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Ar-Rahmân: El Atributo matricial y matriciante de Al-lâh

Podemos tardar el tiempo que queramos hasta que nos demos cuenta de que sin Ar-Rahmân no podemos avanzar ni un solo paso en el Camino del Retorno

02/05/2012 - Autor: Jesús Beltrán G. - Fuente: Webislam
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Ar Rahmán.

Con el nombre de Al-lâh, el Compasivo, el Misericordioso.

Al-lâh (Dios) no tiene figura ninguna. No tiene par, ni género. Al-lâh es coesencial con el Espacio Abstracto Absoluto. Él es el Fuego y la Luz Increada. No engendra ni ha sido engendrado. Es lo Primero y lo Último, Oculto y Manifiesto. Se da a conocer a través de Su creación, de Sus signos. Es la Realidad; todo lo demás se desvanece y sólo Él Permanece. Al-lâh es el Verbo, la Gran Palabra, el Ejército de la Voz. No es un individuo ni humano ni divino. Es una Unidad Múltiple y Perfecta. Es la única Realidad, el Uno, el Único.

Se Le conoce a través de distintos nombres: Al-lâh, Brahama, Tao, Zen, Iao, Dios, etc. Suyos son todos los Atributos de perfección. Tiene distintas manifestaciones, entre ellas la apariencia Ígnea.

Según el Génesis, en el sexto día de la Creación, Él crea al hombre como andrógino perfecto, varón-hembra, con poder sobre los cuatro elementos de la naturaleza, para que señoree el cielo y la tierra.

Los andróginos seres que tienen los dos aspectos —masculino y femenino— totalmente desarrollados, pudiéndose manifestar o poner de relieve, en un momento dado, uno de los aspectos, por ejemplo el masculino. A diferencia de los andróginos, los hermafroditas no pueden manifestarse con un solo sexo, con un solo aspecto, pues presentan siempre los dos sexos en todo momento, mientras que los andróginos se reproducían por división celular, sistema que ha pervivido en nuestras células. Esto se desenvolvió en el plano Etérico; cuando el ser humano hizo su aparición como tal, la manifestación cósmica se estaba desenvolviendo en este plano, por eso los antropólogos actuales, como tales, no pueden saber nada de esto. Fue muy anterior a la caída de Adán y Eva.

Estos atributos varón-hembra más tarde se separan más tarde quedando Adán-Eva en Adán y Eva (Gn. 2.21,22).

¿Por qué hubo necesidad de separación de sexos? Por cuestiones espirituales, al objeto de tener un mejor desarrollo espiritual y de adquirir una mayor sabiduría en el plano denso de la materia, en el mundo tridimensional, viniendo unas veces (existencias) de hombre y otras de mujer. Anteriormente, algunas partículas de nuestra Esencia Divina (abd), habían pasado como “Elementales” por los tres otros reinos de la naturaleza: mineral, vegetal y animal para adquirir también sabiduría.

Al principio: “Y creó Al-lâh (Dios) al hombre a Su imagen y semejanza, a imagen de Dios lo creó; varón-hembra lo creó” (Gn. 1.27).

Esta alusión a lo andrógino está en los Atributos Divinos de Sabiduría y Amor. Al-lâh (Dios) es en cada criatura su Rabb o Íntimo que es quien nos guía.

Nuestro Rabb o Íntimo particular tiene —y se manifiestan en Él— los dos aspectos de Padre y de Madre. Allí donde no existe sino la Sabiduría pura, ese es el aspecto de Al-lâh como Padre. En cambio, la Naturaleza entera es una manifestación de Al-lâh en su aspecto de Madre.

Las flores, las aves, los ríos, los árboles, todos hablan en su hermosura del espíritu creador y artístico de Al-lâh en su aspecto maternal. Cuando contemplamos la fecundidad de la tierra; el desarrollo de las plantas y los seres, el amor de todas las criaturas hacia sus pequeñuelos, una honda ternura surge en nuestro interior: vemos y sentimos aquí el instinto maternal de Al-lâh ¡Ar-Rahmân! Ésta es la Divina Madre que los cristianos han cometido el grave error de confundirla con Maryam (María), la madre de Isa (Jesús el Cristo).

