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Jesús, su misión y sus milagros

Jesús siempre viajaba. Él nunca permaneció en un solo sitio, sino predicó su mensaje mientras viajaba. Aquellos que predican el Islam deben viajar o emigrar

08/01/2012 - Autor: Ismail Büyükçelebi & Resit Haylamaz - Fuente: www.svida.com/
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Y verdaderamente Dios es vuestro Señor y el mío; así adoradlo. Este es un camino recto. (19:36)

Moisés, Jesús y Muhammad

El Islam, en su condición de última y universal religión Divina, ordena a sus seguidores creer en todos los Profetas. Por lo tanto ser musulmán también significa a su vez ser un discípulo de Jesús, Moisés, y todos los demás Profetas. El Corán declara:

El Mensajero cree en lo que le ha sido revelado por su Señor, y los creyentes también. Todos ellos creen en Dios y Sus ángeles, Sus Escrituras y Sus Mensajeros: «No hacemos distinción alguna entre ninguno de Sus Mensajeros» y dicen: «Oímos y obedecemos. Concédenos Tu perdón Señor nuestro»

(2:285)

Como las condiciones históricas requerían que los mensajes de todos los Profetas anteriores se limitaran a ciertas naciones y en períodos determinados, se hizo hincapié en ciertos principios de aquellos mensajes. Además, Dios concedió favores especiales a cada Profeta y a cada comunidad según los dictados de la época.

Por ejemplo, Adán fue favorecido con el conocimiento de los Nombres, la llave que abre todas las ramas de conocimiento; Noé fue dotado de firmeza y perseverancia; Abraham tuvo el honor de establecer una íntima amistad con Dios así como ser el padre de numerosos Profetas; se dio a Moisés la capacidad de administrar y fue ensalzado al ser el destinatario directo de Dios; y Jesús fue distinguido por su paciencia, tolerancia y compasión. Todos los Profetas comparten algunas de las loables cualidades mencionadas, pero cada uno sobrepasa a los otros en una o varias de aquellas cualidades, debido a su misión.

Cuando Moisés fue elevado como Profeta, los israelitas llevaban una existencia desgraciada bajo el yugo de los Faraones egipcios. Debido al gobierno despótico y la opresión de los Faraones, el sentimiento de la esclavitud había arraigado en las almas de los israelitas y era una parte de su carácter. Para reformarlos, adornarlos con nobles sentimientos y valores como la libertad y la independencia, y reconstruir su carácter y así liberarlos de la sumisión ciega hacia los Faraones, Moisés vino con un mensaje que contenía reglas severas y rígidas. Esta es la razón por la que llamaron al Libro que le fue revelado la Torá (la Ley). Dado que su misión requería que fuera un reformador algo severo e inflexible así como un educador, era natural para él rezar refiriéndose al Faraón y su lugarteniente:

    ¡Señor nuestro! Destruye sus riquezas y endurece sus corazones, porque no van a creer hasta que no vean el escarmiento doloroso

(10:88)

Jesús vino en un momento en el que los israelitas se habían dejado al placer mundano y llevaban una vida materialista. El Corán declara:

    ¡Oh los creyentes! Muchos sacerdotes y ermitaños en la falsedad devoran la riqueza de la gente y los apartan del Camino de Dios. A los que atesoran oro y plata y no lo gastan en el Camino de Dios avísales un castigo muy doloroso.

(9:34)

Y que esa misma gente explotó la religión por ventajas mundanas:

    Verás cómo muchos de ellos se precipitan al delito y a la trasgresión y cómo consumen lo ilícito. ¡Qué malo es lo que hacen! ¿Por qué no prohíben los maestros y los rabinos que ellos pronuncien el pecado y consuman lo ilícito? ¡Qué malo es lo que hacen!

(5:62-63)

Los Evangelios relatan un parecer similar atribuido a Jesús:

    ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar de lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

(Mateo 12:34-35)

    Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: “¡Maestro!». ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello (Mateo 23).

