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El mensaje universal de Muhammad (sas): la compasión (I)

George Bernard Shaw afirmó irónicamente que: “el islam es la mejor religión, pero los musulmanes son los peores discípulos”.

30/01/2013 - Autor: Iman Baraka - Fuente: Webislam
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Muhammad (sas)

Dijo el Profeta Muhammad (sas): Aquél que no tiene compasión con la gente, Dios no tendrá compasión con él.

Los turbulentos acontecimientos vividos por los musulmanes durante las últimas décadas han promovido un profundo y dramático falseamiento del mensaje del islam. La ética y los valores islámicos han sido silenciados y sustituidos por intereses mundanos que se disfrazan, en no pocas ocasiones, con lenguaje religioso y rigor fundamentalista.

A la vez que facilitan el acceso a información y redes sociales, las nuevas tecnologías están provocando una desconexión respecto a la Realidad, creando una engañosa sensación de control sobre un mundo virtual que parece obedecernos. Se generaliza la ridiculización de lo espiritual y sagrado y la fe se presenta como prueba del atraso cultural de una sociedad,  mientras avanzan sin control los más bajos instintos, alimentando una voraz corrupción y vulgaridad que ensucian todas las esferas de nuestra sociedad.

Entretanto, los musulmanes avanzamos hacia una paulatina sustitución del Qur’ân, discurso de Allâh, por discursos políticos de líderes ávidos de dinero y poder. Hemos renunciado a la Palabra divina por la palabrería humana quizá porque, en el s.XXI, los musulmanes llevamos el Qur’ân en nuestros móviles, pero lo hemos desterrado de nuestros corazones. Ya no recitamos el Qur’ân, sino lo que leemos en Internet. El estudio del islam ha sido sustituido por un superficial, y supuestamente más útil, conocimiento de la geopolítica y la economía. Ahora toca estudiar la historia de Mali, los intereses de la multinacional francesa Areva y la vieja reivindicación de los Tuareg sobre el territorio de Azawad.

Dijo Muhammad (sas): “Cuando mi Nación glorifique los bienes materiales, perderá la veneración debida al Islam; y cuando deje de ordenar el bien y prohibir el mal, se verá privada de la bendición del Qur’ân”.

La luz del Qurân se apaga cuando la grandeza e inmensidad insondable del mensaje divino se ve reducida a unos versículos aislados interpretados de forma literalista. Esa interesada y, en ocasiones, violenta comprensión del Qurân refleja una profunda ignorancia sobre los infinitos universos de conocimiento y significados de una Revelación que nunca cesa de producirse en el corazón del creyente que se postra sinceramente ante Allâh (saw).

"Hay destellos a los que se les permite llegar; y luego hay destellos a los que se les permite entrar. Puede que esos destellos vengan y encuentren a tu corazón enredado con las imágenes del mundo, de modo que se van por donde vinieron. Vacía tu corazón de todo lo que suponga una traba para la luz; y se llenará de conocimientos y tesoros ocultos".

Ibn Ata Allah al-Isandari

La lectura del Qurân desvela los secretos de la Creación escondidos en cada letra, cada sonido, cada palabra, iniciando una conversación que se va tornando en intimidad con la divina Presencia. Pero algunos están sordos y ciegos, y no leen, ni escuchan, porque ya “saben”. Son los que acuden a los textos sagrados para justificar sus ideas o ambiciones mundanas, convirtiendo al Qur’ân en un instrumento ideológico o un mortífero arma que asesina a civiles, niños y mujeres, destruyendo mezquitas, santuarios y centenarios árboles.

Quizá tuviera algo de razón George Bernard Shaw quien afirmó irónicamente que: “el islam es la mejor religión, pero los musulmanes son los peores discípulos”. Wendell Berry, activista y escritor americano, apunta otra cuestión de interés: “… los discípulos del Qur’ân y la Biblia pueden dividirse en dos grupos: los que se consideran a sí mismos como agentes de la ira divina, y aquellos que se encuentran llamados a ser agentes de la compasión divina”.