La Madre Cósmica no tiene forma, pero toma cualquier forma para contestar al suplicante. Cuando Ar-Rahmân ha dado su respuesta al devoto, desintegra su forma instantáneamente porque no la necesita. El Amor no necesita forma, al igual que la Sabiduría tampoco.

Para Ibn Árabi, Ar-Rahmân es el Nombre más completo, ya que incluye y unifica todos los Nombres divinos; los contiene todos, de modo que abarca el mundo entero, y no hay diferencia entre este Nombre y el Nombre de Al-lâh. Resulta evidente en la âya coránica: “Di: llámalo Al-lâh o llámalo Ar-Rahmân. No importa qué Nombre le des (el resultado será el mismo) ya que todos los Nombres más hermosos son Suyos”. Corán 17.110. (Yaratul-lah Monturiol. Términos Clave del Islam).

Tenemos que tener bien claro que Ar-Rahmân no es una Mujer ni tampoco una persona. Cualquier forma que tome se desintegra después. ¡Eso es Amor!

Estos aspectos paternales y maternales son de Al-lâh y se manifiestan en nuestro Rabb (Íntimo) particular, por tanto, de forma también particular, en cada uno de nosotros.

Hay un hermoso cuento titulado “Por qué Al-lâh dijo que amaba a Musa (Moisés):

Un día Al-lâh le dijo a Musa: “¡Elegido mío, te amo!” Musa respondió: “¡Oh, Munificiente! Decidme qué hay en mí que cause ese amor, para que así pueda acrecentarlo”. Al-lâh le habló así: “Eres como un niño en presencia de su madre. Cuando ella castiga, él se abraza a ella y la ama, pues el niño sabe que no hay nadie en el mundo excepto su madre y en su presencia encuentra todos los dolores y todas las alegrías. Si ella se enfada, el niño siempre acude a ella, pues nunca buscará ayuda en ningún otro lugar. Musa, eres como ese niño, pues tu corazón nunca se apartará de mí”

Te anhelamos en nuestra adoración,
en las tribulaciones sólo a Ti acudimos.
Te adoramos por amor,
sólo a Ti acudimos en las penalidades.
Sólo a Ti te adoramos,
sólo en Ti tenemos esperanza de salvación.

“El Matnawi (libro cuarto)” de Rumi

Ar-Rahmân (el Atributo matricial de Dios) nos ayuda. ¡Pedid y se os dará, golpead y se os abrirá! Hay tantas Madres en el Cielo como criaturas existen sobre la faz de la Tierra. Hay tantos Padres en el Cielo cuantos seres humanos hay sobre la faz de la Tierra.

El Atributo matricial de Al-lâh está representado en todas las culturas y religiones, les dan distintos nombres: Isis, Adonia, Vesta, Rea, Cibeles, Tonantzin, Demeter, Diana, Kundalini…

En Egipto este aspecto es Isis, la Divina Madre “a quien ningún mortal ha levantado el Velo”. Es la Gran Madre Cósmica entre los Egipcios. O sea nuestra Divina Madre Kundalini particular. Ella es el Fuego destructor del ego, del yo pluralizado, de todos y cada uno de nuestros velos que nos impiden ver la Luz. Ella también es Proserpina, el Fuego destructor del ego en las infradimensiones.

La oración, la súplica a Ar-Rahmân es básica e imprescindible en el Trabajo sobre Sí mismo. Nosotros, por nosotros mismos, no somos nada, no podemos nada, la mente por sí misma no podrá jamás desintegrar el yo, ni a través de la mente podríamos nunca alcanzar la Liberación, la unión con nuestro Rabb.

Cuando hablamos de orar, suplicar, rogar, pedir a Ar-Rahmân manifestándose como el aspecto matricial de Al-Lâh, estamos hablando de orar (du’á), no de rezar. La oración brota del corazón y va dirigida de forma particular, cada uno ora, pide y suplica de forma muy personal dependiendo de la súplica en esos instantes, de la necesidad de esos instantes, no hay modelo ni norma a seguir y es seguro que no hay dos personas que lo hagan igual.