Cuando Jesús fue enviado a los israelitas, el espíritu de la Religión Verdadera se había quedado en la nada y la misma religión había sido reducida a un dispositivo para que sus partidarios robaran a la gente. Mucho antes de que tuviera efecto la Ley, Jesús se concentró en la creencia, la justicia, la piedad, la humildad, la paz, el amor, el arrepentimiento de los pecados, pedir el perdón de Dios, ayudar a los demás, la pureza del corazón, la intención y la sinceridad:

    «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”

(Mateo, 5:3-8)

El Profeta Muhammad tiene todas las cualidades mencionadas anteriormente, excepto ser el padre de los Profetas. Además, debido a la universalidad de su misión se parece a Moisés (en ser un advertidor, establecer una Ley y luchar contra sus enemigos) y a Jesús (en traer buenas noticias que predicaban la piedad, el perdón, ayudar a los demás, el altruismo, la humildad, la sinceridad, la pureza en las intenciones y los valores morales del grado más alto). Recuerda que el Corán declara que Dios envió al Profeta Muhammad como una misericordia para toda la creación.

El Islam presenta a Dios, por encima de todos Sus Atributos y Nombres, como el Todo-misericordioso y el Todo-compasivo. Haciendo eso indica que Él principalmente se manifiesta como el Todo-misericordioso y Todo-compasivo, y que Su ira y castigo se muestran tan sólo cuando son atraídas por los propios pecados imperdonables y la maldad del individuo. Pero Dios, el Indulgente, perdona la mayoría de los pecados de Sus siervos:

    Cualquier dolor que os aflija es a causa de lo que buscaron vuestras manos, sin embargo Él concede el perdón para la mayoría de ellos.

(Corán, 42:30)

El Profeta Muhammad tuvo la misión de Moisés y de Jesús. Abu Bakr y Omar le propusieron ideas opuestas sobre cómo tratar a los cautivos después de la Batalla de Badr. El Profeta comparó a Abu Bakr con Jesús y a Omar con Moisés, ya que el primero propuso liberarlos y el otro matarlos. Como el Islam debe prevalecer hasta el día del Juicio Final, puede haber ocasiones en las que se requiere de sus seguidores actuar según circunstancias, a veces como Moisés y otras veces como Jesús.

¿Qué es un Milagro?

Un milagro se define como un acontecimiento extraordinario que no sería posible bajo condiciones normales y que es realizado por Dios a través de los Profetas que Él ha enviado como Sus Representantes para confirmar su veracidad. Los profetas poseen la flaqueza humana; Dios posee el poder. Un milagro muestra que el Mensajero no actúa solo y que el Creador está con él. En este sentido, los milagros son un rasgo común de casi todos los Profetas. Así que tan sólo un Profeta puede llevar a cabo un milagro. El motivo de los milagros es permitir a la gente dirigirse al camino recto con más facilidad, y así lograr la salvación eterna.

El fin de aquellos que fueron testigos de un milagro pero no lo creyeron, aunque hubieran exigido que se llevara a cabo dicho milagro, siempre fue la decepción; sufrieron un desastre después de otro. Al mencionar a los primeros profetas y tribus, el Corán ofrece muchos ejemplos acerca de ello. En otras palabras, un milagro es una prueba importante por la cual los espíritus de oro se purifican de polvo, tierra y barro.

Sin embargo, un milagro nunca ha ocurrido de una manera tal que el libre albedrío de una persona haya sido capturado a la fuerza ni tampoco nadie haya sido obligado a creer. Siempre se desea que la gente que se encuentra con un milagro use su libre albedrío para evaluar el acontecimiento milagroso y llegar a una conclusión propia; en la religión, la responsabilidad sólo aparece cuando está unida a la inteligencia y al libre albedrío. Si éstos no existen, como las demás criaturas, entonces no puede haber ninguna responsabilidad por nuestras acciones. Desde un punto de vista diferente, si un milagro ocurriera de una manera clara y visible como, por ejemplo, que sea escrito en las estrellas «Dios existe», la voluntad humana sería totalmente anulada. En esta situación, la diferencia en lo que a cualidad se refiere entre las personas que parecen diamantes y las personas que son como el carbón no sería aparente, y los seres humanos se convertirían en viajeros en una senda obligatoria, como lo son el resto de criaturas.

