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La ética del diálogo en el islam

Dice Allah, Exaltado Sea: “Y no discutáis con la gente del Libro sino de la mejor manera” (Sura de La Araña, aleya 46)

20/05/2013 - Autor: Sheij Nasser Al Mgbel - Fuente: Cciar
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“ilm al-Kalam”, una de las “ciencias religiosas” del islam
El “ilm al-Kalam” es una de las “ciencias religiosas” del islam

Alabado sea Allah, Quien creó al hombre y le enseñó la elocuencia. Le vedó el discurso vano y las controversias inapropiadas. Le ordenó controlar su lengua y ser cuidadoso en la elección de sus palabras. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, el Único sin par, y que nuestro Profeta Muhammad (PyB) es su siervo y Mensajero, quien fuera distinguido por la sinceridad de su discurso y por apartarse de las palabras vanas y de la discusión inútil. Que la paz y bendiciones de Allah sean con él, con sus familiares, compañeros y aquellos que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Siervos de Allah! Allah, el Altísimo, creó al ser humano dotándolo de muchas capacidades y formó en él instintos y pasiones. Por su Misericordia y Bondad, le concedió un intelecto para manejar sus habilidades y controlar sus caprichos y deseos. Por medio del entendimiento, el hombre gobierna la idea y a través de la lengua regula la palabra. De ahí que el Islam le ha conferido al diálogo una exquisita atención, y esto dado que el ser humano tiende por su naturaleza innata a dialogar y polemizar. Allah confirma este rasgo distintivo al decir en el Sagrado Corán: Por cierto que expusimos en esta Recitación todo tipo de ejemplos, sin embargo el hombre es un gran discutidor (Sura de La Caverna, aleya 53). Incluso, la tendencia de la controversia en el hombre, y desde la óptica del Islam, se extiende más allá de la muerte. En  este sentido, Allah dice acerca del Día de Rendición de Cuentas: El día en que cada uno venga arguyendo a favor de sí mismo, se le pagará cumplidamente acorde a sus obras (Sura de La Abeja, aleya 111).

Normalmente, la gente acostumbra conversar y debatir en círculos y tertulias sobre distintos asuntos y discutir acerca de temas que son de su interés. No obstante, algunos ignoran la metodología del diálogo y de la dialéctica. Por eso, es menester destacar los principios requeridos en este tipo de prácticas discursivas con el fin de que nuestras conversaciones tengan consecuencias fructuosas.

El Sagrado Corán ha establecido bases esenciales para la práctica del diálogo y el debate; dice: Llama al camino de tu Señor por medio de la Sabiduría, la buena exhortación y convenciéndolos de la mejor manera (Sura de La Abeja, aleya 125).

Como se puede deducir, el Sagrado Corán distingue claramente entre lo que se requiere en la práctica del consejo y lo que es necesario en el debate y la discusión. Con respecto al consejo o exhortación, el Corán insta a que se haga de una manera agradable mientras que en la discusión dialéctica exige que sea con los más refinados modales. El secreto en dicha diferenciación consiste en que, por lo  general, la exhortación suele dirigirse a aquellas personas que comparten la idea y están  plenamente comprometidas con el mismo principio. Pues, ellos no precisan sino de una  exhortación que los haga recordar, les ablande el corazón y fortalezca su ánimo. En cambio, el debate se genera esencialmente con quienes son considerados como antagonistas, es decir, con los que el desacuerdo impulsa a mostrar cierta aspereza en el discurso y en el trato, o  incluso cierto grado de combatividad. De ahí que la magnífica sabiduría del Corán se refleja en instar a que se adopten los procedimientos más óptimos e ideales a la hora de entablar una discusión para que ésta sea fructuosa.

¡Siervos de Allah! Cuando el debate es exitoso y fructífero, las dos partes salen con un resultado valioso. Dice Allah, Exaltado Sea: (Y no discutáis con la gente del Libro sino de la mejor manera) (Sura de La Araña, aleya 46).

En el Sagrado Corán hay una Sura denominada: "La Discusión" que nos proporciona un  excelente modelo del debate constructivo protagonizado por una mujer, debatiendo con el Mensajero de Allah (PyB) acerca de su esposo. Allah, Altísimo Sea, la alabó porque habló y fue concisa, relató y dijo la verdad, dialogó y lo hizo con buenos modales; dice Allah, Glorificado Sea: Allah ha escuchado las palabras de la que recurrió a ti para defenderse de su esposo y en su queja suplicaba a Allah, y Allah escuchaba vuestra discusión. Realmente, Allah es Quien oye y Quien ve (Sura de La Discusión, aleya 1). En contrapartida, Allah prohíbe recurrir a la disputa estéril e inservible que se asocia a la violación de Su mandato. Se trata de un tipo de  discusión que hace perder el tiempo y las buenas obras, y del que uno no cosecha sino malas acciones. Dice Allah en el Sagrado Corán: La peregrinación debe hacerse en meses consabidos; el que en ellos se consagrara a peregrinar, deberá abstenerse, mientras dure la peregrinación, de las relaciones maritales, la transgresión y las discusiones (Sura de La Vaca,  aleya 197).

