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Algunas consideraciones generales acerca de la lengua árabe y sus diferencias con el inglés

Este artículo es una transcripción hecha por una alumna de dos clases introductorias de lengua árabe dadas oralmente por Mo’ámmer al-Muháyir en Costa Rica en el año 2010, y corregidas posteriormente por el autor

02/11/2012 - Autor: Moámmer al-Muháyir - Fuente: Envio Webislam
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Caligrafía
Grafía árabe

Algunas consideraciones generales acerca de la lengua árabe

La lengua árabe es el miembro más importante y difundido de una subfamilia de las lenguas afroasiáticas conocida como semítica, a la cual pertenecen también el hebreo, el arameo, el ge’es y el tigrino de Etiopía, y otras lenguas desaparecidas como el ugarítico, descubierto en tablas de la antigua ciudad siria de Ugarit y de importancia para el estudio del Antiguo Testamento. Las lenguas semíticas se caracterizan por hacer uso en la dicción de sonidos glotales que comprometen en su ejecución el funcionamiento de áreas de la garganta y el tórax que no se utilizan para la pronunciación de lenguas occidentales o indoeuropeas, ni de las asiáticas en general. Todas las lenguas semíticas tienen en común una serie de sonidos y fonemas que no tienen paralelo en otras lenguas, y un vocabulario básico común, similar a lo que vemos en las lenguas romances provenientes del latín.

Se estima que la lengua árabe es muy antigua, de al menos 6.000 años de antigüedad, y en la actualidad se cree que se originó de un proto-árabe en la península arábiga, a diferencia de los siglos precedentes en que la comunidad científica consideraba que se había originado en la Mesopotamia, Irak.

En el estudio de cualquiera de las grandes lenguas no occidentales de la historia de la humanidad como la lengua árabe, debemos estudiar por separado el alfabeto y el idioma en sí.

En el caso del hebreo y del árabe, sus alfabetos provienen como muchos otros del alfabeto fenicio, y eran originalmente consonánticos, en los cuales con el correr del tiempo algunas consonantes fueron utilizadas para señalizar algunas vocales, las vocales largas.

El alfabeto que conocemos en la actualidad como alfabeto árabe se llama en realidad alfabeto nabateo, y se escribe de derecha a izquierda. Fue adaptado en base a otro alfabeto previo por una tribu árabe proveniente de la ciudad de Jordania que se asentó posteriormente en la Península Arábiga, donde difundió su alfabeto. Esto sucedió apenas un siglo antes de la revelación del Corán, en el siglo V, razón por la cual al alfabeto nabateo también se lo conoce como alfabeto coránico. Los nabateos son el mismo pueblo que construyó la famosa ciudad de Petra en Jordania.

Posteriormente y con la necesidad de evitar errores en la recitación litúrgica de las escrituras sagradas, los shéijs y rabinos desarrollaron un complejo sistema de vocales cortas y signos de duplicación o alargamiento de las vocales para sus alfabetos. En el caso de la lengua árabe, estos signos se conocen como 'harakets' y abarcan las vocales cortas, razón por la cual decimos que el árabe es una lengua silábica, en la cual cada letra o grafema está acompañado de una vocal corta, junto con la cual se vocalizan como una sílaba. En el caso del hebreo, cuyo alfabeto es en realidad de origen arameo, se conocen como 'signos masoréticos', ya que fueron ideados por los rabinos masoretas, presumiblemente basándose en los harakets árabes.

La lengua árabe es una lengua declinativa, al igual que el latín y el alemán.

Esto significa que la morfología de algunas palabras como los sustantivos y adjetivos, cambia según el caso gramatical en el que se encuentren. Los tres casos gramaticales que son representados en la lengua árabe mediante diferencias morfológicas en las palabras, son:

Nominativo

(cuando se nombra algo): El caballero.

Acusativo

(acusamos de una acción al caballero): El caballero descansa.

Genitivo

(atribuimos algo al caballero o señalamos algo que le pertenece. El sujeto ya no es el caballero, sino el objeto señalado): La cabalgadura del caballero.

