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Gamal El-Banna: Toda una vida dedicada al Islam

Fallece a los 93 años de edad un erudito que dedicó su vida al Islam

09/02/2013 - Autor: Sahar El-Bahr - Fuente: Webislam
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Gamal El-Banna
Gamal El-Banna

Lo que sigue son extractos de una larga entrevista concedida por Gamal El-Banna al semanal Al-Ahram Weekly, hace tres años, traducida ahora al español a modo de homenaje, por la pérdida de tan estimable figura.

De los miles de transeúntes que caminan a los pies de un simple y viejo edificio situado en Al-Geish Street, cerca de la plaza Bab Al-Sheariya, en pleno corazón de El Cairo, muy pocos caen en la cuenta de que en el quinto piso hay un apartamento enorme que es, al mismo tiempo, una biblioteca y un hogar.

El piso es, en realidad, el hogar de Gamal El-Banna, dueño y lector de toda su colección, que contiene más de 15.000 libros en árabe y alrededor de 3.000 en inglés, entre los que se pueden encontrar raras ediciones y multitud de obras de referencia.

Desde los 15 años había tomado por hábito leer dos libros en árabe al día y un libro en inglés cada dos días. Comenzó así a coleccionarlos desde comienzos de los años 40, haciendo aun más grande el tesoro de papel y letras que su padre y hermano mayor ya habían iniciado.

El apartamento-biblioteca es impresionante. Todas las paredes en el piso de Gamal están cubiertas con estantes que van desde el techo al suelo, aprovechando cada hueco. Incluso su dormitorio está completamente repleto de libros, a excepción de un pequeño espacio entre libro y libro en el que hay una foto de su tan querida hermana menor, Fawzia.

"Yo soy escritor. Es el único trabajo que he tenido. Incluso está escrito en mi tarjeta de identificación personal. Lo único que he querido hacer en mi vida es leer y escribir", decía El-Banna. "Esto puede ser un pequeño problema, porque yo soy un escritor en un país donde pocos leen. Yo era un niño débil y nunca estuve lo suficientemente en forma como para jugar con los demás niños de la calle o montar en bicicleta. No estaba en condiciones para nada, sino para sentarme a leer y escribir. Y así es como pasé la mayor parte de mi infancia en la gran biblioteca de mi padre".

Aunque hoy día es más conocido como un prominente erudito islámico, El-Banna, de hecho, ha escrito más de 50 libros que tienen que ver no sólo con el Islam, sino también con la política, la economía y el movimiento sindical. Si hay ciertas preocupaciones que están remarcadas en todos sus libros, estas son la libertad, la revivificación religiosa y el uso de la mente, el intelecto y la razón para encontrar nuevas soluciones a viejos problemas.

Las fatwas (dictámenes jurídicos) realizadas por El-Banna a menudo han sido motivo de controversia, e incluso han sido rechazados por otros eruditos islámicos. También han incitado, a veces, reacciones controvertidas porque han sido completamente diferentes de las que cuentan con consenso entre los estudiosos. Ello, sin mencionar el hecho de que Gamal El-Banna es el hermano de Hassan El-Banna, fundador de la Hermandad Musulmana, un personaje que es en sí mismo controvertido.

En cuestiones de género, por ejemplo, para Gamal El-Banna el velo o hiyab no puede ser considerado una prenda obligatoria para las musulmanas, ya que ello no se menciona explícitamente en el Corán. Además, dijo, "el hiyab no es exclusivo del Islam, es una institución anterior". Asimismo, decía que es completamente lícito que una mujer musulmana pueda contraer matrimonio con un creyente, ya sea cristiano o judío, y no necesariamente musulmán.

