movimiento de oración que llamaron Badaliya o «sustitución». La oración consistente en ofrecer la vida por el bien de los demás fue una interpretación profundamente mística del Cristianismo para los seguidores de Jesucristo, de Aquel que dio su vida por la salvación de toda la humanidad. La Badaliya fue establecida en Medio Oriente para fomentar lo que Louis Massignon vio como la «vocación» de los cristianos que han vivido allí desde los tiempos de Jesús, como testigos del amor de Cristo por todos los hombres. Massignon vislumbró que los cristianos que viven en el Oriente Medio estaban llamados a «cruzar hacia» sus vecinos musulmanes, rezar por ellos para que Dios se haga en ellos, ser amigos de ellos, trabajar con ellos y llegar a amarlos como Cristo nos ama, hasta el punto de ofrecer su vida por ellos si fuera necesario. Esto es: tanto como Dios nos ama a todos, debemos amarnos los unos a los otros de la misma manera. Muchos pequeños grupos alrededor del mundo, junto con otros individuos, tanto religiosos como laicos, se unieron a las reuniones mensuales de la Badaliya en persona o en espíritu. Inspirados por el sacerdote ermitaño, Charles de Foucauld, que vivió en medio de la población tuareg musulmana en el Sahara argelino, y otros, incluyendo al gurú indio Mahatma Gandhi, se dedicaron al ayuno y a la oración para la resolución no violenta de los conflictos en todo el mundo, especialmente en el Medio Oriente. El grupo se disolvió en París cuando Massignon murió en 1962, pero Mary Kahil continuó en El Cairo hasta que murió a la edad de 90 años en 1979.

El 8 de diciembre de 2002, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York, el Pentágono en Washington DC y en Pennsylvania, un pequeño grupo se reunió en Boston, Massachusetts, para volver a crear la oración Badaliya, en el espíritu de Louis Massignon y Mary Kahil. Nos dedicamos a orar por la paz y la reconciliación entre las tres tradiciones de fe abrahámica, especialmente en Oriente Medio, y a aprender sobre el Islam y el mundo musulmán con el propósito de entablar amistad con la comunidad musulmana en nuestros propios vecindarios. El uso de Internet ha ampliado nuestra membresía en espíritu a más de 120 miembros en todo el mundo. Reflexionando sobre los escritos de Massignon, antes, durante y después de la creación del Estado de Israel en 1948, la visión de la coexistencia pacífica y el compartir la vida entre las tres tradiciones de fe abrahámica en Tierra Santa se ha convertido en una preocupación central de nuestra oración. Los miembros de la Badaliya alentaron a la comunidad de la iglesia católica de San Pablo, en Cambridge, Massachusetts, a establecer una parroquia asociada en Beit Sahour, Palestina, con la ayuda de la Fundación Cristiana Ecuménica de la Tierra Santa en Bethesda, Maryland, y en Belén, Palestina. Siguiendo el propio espíritu de Massignon, muchas de sus peregrinaciones espirituales a Tierra Santa y sus escritos sobre Jerusalén y Nazaret hacen que nuestras peregrinaciones a Tierra Santa nos sean recompensadas a todos con nuevas amistades a través de las tradiciones de fe, una nueva experiencia de nuestra tradición de fe cristiana y la experiencia de primera mano de la dolorosa realidad de la vida de nuestros hermanos y hermanas, las «piedras vivas» que custodian nuestras tradiciones en Tierra Santa.

La inspiración de la Badaliya y su invitación a reflexionar profundamente sobre el significado de la oración sustitutiva para los creyentes de hoy ha dado lugar a la fundación de muchas comunidades dedicadas a su visión de las relaciones interreligiosas.

La Comunidad Al-Khalil en el Monasterio de Deir Mar Musa, Nebek, Siria
En 1984, un joven sacerdote jesuita italiano, el hermano Paolo Dall'Oglio, descubrió un antiguo monasterio abandonado del siglo XI que originalmente se había establecido en honor a un ermitaño etíope del siglo VI llamado Santo Moisés, en el desierto de Siria, 80 kilómetros al norte de Damasco. Con la ayuda del gobierno sirio, la iglesia local y voluntarios de Siria y Europa los antiguos frescos han sido restaurados y se ha establecido una comunidad contemplativa dedicada a las relaciones interreligiosas. El espíritu de la Badaliya de Louis Massignon ha sido el fundamento que anima la espiritualidad en Deir Mar Musa, desde el ritmo diario de oraciones en árabe, la acogida de extranjeros y la invitación a la participación de los vecinos musulmanes a compartir la vida diaria de la comunidad. El título de uno de los libros del hermano Paolo, Amoureux de l'Islam, Croyant en Jésus («Amante del Islam, creyente en Jesús») habla por sí solo de la fidelidad viva al espíritu de la Badaliya y al legado de Louis Massignon en el mundo actual.

Christian de Chergé y los monjes de Tibhirine

Muchas almas cristianas han sido llamadas a compartir la vida con sus hermanos y hermanas musulmanes y algunos, como los monjes de Tibhirine, cuya historia se puede ver en la reciente película De dioses y hombres, han ofrecido sus vidas. Christian de Chergé ha sido descrito como un monje trapense a quien la fe cristiana ha mejorado y «convertido» por su compromiso con el Islam. Existe un libro dedicado a los escritos espirituales del Abad del monasterio de Tibhirine (Ray, C. Christian de Chergé: Une biographie spirituelle du Prieur de Tibhirine. Éditions Albin Michel, 2010), donde se nos ofrece la verdadera historia de cómo Christian de Chergé llegó a comprender el significado más profundo de la oración sustitutoria de Massignon, la Badaliya.

