webislam

Sabado 14 Diciembre 2019 | As-Sabat 16 Rabi al-Zani 1441
914 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?=0

Wadah Khanfar: Hay que ser pacientes con el Mundo Árabe

El exdirector de al-Jazeera nos cuenta sus visión de los hechos en conversaciones con Susanna Rustin

18/02/2012 - Autor: Susanna Rustin - Fuente: The Guardian
  • 4me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El exdirector de al-Jazeera, Wadah Khanfar
El exdirector de al-Jazeera, Wadah Khanfar

En el lobby oscuro de un hotel en Londres Wadah Khanfar me hace sitio en el sofá mientras me comenta lo bien que se encuentra: "es una de las etapas más hermosas de mi vida. Cuando te levantas por la mañana y sabes que no tienes esa responsabilidad -de ver la pantalla y asegurarte de que todo está en orden- es muy aliviador. Poder ir a nadar por la mañana, tomar un buen desayuno y sentarte con tu esposa, es sencillamente increíble. No he hecho esto en muchos años".

El clima tan frío de esta región le ha quitado la idea de traer a sus cinco hijos de vacaciones a Gran Bretaña, pero tras unos días, después de terminar sus ponencias y entrevistas -Khanfar ha llegado a Londres desde Doha a través de El Cairo, donde se reunió con algunos de los líderes de la revolución de Egipto- él y su familia se irán a algún lugar cálido para descansar. Khanfar ha estado trabajando 18 horas al día durante ocho años: "a donde quiera que vaya estoy viendo la pantalla del ordenador o del móvil, siempre hay algún asunto que tratar o solucionar".

Hace unas semanas, a sus 43 años de edad, Khanfar, que lideró el proceso de transformación de la Cadena (decisiva en el surgimiento de la Primavera Árabe) dejó su trabajo como director general de al-Jazeera, la Cadena por satélite qatarí que se hizo famosa tras el 9/11.

Tanto en televisión como en Twitter ha insistido en que la decisión de renunciar fue suya, a pesar de la incredulidad generalizada. La semana pasada, el profesor de periodismo George Brock, dijo que posiblemente se sacrificara "para salvar a al-Jazeera". Así, al-Jazeera, que celebra su 15 aniversario el próximo mes, parece estar bajo amenaza, y si así fuera, ¿de dónde procede dicha amenaza?

Recientemente se ha cuestionado la independencia de la cadena desde diversos frentes, y ahora ésta se encuentra tambaleándose por la cuerda floja en sus relaciones con occidente por un lado y los países árabes por el otro. Khanfar hace hincapié en que “las ayudas económicas ofrecidas por la familia real qatarí a Al-Jazeera no compraban ninguna influencia editorial, sino que protegían el Canal de injerencias extranjeras”.

Sin embargo, la situación de Qatar parece haberse vuelto más complicada desde que el emir comenzó su política activa de transformación del pequeño país en la esfera diplomática internacional. Y mientras Qatar critica a Egipto y presume de un medio de comunicación alternativo en Oriente Medio, es descubierta en WikiLeaks, en unos informes recientes, ofreciendo a un grupo de talibanes la posibilidad de abrir una oficina en Doha, desde la cual llevar a cabo negociaciones con EEUU.

La dimisión de Khanfar, sin embargo, vino tras la publicación de unos cables en WikiLeaks en que lo muestran cediendo ante la presión de EE.UU., por un material en el que se muestra a víctimas civiles iraquíes. Esto lleva a algunos a pensar que los qataríes lo despidieron para salvar la cara. Su sustitución por un miembro de la familia real de Qatar, un ejecutivo de una empresa de gas, ha sido considerada como una muestra de que los qataríes han reajustado las competencias de la emisora ​​acortando drásticamente las riendas.

Khanfar dice, sin embargo, que su salida no tiene nada que ver con todo esto: "bueno, hay millones de rumores acerca de por qué, cómo y quién, pero lo cierto es que este año creo que nuestra presencia ha alcanzado las cotas más altas de audiencia".

Habla de periodismo con tanta alegría y sinceridad que sería maravilloso que lo escucharan otros periodistas que se han desviado en un panorama mediático envenenado por el cinismo de algunos de sus propietarios, en UK. Puede ser que Khanfar renunciara porque sabía que los días más grandes de su libertad editorial quedaban a sus espaldas, y que la cobertura de Al Jazeera de las revueltas, más cerca de casa, en Bahrein y Arabia Saudí, no podrá ser igual a la gloria de aquellos días de febrero, cuando el estar grabando durante 24 horas seguidas ayudaron a garantizar la seguridad de los manifestantes de la plaza Tahrir. Pero en cualquier caso, dimitió.