Muhammad (sas): la compasión desciende a todas las criaturas

Hace unos 1444 años nacía en medio del desierto un niño huérfano que estaba destinado a ser el sello de los Profetas y fuente inagotable de bendiciones. Celebramos el Mawlid de Muhammad (sas) enalteciendo y honrando su excelencia en este mundo que fue iluminado con su compasión y bendecido con su misericordia.

Porque tras tantos asesinados y crímenes reivindicados en su nombre, muchas personas, e incluso musulmanes, no saben que el Profeta Muhammad (sas) es el Enviado de la misericordia y la compasión.

Y no te enviamos ¡Oh, Muhammad! sino como misericordia para los mundos”.

(Qur’ân 21:107)

“Un día le pidieron que maldijera a algunos enemigos, en respuesta dijo: “No he sido enviado a este mundo para condenar, he sido enviado como el Profeta de la misericordia”.

(Relatado por Muslim 126, Tirmidhi, Da´wat 118)

Una misericordia que hacía extensible a todas las criaturas existentes, fueran personas creyentes o ateas, animales, pájaros o insectos, frondosos árboles o humilde hierba. Muhammad (sas) es el Maestro de las ciencias del corazón que transforma con su compasión nuestras sombras en luz. Su vida nos enseña cuál es el perfecto ejemplo y correcta guía hacia Allâh (swt): la compasión.

"En verdad, el más honrado de vosotros ante Dios es el más piadoso".

(Qur’ân 49:13)

Esto es así porque en el islam, tras el tawhid (unicidad de Dios) y risalah (aceptación de Muhammad -sas- como Mensajero), el concepto más importante en la ética y la práctica islámica es la compasión, si bien algunos intentan sustituirla por un erróneo concepto de jihâd dirigido a combatir al otro, en lugar de a uno mismo y sus defectos.

Ciertamente, la incomparable belleza del islam se manifiesta en su lenguaje compasivo. Todos los capítulos (suras) del Qur’ân, excepto uno, se abren con la básmala (bismi-llāhi r-raḥmāni r-raḥīm), “en el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso”. En el vocabulario islámico los nombre divinos de Ar-Rahmán, Ar-Rahím nos indican Sus atributos, como esencia y acción ilimitada de misericordia hacia toda la creación, traducida en amor, compasión, benevolencia y generosidad hacia los otros.

Ar-Razi, gran sabio del islam y descubridor del ácido sulfúrico, el etanol, el alambique y el queroseno afirmó que:

"No es posible para un ser creado imaginar la inmensidad de la Misericordia divina”.

Los musulmanes recitamos también la básmala antes de realizar cualquier acción. Es decir, la compasión y la misericordia, dos atributos divinos con significado similar, abren cada sura y cada acción realizada por los musulmanes como una forma de bendición que desciende del Compasivo, del Misericordioso, pero también como un recuerdo de que son esos valores los que deben acompañar nuestro proceder y acciones. 

La misericordia, la compasión, están por tanto en el origen de todas las cosas, son algo así como el Gran Wifi de Allah (swt), la energía creadora que sostiene al mundo y de la que no podemos aislar a ninguna criatura, pues, en realidad, seríamos nosotros los marginados:

Decía Muhamad (sas): "ten misericordia de aquellos que están en la tierra, y el Aquel que está en el cielo tendrá misericordia de ti".

(Al-Tirmidhi)

Un mensaje en el que profundizó posteriormente afirmando, en numerosas ocasiones, que se refería a “todas” las personas y criaturas, y no solo a los musulmanes, los próximos, amigos o familiares. Durante su vida dio a su vez numerosos ejemplos de personas perdonadas de terribles pecados por haber mostrado compasión hacia un perro sediento o, por el contrario, de haberse condenado por matar a un gato de sed, porque, por encima de todo lo creado, está la misericordia. Incluso Allâh (swt) ha elegido la misericordia como ley divina:

Di: “¿De quién es todo cuanto hay en los cielos y en la tierra?” Di: “De Dios, que se ha prescrito a Sí mismo la ley de la misericordia”.