Además, cada uno de estos tres casos tiene dos formas gramaticales: la determinada y la indeterminada.

Determinada

El caballero.

Indeterminada

(Un) caballero.

En lo relativo a los sujetos y otros sustantivos, la lengua árabe tiene dos normas gramaticales que comparte con el inglés pero de las que carece el español.

En primer lugar en el árabe no es imprescindible el artículo para mencionar a un sujeto, la oración básica nominal en árabe puede lograrse solamente con un sujeto, lo que significa que ese sujeto estará en forma indeterminada. Si utilizamos el artículo, automáticamente el sustantivo pasa a forma determinada, y esto debe también reflejarse en su declinación.

La segunda característica que el sujeto en árabe comparte con el inglés pero se diferencia del español es que la lengua árabe no necesita de una preposición para atribuir la pertenencia de un objeto a otro o a un sujeto. De la misma manera que en inglés podemos escribir "Director's pencil", en árabe podemos escribir "qálam al-mudir", significando "El lápiz (de) el director".

Otras de las cualidades distintivas de la lengua árabe son:

- El uso de consonantes o vocales duplicadas, y la posibilidad de omitir el verbo ser/estar en una oración con predicado. Estas dos características son comunes al resto de las lenguas semíticas.

- En el caso de una lengua viva que ha llegado a un alto grado de desarrollo como el árabe, y en la cual hay escrita una abundante literatura y mucho material de interés filológico, se deben estudiar separadamente la lengua hablada y la escrita, así como las características de su alfabeto. La lengua culta y clásica naturalmente es la que nos encontramos en la literatura, no en los dialectos hablados en los distintos países.

- La lengua árabe tiene la cualidad de respetar y atenerse a un principio fundamental de la construcción de un idioma escrito, que es atribuir un sonido unívoco a un signo o grafema. Mencionamos esto porque para el hispanohablante la lengua extranjera más hablada y conocida en la actualidad es el inglés. El inglés es en este sentido lo opuesto; es una lengua que atribuye irracional y arbitrariamente distintas pronunciaciones a un mismo grafema (signo), o atribuye un sonido determinado a una combinación de dos o más letras que ya tienen otros sonidos asignados. La causa de esto es que el inglés no tiene un alfabeto propio, ni siquiera perteneciente a su familia lingüística, puesto que tomó su alfabeto del latín, que guarda un parentesco algo lejano con las lenguas germánicas dentro de la gran familia indoeuropea.

Algunas cualidades de la lengua inglesa que la diferencian radicalmente del árabe

La lengua inglesa abreva etimológicamente de dos grandes fuentes lingüísticas completamente distintas: la lengua de los anglos o británicos, muy primitiva y de origen germánico, fusionada posteriormente con el sajón o alemán cuando estos invadieron la isla de Britannia; y el latín, que llegó a un alto grado de desarrollo terminológico a través de la literatura escrita y como lingua franca del mundo antiguo.

Esto hace que en la lengua inglesa la estructura gramatical básica sea muy pobre (de origen británico), aún cuando tiene un vocabulario rico y desarrollado que tomó prestado del latín. Por consiguiente para un mismo concepto la lengua inglesa tiene casi siempre dos palabras de distinto origen que significan lo mismo, y a las cuales se les han atribuido, arbitrariamente en ocasiones, un significado o acepción levemente diferente, mediante el uso y la costumbre.

Como consecuencia las familias de palabras en la lengua inglesa son muy pobres, y uno puede encontrarse con frases que suenan ridículas al traducirlas, como por ejemplo: “freedom is something liberator” ("la libertad es algo liberador"; cita del libro Rethinking the Islamic veil of Muslim Woman, de la erudita canadiense Katherine Bullock).