"La Primavera Árabe va a continuar durante años", dice. "Yo no creo que se vaya a acabar mañana; lo más difícil era comenzar la revolución y eso ya ha sucedido. El mayor éxito fue en Egipto y Túnez. Sin embargo, en Libia y en el resto del mundo árabe tenemos una situación mucho más complicada y, a nivel personal, pensé que esta era mi oportunidad de dar un paso más allá, de formar parte en la construcción de un nuevo mundo árabe".

Khanfar solía ser un corresponsal en el extranjero y está repleto de historias vividas sobre el terreno. Tuvo que ser valiente y, a pesar de no estar tan interesado en la guerra, fue corresponsal en Kabul y volvió a Irak a través del Kurdistán después de haber sido expulsado del país. Una de sus historias favoritas es en la que termina comiéndose un pollo bajo las estrellas, después de haberse perdido en el sudoeste de Zimbabwe.

Khanfar escribió una tesis sobre democracia en África y piensa que hubiera terminado en un thinktank en un centro de estudios si al-Jazeera no le hubiera ofrecido un puesto de trabajo.

Siempre le ha gustado utilizar la cámara: "descubrí que para escribir una buen texto ayuda mucho captar escenas porque, cuando estás grabando, estás escribiendo el guión en tu mente", dice. Una vez, un grupo de campesinos pastunes armados confundió su cámara con un aerosol químico utilizado para fumigar amapolas, pero él los hizo reír mostrándoles sus grabaciones. "Escribí un magnífico informe, ellos me manifestaron sus quejas por las actuaciones del gobierno y de los americanos. Me mostraron cómo fabricaban la heroína y me dijeron por qué lo hacían".

Él y otros siete hermanos menores crecieron en un pueblo cerca de Jenin, en Cisjordania. Su padre era profesor y Khanfar se fue a estudiar ingeniería a Jordania, donde conoció a su esposa, una novelista. Después de dar un discurso ante el sindicato de estudiantes, impresionado por su coraje, le propuso matrimonio el mismo día. Su familia permanece en Palestina. Khanfar considera su vida muy "hermosa, simple y aislada", pero la política se mete hasta en la sopa. "Ya había un sentimiento de protesta y resistencia en 1982-83, mucho antes de la intifada".

Él describe la mezquita como una parte indispensable de la vida del pueblo. "Sí, soy un musulmán practicante y voy a la mezquita siempre que tengo tiempo, no todos los días, como usted ve. Para mí, el Islam es un punto de referencia moral, una fuente de inspiración para trabajar en conjunto con la gente, amar a la gente y ayudarles a concentrarse en los valores universales de la misericordia, la cooperación y la tolerancia".

Otro de sus valores universales es la democracia, y tiene la convicción de que con el tiempo se extenderá por todo el mundo árabe, incluyendo Qatar y Arabia Saudí. "Algunas personas han comenzado a ser críticas con la Primavera Árabe, argumentando, entre otras cosas, que el extremismo acabará entrando en los parlamentos. En mi opinión, tienes que aceptar esto y hacer frente a las consecuencias porque no hay otro modo. Si te opones, ¿qué otro camino hay?”

"Occidente debe ser paciente con nosotros, la democracia no vendrá en seis meses o seis años. Occidente necesitó siglos, así que debe dejarnos más tiempo para acostumbrarnos a ella. Algunos de los líderes de la oposición en Egipto fueron puestos en libertad después de la caída de Mubarak, no se puede esperar que se comporten como auténticos diplomáticos de la noche a la mañana".

Escucho su discurso apasionado, su visión del mundo árabe y cómo le gustaría que fuera dentro de 15 años: "un modelo como el de la Unión Europea donde la gente pudiera intercambiar bienes y viajar libremente. Así es como podríamos sacar partido de las riquezas del Golfo, los recursos humanos del norte de África, los minerales y la agricultura de Sudán; construir una economía adecuada y sólida" -es fácil imaginarse a Khanfar como político-. Inteligente, con la firmeza de la generación más joven, con logros reales a sus espaldas, ¿por qué no habría de liderar uno de los nuevos partidos democráticos del mundo árabe? ¿Quizá esté buscando un trabajo de estas características?

"No, no estoy buscando un trabajo. En realidad estoy buscando la forma de llevar a cabo un proyecto con algunos amigos de diversas partes del mundo, para trabajar juntos por la causa de los medios de comunicación, para proteger nuestra profesión y desarrollar su status".

¿Unas "Naciones Unidas" de los medios de comunicación?

"No podemos unir a todos, pero sí a las personas que son afines y tienen un sentido de misión. Necesitamos los medios de comunicación para dar más visibilidad al ciudadano corriente”.

Esto suena a poco en comparación con el poder y la capacidad que te confiere el dirigir una emisión televisiva para millones de personas y decidir con que palabras e imágenes se va a contar, por ejemplo, la historia en la que 26 cristianos fueron asesinados en El Cairo -muertes que han sido condenadas por la televisión nacional de Egipto por los propios manifestantes-.

