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Divulgación científica: La Falacia de las Tarántulas

¿Qué es una Tarántula entonces? Sería pertinente aclararlo, y hacer un poco de historia

29/10/2012 - Autor: Moámmer al-Muháyir - Fuente: Webislam
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Imagen de una Migala, falsamente conocida como Tarántula.

Quizás todos hemos escuchado un refrán que dice "hay que llamar a las cosas por su nombre". Qué importante es llamar a las cosas por su nombre, ¿verdad?

En la cultura popular humana actual, en tiempos en que se publican más revistas de Corín Tellado que de Cientific American, convivimos diariamente con cantidad de mitos, mentiras y falacias, con los cuales se llegan a producir en ocasiones abundante literatura "pseudocientífica". Estos mitos abarcan desde las ciencias naturales hasta la historia, desde la supuesta quema de la Biblioteca de Alejadría por parte del califa 'Umar ibn al-Jattáb (falacia que ya fuese refutada por el escritor e historiador Lisandro de la Torre: -'Umar llegó a Alejandría 100 años después de la quema de la famosa Biblioteca-), hasta el nombre que se les da a algunas arañas. Y lo que es más triste, es que puede verse a algunos intelectuales de medio pelo como Martín Caparrós repitiendo en una prestigiosa revista política como la Revista XXIII el mito del Califa 'Umar, o a foros de aficionados y revistas científicas utilizando terminología convencional basada en mitos populares, que atentan contra la nomenclatura histórica y científica de algunas especies de arácnidos.

El uso consuetudinario que se le da popularmente a las palabras y que las desvinculan de su origen etimológico (usar las palabras "como suenan" y por costumbre), atenta contra la riqueza de sus significados, y debería ser descartado por el hablante y pensador de un idioma, muy especialmente por quien estudia una ciencia y participa en la construcción de un lenguaje técnico propio de una disciplina específica.

Tal es el caso de las falsamente conocidas como "Tarántulas". ¿Quién no ha oído hablar de las tarántulas? ¿Qué son? "Ah, son unas arañas muy grandes, ¿no?"

Cuando era adolescente y estudiaba herpetología, creía que este mito desaparecería con la aparición de los grandes canales televisivos de documentales, como el pionero TV Quality argentino, Discovery Channel, Animal Planet o National Geographic.

Qué ingenuo fui. Fácilmente puede verse hoy en día un documental en Animal Planet traducido al español, llamando "Tarántulas", a un tipo de arañas conocidas científicamente como Migalas o Migalomorfas, de gran tamaño, pero de escasa o nula peligrosidad para la vida humana.

Pero, ¿qué es una Tarántula entonces? Sería pertinente aclararlo, y hacer un poco de historia.

La única y verdadera tarántula es la Latrodectus sp., vulgarmente conocida como Viuda Negra. Es una araña pequeñita que no se parece ni por lejos, a una migala. Fue identificada en la Edad Media en los alrededores de la ciudad de Tarento, Italia, como la causante de un conocido mal estival (el tarantulismo), cuyo único remedio conocido parecía consistir en obligar al afectado a bailar de forma desaforada, cubierto con una manta... la famosa "tarantella", que difería bastante de la actual.

Según algunas fuentes actuales como Wikipedia, la araña que habría sido identificada como "tarántula" en Italia sería la actualmente conocida como Lycosa Tarantula. Pero es bien sabido que en la literatura medieval se atribuye a las tarántulas la capacidad de matar a una persona con su mordedura (de allí su fama), cosa de la que es incapaz la Lycosa Tarantula, como cualquier otra de la familia de las Lycosas, arañas cazadoras de escasa peligrosidad para el hombre.

Viuda negra (Latrodectus) que fotografié debajo de una roca en Maimará, poblado a 7 kilómetros al sur de Tilcara, Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy, Argentina.
Puede apreciarse claramente que no se parece en nada a una Migala. Para tener una idea, el huevo de color blanco tiene cuanto mucho, el tamaño de una canica o bolita.

Puesto que la Latrodectus Mirabilis tiene un veneno netamente neurotóxico, que no tiene acción en la zona de la mordedura pero afecta notablemente al sistema nervioso, el sudar profusamente ayuda a eliminar las toxinas. Los familiares del afectado entonces cubrían al enfermo con una manta, y lo obligaban a bailar la tarantella hasta que caía agotado y cubierto de sudor.