En esa misma línea, El-Banna declaró en diversas ocasiones que las mujeres bien instruidas pueden dirigir la oración diaria, haciendo lícito de este modo el imamato femenino. Llendo aun más lejos, llegó a afirmar que los matrimonios sólo pueden enmarcarse en el ámbito religioso si ambas partes lo requieren. Otros procedimientos comunes, tales como la presencia de dos testigos, el pago de una dote, o asegurar la aceptación del padre de la novia, son todos los procedimientos reglamentarios socialmente utilizados para preservar los derechos de las parejas, pero tienen poco que ver con el Islam. En otra fatwa, El-Banna dijo que si el matrimonio es de mutuo acuerdo, el divorcio no puede tener lugar salvo si el marido y la esposa están de acuerdo. En otras palabras, el divorcio no puede ser decidido unilateralmente por el marido.

El Islam es un medio, una guía, no un fin en sí mismo.

Más importante es su rechazo total al castigo de la apostasía con la pena de muerte, pues los opositores de este punto de vista se basan en la interpretación extremista de un par de hadices que bien entendidos, dice él, "no son coherentes con lo que dice el Corán, donde no hay castigo por apostasía".

Los dictámenes religiosos de El-Banna y su ferviente deseo de conseguir hacer renacer un islam más puro y próximo a su origen, se basan en el hecho de que el Islam es un camino natural para los seres humanos, un camino que ya está labrado y dispuesto para su propio beneficio. "Dios ha puesto al ser humano en la tierra. En la alegoría de la creación, Dios hizo al ser humano su Jalifa o, literalmente, su sucesor". En ese contexto, el Islam vino para guiar a la humanidad en el establecimiento de una sociedad justa y virtuosa que permita a los seres humanos realizar buenas acciones y usar el mundo, creado para ellos, de la mejor manera posible.

"El Corán está repleto de versículos que establecen un nexo indisociable entre la fe (el iman) y la realización de obras constructivas o beneficiosas", señalaba El-Banna; "el Islam es un medio, una guía, no un fin en sí mismo". En este sentido, dijo, "el Profeta Muhammad es el mejor ejemplo de perfección, pues todos sus esfuerzos estaban guiados por la consecución de una sociedad en la que la gente tuviese una dignidad plena; para lo cual, hizo nítidos y cristalinos todos los valores necesarios para construir dicha sociedad".

Esta sociedad ideal, sin embargo, duró sólo un cuarto de siglo, ya que después de la muerte del profeta Muhammad saws, Muawiya ibn Abi Sufyan estableció la que se conoce como dinastía Omeya, en el 660 d.C. Con ello, la idea de que el Islam es un beneficio para la humanidad como un todo, se convirtió en un beneficio, en primer lugar, para el sultán. Los eruditos religiosos de diferentes países, sin ser plenamente conscientes de ello, introdujeron ideas de sus propias civilizaciones en sus escritos religiosos, incluidos los relacionados con la interpretación del Corán y los hadices. Este proceso de adulteración, afirmaba El-Banna, distanció al Islam de su verdadero espíritu y dio como resultado el surgimiento de facciones y divisiones, en un proceso que se agravó con la introducción de nociones filosóficas griegas en el Islam durante el período abasí.

Un largo proceso de adulteración distanció al Islam de su verdadero espíritu.

A lo largo de los siglos posteriores, el "Islam de los sultanes", fue construido y fortalecido, llegando a ser una "realidad petrificada" basado en un conjunto de creencias y doctrinas dogmáticamente cerradas que todo el mundo tenía que seguir sin salir de ellas. Así fue hasta finales del siglo XIX, cuando se produjo un renacimiento islámico orquestado por Gamaleddin El-Afghani. Que, aunque fracasó a causa de colonialismo europeo, su influencia se dejó sentir con fuerza. "Mi padre me puso el nombre Gamaleddin El-Afghani" afirmó en cierto momento. "Él me llamaba 'El-Afghani', y me imbuyó con su espíritu de avivamiento del din".

El trabajo de Gamal comenzó en la década de los 40 con la publicación de su libro "Una Nueva Democracia", en el cual abogó por una nueva comprensión de la religión. Más tarde, en 1972, El-Banna publicó "El Espíritu del Islam", en la que hizo un llamamiento para el renacer del Islam y, más recientemente, en 2000 publicó "Hacia una nueva jurisprudencia islámica". Sin embargo, a lo largo de su carrera, su hermano, Hassan El-Banna y su padre, Ahmed Abdel-Rahman, siempre tuvieron una gran influencia en él.