(Qur’ân 39:53)

Es por ello que los musulmanes sabemos que ser agentes de la compasión divina es haber alcanzado uno de los más altos rangos espirituales:

Dijo Allâh: "Ciertamente, Mi misericordia es superior a Mi ira".

(Al Bujari, Muslim)

Y que elegir la ira, la violencia y la venganza es no comprender que la conexión existente entre todos los seres humanos, la fraternidad, refleja la unicidad de Allâh (swt).

A pesar de que lo repitan continuamente en las TV y medios de comunicación, el islam no es la religión de la espada, sino la religión de la compasión que nos enseña que Allâh (saw) es infinitamente más Misericordioso con la humanidad de lo que es una madre con su pequeño hijo.

"...Vuestro Señor es inmensamente Misericordioso...".

(Qur’ân 6:147)

"...Mi Misericordia lo abarca todo...".

(Qur’ân 7:156)

"Él es Dios, no hay otra divinidad salvo Él, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es Clemente, Misericordioso".

(Qur’ân 59:22)

"Alabado sea Dios, Señor del Universo, El Clemente, El Misericordioso".

(Qur’ân 1:2-3)

El Señor de los mundos es Misericordioso hacia toda su creación. La misericordia divina es el amoroso abrazo que enlaza todas las cosas mediante la compasión.

Sin embargo, hay personas que creen en lo más profundo de su corazón que ya es demasiado tarde, que los pecados cometidos son muy grandes y así, sumidos en la desesperanza, continúan en el extravío. El desánimo es por tanto instrumento de Shaytan para alejarnos del camino recto, privándonos de la misericordia divina y obstaculizando el camino de regreso hacia Allâh (swt).

Es aquí donde surge la gran devoción de los musulmanes por Muhammad (sas). Por ejemplo, el gran místico Yunus decía poéticamente:

Cada abeja que entra en la colmena
dice mil y una bendición sobre Muhammad
.

(Yunus 524)

Porque lo que ensancha nuestros corazones al oír su nombre, la razón por la que bendecimos con devoción el nombre de Muhammad (sas), es el habernos reconfortado con un mensaje de misericordia infinita:

"Si toda la humanidad dejase de cometer pecados, Dios crearía otros seres para que pecaran y así perdonarlos, ya que Él es El Perdonador, El Compasivo".

(At-Tirmidhi, Ibn Mayah, Musnad)

¿Hay algo más bello para nuestras débiles naturalezas que estas palabras?

Lágrimas ruedan en mis mejillas cuando oigo que el mensaje del Qur’ân es la espada, la violencia, la venganza. ¡No es nada de eso! es una clara advertencia pero, sobre todo, una esperanza de salvación:

"Di: ¡Siervos míos que os habéis excedido en contra de vosotros mismos, no desesperéis de la misericordia de Allâh, es verdad que Allâh perdona todas las faltas, pues Él es Perdonador, Compasivo".

(Qur’ân 39:53)

"Quien haga un mal o sea injusto consigo mismo y luego pida perdón a Allah, encontrará a Allâh Perdonador y Misericordioso".

(Qur’ân 4:110)

Verdaderamente, lo único que nos queda en la vida cuando todo lo demás se derrumba: la familia, el trabajo, los amigos, la salud… es la misericordia divina:

… y no desesperéis de la misericordia de Dios.

(Qur’ân 39:53)

Y quién desespera de la misericordia de su Señor, salvo los extraviados.