Por lo tanto, se puede decir que el objetivo principal de los milagros es proporcionar una prueba tangible a la hora de invitar a la gente a creer, presentándoles algo aceptable y dejarlo a su libre albedrío aceptarlo o rechazarlo y seguir en su incredulidad. Pero aún hay más con respecto a los milagros; con los milagros Dios indica los límites del conocimiento y la tecnología que el género humano puede alcanzar. La diferencia entre un milagro y los avances tecnológicos/científicos es que mientras los Profetas son capaces de realizar milagros sin instrumentos o la tecnología, la gente normal y corriente puede tener éxito en actos similares sólo con la ayuda del material y la tecnología que ellos han producido.

Los Características Comunes de los Profetas

Cada persona elegida que fue enviada con una misión sagrada, como salvar a la humanidad de la oscuridad y llevarlos a la luz, fue apoyada con fenómenos como los milagros y con un mensaje para la gente a quien el milagro fue dirigido. Muchos corazones se han rendido a la atmósfera iluminada de la creencia, aún cuando muchos otros han muerto en brazos de la privación eterna tan sólo por rechazar la creencia en una bendición tan importante. Dirigiéndose a la inteligencia y la voluntad humana, el Corán con frecuencia menciona muchos milagros realizados por Profetas. Como no sería posible mencionar a todos ellos en un sólo artículo, me gustaría relatar algunos de ellos para dar una idea acerca de algunos de estos milagros, y después seguir tratando al asunto principal de los milagros de Jesús.

Generalmente, los milagros ocurren y concluyen justo en el tiempo que son realizados, pero algunos milagros que fueron otorgados al último Profeta, como el milagro del Corán, siguen siendo hoy en día milagrosos. En el ambiente en el cual fue revelado, la palabra tenía un dominio especial de elocuencia, y a este respecto el Corán es un milagro enviado de tal manera que nunca sido igualado.

Los milagros de cada profeta estaban relacionados con las habilidades y destrezas de las personas de su época. Como la magia tenía mayor importancia en los tiempos de Moisés, sus milagros por lo general tomaron forma mediante la eliminación de lo que los hechiceros habían creado así como mostrar una destreza aún mayor. Debido a la popularidad de la medicina en los tiempos de Jesús, sus milagros normalmente estaban relacionados con el conocimiento de ésta. Por lo tanto, los profetas establecieron una superioridad importante sobre aquéllos a los que fueron dirigidos, y hablando un idioma comprensible, fueron capaces de llamar la atención y hacer que sus voces se escucharan con más facilidad.

Cuando los milagros son vistos desde la perspectiva de ampliar los límites de la ciencia y la tecnología, el hecho de que Salomón montara sobre el viento y cubriera la distancia que llevaría un mes de viaje en el tiempo que hay entre la mañana y la tarde puso de manifiesto que las grandes distancias podrían ser atravesadas utilizando el viento. Considerando este milagro a posteriori, podemos apreciar que éste nos demostró que los humanos podrían ser capaces de utilizar la bendición del viento, e incluso podemos decir que nos indicó que en el futuro podríamos aprovecharlo con embarcaciones y artilugios aeroespaciales (por ejemplo, aviones, cohetes y otros medios de transporte) y por consiguiente se podría viajar a grandes distancias en muy poco tiempo. Al mismo tiempo, Moisés haciendo brotar agua al dar un golpe en el suelo con su bastón demuestra que los seres humanos pueden alcanzar muchos tesoros que Dios escondió bajo ellos en la corteza terrestre. El mensaje principal detrás de todos estos milagros anima a los humanos a aprender de los ejemplos prácticos de los profetas y producir resultados evaluando nuestra herencia del conocimiento y utilizando nuestra inteligencia.

Las revelaciones que Dios envió no iban dirigidas a un solo objetivo sino que las palabras estaban cargadas con una amplia variedad de significados. De acuerdo con esto, cada acontecimiento en Sus afirmaciones tiene muchos aspectos y es preciso que el resto de personas se den cuenta de eso. El objetivo principal de las declaraciones divinas es para la gente de hoy en día descifrar el lenguaje de los milagros y saber cómo utilizar su mensaje por el bien de la ciencia y la tecnología.