Los rezos son formas diseñadas, normas establecidas, y se pueden mecanizar fácilmente. El rezo lo puede realizar un montón de gente y todos lo realizan de forma similar. La oración, la súplica, la petición (du’á) nunca se hará de forma mecánica, saldrá del corazón e irá dirigida a nuestro Dios personal, a nuestro Rabb, que en este caso manifiesta el aspecto matricial de Dios como Ar-Rahmân. En otro momento podría ir dirigido al Padre que está en el Secreto.

Qué nombre es más hermoso ¿Al-lâh o Ar-Rahmân?
Que nombre es más… ¿hombre o mujer?

Pero ¡cuidado!, tanto error comete el hombre que se compara y se cree ser algo más que la mujer, como la mujer que se cree ser algo más que el hombre. Otra cosa que no debemos olvidar es que tenemos la obligación de defender nuestra integridad espiritual y física, así como todo aquello que poseemos y que nos es vital; pero una cosa es defenderse y defender a nuestra familia que es algo lícito y digno de Al-lâh, y otra distinta cosa es ofender o emplear la venganza que no lo es.

Al hombre o mujer que está en el Camino de Al-lâh lo podríamos comparar con una lámpara, que exteriormente transmite paz, armonía y luz, y por dentro, interiormente vive ardiendo como el filamento de la bombilla, produciendo cada vez más luz conforme se acerca a su Rabb, de tal forma que cuando Le encuentra, la luz es ya la Luz de Al-lâh.

Está en el camino hacia Al-lâh todo hombre o mujer que vive en paz y armonía con todos los seres y con todo lo que le rodea y que, sin embargo, sostiene una terrible batalla en su interior (gran ÿihâd) contra todos y cada uno de los defectos que constituyen su propio ego. Ar-Rahmân  no  sólo nos es imprescindible en la batalla de aniquilación de nuestro ego, sino en la creación de los Trajes de Boda y en el nacimiento segundo con el Agua y el Fuego, practicando la Alquimia de la pareja única.

Tanto en el morir psicológico (fanah), como en el trabajo con las energías sexuales en el Nacimiento alquímico, el Fuego Ígneo de nuestra Divina Madre personal juega un papel muy importante, sin ese Fuego Ígneo no podremos llevar a cabo el “solve et coagula”, disolver y coagular.

Aquel que trabaja con el nacer alquímico sabe muy bien que del Paraíso salimos todos condenados en pareja, y que el retorno, la salvación también tiene que ser en pareja única a través del ARCA de NOe (ARCANO de la Transmutación de la Sal, Azufre y Mercurio en el sexo).

El matrimonio perfecto es la unión de un hombre y una mujer: uno que ama más y otro que ama mejor, y cuando ambos están trabajando en la Alquimia, tienen un sólo objetivo: Crear los cuerpos de Oro del Hombre Solar o Trajes de Bodas del Alma.

Podemos tardar el tiempo que queramos hasta que nos demos cuenta de que sin Ar-Rahmân, sin el Atributo matricial y matriciante de Allah, no podemos avanzar ni un solo paso en el Camino del Retorno.

Ar-Rahmân, el Atributo matricial y matriciante de Allah tiene cinco aspectos o se manifiesta en cinco aspectos diferentes:

1º. La Inmanifestada Kundalini: La Madre Espacio. La Matriz Cósmica. La Mulaprakrity. Maha-Kundalini. De Ella nacen los Mundos, las Galaxias, los Universos, etc. Es el aspecto más Puro y Sublime, fuera de nuestra comprensión.

2º. La Madre Naturaleza: Sabiduría, Amor y Poder. Es el aspecto más cercano a nosotros. Ella es representada en Isis, Ram-Io, Rea, María, Marah, Cibeles, Diana, Tonanzin, Devi-Kundalini-Shakty...

Este segundo aspecto de Ar-Rahmân, es el que nos asiste a la hora de la muerte física, no estamos solos a la hora de desencarnar; es claro que cuando una persona tiene que desencarnar, la última palabra la tiene su Divina Madre. Pero Ella trabaja siempre de acuerdo con la Gran Ley del Karma, cuando una persona va a desencarnar, la Gran Ley le pide permiso a la Madre Naturaleza particular de cada uno para poderla desencarnar. Ella nos asiste en esa hora en el lecho de muerte.

