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¿Qué es esa cosa llamada amor?

Entrevista a Stephen G. Post realizada por Mustafa Tabanli, de Ebru TV (EE.UU.), para «Matter and Beyond», serie televisiva galardonada con el premio Emmy.

20/04/2012 - Autor: Mustafa Tabanli, MaryLynn Schiavi - Fuente: www.revistacascada.com
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El amor responde a la necesidad humana de trascendencia

 «El amor es esa profunda capacidad que tenemos para decir que sí a la vida de las personas que nos rodean. Tu vida no es un error, tu vida es un regalo, lo afirmamos, valoramos tu vida, tienes un significado en el universo sin importar lo que te digan. Tú importas, nosotros nos preocupamos por ti»

Stephen G. Post

Se cree que el amor lo conquista todo. Es la piedra angular de todas las grandes religiones y ha sido la primera llamada a la acción propagada por los grandes líderes espirituales a lo largo de la historia humana, desde Buda, Jesús, Muhámmad, hasta Gandhi y el Dalai Lama. Ha inspirado un sinnúmero de poemas, novelas, canciones y películas. Muchos lo buscan durante toda su vida. Otros lo encuentran donde quiera que van. Como Cole Porter pregunta en una canción de 1929: «¿Qué es esa cosa llamada amor?». Y, ¿cómo influye en nuestra salud física y mental? ¿Puede la emoción del amor afectar a nuestro bienestar general y al bienestar de la sociedad? ¿Cómo podemos cultivar el amor?

Hemos explorado estas cuestiones con el profesor Stephen G. Post. El doctor Post es profesor de Medicina Preventiva, Jefe de la División de Medicina en la Sociedad, y Director del Centro de Humanidades Médicas, Cuidado Compasivo y Bioética en la Universidad de Stony Brook. En la actualidad es patrono de la Fundación John Templeton (2008-2011). El profesor Post es igualmente reconocido como líder en el estudio del altruismo, el amor y la compasión en el marco de la investigación científica, la filosofía y el pensamiento religioso.

Profesor Post, ¿podemos decir que la investigación académica sobre la salud se centra principalmente en aspectos negativos como la depresión?

— Bueno, creo que la mayor parte de la investigación se centra en las enfermedades humanas, carencias y dolencias, pero ahora creo que está un poco más equilibrado. La gente se da cuenta de que, por ejemplo, la salud pública no es sólo deshacerse de la pintura tóxica o de los insectos y gérmenes lavándose las manos, sino que en realidad es parte de cómo vivimos nuestras vidas. Cuando vivimos bien, generosa y positivamente, la vida es más sana, más feliz y es más probable que vivamos un poco más también.

Ha hecho un gran trabajo de investigación en los aspectos positivos, como el amor y el altruismo. Es un tema esencial para la vida humana, pero no es esencial para la investigación académica. ¿No hay aquí una contradicción?

— La gente en el mundo académico es más receptiva a estudiar los aspectos positivos en la actualidad. Creo que hay tanto odio, miedo e ira en el mundo que la gente se interesa en cosas como el perdón, la gratitud, la alegría, la felicidad, el amor y el altruismo. Estos son temas que realmente se tienen en cuenta en estos últimos cinco-diez años.

¿Cómo define usted el amor? Y, en base a su investigación, ¿podemos decir que hemos nacido con él?

— Bien, ¿qué es el amor? Creo que el amor es algo así: Cuando la felicidad y la seguridad de otra persona significan para mí tanto o más que mi propia felicidad y seguridad, yo amo a esa persona. Podría ser un niño, podría ser mi esposa, un padre, un amigo, un compañero de trabajo, un estudiante, o incluso podría ser sólo alguien de la calle. Así que de lo que estamos hablando es de quitarse la preocupación que uno siente por sí mismo, —es decir, «Yo soy el centro del universo»— y de sólo relacionarse con la gente en la medida en que contribuyan a mi pequeña agenda y planes, pero nada más. Nunca he conocido a otras personas que se valoren tanto a sí mismas, y por lo tanto no tengo ningún temor. Creo que el amor responde a esta necesidad humana de trascendencia.
Entonces, ¿nacemos con él? Bueno, sin duda alguna nacemos con la capacidad para ello, pero el amor puede ser inhibido; es decir, puede ser cubierto cuando crecemos en un ambiente que está lleno de dolor y odio. Me gusta decir que las personas heridas... las personas que se ven perjudicadas por lo general tienden a hacer daño. Entonces, ¿cómo crecemos? ¿Qué tipo de apoyo tenemos en nuestras familias, en nuestro medio? Eso es lo importante. Todos tenemos ese lado, no creo que una persona sea diferente que cualquier otra en ese sentido. Pienso que todos tenemos estos dos aspectos, el positivo y el negativo, y nos toca a nosotros, entre muchos caminos, decidir en lo que hacemos hincapié, lo que decidimos fomentar y cultivar. Es muy fácil absorber las emociones negativas y, a continuación, meternos en este ciclo increíble de odio y violencia.