Los Milagros de Jesús

Jesús, la paz y las bendiciones sean con él, era un profeta y según las enseñanzas coránicas ocupa un lugar especial ante los ojos de Dios. Es uno de los cinco grandes profetas llamados "maestros con determinación”. Si evaluamos su persona en lo que se refiere a la geografía y la estructura étnica, social y política en la que él vivió y la gente a la cual fue enviado, vemos que hizo frente a gente que daba preferencia al materialismo, gente que no creía en nada más que aquello que se podía ver, y aquellos que eran persistentes, obstinados e intransigentes en sus ideas tribales. Tales condiciones demuestran su grandeza. El pueblo naturalmente esperaba un milagro. De hecho, más que esperarlo, el Corán revela sus deseos y menciona cómo presionaban a Jesús para que realizara un milagro. Si lo miramos desde esta perspectiva, hay muchos acontecimientos extraordinarios que él realizó. Entre sus mayores milagros se puede mencionar resucitar a los muertos, curar la ceguera y la lepra, insuflar la vida en un pájaro hecho de arcilla, informar de acontecimientos acaecidos en las casas de la gente y hacer bajar un banquete del Cielo.

Milagros antes de su Apostolado

En realidad, la vida de Jesús es casi un milagro desde sus inicios hasta su final: haber nacido de un espíritu tan puro como el de María, que se había consagrado al templo; convertirse en una existencia física siendo un espíritu procedente de Dios, aunque no tenía padre; hablar en la cuna; y su ascensión a los Cielos de entre la gente. Además, las buenas nuevas acerca de su misión profética fueron dadas antes de que él hubiera nacido, y su nombre fue puesto por Dios también antes de su nacimiento. Sin embargo, como estos ocurrieron antes de que su misión como mensajero comenzara, se los consideran fuera del Reino de los Milagros en sentido general y son vistos más bien como signos que indican su lugar e importancia ante Dios. Por cualquier razón, el resultado final es que un acontecimiento extraordinario ocurrió en unas circunstancias en las que no habría sido posible suceder así. Esto hace necesario la atención hacia Jesús sea enfocada de modo diferente.

Su concepción y nacimiento representan un comienzo en la historia humana. Creando a Adán sin madre ni padre, Dios, con el tiempo, creó a Jesús sin un padre también y mostró este cambio en su creación como un signo a todos los seres humanos. El verso coránico relacionado con ello llama la atención a su creación:

    Jesús ante Dios es como Adán: lo creó de barro y después le dijo: ¡Sé! Y fue. Esto es la verdad procedente de tu Señor, no seas de los que dudan

(3:59-60)

Este verso explica que cuando el poder de Dios es un asunto de consideración, otras causas permanecen en silencio y la pluma de poder prevalece. Por eso, uno de los nombres de Jesús en el Corán es «ruhullah» (el espíritu de Dios).

En el mismo momento en que nació, cuando la gente empezó a acusar a María, Jesús habló y exoneró a su madre pura, María; mientras todavía estaba en la cuna, la misión profética que más tarde le sería otorgada por su Señor fue perfilada. Los siguientes versos mencionan las buenas nuevas sobre el nacimiento de Jesús:

    En la cuna y siendo un hombre maduro, hablará a la gente y será de los justos

(3:46)

    Dijo: Yo soy un siervo de Dios. Él me ha dado el Libro y me ha hecho profeta. Y me ha hecho bendito dondequiera que esté y me ha encomendado la oración y la purificación mientras viva. Y ser bondadoso con mi madre; no me ha hecho ni insolente ni rebelde. La paz sea sobre mí el día en que nací, el día de mi muerte y el día en que sea devuelto a la vida (otra vez) .

(19:30-33)

    Ese (era) Jesús, el hijo de María, la afirmación de la Verdad sobre cual dudan.

(19:34)

El Corán tiene la última palabra sobre los debates en cuanto a la persona de Jesús. Enfatiza la inocencia de su madre y también indica que Jesús, que entonces todavía era un bebé, sería un profeta en el futuro, invitando a la gente a la salvación.

Si analizamos con detenimiento el quid de la cuestión, para una sociedad compuesta de gente que no entendía nada más que el materialismo y estaba cerrada en banda a la espiritualidad, el concepción de Jesús como el espíritu de Dios y los acontecimientos extraordinarios que rodearon su nacimiento deben haber sido la primera impresión fuerte en nombre de la verdad divina a la que serían invitadas en el futuro. Hoy, tal y como un tratamiento de electro-shock es necesario en el tratamiento de ciertas enfermedades, a veces los acontecimientos extraordinarios son necesarios en la sociedad para que se libere del fanatismo y para hacer regresar las convicciones generales a la dirección deseada. Así, la atmósfera fue suavizada preparándose para los milagros que Jesús realizaría más tarde en su misión, y una base con los fundamentos principales estuvo preparada para cumplir los deseos de Dios de que sea comprendida por la sociedad.