Posteriormente, el nombre "tarántula" se popularizaría como un sinónimo de "araña peligrosa", y fue usado por los ignorantes para designar a las grandes arañas como las Migalas o "arañas pollito", creyendo erróneamente que en materia de arañas, cuanto más grandes, más peligrosas.

Cualquier aficionado a la toxicología de estos animales sabe que eso es un error, y que en realidad, las Migalas son de las arañas más inofensivas. Sólo un género de Migala es peligrosa para el ser humano: la araña tela de embudo australiana (Atrax Robustus), que sólo existe en Australia y casualmente, no es peluda, ni es de gran tamaño.

Las otras tres arañas más peligrosas del mundo, son del orden de las araneomorfas y de escaso tamaño: Latrodectus Mirabilis y otras especies (viudas negras; excepto Latrodectus Geometricus, de escasa importancia toxicológica) difícilmente superan los 2.5 cm. con las patas extendidas; Loxoceles Laeta (araña violinista, 4 cm.), quizás la araña más peligrosa del mundo, por lo difícil que es de identificar a simple vista y porque vive en zonas de asentamientos humanos), y la Phoneutria Ferox, o araña de los bananos del Brasil (5 ó 6 cm.).

Distribución ocular de algunas de las arañas verdaderamente peligrosas:
a) Phoneutria spp.
b) Latrodectus spp.
c) Loxoceles spp.

Imagen de una Loxoceles Reclusa, mostrando la mancha en forma de violín que tiene sobre el lomo, y la distribución de sus ojos. Esta araña, verdaderamente peligrosa, no supera los 4 cm. con las patas abiertas.

De todas estas, la mordedura más común y peligrosa es probablemente la de las arañas del género Loxoceles, con un veneno potentísimo, combinación de enzimas neutotóxicas y hemolíticas, capaz de generar una necrosis generalizada si no se trata. Es una araña que escasamente puede superar los 4 centímetros con las patas abiertas, de aspecto escuálido y para nada impresionante, y sólo identificable porque tiene una mancha más oscura con la forma de un violín en el lomo, y de forma precisa, identificable por la distribución de sus ojos, muy difíciles de ver a simple vista. Es una de las tantas arañas que viven en las casas, detrás de los muebles y los cuadros, se confunde fácilmente con otras especies caseras inofensivas como Amaurobius Tristissimus y las del género Filistata (para el ojo no experto, obviamente).

Pero lo más impresionante de la peligrosidad de las arañas del género Loxoceles, es que sus quelíceros o colmillos inoculadores son tan pequeños que su mordedura no sólo no es dolorosa, como cabría esperar: la mayoría de las veces no se siente. Es común en países como Chile, donde esta araña es muy abundante, que la gente se ponga una ropa que dejó colgada dentro de la cual anidó una araña, y sea picada sin darse cuenta, o confundiéndolo a lo mucho con una espina, una etiqueta de plástico o un mosquito, y no se de cuenta que fue mordido por una loxoceles hasta que la ve o hasta que los síntomas ya son muy evidentes.

Puesto que la araña y sus dientes son tan pequeños, el veneno nunca es inyectado más allá de las capas exteriores de la epidermis (piel), y la cantidad inyectada por un adulto no es mayor a la de la cabeza metálica de un pequeño alfiler de sastrería, o el ojo de una aguja de coser.

Sin embargo, esa ínfima cantidad de veneno, inoculado en las capas exteriores de la piel, durante una mordida casi inadvertida, es suficiente para matar a una persona, o cuanto menos, para producir una serie de dolorosas y graves reacciones capaces de destruir y causar la muerte de músculos, piel y tendones, como si se tratara de una inoculación de ácido clorhídrico.

Por consiguiente, llamar "Tarántulas" a las arañas Migalas, no es muy diferente de llamar "egipcios" a los mayas, sólo porque construyeron pirámides. En el estudio de los animales venenosos, la inmensa mayoría de las veces, una apariencia impresionante es signo de un ser inofensivo, y una apariencia insignificante, puede encerrar a la muerte misma.

Fuente: Publicaciones de divulgación científica distribuida por el Laboratorio y Museo de Animales Venenosos de la Facultad de Medicina de La Plata, en tiempos en que estaba dirigido por el maestro Carlos Grisolía, quien fue director honorario del Instituto Malbrán, de Buenos Aires.

Mo'ámmer Darman al-Muháyir.
Se permite la reproducción de este artículo citando el nombre del autor, bajo licencia de Creative Commons.



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