Ahora, además, hay algunas investigaciones que muestran que ser bueno tiene ciertos beneficios para la salud. ¿Podría contarnos un poco sobre esto?

— Ser bueno, en el sentido de ser generoso con los demás, tiene beneficios para la salud. En la década de 1990 se publicó un libro notable, con el título Anger Kills («La ira mata»). Fue escrito por un cardiólogo de la Universidad de Duke, llamado Redford Williams. Observó los tests de personalidad que la gente había estado realizando durante los últimos 60 o 70 años e identificó 50 preguntas que se asociaron con la hostilidad, el cinismo, la ira, la agresividad y así sucesivamente. Volvió a mirar las 50 preguntas. De entre las personas que realizaron esta prueba en 1950, cuando tenían 25 años de edad, aquellos que encabezan el 25% de la lista en cuanto a hostilidad se refiere, tuvieron una tasa de mortalidad del 20% a los 50 años de edad. Es decir, el 20% de ellos murió al alcanzar los 50 años. Y entre aquellos que estaban por debajo del 25% en hostilidad, sólo el 2% murió a los 50 años. Así que sabemos que estas emociones negativas son como el ácido sobre el metal. El metal es muy fuerte, pero después de un tiempo el ácido se comerá incluso al metal, por lo que muchas de estas personas murieron a causa de problemas coronarios, problemas vasculares, problemas cardíacos, son más susceptibles al cáncer y otras enfermedades inducidas por el estrés físico, y tienden a ser más depresivas.

Lo que hacen las emociones positivas como el amor es alejarnos de la ira y el odio. Efectivamente, mirando a los demás, olvidándonos de los propios problemas y siendo generosos, conseguimos entrar en el flujo del amor, que realmente nos libera de gran cantidad de emociones negativas. Por todo ello, los estudios resultaron muy notables. Los jóvenes que se remontan a la década de 1920, identificando la nobleza de sus propósitos como su principal objetivo en la vida —quieren ayudar a otras personas— es el grupo con tendencia a estar más sanos, a ser más felices y a vivir un poco más. A pesar de haber llegado a los 80 y 90 años, ya que ahora son personas mayores, han sido objeto de seguimiento cada diez años, de lo cual se han beneficiado. Los adultos de mayor edad, personas mayores de 60 años, que se presentaron como voluntarios en lugar de aislarse, tienen una enorme reducción en las tasas de mortalidad.

Pero el motivo no debe ser el egoísmo. No estoy diciendo que debamos ayudar a los demás sólo por nosotros. Al contrario, se trata de una llamada a buscar en la esencia humana del amor. Si adoptas este modo de vida, si te aproximas a esta forma de vida en tu corazón y en tus acciones, entonces estás a salvo de una gran cantidad de alternativas, a saber, el odio, el miedo, la ansiedad, la ira. Quedas protegido de esas emociones, y eso es un beneficio para ti. Este es el motivo por el cual todas las tradiciones religiosas, sin ni una sola excepción, ya sean el Islam o el Cristianismo, el Budismo o el Judaísmo, o cualquier otra, todas afirman que quien revivifica a otros se revivifica a sí mismo, o que es mejor dar que recibir, y esa idea es muy importante.

No hay ninguna tradición religiosa que sólo enseñe «haz el bien a los demás», ya sabes: «ama a tu prójimo y nada bueno te pasará a ti». El amar al prójimo, el hacer el bien a los demás, supone una bendición. Por lo general, es una bendición en términos de relaciones y en tu situación externa en el mundo ya que la gente te amará más, te respetará más, tendrás más oportunidades y más relaciones, además de ser un beneficio para la salud. Ahora bien, esto es una consecuencia, es un efecto lateral, no debes actuar por ello.

La pregunta clave es cómo cultivar el amor. En su libro Why Good Things Happen to Good People («Por qué a la gente buena le pasan cosas buenas») ofrece diez expresiones básicas del amor. Algunas de ellas son intuitivas como la compasión, el perdón, incluso la generosidad y la alegría. Pero otras podrían ser un tanto sorprendentes, como el coraje. ¿De qué manera el coraje forma parte del amor?

— Existen más o menos diez expresiones básicas del amor, así que he definido el amor como si la felicidad y la seguridad de otra persona significaran para mí tanto o más que mi propia felicidad y seguridad. Ahora bien, ¿cómo puede expresarse ese amor? Bien, a veces se expresa como compasión, una respuesta inmediata al sufrimiento. Veo a alguien que sufre y salto de mi asiento y quiero ayudarle; esa es la compasión. Pero, a veces, el amor se expresa como el coraje de enfrentarse a conductas destructivas y autodestructivas. Amamos a todo el mundo, creemos en el amor universal, pero existen momentos de la vida, como cuando estamos criando a nuestros hijos o tratando con personas difíciles que son increíblemente perturbadoras o violentas, y ciertamente no aprobamos todo lo que la gente piensa o dice. Una «confrontación benigna»: así es como llamo a tener el valor de enfrentarse a las actitudes destructivas de alguien, sin perder en el proceso la conexión con esa persona, sin ir demasiado lejos como para que los lazos se corten, sino para servir de algún modo de inspiración que les ayude a elevarse y a ser capaces de cambiar y mejorar su comportamiento. Esto no es sencillo.