Milagros después de su Apostolado

Los milagros de Jesús no fueron limitados sólo a su nacimiento. Al contrario, después de haber comenzado su vida con un gran milagro, Jesús continuó llevando a cabo muchos milagros en apoyo de su misión profética. Algunos de los milagros que le fueron otorgados son mencionados en el Corán como el siguiente, cuando los ángeles le hablan a María sobre Jesús:

    Dios enseñará a este recién nacido la Escritura, la sabiduría, el conocimiento correcto y beneficioso, la Torá y el Evangelio que le será revelado.

    Dios envió a Jesús como Su mensajero a los israelitas, mostrando la veracidad de su mensaje con milagros que Dios le concedió: moldear la forma de un pájaro de barro y luego, soplándolo, darle vida y movimiento por la voluntad de Dios; curaba, con el poder de Dios, a los que habían nacido ciegos y los hacía ver; curaba a los leprosos dejándolos sin marca y, finalmente, resucitaba a los muertos. Todo esto lo hizo con el permiso y la voluntad de Dios. También solía decir a los israelitas lo que guardaban en sus casas; y siempre les advirtió que estas eran señales que Dios le otorgaba como prueba de que su mensaje era verdadero para que lo sigan y crean en él. Y fui enviado a vosotros, confirmando la Ley de la Torá, —les decía Jesús— y para haceros lícito, por orden de Dios, algo de lo que os fue vedado antes. Os he traído una Señal de lo verdadero de mi mensaje. Así que temed a Dios y obedecedme; y verdaderamente Dios es vuestro Señor y el mío; ¡Adoradle a Él exclusivamente! En verdad, este es el sendero recto

(3:48-51)

Como se entiende, estas palabras pertenecen a los ángeles y fueron pronunciadas antes de que los acontecimientos ocurrieran. Describiendo la posición de Jesús, mencionan los milagros que ocurrirán a través de él y recitan pasajes del diálogo entre Él y la tribu.

Además de hacer hincapié en el mismo asunto, otro verso relata lo qué le pasó a Jesús a partir del primer día:

    Entonces Dios dirá: «Oh Jesús, recuerda Mi bendición sobre ti y sobre tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo para que hablaras a los hombres estando en la cuna y en la madurez. Recuerda que yo te enseñé el Libro y la Sabiduría, la Ley y el Evangelio. Y recuerda que con Mi permiso hacías una figura de pájaro de barro y después le soplabas y éste se hacía un pájaro con Mi permiso, y curabas a los ciegos de nacimiento y a los leprosos con Mi permiso. Y recuerda que resucitabas a los muertos con mi Permiso. Y recuerda que te protegí de (la violencia) los Israelitas cuando les demostraste las Pruebas Claras, y los no creyentes entre ellos dijeron: “Esto no es más que magia evidente”»

(5:110)

Otro de los milagros de Jesús es el festín que le fue proporcionada a su gente cuando quiso comer el alimento del Cielo. Este acontecimiento se relata en el Corán:

    Y cuando dijeron los apósteles: «¡Oh Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer descender del Cielo una mesa servida con viandas para nosotros?” Dijo Jesús: «Temed a Dios si sois creyentes». Dijeron: «Queremos comer de ella y satisfacer nuestros corazones, y saber que nos dijiste la verdad y ser de los que dan testimonio de ello». Dijole Jesús, el hijo de María: «¡Dios, Señor nuestro! Haz bajar una mesa servida procedente del Cielo, que sea una celebración desde el primero hasta el último de nosotros así como un signo procedente de Ti; y provéenos, pues Tú eres el mejor de los que proveen nuestras necesidades». Dios díjole: «Por cierto que haré descender del Cielo una mesa, pero quien reniegue nuestras mercedes después de haberla contemplado sepa que le castigaré severamente como jamás castigué a nadie, porque renegó después de haberse evidenciado la prueba de la fe que propuso»

(5:112-115)