La lengua inglesa entonces carece de una etimología natural que les permita a los angloparlantes deducir de manera lógica el significado de las palabras que usan por su pertenencia a una familia de palabras, o por su desglosamiento en prefijos y sufijos, como hacemos habitualmente en el español con las palabras de origen griego. Para ejemplificar esto basta señalar que en la lengua inglesa es casi imposible inventar una palabra ('neo-logismo', del griego "nueva palabra") con orígenes etimológicos concretos y que el vulgo sepa qué significa cuando la escucha por primera vez. Todavía en el español, los académicos logran con algún esfuerzo construir palabras y popularizar su uso y que todo el mundo sepa automáticamente su significado.

En contraposición, todo lo contrario puede decirse de la lengua árabe, que es todavía hoy en día una de las más ricas y desarrolladas del planeta, y considerada una de las más difícil de aprender después del chino. La lengua árabe todavía mantiene un concepto básico propio de las lenguas semíticas, según la cual en la antigüedad se tomaban 3 ó 4 letras o sonidos al azar como raíz verbal, y se hacía derivar de ellas toda una familia de palabras relacionadas con la acción o verbo, según reglas específicas lógicas y cuasi científicas.

La lengua árabe tiene entonces la gran virtud de partir en toda su construcción del lenguaje, de los verbos, desde las expresiones más sencillas hasta las más complejas, progresivamente y por etapas, siempre respetando sus propios orígenes etimológicos y semánticos y grados de relación dentro de una familia de palabras, y permitiendo a los araboparlantes el cifrado y desarrollo del pensamiento lógico e hipotético-deductivo a través de la construcción de su lengua. Las familias de palabras en la lengua árabe son inmensas, mayores aún que en el español, y su construcción es más lógica, mediante el agregado de letras serviles, sufijos y prefijos predeterminados para ese efecto a un verbo raíz.

A esto puede agregarse que hace 1400 años con el advenimiento del Islam, se produjo lo que tanto ajenos como propios considerarían a lo largo de las eras la obra cumbre de la lengua árabe clásica, y la que en su dominio del idioma, giros semánticos, prosa y figuras retóricas, representó el más alto grado de elocuencia y desarrollo expresivo de esta lengua, que hasta ese entonces los árabes de las ciudades atribuían a los beduinos: el Sagrado Corán. El Corán se convirtió a partir de entonces en la columna vertebral de la lengua árabe y su punto de referencia, y a partir de su revelación la lengua árabe quedó protegida de grandes cambios morfológicos durante el transcurso de los siglos, de tal manera que un araboparlante del siglo VI podría haber comprendido perfectamente el discurso de un araboparlante moderno, cosa difícil en el español, e impensable en el inglés.

En la lengua inglesa las normas ortográficas y etimológicas no están disponibles en la inmensa mayoría de los casos cuando se necesita construir un neologismo. En la lengua castellana las normas ortográficas están disponibles a través de sus orígenes greco-latinos para la construcción de neologismos, pero estos no son de dominio del vulgo, el cual suele recurrir a lenguas extrajeras para la construcción de neologismos; y en la lengua árabe el vulgo tiene a disposición un conjunto de normas ortográficas y etimológicas mucho más complejas y racionales que en el español, para la construcción de neologismos automáticos, comprensibles y de origen propio, sin recurrir a lenguas extranjeras como recurrimos los hispanoparlantes al griego y el latín.

Como consecuencia los araboparlantes no tienen prácticamente necesidad de recurrir a lenguas extranjeras para enriquecer su idioma, y las palabras extranjeras sólo han logrado imponerse como resultado de la dominación política, económica o militar de otras naciones. En esto mencionado puede verse claramente en qué radica la invaluable riqueza de la lengua árabe como expresión superior del espíritu y de las facultades racionales del ser humano.

Nota: Este artículo es una transcripción hecha por una alumna de dos clases introductorias de lengua árabe dadas oralmente por Mo’ámmer al-Muháyir en Costa Rica en el año 2010, y corregidas posteriormente por el autor. Quiero agradecer a mi mentor el shéij Muhammad Ciarla por todo lo que me enseñó a lo largo de los años, y por su curiosidad insaciable para investigar nuevos tópicos.
Mo'ámmer al-Muháyir. Se permite su reproducción total citando al autor, bajo licencia de Creative Commons, 2010.

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