"Tengo un espíritu rebelde. Desde el principio me negué a seguir un estilo de vida aburguesado. Me negué a tener una vida normal, es decir, completar una educación académica, conseguir un trabajo en el gobierno, casarme y tener hijos... Tal vez ello me dio la oportunidad de estar más cerca de mi padre y mi hermano durante más tiempo. Durante el Ramadán, en particular, me gustaba ver a mi padre casi a diario".

La admiración de Gamal hacia su padre y hermano procedía, en gran medida, de la gran fuerza de voluntad que ambos tenían. Asimismo, ambos realizaban una labor original que no estaba suscitada por la adquisición de bienes terrenales. Ni la fama, ni el dinero, ni el poder los atrajo. Lo que más le gustó de ellos fue su espíritu misionero y los objetivos a los que dedicaron sus vidas.

El padre de Gamal, quien murió en 1960, recopiló e interpretó los más de 30.000 dichos del Imam Ahmed Ibn Hanbal, fundador de una de las cuatro principales escuelas de jurisprudencia islámica (mazhab), en una monumental obra de 22 volúmenes. Le llevó 35 años completar dicho trabajo. "Mi padre decidió completar su proyecto, sea cual fuere el tiempo requerido para ello. Era un hombre pobre con una gran familia de seis hijos que residía en una de las zonas más pobres de El Cairo. Era un hombre humilde, firme y profundo en su fe. Bien empapado de todos los textos básicos del Islam, pese a no pertenecer a la prestigiosa comunidad de al-Azhar. Los últimos volúmenes de su obra tuvo que imprimirlos por su propia cuenta. Solía trabajar durante la noche, después de haber terminado sus lecturas diarias. Comenzaba a trabajar muy temprano, tras los despuntares del alba, y así estaba hasta las 11 de la noche en una habitación mal iluminada en la planta baja de un edificio antiguo, que estaba prácticamente vacío. Un pequeño bar y un escritorio lleno de libros de referencias. Solo salía de su habitación para rezar en la mezquita más cercana".

Su padre tuvo una vida bastante ascética y parecía indiferente a las preocupaciones mundanas. Cuando la familia se trasladó a El Cairo en 1924, ni si quiera pensó en comprar una casa -aunque las casas eran baratas por aquel entonces-, sino que compró una parcela en un cementerio para la familia. "Aun cuando los Hermanos Musulmanes eran uno de los grupos más fuertes de la sociedad, con su hijo Hassan en la cúspide, no llegó a interesarse realmente. Sólo visitó la sede en un par de ocasiones", comentaba Gamal El-Banna.

En cuanto a su hermano Hassan, quien fundó la Hermandad, a sus ojos era un genio. "Fue un milagro que pudiera establecer un movimiento tan fuerte en tan sólo 20 años. El movimiento fue tan fuerte que resistió la hostilidad de numerosos regímenes desde su creación hasta la actualidad". Antes de su fundación propiamente dicha, el movimiento consistía en asociaciones locales dedicadas a la caridad, con las cuales, Hassan El-Banna fundó la Hermandad en 1928. Al principio, tan solo contaba con seis miembros que se reunían en una cafetería local. 20 años después, en 1948, la Hermandad se había convertido en un organismo internacional, con medio millón de miembros en todo el mundo.

Para Gamal, la Hermandad tuvo éxito porque su hermano Hassan adoptó dos estrategias cruciales. En primer lugar, estableció los criterios de su misión, que luego fueron adoptados y aplicados por otros movimientos islámicos en todo el mundo. En segundo lugar, alentó la adopción del Islam como un estilo de vida para todos. Esta fue una idea poderosa, porque en ese momento sólo los eruditos religiosos estaban preocupados por la religión. Por otro lado, quiso hacer de la religión una parte de la vida cotidiana, y se dedicó, con ese fin, a atraer a estudiantes que pudieran ofrecer discursos religiosos con fluidez sobre la vida cotidiana. Así, les dio poder en su fe, conocimiento y sinceridad, y pasó muchas noches rezando al lado de ellos.