3º. La Reina de los Infiernos y de la Muerte: Terror de Amor y Ley. Proserpina “egipcia”. La Diosa Kali “hindú”. Hekate “griega”. Coaticlue “azteca”. Encargada de la Muerte Segunda. El Fuego destructor del ego en las infradimensiones. Este Aspecto es el encargado de desintegrar el ego allí, si no hemos sido capaces de desintegrar el ego por nosotros mismos. En las infradimensiones se encarga de desintegrárnoslo el Fuego destructor de la Reina de los Infiernos y de la Muerte. Una vez desintegrado el ego, la Esencia libre de él, sale de las infradimensiones para una nueva oportunidad.

4º. La Madre Natura Particular Individual: La Creadora del cuerpo físico. La Inteligencia Femenina de Al-lâh creando en la Naturaleza hace que la tierra fecunde, reproduce las flores, confecciona las células etc. Es el Fohat Germinativo.

Este aspecto de Ar-Rahmân es el que nos ayuda en el desdoblamiento astral y el que nos ayuda a introducir el cuerpo físico en jínas o cuarta dimensión.

5º. La Creadora Elemental Instintiva: Es la encargada de nuestros instintos. Vemos como actúan, con qué inteligencia, nuestros instintos sexuales, de conservación y sobre todo los procesos de digestión, respiración, circulación, etc., con una sabiduría extraordinaria. Ello es debido a la acción de este aspecto de Ar-Rahmân, la Creadora Elemental Instintiva. Es por tanto Ella la que nos da la potencia sexual, la Instructora de la magia sexual en nosotros. Nos asiste en el Morir psicológico y en el Nacer alquímico, es el Fuego en la cópula metafísica que desintegra al yo, es el I.N.R.I. (Ignis Natura Renovatur Integra). El Fuego Renueva Incesantemente la Naturaleza.

Interesa saber también que la religión nunca nos salvará, toda religión, escuela, secta o sistema religioso cumple su misión y es mover inquietudes a la humanidad. Pero el religare, la unión con nuestro Rabb o Íntimo, que es nuestro Salvador, es personal e intransferible.

Respetemos y dejemos ir a los creyentes a sus diversas peregrinaciones, a Lourdes, Fátima, Tíbet, Jerusalén, Muro de las lamentaciones o a La Meca… Eso activa su creencia en particular.

“Donde quiera que vuelvas tu rostro, allí encontraras la Faz de Al-lâh” (Corán 2,115).

Pero nosotros queremos vivir y morir con la cabeza (atención) mirando a La Meca, dicho claramente: Queremos establecernos y permanecer hasta nuestra muerte, despojados de todo lo que no es nuestro, en nuestra auténtica Kaaba que es nuestro Templo Corazón o Trono de Al-lâh.

Los creyentes tienen que buscar el Conocimiento.

No hay nadie que pueda decirnos ninguna verdad espiritual que no conozcamos ya en lo profundo de nosotros mismos, lo único que pueden hacernos es recordarnos lo que hemos olvidado.

La reflexión y autorreflexión son necesarias. En el Sagrado Corán existen numerosos versículos que enfatizan el hecho de reflexionar (Corán 2,266; 3,191; 5,50; 6,50; 7,174; 10,24; 16,44; 30,21; 59,21).

El Conocimiento siempre está esperando a que elevemos el nivel de conciencia para que podamos asimilarlo.

“Sólo el conocimiento que llega desde dentro es el verdadero Conocimiento”. (Sócrates).

“El Conocimiento es lo que se le ha perdido al musulmán y, cuando lo encuentra, lo coge por derecho propio” (Hadiz del Profeta).

¡Alhamdulillâh!. La Paz de Al-lâh sea con todos.


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1 Comentarios

Monica Cabrera dijo el 03/05/2012 a las 12:49h:

Sencillamente muy enriquecedor para quienes estamos buscando el verdadero retorno y amar mas que allah. salam


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