Pero, probablemente, la línea que separa los asuntos del mundo y los medios de comunicación ya no ocupa el mismo lugar que alguna vez ocupó. La mayor parte del del debate de este año ha girado en torno a cuán significativo es el papel que juegan los medios de comunicación en la Primavera Árabe. Primero fue la revolución de Facebook y Twitter, después los líderes de opinión, encabezada por el New Yorker Malcolm Gladwell, el cual dijo que el "clicktivismo" era una carga sin sentido.

Como era de esperar, Khanfar cree que Al-Jazeera jugó un papel importante: "cuando desde hace 15 años vienes diciendo a la gente que tienen derecho a expresar su opinión creo que definitivamente, en su memoria a largo plazo se crea una atmósfera de confianza. El segundo asunto ha sido que siempre que comenzaba una revolución éramos censurados, así que ¿cómo las podíamos cubrir? Por primera vez nos hemos dado cuenta de lo valiosos que son los nuevos medios. Sin esa gente, sin los activistas de internet, nunca habríamos sido capaces de cubrir las revoluciones sin interrupción, no habríamos tenido ningún material de archivo. Por eso yo siempre pido a Dios que bendiga a los que decidieron poner una cámara en un teléfono móvil. Si ves la cobertura de Siria, por ejemplo, casi cada imagen que transmitimos vino de los teléfonos móviles. Ese fue un momento en que los medios de comunicación se liberaron del control del Estado y el pueblo se mantuvo firme para apoyarnos”.

La naturaleza dinámica de esta relación entre las personas y los medios de comunicación, con los manifestantes suministrando imágenes a través de teléfonos y sitios web a los periodistas que trabajan en televisión y en Internet, fue transformadora. "Usted me da algo", dice Khanfar, "y yo lo uso y amplifico su voz, por lo que se beneficia tanto usted como yo. Ese tipo de unidad entre los nuevos medios de comunicación y los que ya están institucionalizados, ha resultado brillante".

Pero él no puede resolver todos los problemas del mundo. Khanfar estuvo recientemente en Somalia y lamenta que al-Jazeera no haya hecho algo más para comunicar la desesperación que allí se vive. "Yo no podía soportarlo, era demasiado para mi, lloraba, recuerdo que había una madre con seis hijos que tuvo que sacrificar a tres de ellos, en medio de la calle, porque eran demasiado débiles para caminar. La gente se ha estado matando durante 20 años y a nadie le importa".

Su mayor logro en la Cadena fue conseguir ingentes inversiones para la realización de reportajes. "No me gusta el ambiente de la sala de redacción", dice de su llegada a Doha. "La sala de prensa está ahí para filtrar, para poner orden. El periodista es mucho más libre, más cercano a la gente y lleno de emoción”. Así que se dedicó a contratar a más corresponsales, aumentando el número de oficinas extranjeras (72 en total), con el fin de disminuir las discusiones en el estudio.

Su esperanza es que la maquinaria de prensa que ha construido sea indestructible o, por lo menos, “como un barco gigante: lento y difícil de revertir". "Hay una convicción muy profunda en el corazón de las personas que trabajan en al-Jazeera de que si cambia su línea editorial, se perderá muy rápidamente la audiencia", dice. "Al-Jazeera tiene su propio estilo, con más de 3.500 empleados. No creo que nadie tenga intención de cambiar eso, porque acabarían perdiendo".

El Canal también confiere beneficios a quien lo soporta y Khanfar opina que “esto es demasiado valioso para ser desperdiciado”. Su partida, un año después de que el nuevo emir reemplazara a su padre, fue la primera pista de sus ambiciones globales, y el éxito de Qatar para ser anfitrión de la Copa del Mundo en el 2022, es una prueba de cómo su brillante idea ha dado sus frutos. Sin embargo, los observadores creen que los próximos años serán un periodo de reajustes, ya que el pequeño estado del Golfo Pérsico, con una población nativa de sólo 225.000 habitantes, y el mayor PIB per cápita en el mundo, tiene 1,7 millones de trabajadores migrantes sin derechos políticos y trabaja para promover su propios intereses en un mar de inestabilidad política.

¿Acaso Khanfar no ve que su sustitución por un miembro de la realeza se parece a un movimiento más del poder, que se ha movilizado en toda la región para hacer retroceder la marea revolucionaria? "Por supuesto que habrá lobbys de poder y viejos regímenes que se protegen a sí mismos, tenemos que darnos cuenta de eso. Nunca ha habido una revolución sin una contrarrevolución”.

Pero su fe en las personas es inquebrantable: "en Egipto, hay gente muy bien preparada, y lo que más me tranquiliza es que ellos están manejando este asunto con mucho cuidado. No creo que el mundo árabe retroceda".

Traducido para Webislam
Texto original

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/68614-wadah_khanfar_hay_que_ser_pacientes_con_el_mundo_arabe.html