Jesús fue hecho superior a partir del principio con actos extraordinarios y reforzado por Dios con estos milagros. En el verso siguiente, Dios indica que esto era el tiempo, el momento adecuado para que la gente reconozca los valores que Jesús ha traído y se rinda ante ellos:

    Os enviamos a Moisés y le proveímos de la Torá, y tras él enviamos varios Mensajeros: Jesús, el hijo de María, entre ellos, a quien reafirmamos con los milagros y auxiliamos con el Espíritu Santo, que es Gabriel, el fiel Mensajero de la Revelación; y cuando os llegaba alguno de tales Mensajeros vosotros considerabais que su misión no concordaba con vuestras apetencias espúreas, os negabais a escucharle y, ensoberbecidos, rechazábais seguirle y así a algunos Mensajeros los desmentíais y a otros los asesinabais

(2:87)

Aquí se da a entender que cada orden apoyada por Dios requiere una obediencia absoluta, y al mismo tiempo, que no debemos apartarnos del camino recto por causa de las dudas levantadas por nuestros egos y Satán.

Normalmente siempre hay gente que prefiere tomar una actitud reaccionaria hacia todos los profetas y permanecer cerrada a nuevas cosas. Tales viajeros en el camino de la oscuridad clasifican cada extraordinario milagro que ven como magia. No piensan nada diferente acerca de Jesús ni de los hechos que ocurrieron más que lo hicieron con los milagros previos. La respuesta de Jesús a esto no era diferente que los primeros profetas. Con la satisfacción de haber logrado su misión sin ninguna falta, Jesús dijo, como cada profeta antes de él:

    Y verdaderamente Dios es vuestro Señor y el mío; así adoradlo. Este es un camino recto.

(19:36)

Diciendo eso dejó a todo el mundo en solitario para que siguiera su libre albedrío. Esto era necesario, como después de esto, los que quisieron venir así desearon; serían capaces de encontrar el camino recto y ganar la salvación, mientras los que prefirieron la oscuridad serían sacrificados por sus propios egos. Es posible resumir los milagros de Jesús como sigue, según el orden en el que aparecen en el Corán:

    Resucitar los muertos.
    Insuflar la vida a un pájaro hecho de barro.
    Devolverles la vista a los ciegos.
    Curar la lepra.
    Informar de aquello que pasaba en el interior de los hogares.
    Haber sido fortalecido por el Espíritu Santo.
    Descender de los Cielos un banquete.

Entre los milagros de Jesús los que llamaban más la atención de la gente eran los relacionados con el campo de la medicina. Durante su época había desarrollos importantes en esta área y la gente con frecuencia los afrontaba. Por esta razón, sus milagros de curación que sanaron muchas enfermedades incurables en aquel tiempo, ganaron la atención de autoridades médicas, sobre todo porque él no había sido educado en este campo y no tenía ningún tipo de material medico. Todos convinieron en que sus resultados tenían que haber sido logrados mediante la intervención de la ayuda divina.

Como hemos hablado aquí, los milagros no sólo contienen ciertos mensajes para aquellos que atestiguan el acontecimiento, sino también demuestran muchas cosas a los que vendrán después. Cuando lo enfocamos desde esta perspectiva, Dios está diciendo muchas cosas a la gente de hoy en día a través de los milagros realizados por Jesús. A primera vista, el mensaje más obvio es que es posible dar movimiento con energía a muchas cosas que percibimos como inanimadas; los problemas oftalmológicos y cada tipo de enfermedad cutánea se pueden curar aunque hoy todavía no hayamos encontrado la cura hasta ahora. Todos estos son asuntos importantes a los que la medicina debe dirigirse hoy; hay un remedio para cada enfermedad. Uno de los trabajos más importantes de los expertos en el campo de la medicina es encontrar remedios de la farmacia del Universo.

Si consideramos el banquete que descendió del cielo y la manera en la que la gente se benefició de las bendiciones divinas en este banquete, podemos entender que hay muchas bendiciones ocultas en el Cielo, y es misión del hombre, que ha sido bendecido con la inteligencia y el buen juicio, investigar todo esto. Si podemos tocar las puertas de la piedad en la lengua de la ciencia y la tecnología a la luz de este milagro de Jesús, puede ser posible para el hombre alcanzar muchos banquetes llenos de bendiciones más allá de este mundo.