"Las intenciones de Hassan estaban muy bien definidas desde el principio, y nunca se apartó un ápice de lo que decía, desde el nacimiento de la Hermandad Musulmana hasta que fue asesinado. Fue un gran líder que cargaba con todas las responsabilidades de sus acciones. Solía ​​trabajar con sus seguidores durante todo el día, y dedicaba la noche a la oración. La relación que Hassan tenía con sus seguidores era una relación de amor a Dios", decía Gamal.

En su opinión, compartida por su hermano y su padre, la religión, el din, tiene un significado algo distinto de lo que parece significar para Al-Azhar. Ellos abogaban por un enfoque más práctico del Islam. Por encima de las diferencias entre unos y otros, sólo está el Corán y las enseñanzas del profeta Muhammad. "Yo vivía en una época en la que los imames solían usar espadas de madera durante sus discursos para asustar a la gente". Tanto su padre como su hermano rechazaban sistemáticamente esta práctica, pero nunca de una forma intolerante, sino siempre con el mayor respeto y educación posible.

"A veces me pregunto qué fue lo que produjo a este aldeano sencillo y religioso, que dedicó su vida por igual a Ibn Hanbal y a la literatura universal", decía Gamal. "Mi padre tenía un proyecto único para iluminar a la sociedad en la que vivía". El rasgo más distintivo de su hermano, en cambio, era su capacidad de organización, y se consideraba a sí mismo más inclinado al debate. Fue gracias a su talento para la organización lo que permitió a Hassan crear un movimiento duradero y con éxito -mientras que Gamal fracasó en sus intentos de establecer un pequeño movimiento llamado "Partido Nacional para el Trabajo Social", dirigido a estudiantes y trabajadores que desapareció dos años después de su inicio-.

Cuando Gamal fue arrestado por distribuir propaganda para hacer huelga contra la flota británica en Alejandría, Hassan envió a uno de sus asistentes para que hablara con el comandante de la policía de El Cairo para que lo liberase. Entonces, Hassan le dijo a su hermano que "estaba trabajando en una tierra estéril y rocosa, mientras que tenemos jardines llenos de árboles y frutos a la espera de ser recogidos". Gamal respondió que "los frutos de la Hermandad Musulmana no son los que el quiere recoger". Esto era una forma de criticar sus ideas.

Hassan El-Banna entendía perfectamente la negativa de su hermano de unirse a la Hermandad Musulmana. Cuando Gamal criticaba las ideas de la Hermandad, especialmente en lo relacionado a la política o a cuestiones de género, "Hassan solía sonreír, pero nunca comentó mis críticas". Hassan apoyó económicamente a su hermano, e incluso lo contrató para dirigir la editorial propia del movimiento. Sin embargo, a pesar de la admiración que sentía Gamal por su hermano, continuó criticando lo que él percibía como un fracaso fundamental del movimiento en su conjunto.

"La Hermandad Musulmana es una estructura enorme, pero carece de una base teórica, amplia y genuina lo suficientemente profunda" comentaba Gamal. "Hassan se dio cuenta de esto, y siempre tuvo la intención de construir dicha teoría y dejar que ésta madurara. Creía que ese trabajo debía ser implementado en diversas fases. Pero, no vivió lo suficiente para cumplir esta misión. Fue asesinado antes de tiempo".