La discusión, también, puede ser una tentación de Shaitan para sembrar discordia y aversión entre la gente; dice el Altísimo en su Libro Sagrado: Ciertamente los demonios inspiran a sus secuaces para que os confundan (Sura de Los Rebaños, aleya 121).

¡Hermanos en la Fe! Sabed que el debate y el diálogo tienen bases y normas que deben ser observadas para que el orador logre su propósito y llegue a su meta. Entre las buenas maneras que implica el diálogo está el dedicar la sincera intención a Allah, el Altísimo. Además, el objetivo debe ser en última instancia llegar a la Verdad y no que uno tenga la exclusiva preocupación de querer salir victorioso y vanagloriarse haciendo alarde de sus destrezas. Cabe recordar que el lema de los distintos Profetas de Allah en su discusión con sus pueblos era: No quiero ser distinto de vosotros en lo que os prohíbo sino tan sólo corregir aquello que pueda. Y sólo Allah puede  encaminarme al bien, en Él me confío y ante Él me arrepiento (Sura de Hud, aleya 88).

El hablante ha de comprender y penetrar la psicología de su interlocutor, conocer su nivel educativo y sus capacidades intelectuales para hablarle con lo que pueda entender. Dijo el Profeta (PyB): "Se me ordenó hablarle a la gente de acuerdo a sus capacidades intelectuales".

Entre las éticas más trascendentales del diálogo está el saber escuchar las palabras de la otra parte, entenderlas correctamente, no interrumpir al interlocutor ni oponerse a él durante su intervención, alejarse de la terquedad, no levantar la voz ni usar expresiones obscenas. El Mensajero de Allah (PyB) dijo: "El creyente no es difamador, denigrador, obsceno ni vil" (Transmitido por At-Tirmidhi).

¡Hermanos en el Islam! Quien reflexione en los versículos del Sagrado Corán constatará que Allah, Altísimo Sea, nos brinda ejemplos ilustrativos del diálogo constructivo a través de las palabras de sus Profetas y Mensajeros -la paz sea con ellos-. Pues, todos ellos emprendieron diálogos y debates con sus pueblos, procediendo de la mejor manera. De Ibrahim (AS) la paz sea con él, tenemos un buen ejemplo a este respecto, cuando dialogó con su padre y lo invitó a la Verdad con un estilo dominado por la disciplina, el buen sentido y el respeto hacia la figura del padre. Pues, apelaba al sentimiento de amor filial usando en todas sus conversaciones el término: ¡Oh, padre! y decía: ¡Oh, padre! A mí se me ha revelado un conocimiento que tú no tienes, sígueme y te guiaré por el sendero recto (Sura de Mariam, aleya 43). Además, adjudicó la incredulidad a Shaitan y no a su padre para elogiar la inclinación innata correcta en éste, y de este modo convencerlo a apartarse de la desobediencia a Allah y persuadirlo para que siga la Verdad. Dijo, la paz sea con él: ¡Oh, padre! No adores a Shaitan; pues ciertamente Shaitan fue desobediente con el Misericordioso. ¡Oh, padre! Temo de verdad que te alcance un castigo del Misericordioso y seas de los que acompañen a Satanás (Sura de Mariam, aleyas 44-45).

A pesar de esta excelente conducta en el diálogo, Ibrahim -la paz sea con él- no recibió de su padre más que amenazas e intimidaciones. Y con todo, actuó con mucha afabilidad y delicadeza frente a esa situación. Se despidió de su padre cortésmente y le prometió pedir perdón por él: Dijo: ¿Acaso desprecias a mis dioses, Ibrahim? Si no dejas de hacerlo te lapidaré; aléjate de mí por un largo tiempo. Dijo: ¡La paz sea contigo! Pediré perdón por ti a mi Señor, es cierto que Él ha sido Generoso conmigo (Sura de Mariam, aleyas 46-47).

Temed, pues, a vuestro Señor ¡Siervos de Allah! y meditad acerca de lo contenido en el  Sagrado Corán como la guía procedente de los Profetas, para que sigáis su ejemplo en  vuestras conversaciones y debates. Sabed que el diálogo noble y constructivo es el camino más corto para llegar a los corazones de la gente.

Que Allah nos guíe a través del Sagrado Corán y las enseñanzas de su Profeta Muhammad (PyB). Pedid perdón a Allah por vuestras faltas y volveos a Él arrepentidos; Él es Indulgente y Remisorio.

23 de Yumadal-Ajira de 1434H. acorde al viernes 03 de mayo de 2013,
Centro Cultural Islámico "Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd" en Buenos Aires
Traducción de la Jutba pronunciada por el Sheij Nasser Al Mgbel

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