En 1959, mientras cumplía su servicio obligatorio como oficial en el ejército francés, durante la guerra de Argelia por la independencia de Francia, Christian fue asignado a una comunidad rural. Allí se hizo amigo de un campesino argelino, padre de diez hijos. Mohamad era un devoto musulmán y el joven cristiano quedó profundamente conmovido al observar la respuesta de su amigo a la llamada a la oración cinco veces al día. A pesar de sus diferentes experiencias debido a la ocupación colonial de Argelia, ambos se reconocieron como miembros de la misma familia humana ante los ojos de Dios. La lealtad de Mohamad hacia su amistad con Christian de Chergé le llevó a intervenir para proteger a su amigo, cuando fue atacado por miembros de una milicia local, generándose un enfrentamiento. Al día siguiente, encontraron a Mohamad asesinado junto a un pozo. Pasaron muchos años para que Christian de Chergé pudiera superar esta experiencia, la cual pasó a convertirse en el fundamento de su vida espiritual. Sólo en 1972, en presencia de sus hermanos de Tibhirine, fue cuando Christian finalmente fue capaz de contar la historia del sacrificio de Mohamad por él.

«A través de la sangre de este amigo, asesinado por no haber querido hacer un pacto con el odio, yo supe que mi llamada para seguir a Cristo tenía que encontrar la manera de vivir por sí misma, antes o después, en el mismo país donde se me había dado esta prueba del amor más grande.» (pág. 71).

A partir de entonces no hubo duda en la mente de Christian de que Mohamad había entrado misteriosamente en la comunión de los santos que no conoce fronteras religiosas. Escribió: «Sé al menos que un hermano amado, un musulmán comprometido, dio su vida por amor a otro, concretamente a través del derramamiento de su sangre. Un testimonio impecable al que doy la bienvenida como una oportunidad extraordinaria». (pág.71)

El Corán dice: «Aquel que salve una vida será como si hubiese salvado la vida a toda la humanidad». (5:32)

Christan de Chergé se dedicó a la comunidad musulmana, entre la que vivió y trabajó durante muchos años. Cuando siete de los monjes del monasterio argelino fueron secuestrados, un grupo de una Orden Musulmana Sufí realizaba su visita anual a un encuentro interreligioso, para compartir la vida cotidiana y orar con los hermanos.

Christian de Chergé fue un verdadero seguidor de los legados espirituales tanto de Charles de Foucauld como de Louis Massignon y vivió la llamada hacia la Badaliya, la oración vicaria durante todo su camino hasta el sacrificio final de su propia vida.

Los siete durmientes: musulmanes y cristianos en una peregrinación compartida

En 1954, Louis Massignon descubrió una capilla en la pequeña aldea de Vieux Marché, en Bretaña, Francia, dedicada a siete santos cristianos, llamada La Chapelle des Sept Dormants. Al conocer la antigua historia bretona de los siete santos, se dio cuenta de que correspondía directamente a la Sura 18 del Corán, donde se realiza el mismo relato de resurrección, y al sitio de la tumba de los siete durmientes de Éfeso, Turquía. Se dirigió entonces al obispo local para solicitar que la peregrinación anual que ya existía en Vieux Marché fuese ampliada, para incluir tanto a los cristianos como a los musulmanes, incluyendo oraciones de ambas tradiciones. Esta peregrinación anual sigue teniendo lugar cada verano en julio, cerca de la Festividad de María Magdalena, la primera testigo de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y atrae a peregrinos de todo el mundo.

En las cartas de Louis Massignon a los miembros de la Badaliya, de 1947 a 1962, se hace evidente que el profundizar cada vez más en el significado de la oración vicaria llevó al propio Massignon a una mayor implicación en los temas de justicia social de su tiempo, a participar como voluntario en las cárceles francesas a fin de educar a los combatientes libres argelinos durante la guerra por la independencia de Argelia a finales de 1950 y en la década de 1960, a hablar públicamente y permanecer del lado de los marginados, de los refugiados y de los desplazados, especialmente de los palestinos durante y después de la creación del actual Estado de Israel, sin dejar de ser fiel a sus amistades con colegas judíos e israelíes. El legado de Louis Massignon continúa conduciendo a muchos buscadores de la divinidad hacia un mayor amor por los demás, independientemente de cualquier tradición étnica o religiosa. Su vida y su trabajo nos llevan siempre en la dirección del Santo en todas las tradiciones y su vida de investigación y revisión de los cuatro volúmenes de su obra maestra, La pasión de al-Hallaj, sigue siendo un brillante ejemplo de la dedicación de este devoto cristiano al mensaje eterno de un gran amante musulmán de Dios.

Miembro del Consejo de Administración de L'Association des Amis de Louis Massignon en París, Dorothy C. Buck es profesional de la salud mental y Consejera Pastoral en Somerville, Massachusetts. Es conferenciante y autora de artículos y libros sobre espiritualidad y diálogo interreligioso.

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