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Lucha entre el bien y el mal. Dr. Armando Bukele Kattan

La Humanidad se ha debatido siempre entre la unidad de la especie humana, y el instinto de destrucción y competencia.

11/11/2012 - Autor: Dr. Armando Bukele Kattan - Fuente: web
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Dr. Armando Bukele Kattan

              Lucha entre el bien y el mal.

              Dr. Armando Bukele Kattan

  
              Todo el mundo observa – aunque no todos le pongan el mismo interés ni la misma importancia - como las Naciones buscan su reacomodo en este mundo en proceso de globalización. La Humanidad se ha debatido siempre entre la unidad de la especie humana, que proviene del instinto de conservación; y que la ventaja para lograrla, reside en la unión y la tendencia a socializar y formar colectividades; y por el otro lado, el instinto de destrucción y competencia, donde priva la ley del más fuerte y del más apto, lo que se deriva en el caos, la destrucción, la guerra y la conquista. Esta ha sido la tónica desde el inicio de la Humanidad, no sólo en su historia sino también en su prehistoria.

Esta lucha, entre el “bien y el mal”; entre la conservación y la destrucción; entre la tolerancia y la conquista; entre la paz y la guerra; entre la coexistencia y el enfrentamiento, ha sido históricamente catalizada, aunque hemos llegado a un punto de inflexión que cambia radicalmente de dirección. Antes se nos desunía, ahora, se nos forzaba a unirnos, en esta nueva Era de globalización, regionalización, apertura de mercados; Tratados de Libre Comercio; uniones aduaneras; unificación de impuestos; etc. Sin embargo, esta tendencia a la unión es únicamente desde una perspectiva económica. Las diferencias raciales, sociales, históricas, tradicionales, religiosas, culturales, etc. se agudizan. Las mercaderías pueden entrar libremente; los bienes y servicios también; pero las personas, no. Incluso los controles se aumentan, la confrontación se fomenta; la persecución se agudiza; los muros – tanto físicos como mentales – crecen y una nueva forma de guerra, generalmente de baja intensidad aparece: acciones y reacciones. Cada bando considera que tiene derecho de respuesta ante una agresión del contrario, sin percatarse que su contra-ataque es a su vez motivo de derecho de respuesta del contrario, formando así un círculo vicioso de ataques y contra ataques, que en esta serie interminable y continua, se pierde su origen y se olvida quién empezó primero.

Hay que reconocer sin embargo, que la lucha frontal entre Naciones ha disminuido; existiendo ahora la confrontación permanente entre bloques y un alto grado de violencia y delincuencia en el seno de las sociedades. La guerra como máximo exponente de la violencia humana; se emite y se transmite con nuevas formas de violencia social: crímenes, asesinatos, violaciones, incestos, robos; etc. Pero también injusticia, corrupción, mentiras, impunidad, discriminación, etc. Muchos creen que con represión se detiene la violencia y esto no hace más que generalizarla y profundizarla. La misma represión es violencia y la violencia genera violencia.

Lo que si no debe faltar es justicia que se define como la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o merece. Desde esa perspectiva, aplicar justicia no sólo es condenar al culpable de acuerdo a la ley; sino también proteger al inocente; juzgar a las personas según el mérito, sin atender otro motivo, especialmente cuando hay competencia o disputa: es derecho, verdad, razón y equidad.

Es asimismo un atributo de Dios, por lo cual se debe arreglar las cosas como debe ser, en calidad y cantidad; considerando su esencia pero también su número, peso o medida y basado en un principio general de igualdad: de que todas las personas somos iguales ante la ley (consagrado en el artículo 3 de la Constitución Política). Al hablar de justicia sólo pensamos en el delincuente o en el supuesto delincuente, y lo condenamos de antemano, sin antes ser oído y vencido en juicio. Es injusto, claro está, que un culpable salga libre, por una ligereza del juez; mal trabajo de los acusadores o por un vacío de ley. Pero también es injusto condenar a un inocente o potencializar el daño o mentir o mencionar medias verdades.

Es interesante ver como los medios disponen de una libertad excepcional para mencionar corrupciones en las esferas gubernamentales o empresariales y esto merece ser aplaudido; pero también merece ser criticada la exageración de las noticias, dañando el honor o la imagen de las personas a quienes se pretende destruir, incluso aunque sean inocentes; y el ocultamiento de las faltas de las personas a quien se desea proteger.

