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Los principios del diálogo y de la alianza interreligiosos en las obras de Said Nursi

Said Nursi (m. 1960) fue uno de los eruditos musulmanes fundamentales del siglo XX que apoyaron la idea del diálogo y la alianza interreligiosos

05/07/2013 - Autor: Süleyman Eris - Fuente: Revista Cascada
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Said Nursi.

Said Nursi (m. 1960) fue uno de los eruditos musulmanes fundamentales del siglo XX que apoyaron la idea del diálogo y la alianza interreligiosos. Pensó que, ante la problemática existente en el siglo XX en el ámbito de las creencias y las prácticas religiosas, los musulmanes necesitaban establecer un consenso, no sólo entre ellos, sino también con los cristianos. En su obra Risale-i Nur afirma que «La gente de religión y verdad necesita unirse sinceramente no sólo con sus propios hermanos y compañeros creyentes, sino también con aquellos verdaderamente piadosos y espirituales de entre los cristianos, absteniéndose temporalmente de la discusión y el debate sobre los puntos que los diferencian a fin de luchar contra su común y beligerante enemigo, la incredulidad».

Resulta muy interesante descubrir que a pesar de que Nursi establece claramente la necesidad de una alianza interreligiosa en Risale-i Nur y, en consecuencia, alienta a sus seguidores a ejercitar el diálogo para establecer dicha alianza, no dedica ninguna sección de Risale-i Nur a analizar los principios de este diálogo y alianza interreligiosos.

En otras palabras, Nursi nunca denominó ninguna parte de su obra como «Los principios del Diálogo y la Alianza». Por lo tanto, el presente artículo aborda la cuestión de si Nursi simplemente ignora los principios del diálogo y la alianza interreligiosos o si estos principios están implícitos en su obra.

Personalmente, afirmo que es posible encontrar principios interreligiosos implícitos en la obra de Nursi, y que Los Destellos, sobre todo el «Vigésimo y el Vigésimo primero», y a «Vigésima segunda Carta» son fuentes especialmente importantes en este sentido.

En estas secciones, Nursi se ocupa principalmente de los distintos motivos de conflicto entre musulmanes y explica sus métodos de resolución de conflictos con objeto de acabar con ellos mediante un acuerdo pacífico. Por lo tanto, es fácil para nosotros extraer los principios del diálogo y  la alianza interreligiosos de estas secciones trasladando los principios de la resolución de conflictos de Nursi al contexto del diálogo interreligioso, ya que la mayoría de los principios que aparecen enumerados en estas secciones no sólo están relacionados con el Islam, sino con la naturaleza humana en general.

Antes de enumerar los principios de resolución de conflictos y trasladarlos al ámbito del diálogo y  la alianza interreligiosos, nos gustaría mostrar un ejemplo de este tipo de paráfrasis: En el «Vigésimo Destello», Nursi enuncia el siguiente principio para resolver un conflicto entre diferentes grupos de musulmanes: «Adoptad la actitud de reconocer que cualquier seguidor de toda tradición correcta tiene derecho a decir: "Mi punto de vista es certero o mejor, pero ese otro no". "Mi punto de vista es el único verdadero", o que "Mi punto de vista es el único bueno"», todo lo cual implica la falsedad o el rechazo de todas las demás perspectivas. Aunque este principio aparece en el contexto la interacción entre musulmanes, es perfectamente válido también en el contexto interreligioso, ya que no tiene que ver con el Islam sino con la naturaleza humana en general. Así, podemos parafrasear este principio de la siguiente manera: En el ejercicio de diálogo, como musulmanes, podemos creer y decir que el Islam es la religión verdadera, o incluso que es preferible a otras religiones, pero no podemos negar a las demás religiones el derecho a afirmar lo mismo. Del mismo modo, en las actividades de diálogo, los cristianos pueden creer o incluso decir que el Cristianismo es la religión verdadera, o incluso que es preferible a otras religiones, pero no pueden decir que las demás religiones no tienen derecho a decir lo mismo.

Después de presentar este ejemplo, podemos enumerar y parafrasear los principios interreligiosos que aparecen en el «Vigésimo y Vigésimo Primer Destello» y en la «Vigésima segunda Carta»:

1. En nuestras actividades de diálogo, como musulmanes, sólo debemos aspirar a complacer a nuestro Señor, no a obtener la aceptación de los miembros de otras religiones ya que «si Dios Todopoderoso está complacido, carece de importancia incluso si el mundo entero se disgusta».

2. Dios ordena en el Corán (Baqara 2:41): «…no vendáis Mis Revelaciones por un precio nimio (tal y como los beneficios mundanos, el estatus y la notoriedad)...». Por tanto, en las actividades de diálogo, no debemos diluir nuestros principios religiosos ni nuestra dignidad.