Gamal El-Banna fue encarcelado en 1948, acusado de pertenecer a la Hermandad Musulmana, y permaneció en prisión hasta 1950. Por lo tanto, todavía estaba en prisión cuando su hermano fue asesinado en 1949, y recuerda perfectamente cuánto dolor sintió al enterarse de lo sucedido y cómo se consoló con el hecho de que su hermano, poco antes de su muerte, había estado sufriendo una profunda ansiedad debido a su necesidad de encontrar soluciones para las familias de todos los que fueron detenidos, resistiendo, al mismo tiempo, las manipulaciones del régimen. Bajo estas circunstancias, a Gamal le dijeron que el asesinato de Hassan fue, de alguna forma, como una vía de escape.

Durante su tiempo en la cárcel, Gamal se mantuvo fiel a su amor por la lectura. "Solía aprender poemas de los grandes poetas árabes, como al Mutanabbi, así como poesía inglesa. También he leído libros sobre la Unión Soviética". Aunque siempre hubo profundas barreras ideológicas entre él y los Hermanos Musulmanes y aunque nunca ha creído en su proyecto islámico, ha tenido fuertes vínculos con muchos de sus miembros. "Nunca fui un miembro de la Hermandad, pero había fuertes lazos con ellos, por ser el hermano del fundador y porque he trabajado con ellos".

Desde sus primeros años Gamal estuvo interesado en la clase trabajadora y siempre fue un gran creyente en los movimientos sindicales, hasta el punto de escribir un libro titulado "El movimiento sindical viene después de la religión y antes que la Democracia y el Socialismo". El sindicalismo, a su juicio, forma parte de una estrategia para rescatar a los trabajadores del brutal capitalismo. Habiendo devorado miles de libros sobre los trabajadores y los movimientos sindicales de todo el mundo, tradujo muchos de ellos para después escribir el suyo propio.

Fue profesor en el Instituto de Estudios Sindicales de El Cairo durante 30 años, desde 1963 hasta 1993, y también fue profesor en la Universidad de los Trabajadores. "Muchos de los ministros de trabajo y dirigentes de los sindicatos de trabajadores en Egipto y el mundo árabe fueron mis alumnos, incluyendo el actual ministro de trabajo, Aisha Abdel-Hadi". Entre sus escritos sobre este tema hay obras de referencia como "Libertad sindical" y "Historia del Movimiento Sindical en Egipto durante el último siglo".

Tal vez, los mejores recuerdos de Gamal están reservados para su hermana Fawzia. "Mi hermana me rescató de la pobreza y me ayudó a difundir mi idea de un renacimiento islámico". "Poco antes de su muerte en 1997 me dio 250.000 liras egipcias (unos 30.000 euros) para establecer el "Instituto Gamal y Fawzia El-Banna para el Renacimiento del Islam". También escribió un libro sobre su hermana, que trabajó durante 30 años como profesora en Arabia Saudí y Sudán.

Hacia el final de la entrevista, Gamal quiso aclarar que sus fatwas, por controvertidas que parezcan, son el resultado de 70 años de investigación, lectura y escritura sobre el Islam. "Mi llamada a un renacimiento del Islam se basa en el Corán y la Sunna. A mi juicio, todos los hadices incompatibles con el Corán deben ser omitidos, y actualmente estoy escribiendo un libro en el que trato de contemplar muchos de ellos. Todos mis escritos sobre el Islam se centran en la libertad humana".

Aunque ha trabajado en el tema durante toda su vida, no fue hasta que alcanzó los 80 años de edad cuando comenzó a ser conocido por su llamamiento a un renacimiento del islam. "Simplemente estoy tratando de revivir el Islam que existía hace 14 siglos".

Preguntado sobre si su trabajo ha comenzado a dar frutos, Gamal El-Banna respondió que "como todos los intentos anteriores de lograr un renacimiento, tomará su tiempo. Cuando reviso los distintos sitios web para consultar los comentarios sobre los artículos que he publicado, me siento feliz si encuentro una voz de apoyo entre los 100 que se oponen. El principal problema es el tiempo en el que vivimos. Vivimos en una época en la que cada minuto tiene un precio. Nos hemos quedado atrás como uno de los países en vías de desarrollo, mientras que otros países han evolucionado rápidamente".

Traducido para Webislam

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