En todos los gobiernos del Mundo, hay funcionarios señalados con enormes reparos y grandes señalamientos de corrupción e incluso son públicamente protegidos en las altas esferas gubernamentales y funcionarios a quienes se les repara pequeñas cantidades; son denunciados públicamente con aquello de que la corrupción debe señalarse y publicarse”. No puede haber doble verdad ni doble trato. Eso es injusticia. Lo que si podemos afirmar es que si bien hay funcionarios decentes y honestos en todos los Gobiernos del Mundo; la corrupción es la regla y la honestidad intachable es la excepción. Un funcionario corrupto señalado a bombos y platillos, no es un ejemplo de que la corrupción se castiga y se sanciona; purificando totalmente al Gobierno. Es simplemente uno que sale a la luz de muchos que se encuentran escondidos. A veces incluso más grandes.

Además también es injusticia – y que raya con la justicia divina – desproteger a los débiles, descuidar la salud; abandonar a los enfermos, aumentar las zonas de hambre; la falta de viviendas; la insalubridad; la falta de libertad y de igualdad; la opresión, etc., etc., etc. Alguien dijo por allí muy sabiamente que era necesario reeducar a los delincuentes haciéndolos útiles a la sociedad. Si bien esto es esencial, también debemos reeducar a toda la sociedad, a todos nosotros. Formar el ser humano justo, que es dueño de sí mismo y que no desea nada excesivo y deshonesto y no teme a nada, pues vive en paz, con su intimidad y en paz con el prójimo. Esto es necesario para vivir en la verdad y en la libertad. Reencontrar la verdad de las cosas justas. Estar en paz consigo mismo, con la naturaleza y con los seres humanos. Estar en paz con Dios. Reconciliarse con el mundo. Es algo que debe intentarse, pero para todos, no es sólo para los descarriados. Buscar siempre ser mejores, aún sabiendo que la perfección es inalcanzable, pero la superación constante tiene que ser el camino; bajo la protección de Dios, debemos buscar con pasión la paz, la libertad, la verdad y la justicia; que son inseparables.

Debemos hablar de la justicia en todas sus variables, no solamente en los tribunales, sino en toda la actividad humana y de la relación indisoluble entre justicia, libertad y verdad. El sabio griego Aristóteles en su moral a Nicómaco decía: La justicia es la mayor de las virtudes, no habiendo estrella matutina ni vespertina que sea tan maravillosa. La justicia es fría y austera y ofrece equidad e igualdad de derechos. Está representada por una mujer vendada para ser impersonal; no para vivir en un mundo de oscuridad, sino para no diferenciar personas y por consiguiente manifestar una real imparcialidad. En la práctica sin embargo la parcialidad aparece, no necesariamente de la ley en si misma, sino de los mismos seres humanos: autores, legisladores, gobernantes, ciudadanos comunes. De allí que el escritor Luís Antonio de Villena manifestara: “Es curioso como a medida que las libertades teóricas aumentan, las libertades prácticas, disminuyen.

La primera distorsión proviene de la autoridad, definida ésta como el derecho y poder de mandar y hacerse obedecer; diferenciándose con autoritario: que impone su poder en forma absoluta. Luego viene la naturaleza humana, la mentira, la política, los grupos de poder tradicional; la lucha por el poder político; la falta de inteligencia, el servilismo, el conformismo, el egoísmo, la ambición, los interesados y aduladores; los timoratos; los débiles; los faltos de buena voluntad y en general todo aquello que se deriva de la imperfección humana.

A continuación algunos refranes que sabiamente nos dan luz en el asunto: …”La inteligencia produce 3 frutos: pensar bien, hablar bien y obrar con justicia”. – Demócrito. “La mejor justicia no siempre es la mejor política” – Abraham Lincoln. “Más vale poco con justicia, que mucho con derecho” – Luis Peña Kanafany. *La nación empieza con la justicia. Y el más honroso título para un hombre es el de varón justo. Los principios justos, incluso debe el fondo de una cueva, pueden más que un ejército. José Martí. *Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil. Juan de la Fontaine. *Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis conocer a una persona o probar su carácter, dadle poder. – Abraham Lincoln. *En política, lo que importa no es saber quién es quien, sino quien está con quien. – Sharada Prasad. *El mundo no está amenazado por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad. – Albert Einstein. *Cuando el dinero habla, la verdad calla. – Proverbio chino. *Aquel que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte; pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo, es poderoso. – Lao Tsé *La persona que muerde la mano de quien le dio de comer, casi siempre lame la bota del que lo patea. – Eric Hoffer. *La ambición suele llevar a los hombres a ejecutar las muestras más viles; por ello para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse. – Jonathan Swift. *El hombre honesto no le teme a la luz ni a la oscuridad. – Thomas Fuller. *La verdad os hará libres. – Jesús de Nazareth. *Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad transitoria, no son merecedores de la libertad ni de la seguridad. – Benjamín Franklin. *La verdad es la única herramienta con que cuentas para que las personas te conozcan como realmente eres. SI no la usas, no eres nadie. – César Quijada. *Los pueblos que tienen memoria, progresan. – Anónimo. *No hay nada oculto que tarde o temprano no salga a la luz y sea totalmente revelado. – 4 evangelios de Cristo.

