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Sobre el tratamiento del alma -10-

Quien se conoce a si mismo (nafs) no se deja engañar por las alabanzas de la gente

30/12/2012 - Autor: Shaij Ahmad Al Alawi - Fuente: El fruto de las palabras inspiradas. Editorial Almuzara.
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Shaij Ahmed bin Aliwa
Shaij Ahmed bin Aliwa

Quien conoce los defectos que hay en su alma no se deja engañar por los elogios, porque la certeza de como es él mismo (nafs) se impone a toda opinión ajena. ¡Sí!, el hombre es capaz de verse a sí mismo (75:14). Las hikam de ibn 'Ata`Allah dicen: "La más ignorante de las criaturas es la que prescinde de su propia certeza por la opinión de los demás."(145)

Un discípulo comenzó a elogiar a su maestro y éste se echó a llorar diciendo: "Me conozco a mí mismo mejor que tú." Así son los hombres ecuánimes que no se dejan engañar por lo que se dicen de ellos. El ignorante presta atención a los elogios pero, ¡qué raro es que vea en sí mismo alguna falta que los demás no vean!

Harit al-Muhasibi comenta que quien se complace con los elogios es como quien se complace con las bromas de alguien que se burla de él diciendóle: "Lo que sale de tu vientre huele a almizcle." Y ante tal burla se queda tan contento.

Comenta Ibn Abbad que: "sin duda, los pecados  y defectos de uno mismo son más malolientes y asquerosos que la porquería que sale del vientre, entre ambas cosas no hay diferencia alguna." La diferencia en este caso es que quien te elogia puede que no esté al corriente de tus pecados y defectos, como sí lo está, quién se burla del hedor. Solo quien no tiene valor alguno ante Dios, puede tener esa actitud, porque si Él le permitiera reflexionar lo más mínimo, no prestaría atención a semejantes falacias. Viendo su alma hundida en las arenas de la desobediencia, ¿cómo daría crédito a quien carece de todo conocimiento sobre él? Si conociesen realmente su estado ni siquiera le frecuentarían, y menos aún le harían elogios, a no ser que quisieran burlarse de él.

El conocimiento de uno mismo es el fundamento del  conocimiento de Dios, al comienzo y al final de la vía. En el comienzo, consiste en conocer los defectos del alma y darles el trato que les corresponde, y a la vez reconocer los atributos de Perfección que son propios de la Señoría.(146) Por eso ha dicho -la bendición y la paz sean con él-  que "quien conoce su alma (o se conoce a sí mismo), conoce a su Señor" y que "aquel de vosotros que mejor se conoce a sí mismo es quien mejor conoce a su Señor." En la medida en que el hombre se conoce a sí mismo conoce a su Señor, porque en su propia alma se esconde todo bien y todo mal.

Tu enfermedad está en tí aunque no la veas

Tu remedio vendrá de tí aunque no lo sepas.

Crees que eres un pequeño cuerpo,

Pero en tí se esconde entero el universo.(147)

Incluso cuando el alma se purifica de su maldad y se recubre con los atributos de perfección, el 'arif no estará satisfecho con el conocimiento de sí mismo y continúa profundizando en el sentido interior de tales palabras: "Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Señor." ¡Hay un secreto escondido que el 'arif  debe examinar constantemente buscando la proximidad de Dios, hasta descubrir que Él está más cerca de su alma que él mismo! Porque la actividad del alma es del incrédulo ante un espejismo, que sediento cree que hay agua, hasta que llega allí y no encuentra nada, sólo encuentra a Dios junto a él y Él le da lo que esperaba (24: 39).(148)

Si uno se apartase de su alma y buscase algo fuera de ella se apartaría del camino recto y confundiría el día con la noche. Ellos se han detenido junto a sus almas y han buscado dentro de ellos mismos la proximidad con Dios. En el momento en el que se perdieron a si mismos Le encontraron.

Nuestro patrón al-Arabi al-Darqawi -Dios esté satisfecho de él- le dijo a un  discípulo que buscaba el conocimiento divino: "Tira tus libros y escarba en la tierra de tu alma hasta que mane agua, si no, déjame."(149) En ese momento alcanzó lo que buscaba.

El hombre perspicaz no pierde de vista que Dios -bendito y exaltado sea-  está más cerca de él que uno mismo. Constatado esto, ¿es posible encontrar en el Trono un grado de proximidad que no exista en el hombre? ¡De ninguna manera! Él se encuentra más próximo a él que su vena yugular (50: 16). Esto no significa en absoluto que haya algo cerca o lejos de Él. Su proximidad es total, pues nada hay vacío de Él. Si es así, ¿por qué levantas tu cabeza hacia lo lejos,  caminante? ¿No oyes lo que Él ha dicho: Les haremos ver nuestros signos en los horizontes y en ellos mismos hasta que les resulte evidente que Él es la Verdad (41: 53)? Vuélvete a tu propia esencia y reflexiona. Ahí tienes todo lo que tratas de obtener.

Les dije, en  unos versos, a los amantes de la Verdad:

Gira en torno a tu esencia y comprende tus atributos.