Las personas que aman no se limitan a ser agradables, sino que son las primeras que hablan cuando se comete una injusticia. Los grandes Profetas son así: cuando ven una injusticia, en lugar de permanecer en silencio, hablan. Aunque pueda suponer un riesgo para ellos mismos. Así que existe un cierto riesgo, relacionado con el coraje, en la confrontación benigna. La compasión es una expresión de amor, pero también puede serlo una confrontación benigna. Existe una gran variedad de expresiones del amor.

Dejaremos a nuestros lectores explorar por sí mismos otros capítulos. Pero veo que todas estas virtudes están interconectadas e interrelacionadas, como que el respeto se relaciona con la gratitud y la celebración con la alegría, y así sucesivamente.

— Sí, lo están. Lo visualizo como una rueda de amor. En el centro está el amor como lo he definido, esa profunda capacidad que tenemos para decir que sí a la vida de las personas que nos rodean. Tu vida no es un error, tu vida es un regalo, lo afirmamos, valoramos tu vida, tienes un significado en el universo sin importar lo que te digan. Tú importas, nosotros nos preocupamos por ti. Esa es la efusión del amor. Pero, al igual que en cualquier otra rueda, hay radios. Los diez caminos del amor son como los radios de una rueda. Hay ocasiones de la vida cotidiana que nos permiten verlo. Por ejemplo: mi hija me llamó una mañana —cuento esto en el libro, como sabes— y acababa de conseguir un nuevo trabajo. Estaba muy feliz por ello; había estado muy triste por no tener un buen trabajo. Así pues, yo estaba hablando por teléfono celebrándolo con ella.

Le daba la razón, le dije lo grande, maravillosa, alegre, encantadora y genial que era. Pero entonces, al llegar a la puerta de la escuela de medicina vi a esa pobre mujer que había trabajado allí durante muchos años y que acababa de ser despedida, desafortunada e injustamente, y estaba frente a la puerta llorando porque ya no podía entrar en la escuela con su tarjeta. Necesitaba compasión, ¿no? Se puede caminar a través de la vida cotidiana y encontrar que necesitas utilizar todas estas diferentes formas de amor, tal vez unos días más que otros. Así que están separados, pero también están todos conectados entre sí, pues lo que los separa es un tanto artificial. La realidad es que en la mayoría de las interacciones tratas de ser un buen oyente, de dar la razón y ser agradecido, tratas de ser compasivo, es decir, las cosas se pueden mezclar un poco.

La lealtad es también una expresión muy importante del amor. Lo que quiero decir es que en el mundo de hoy hay muchas relaciones que no duran mucho tiempo —el matrimonio, los padres e hijos, las amistades— que no son muy profundas, que no tienen mucha lealtad o mucho apego. Así, para mí, el compromiso es una expresión importante del amor. Es difícil imaginar querer a alguien si estás pensando «te voy a ver durante dos segundos y adiós, adiós para siempre». Quiero decir, el amor tiene una especie de presencia, una especie de poder sostener que es realmente importante.

¿Cuál sería su recomendación final?

— Bueno, la gente tiene diferentes puntos fuertes, así que no hay zapato que se adapte a todos. Las personas tienen diferentes personalidades y habilidades, por lo que algunas van a expresar su amor principalmente a través de, por ejemplo, la creatividad y la compasión, y otras tal vez vayan a hacerlo a través de la escucha. Así que la gente puede tener puntos fuertes y puede cultivar esas virtudes, pero también deben ser conscientes de todas las formas del amor y deben tratar de evitar grandes lagunas. Ya sabes; puntos fuertes en los cuales simplemente no funcionan.

No puedo prescribir esto como una medicina. Quiero decir: las personas tienen que elevarse, necesitan a otras personas adecuadas en su entorno, tienen que encontrarse con este estilo de vida y esto a veces es algo difícil. Lo que el libro hace es dar a la gente una especie de prueba, un examen al final de cada capítulo, de modo que puedan evaluarse a sí mismos. Pueden obtener una visión global de otros puntos fuertes y, tal vez, de algunos aspectos sobre los que deberían trabajar con más empeño: algo a tener en cuenta. Todo comienza con una idea. Por lo que sólo con considerar esa idea, plantar esa idea en la mente de una persona —«¡Eh!, podría ser más leal, podría ser más tolerante…»— este es el principio del cambio.


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