Es evidente que debe llamarse justo el que obedece las leyes y el que aplica con los demás las reglas de la igualdad. Así lo justo será lo que es conforme a la ley y a la igualdad. Y lo injusto será lo ilegal y desigual. Bien dice el refrán de que “Todas las virtudes se encuentran en el seno de la justicia; lo que derivando obtenemos, que los vicios se encuentran fuera de ella. La justicia, la verdad y la libertad. Son las 3 virtudes supremas básicas para vivir en paz. Si no tenemos paz es porque la justicia es incompleta en nuestro medio. Y no sólo la justicia de los tribunales; sino que la justicia en todos los aspectos de la vida. Sin embargo la humanidad se sigue burlando de leyes y promesas…

En el mismo libro de El Quijote vemos como ya éste añora los tiempos en que no había fraude, ni engaño ni malicia, mezclándose con la verdad y la llaneza. En tiempos atrás, decía; la justicia resplandecía sin que la osasen turbar ni distorsionar los del favor y el interés, que tanto ahora turban, obstaculizan y persiguen… Y la siguen turbando, obstaculizando y persiguiendo aun más en los tiempos presentes, podemos agregar nosotros.

…Si se quiere conducir a El Salvador por la senda de la paz y el progreso y no por la política de odios, ambiciones e intereses creados, es urgente atacar los problemas en forma colectiva, con nuevas técnicas y nuevos planes, invadiendo lo desconocido y olvidando y corrigiendo lo tradicionalmente mal considerado. Debemos impregnar nuestras acciones con la verdad, la libertad, la justicia, la solidaridad y el amor. Muchas veces estas virtudes escasean por el deseo fundamental de la humanidad de buscar el dinero y el poder. Tener poder y poder tener; y esto no solo es culpa del rico, sino de toda la humanidad en su conjunto. Como bien dice el sabio refranero popular: Si quieres conocer a un hombre como realmente es, dale poder y ya Stowe lo decía: El esclavo se vuelve un tirano tan pronto como puede.

No es malo tener riquezas, lo malo es atesorarlas simplemente y no dispensarlas en el camino de Dios. Dios es misericordioso; pero es Todo misericordioso, porque también es Todopoderoso. Para hacer obras humanitarias, se necesita tener un buen corazón , pero también se necesita dinero. Ya que repartir sin tener, genera más pobreza. …y ese es uno de los problemas más grandes del Mundo: “Que el que produce, generalmente no reparte; y que el que reparte, generalmente no produce…

El dinero es un medio, no un fin en sí mismo. El codicioso y el avaro, aunque multipliquen su fortuna; siguen siendo pobres. Nunca se satisfacen de lo que tienen. La pobreza no viene por la disminución de la riqueza; sino por la multiplicación de los deseos, decía Platón. Séneca asimismo manifestaba: pobre no es el que tiene poco, sino el que desea mucho y no puede conseguirlo. Fuera de ello, lo trascendental no se compra con dinero, Frederich Nietzche lo afirmaba: tan solo lo barato, se compra con el dinero… Pero eso no significa que dilapidaremos toda nuestra fortuna; ¿Y la familia? ¿Se puede ser bueno con los otros, olvidándose de los suyos?

Lo más importante en la vida es lograr el equilibrio. Uno debe estar satisfecho con lo que se tiene y darle gracias a Dios por ello y tener una ambición sana de luchar y mejorarse, sin codicia, ni avaricia y sin ansia desmedida y búsqueda excesiva de tener y más tener. Y dispensar caridad, empezando en casa; aunque no debemos limitarnos a nuestro estrecho círculo sentimental, tenemos que ampliarlo, con una adecuada cuota de solidaridad humana.


• Nota : para ver el video siga este link :
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=9sla-4hfj7Q

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