La despedida de Jesús

Como su nacimiento, la despedida de Jesús de entre los seres humanos fue otro milagro. Dios no abandonó a Jesús en las manos de los que querían matarlo, y en las palabras del Corán, fue elevado al cielo con otro milagro, habiendo sido sacado de entre los seres humanos a otra dimensión de la vida. Según el Corán:

    «…que dijeron: “Nosotros matamos al Mesías, el hijo de María, el Mensajero de Dios”. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni los crucificaron. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas. Pues con toda certeza que no lo mataron. Sino que Dios lo elevó hacia Sí, Dios es Poderoso, Sabio»

(4:157-158)

Este detalle se puede encontrar en otro versículo explicando este asunto:

    Dios dijo: “¡Jesús! Cumpliré con tu tiempo; no dejaré que nadie te mate. Te elevaré hasta Mi gloria, salvándote así de los que desean asesinarte. Y haré de tus seguidores, los que no se desviaron de tu religión, vencedores sobre los que no siguieron tu guía hasta el Día del Juicio. Luego tendréis todos vosotros vuestro destino en la otra Vida, y allí juzgaré entre vosotros en todo lo que disputabais sobre la religión. Y a los rebeldes renegados les haré probar la humillación y el sufrimiento, pues las distintas naciones los humillarán en esta vida. En la otra, les irá peor, y habrá más humillación. No tienen quien los salve del castigo de Dios»

(3:55-56)

Como puede observarse, la vida de Jesús, que estaba llena de milagros, cambió de dimensión con otro milagro más, y fue honrado con la inmortalidad. Además, algunas narraciones sobre su vuelta cercano el Día del Juicio Final para llamar la gente a la verdad son una vez más las pruebas de que esta clase de milagros van a continuar en el futuro.

El Fin del Tiempo y Jesús

Los fidedignos libros de Tradición (hadiz) contienen muchos dichos del Profeta Muhammad que declaran que Jesús volverá a este mundo antes del final de los tiempos y cumplirá la Ley Islámica. Aunque tales Tradiciones hayan sido interpretadas de diferentes maneras, éstas pueden ser interpretadas como el significado de que, antes del final de los tiempos, el Islam debe manifestarse a sí mismo casi completamente en la dimensión representada por Jesús. En otras palabras, los aspectos principales de su misión profética deben ser resaltados en la predicación del Islam. Estos aspectos son los siguientes:

Jesús siempre viajaba. Él nunca permaneció en un solo sitio, sino predicó su mensaje mientras viajaba. Aquellos que predican el Islam deben viajar o emigrar.

    La particularidad de quienes entregaron sus personas a cambio del Paraíso, es la de aquellos que se arrepienten de sus errores ante Dios, le dirigen sus alabanzas, procuran hacer el bien para ellos y para su prójimo, observan sus oraciones, cumpliéndolas con humildad, recomiendan el bien como lo estipula la ley de Dios, prohíben todo mal vedado por la religión, y se atienen a la ley de Dios. Para ellos hay buenas nuevas (9:112).

La piedad, el amor, y el perdón tuvieron un lugar preeminente con Jesús. Él trajo buenas noticias. Por lo tanto, aquellos que se dedican a la causa de Islam deben enfatizar estas características, y siempre recordando que el Profeta Muhammad fue enviado como misericordia para todos los mundos y toda la existencia, deben transmitir las buenas noticias a todos los sitios y llamar a la gente al camino de Dios con sabiduría y exhortación justas. Ellos nunca deben repeler a los demás.

Hoy en día el mundo necesita la paz más que en cualquier otro momento de la historia. La mayoría de nuestros problemas surgen debido a una excesiva sofisticación mundana, al materialismo científico, y a la explotación implacable de la naturaleza. Todo el mundo habla tanto acerca del peligro de la guerra y la contaminación del medio ambiente que la paz y la ecología son las palabras que más se pronuncian últimamente en los medios de comunicación. Pero esta misma gente desea eliminar estos problemas a través de la conquista suplementaria y la dominación de la naturaleza.

El problema estriba en rebelarse contra el Cielo y destruir el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza. Esta condición es un resultado del concepto del materialismo moderno y una actitud corrupta hacia la humanidad y la naturaleza. A la mayoría de la gente les cuesta percibir que la paz dentro de las sociedades humanas y con la naturaleza es sólo posible a través de la paz con la orden espiritual.