Tu espíritu te llama, hay ahí un secreto maravilloso.

El vino primordial, el significado sutil.

La verdad misma se te mostrará en lo más profundo de tu ser.

En tí se esconde lo que buscas.

Es tu esencia, no hay duda alguna.

¿qué te oculta el secreto que te envuelve?

Comprende tu significado: no hay velo que lo cubra.(150)

Se dice:

¡Tú que vagas sin encontrar tu secreto!

Mira bien, verás en tí la existencia entera.

Tú lo eres todo,  el camino y el fin.

¡Compendio de todo el secreto divino!

Y nadie toma conciencia de sí mismo.

¡Buscador de la Verdad!

Préstame atención.

En  tí está el camino

Y a tí es la llegada.

El maestro sidi Muhammad al-Buzidi -Dios santifique su espíritu- les decía a sus discípulos: 

El secreto te envuelve por cualquier lado.

¡Si supieras cúanto beneficio te rodea!

En tí se guarda el tesoro de los secretos de tu Señor.

Tu forma es un depósito lleno de belleza.

Todo lo que hay en la existencia está en tí, el Trono y la tierra.

En tí está lo pasado y lo futuro.

Tu espíritu es el objetivo y en tu alma está lo que deseas.

Lass formas son el velo que encierra el secreto.

Las alusiones de los elegidos coinciden todas en apuntar la importancia del conocimiento de sí mismo  de acuerdo con lo que él -Dios le bendiga y le conceda la paz- dijo: "quien se conoce a si mismo, conoce a su Señor." Si los defectos del alma se han multiplicado se debe al hecho que es la depositaria de los secretos de Dios.(151) 
A quien Nós hemos colmado, le rebajamos en su condición de criatura (36: 68).

¡Oh tu que buscas la Verdad! La cuestión no es que abandones tu alma ni que la combatas como a un enemigo,  el asunto consiste en que la acompañes y te ocupes de ella para que te haga saber lo que hay dentro de tí.(152)  Al-Maydub, maestro de los maestros de nuestra comunidad -Dios tenga misericordia de él- dijo acerca de esto:

Procura amaestrar tu alma

Mañana y tarde con ella,

Ojalá caiga en tus manos

Y te acostumbres a cazar con ella.(153)

¡Dios mío!, haznos conocer nuestra alma y líbranos  de su mal. Tú atiendes nuestra súplica.

Notas:
145 Ibn 'Ata`Allah, Hikam, nº 136
146 A cada atributo de imperfección humana corrresponde uno de perfección divina, como lo expresa esta hikma de Ibn 'Ata`Allah: Realiza tus atributos y Él te asistirá con los suyos. Reconoce tu miseria y Él te asistirá con Su Gloria; tu impotencia y Él te asistirá con Su Capacidad; tu debilidad y Él te asistirá con Su Fuerza y Su Poder." Hikam nº 165.
147 Bahai al-Amali, al-kaskul, p. 212 sin citar autor.
148 La interpretación que hace el Shaij de esta aleya es algo elíptica.  La actividad del alma, como las obras del incrédulo,  es pura ilusión. Cuando uno llega al origen de esta actividad, descubre que no hay nada de lo que pretendía, y la verdad se hace evidente. Como explica M.  Chodkiewicz (cfr. An Ocean without a Shore, pp. 40-41) Ibn al-Arabi interpreta esta aleya de la azora de la Luz de la siguiente manera:  "La necesidad es la necesidad de Dios, y Dios se muestra a la criatura en la forma de su necesidad. El hombre que, guiado por el espejismo, corre en vano por el desierto y llega al punto en el que desaparece todo encuentra a Dios, pues "es cuando no encuentras nada cuando encuentras a Dios. Dios solo puede ser encontrado en la ausencia de las cosas de las que dependemos.""
En su lectura usual el símil coránico se refiere al incrédulo, porque sus actos, por buenos que parezcan, resultan estériles ya que carecen de la intención espiritual necesaria para que tengan un  valor; mientras que los actos nacidos de la fé, tiene la correspondiente recompensa en el Otro Mundo, que es el reflejo de su realidad interior.
149 Darqawi, M. Lettres sur le Voie..., Carta 91.
150 Dhaij al-'Alawi, Diwan, "ya jilli fa-stah.."
151 Hikma nº 11 del Shaij al-'Alawi.
152 En los comentarios anteriores el Shaij negaba cualquier posibilidad de bien al alma. La aparente contradicción se debe a que el alma es la firmación del yo individual por una parte y el secreto de la Presencia Divina, por otra. Así, por ejemplo, cuando se afirma la  necesidad de su extinción (fana`) es porque sus pretensiones son el más difícil velo que oculta la Señoría Divina.  Sin embargo tales pretensiones se deben a su misma naturaleza y origen divino. Por lo tanto, conocer su mal, como afirmación individual, es reconocer la verdad que oculta, no de una manera teórica si no gracias a la extinción real de su ego. este principio queda recogido en una hikma del Shaij al-'Alawi (nº 12).
153 Ibn 'Ayiba, Sarh al-hikam, p 243.
 

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