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La mirada miope del feminismo hegemónico

Las creyentes, feministas o no, no son meras seguidoras de la barbarie ni instrumentos al servicio de las jerarquías religiosas

30/01/2012 - Autor: Natalia Andújar - Fuente: Webislam
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Natalia Andújar es profesora y feminista musulmana, fue galardonada en 2010 con el premio Cedar “Mujeres Musulmanas Europeas Influyentes”

No, no se asusten. El título de mi artículo no es ningún alegato en contra del feminismo, no es ninguna defensa airada de los valores de la familia tradicional ni pretende alinearse con las tesis fascistas y machistas que presentan este movimiento como un grupo de mujeres histéricas, sexualmente insatisfechas o marimachos sin identidad propia. No y mil veces no. El feminismo, los feminismos, son movimientos dinámicos, plurales, imprescindibles para el futuro democrático de las sociedades.

Pero el feminismo blanco, burgués, eurocéntrico e institucional no representa a todas las mujeres ni siquiera a todas las feministas, a pesar de que los medios de comunicación lo presenten como el único legítimo, obviando la diversidad que existe en su seno. El efecto no puede ser más negativo: la disidencia aumenta al excluir las experiencias de millones de mujeres. Un feminismo que se mofa de las inquietudes de las propias mujeres, un feminismo que solo tiene en cuenta las necesidades y prioridades de un grupo minoritario y elitista, en definitiva, un feminismo exclusivo, solo puede dar como resultado el refuerzo del patriarcado, contra el que irónicamente se supone que pretende luchar.

El reciente artículo de Concha Caballero “Feminismo o barbarie” (El País, 31/12/2011), es un claro ejemplo de ese feminismo hegemónico cuya mirada esencialista de las religiones coincide con la de cualquier fundamentalista: “todas las religiones comparten un intenso rechazo a la igualdad de las mujeres”. Este tipo de afirmaciones categóricas presentan las lecturas patriarcales como auténticas mientras que las lecturas feministas y progresistas ni siquiera existen. La religión pasa a ser sinónimo de patriarcado, jerarquía y barbarie. Más aún, el machismo pasa a ser calificado como una “religión”. Una vez que se establecen e imponen estas definiciones esencialistas, no es posible construir un feminismo dentro del marco religioso. De esta manera se acaba perpetuando una homogeneidad dogmática en el pensamiento feminista y en nuestra acción.

El machismo se reduce a una visión fundamentalista de las religiones. No se tienen en cuenta otros factores importantes: económicos, culturales, comportamentales, políticos. Los ateos españoles no matan a sus mujeres y nuestras democracias “contemplan sin restricciones la total igualdad entre hombres y mujeres”. Los bárbaros son los otros.  

 No se puede leer el texto de Caballero sin tener en cuenta el contexto político que estamos viviendo. Refleja los miedos actuales de las feministas ante el auge del neoconservadurismo. Pero las creyentes, feministas o no, no son meras seguidoras de la barbarie ni instrumentos al servicio de las jerarquías religiosas. Tienen voz propia y no quieren renegar de su cristianismo, judaísmo e islam sino recuperar sus mensajes liberadores, justos e igualitarios. Ya hace tiempo que están luchando y tejiendo alianzas con otras feministas a las que el feminismo institucional ha expulsado de sus filas. No necesitan a nuevas “teólogas” laicas que les digan cómo deben interpretar sus propios textos sino que confíen en su capacidad de actuar y en su autonomía.

Natalia Andújar es profesora y feminista musulmana, fue galardonada en 2010 con el premio Cedar “Mujeres Musulmanas Europeas Influyentes”

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4 Comentarios

Meridiano Claro dijo el 01/02/2012 a las 00:54h:

Aquí, de lo que se trata (como en otros tantos campos de la política actual) es de degradar la categoría racional de las personas que, o bien no se asimilan a los estándares dominantes o corrientes, o bien conviene despreciar socialmente para que el poder consiga (o mantenga) un objetivo de control, ya que su mera existencia, incluso, contradice el discurso oficial. «Estás loco», «estás mal de la cabeza», «tienes el coco lavado», «sigues ciegamente esto o lo otro»... Son descalificativos socialmente más lapidarios y despreciativos para cualquier persona, que llamarle «criminal», «terrorista» o «malvado». Si según Aristóteles el hombre es «animal social de naturaleza racional», un malhechor o cualquier sujeto con intenciones, objetivos o ideas criminales, seguirá siendo persona, si todo lo que persigue lo hace según sus intereses o apetencias individuales, porque sus actos, intenciones u objetivos malvados no le quitan un ápice su carácter racional, o sea, su carácter humano.

Meridiano Claro dijo el 01/02/2012 a las 01:03h:

En cambio, si el poder logra que se crea que eres un seguidor irracional, un fanático ciego, uno que cree y obra en contra de su estricta conveniencia personal -desde una óptica miope o convencional- entonces pasas al nivel de ser irracional, incapaz, menor de edad -en el mejor de los casos- «necesitado de tutela», y en el peor uno que debe ser inhabilitado. Nos hallamos ante un síntoma más de «totalitarismo blando», practicado en la URSS postestalinista (donde los disidentes políticos ya no iban a parar al Gulag, sino al psiquiátrico) y en los EEUU de principios de la Guerra Fría (donde unos personajes incómodos acabaron en sanatorios mentales). Hoy miles de españoles son medicalizados para tratar los desajustes mentales y emocionales provocados por la crisis y no por estar mal del coco. Igualmente nos hallamos en un punto donde por tener unas creencias religiosas «contracorriente» no se acaba en el manicomio, pero sí condenados civilmente: seres irracionales... subhumanos

Meridiano Claro dijo el 01/02/2012 a las 01:05h:

El feminismo hegemónico es otra faceta del pensamiento único, de matriz supremacista y radicalmente totalitario, que condena a priori a las personas por sostener un pensamiento o moral diferente y les impide expresarse por sistema, ya que «no están en sus cabales». Esas feministas supremacistas que determinan que la única forma posible de ser una mujer racional (es decir, de ser mujer y no una niña o una tarada) es seguir sus esquemas mentales, cumplen esa máxima que advierte que, en la historia y en la vida cotidiana, los mayores enemigos de la dignidad y libertad de las mujeres... han sido generalmente otras mujeres.

Shair Abdul-mani dijo el 05/02/2012 a las 05:52h:

Profesora Ndeye Andujar ha mostrada, otra vez, el pensamiento hondo,complejo y claro de los intelectuales musulmanes. Punto final. Imam Abu-Maishah Shair Nueva York, EEUU. 5 febrero 2012


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