En el Corán, Jesús se presenta de la manera que sigue a continuación:

    Soy en verdad un siervo de Dios... Él me ha hecho bendito dondequiera que esté y me ha encomendado la oración y la purificación mientras viva. Y me ha hecho obediente a mi madre, y no me ha hecho opresivo ni malvado

(19:31-32)

Desde el punto de vista de la prometida misión mesiánica de Jesús, esto significa que los niños no obedecerán a sus padres. Así que aquellos que extienden el Islam en nuestra época deben esforzarse por mostrar el respeto que corresponde a sus padres y a la gente mayor, además de realizar sus rezos correctamente y ayudar a los pobres y necesitados. El Corán impone:

    Tu Señor ha ordenado que sólo Lo adoréis a Él y que seáis amables con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos alcanzan la vejez con vosotros, no les repruebes cualquier cosa que podrían hacer, expresando tu malestar y tu reprobación; más bien dirígeles palabras afectuosas, suaves y caritativas, expresándoles tu veneración por ellos

(17:23)

Uno de los milagros de Jesús era curar las enfermedades y resucitar a los muertos con el permiso de Dios. En otras palabras, el respeto a la vida era muy importante en su mensaje. El Corán da el mismo grado de importancia a la vida:

    Una persona que mata otra persona equivocadamente se la considera que ha matado a la humanidad por completo; el que salva una vida es como haber salvado a la humanidad.

(5:32)

Aquellos dedicados a la causa del Islam deben dar suma importancia a la vida y tratar de prevenir las guerras, encontrar remedios para las enfermedades, y saber que resucitar a una persona espiritualmente es más importante que curar las enfermedades. El Corán declara:

    ¡Oh los creyentes! Hacedles caso a Dios y al Mensajero, cuando el Mensajero os invita a lo que os da vida.

(8:24)

Casi todas las religiones mencionan a un salvador final en el futuro que dirigirá a los seres humanos al camino recto otra vez. Hay algunas narraciones en los hadices del Profeta Muhammad en las que se refiere a que Jesús vendrá de nuevo a finales de los tiempos y saldrá victorioso frente a la idea del ateísmo. Haciendo comentarios sobre estas narraciones y declarando que son auténticos, Bediüzzaman Said Nursi dijo: «Sólo una persona maravillosa y milagrosa con estimados seguidores será capaz de matar y cambiar la llamada del Anticristo quién se protegerá con actos de magia, magnetismo y espiritualismo y encantará a todo el mundo. Esa persona es Jesús».

La segunda venida de Jesús está desde luego dentro del reino de la posibilidad, teniendo en cuenta el poder de Dios, pero no debería ser olvidado que estas clases de narraciones pueden ser metafóricas también; a lo mejor lo que está implicado aquí puede ser que la idea del ateísmo será eliminada y que una victoria de fe será experimentada. De esta manera el camino de Jesús y el camino del Espíritu de la Verdad serán uno sólo y la humanidad otra vez conociendo la bondad, la belleza, la paz y la alegría, vivirá una vida impregnada de la fe.

Es verdad que los profetas son como los niños del mismo padre y madre. Todos sus valores son compartidos; su Señor es uno; su dirección es una; su objetivo es uno. El mundo está en la necesidad, más que nunca, de su mensaje, un mensaje que debe ser presentado por la gente cuyo objetivo es la fe.

Nota final

Anticristo, o «Dayyal», significa el que muestra la falsedad como la verdad y la verdad como la falsedad. Hay narraciones en las que un sentido pervertido de la idea de fe estará activo al final de los tiempos. En este sentido, el término «Anticristo» puede significar una persona o personas opuestas a la fe y aquellos que actúan de acuerdo con el sentido pervertido de la fe. Cuando el asunto de la muerte del Anticristo por Jesús es visto a este respecto, puede ser entendido que Jesús, representando la fe, eliminará al Anticristo, representando por la falsedad, y los pensamientos que le pertenecen de la sociedad. En una dimensión donde no existen cuerpos físicos, este acontecimiento puede ser visto como que ambos lados representan una personalidad espiritual; haciéndolo posible evaluar dentro del marco de la fe y la falsedad.


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