(Qur’ân 15:56)

Cierta vez el Profeta habló de cómo se había distribuido la misericordia:

"Dios ha dividido la misericordia en cien partes, ha colocado una de estas partes en la creación para que se tengan clemencia unos a otros, y ha reservado las noventa y nueve partes restantes para el juicio, como una gracia hacia sus siervos”.

(Al-Bujari, Muslim, Al-Tirmidhi y otros)

Y de esa pequeña cantidad de misericordia presente en la creación surge el comportamiento compasivo y amable, el amor de una persona a otra, el perdón, la reconciliación, la fraternidad, la amistad, la solidaridad, la justicia social, la ternura y la suavidad en el carácter.


SIGUIENDO EL EJEMPLO DEL PROFETA (sas)

El Profeta (sas) solía afirmar que quien carece de compasión carece de todo tipo de bondad. El islam, como viaje hacia Allâh (swt), no se inicia hasta que no se desarrolla la compasión en el corazón, ya que es la puerta a la misericordia y el amor universal, la ternura y la humildad. Era habitual ver los ojos del Profeta (sas) llenos de lágrimas al conocer la menor señal de inhumanidad e injusticia. En varias ocasiones reprochó actitudes crueles hacia los animales, y fomentó las muestras de afecto de los padres hacia los niños, hasta entonces mal vistas, los huérfanos, los esclavos, los pobres y especialmente las mujeres.

Un día se acercó una mujer al Profeta (sas) quejándose del trato brusco recibido por su esposo a lo que respondió, dirigiéndose a sus seguidores: “aquellos que hacen esto con sus mujeres no son buenas personas”.

(Abu Dawud, 1834)

Y el mejor de vosotros es el mejor de vosotros con sus mujeres".

(Al-Tirmidhi)

Cierto día, mientras cuidadaba a un esclavo enfermo este le preguntó: “¿te ha mandado mi señor que me cuidaras?”, a lo que el Profeta (sas) respondió: “sí, el Señor de todos los señores me ha enviado a servirte”.

El carácter compasivo del Profeta ante sus enemigos provocó numerosas conversiones al islam, e intensificó también la fe entre sus compañeros y seguidores. Fue por tanto su excepcional carácter la base para el éxito del islam y no la espada, algo que ha defendido públicamente el gran pacifista M.Gandhi.

Y fue por una Misericordia de Dios, que trataste ¡Oh Profeta! con suavidad a tus seguidores, porque, si hubieras sido severo y duro de corazón, ciertamente se habrían apartado de ti. Así pues, perdónales y pide perdón por ellos.

(Qurân 3:159)

Se cuenta que en una ocasión se pasó toda la noche recitando un mismo versículo: “Si los castigas, son tus siervos; si les perdonas, Tú eres Misericordioso”, (Qur’ân 5, 118), pidiendo misericordia frente a la desviación, porque como bien decía el Imam al-Bûsîri en su célebre poema (Qasîda) titulado “al-Burda” (el Manto):

huwa l-habîbu l-ladzî turÿà shafâtuhu  
Él es el amado cuya intercesión se espera
li-kúlli háulín min al-ahuâli múqtahami
ante toda calamidad que se abalance sobre nosotros.

Muhammad (sas) es también el último Profeta y el más elevado de todos ellos. Dijo el místico Sanai en una de sus poesías:

Pregunté al viento: ¿por qué sirves a Salomón?
El viento dijo: “porque el nombre de Ahmad (es decir, Muhammad) está grabado en su sello
.

(Sanai, SD 167)

Para terminar yo te pregunto, lector/a, ¿a quién sigues?

No me digas a quién sigues,
muéstrame qué has elegido.
Si es la amabilidad y compasión,
eres seguidor de Muhammad (sas).

Pero si en nombre de Allah (swt)
has elegido la ira,
la venganza o la violencia,
abandonaste al Profeta (sas)
por tu propia sombra.

Iman Baraka
La paz y bendiciones de Allâh sean sobre nuestro amado Profeta.

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