3. El ser humano es propenso a cometer errores y a desviarse del camino correcto. Por lo tanto, mientras dialogamos con los demás no debemos confiar en nosotros mismos, sino en Dios y buscar siempre Su ayuda y Su perdón: «Yo no pretendo estar libre de error, pues sin duda alguna el alma humana siempre ordena el mal, salvo que mi Señor tenga misericordia (lo cual nos salva de cometer actos malvados)». (Yusuf, 12:53)

4. Si queremos dialogar con los miembros de otras religiones, debemos aceptar su posición y no criticar sus creencias y prácticas religiosas. Si nos gusta ser respetados en nuestras propias creencias, debemos respetar las creencias de los demás. Del mismo modo, en las reuniones de diálogo no debemos provocar la envidia de los miembros de otras religiones, mostrando o dando a entender que nuestras virtudes son superiores.

5. Nuestro objetivo principal en las actividades de diálogo es obtener la complacencia de Dios y Su ayuda. La alianza interreligiosa es un objetivo secundario. En otras palabras, buscamos la alianza interreligiosa, ya que atrae hacia nosotros la ayuda de Dios. Por tanto, si no podemos establecer dicha alianza con los miembros de otras religiones después de hacer todos nuestros sinceros esfuerzos, no debemos decepcionarnos, ya que es Dios Quien ayuda a Sus siervos sinceros y que ninguna alianza puede ser superior a la alianza con Dios.

6. En los programas de diálogo, nuestras acciones deben tener siempre una intención positiva. Es decir, lo que motive nuestras acciones ha de ser el amor hacia nuestra propia visión, no la enemistad hacia las visiones de los demás. Organizaremos o participaremos en programas de diálogo para expresar nuestro punto de vista, no para restringir el punto de vista de los demás.

7. En las actividades de diálogo, al centrarnos en aspectos comunes tales como el hecho de compartir una tierra, un lenguaje, en nuestra humanidad común, en esas necesidades y temores que son universales, etc., podremos siempre reconocer que lo que tenemos en común supera con creces lo que nos diferencia.

8. Dejaremos a un lado temporalmente la discusión de los temas que nos dividen porque, entre los musulmanes y la Gente del Libro, necesitamos la unidad y la inclusión mucho más que la división y la exclusión.

9. En el ejercicio de nuestro diálogo, deberíamos tener en cuenta que la unidad entre los musulmanes y la Gente del Libro atrae hacia nosotros la ayuda de nuestro Creador contra la irreligión.

10. El objetivo del diálogo interreligioso no es discutir con los miembros de otras religiones. Para evitarnos cualquier tentación de argumentar, debemos saber que el que prevalece en una discusión se encuentra en una posición peligrosa con relación a su compañero, en primer lugar porque su corazón podría caer en la arrogancia, y en segundo lugar porque no aprendería nada nuevo de la discusión. Por su parte, su compañero aprende nuevos conocimientos y su corazón está a salvo de sentir arrogancia.

11. Para llevar a cabo nuestro diálogo deberíamos buscar a gente sinceramente religiosa, porque la gente que es sincera en su religión es muy probable que sea también sincera en su diálogo con nosotros.

12. Si percibimos cualquier hostilidad por parte de las personas con quienes dialogamos, debemos recordar el siguiente principio: «Si quieres vencer a tu enemigo, responde a su mal con un bien, porque si respondes con el mal, la enemistad irá en aumento y, aunque él fuese derrotado, el odio nutrirá su corazón y la hostilidad persistirá. En cambio, si le respondes con el bien, se arrepentirá y se hará amigo tuyo».

13. Mientras dialogamos debemos tener en cuenta que las personas tienen diferentes caracteres, y que el hecho de que haya alguien con mal carácter en un grupo no significa que todas las personas de ese grupo tengan un carácter similar. En otras palabras, sería un error responsabilizar de la negatividad de una sola persona a toda la comunidad. El Corán dice: «Y ningún alma, como portadora de la carga, porta (ni se le hará portar) la carga de otra». (Al-Fatir 35:18)

14. Del mismo modo, un cierto aspecto negativo de una persona no implica que la persona sea mala en su totalidad.

15. En las actividades de diálogo, todo lo que se dice debe ser verdad, pero no hay que decir todo lo que es verdad. Una falsa intención puede dar lugar a veces a un consejo cruel y provocar una reacción desfavorable.

16. En los momentos en que prevalecen las malas acciones, ¿qué podríamos necesitar más que la unidad, la amistad y la inclusión?

17. En tiempos de opiniones encontradas, hay que actuar de una manera positiva y no de forma negativa. Es decir, debemos esforzarnos en promover y difundir nuestra propia creencia, la cual no busca derribar y destruir la de los demás, sino mejorarla y reformarla.

18. En las actividades de diálogo, hay que recordar que insistir sobre el consenso en nuestros métodos y actitudes, después de haber llegado a un acuerdo sobre objetivos y metas, podría resultar estéril.

19. En todas las etapas de la actividad del diálogo, debemos guiarnos por el siguiente principio: «Ama por Dios, rechaza por Dios, juzga por Dios».

En conclusión, podemos decir que aunque Nursi no enumera explícitamente principios interreligiosos, es posible encontrarlos mencionados implícitamente en la obra Risale-i Nur, y la lista anterior es una fuente lo suficientemente fiable como para aplicarla en cualquier interacción de diálogo de una manera fructífera.

Suleyman Eris es el autor de Un breve compendio del Islam: Creencia y Práctica, Editorial La Fuente, 2008.

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