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Pensar la transición política en el sur del mediterráneo

Mustafá Akalay reflexiona sobre la transición política en Marruecos

04/01/2012 - Autor: Mustafa Akalay - Fuente: Al-Qafila
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Mustafá Akalay

“Para que un sistema político merezca llamarse la constitución del país a que se aplica, es indispensable que arraigue en los espíritus y las costumbres; que inspire amor a los ciudadanos; que se defienda por éstos como su propiedad y su amparo, y que en suma llegue a identificarse con la idea de la patria.” (Justo Arosemena)

El nuevo constitucionalismo busca desarrollar y promover el conocimiento necesario para la reforma y la creación institucional. Sabe que, a diferencia de arquitectos, los reformadores institucionales, incluyendo ciudadanos, no diseñan un edificio completamente nuevo desde los cimientos. Ellos más bien como diseñadores de buques que tratan de construir un barco en altamar, pero con un conocimiento limitado. Ellos saben algo sobre las tablas, los vientos, las olas y las direcciones auspiciosas para navegar, pero ellos no tienen noción completa de la nave ideal ni saben con exactitud dónde quedan los puertos.

Karol Edward Soltan. 1

A lo largo de los últimos meses el Magreb y Próximo Oriente han conocido  importantes cambios políticos, cambios que ponían fin a décadas  de dictaduras. Olas de protesta y revueltas pacificas  que generaron sin excepción situaciones sociales abiertas y dieron lugar a grandes esperanzas de democratización. Una serie de interrogantes se proyecta, sin embargo, sobre este pasaje político. Son cuestiones relativas a los límites institucionales y  económicos de estas transiciones. Preguntas que señalan también en dirección de una crisis regional más profunda definida por el subdesarrollo, la marginalidad y la falta de integración nacional o social, o por la persistencia de valores sociales y políticos arbitrarios. Todas estas olas de cambio recientes han coincidido  con la implosión masiva de los medios electrónicos de comunicación.

La primavera árabe ha sido una historia de hábiles redes transnacionales que se enfrentaron a unos gobernantes nacionales convencidos de que podían ignorar o suprimir brutalmente las ideas del mundo moderno. Los motores han sido Facebook, Twitter y otras redes para las cuales las fronteras dejaron de existir hace mucho tiempo. Los déspotas creían que podían limitar el contagio democrático, pero descubrieron que sus estados policiales eran permeables y torpes.

El triunfo en un lapso de tiempo relativamente corto de evoluciones políticas semejantes crea una red supranacional de intereses solidarios, de esperanzas y de experiencias que alienta cambios orientados en el mismo sentido en otros lugares. De aquí se deduce la tesis que sostiene que en un mundo como el nuestro crece constantemente el peso que tienen las variables internacionales en el resultado final de cada proceso nacional de transición. Hay mucha ignorancia sobre el mundo árabe en occidente. Prueba de ello es que nadie pudo prever el estallido de los conflictos actuales en el sur del mediterráneo. Por si fuera poco, las explicaciones sobre su futuro inmediato oscilan entre las ingenuas, que creen que el modelo de transición europea se puede reproducir allí, y las que se dejan llevar por los estereotipos e insisten en que los países islámicos no están preparados para vivir en democracia.

En Marruecos se empezó a hablar de liberalización política  a partir de los años 98 con ocasión del nombramiento del socialista Abderráman El Yusfi como Primer Ministro del Gobierno de Alternancia (Attanawub en árabe),  se entiende por liberalización política,  la etapa de apertura gradual controlada de los canales de participación que antecede a las transiciones de un régimen autoritario a un régimen de democracia sostenida.

El profesor y politólogo mejicano César Cansino “… hace una distinción entre liberalización y democratización, por la primera entenderemos la apertura  gradual  controlada que lleva a cabo un régimen autoritario  como una salida o válvula de escape para las ansias de participación de la sociedad. Esto se hace  no por voluntad del régimen autoritario sino porque su sistema de gobierno ha entrado en crisis. Esta liberalización tiene estrategia adaptativa porque el régimen tiene el control de los canales que va permitiendo y los va adaptando a las condiciones y dinámica que va surgiendo en el proceso. La democratización, por su parte es también un proceso que conduce de un régimen autoritario a un régimen de democracia sostenida. Este proceso es de estrategia negociada, a diferencia de la adaptabilidad de liberalización. Lo es porque los canales y las reglas del juego que se van institucionalizando no son dádivas  del  régimen  sino que se van negociando con los diversos  grupos de interés…” 2

Pero a la transición en Marruecos le cuesta andar y peligra en convertirse en una intransición si no cuaja la reforma de la constitución en preparación tendiente a otorgar más responsabilidades al ejecutivo y a sentar las bases de una gobernanza constitucional democrática. La noción de Transición a la Democracia se instaló en las discusiones formales e informales de los intelectuales dedicados a las ciencias sociales en general y a la ciencia política en particular; penetrando de manera inédita, los ambientes académicos de la Europa meridional y otras regiones.

Según Share y Mainwaring hay tres tipos de transición a la democracia:

1- La transición por colapso, causada por una derrota militar externa, o por una profunda crisis interna, que desacredita totalmente al régimen autoritario y que generalmente produce importantes cambios estructurales y una ruptura de las normas de la autoridad política.  La salida democrática es impuesta por el vencedor o responde a una tradición política anterior al período autoritario. Generalmente, las autoridades salientes no tienen, en ese momento, ninguna capacidad de negociación y son juzgadas y condenadas por su actuación. Es el caso de Alemania e Italia en 1945, de Grecia y Portugal en 1974 y de Argentina en 1982-1983.  La experiencia histórica muestra que ese “colapso” puede no ser definitivo, y que la élite autoritaria puede recuperar capacidad participativa, aunque generalmente en un nivel sistémico inferior al anterior.  Los motivos de esa recuperación son variados: cambios manipulados en el recuerdo público del pasado, que hace factible intentar su relanzamiento político; frustración de las expectativas generadas por la democracia en su fase agonal; necesidad social de reincorporar al juego social normal a los sectores de la élite autoritaria lesionados por el colapso.

2- La transición por autoexclusión, en la cual la élite autoritaria intenta inicialmente poner límites y controlar el proceso de transición, pero su alta erosión se lo impide y no puede obtener resultados favorables para su salida negociada en la medida deseada, aunque generalmente se plantean cuestionadas medidas de amnistía, que de todos modos aseguran su autoexclusión. Es el caso de Perú (1980), de Bolivia (1979-1980) y de Uruguay (1982-1983).

3 – La transición por transacción, que implica una considerable continuidad de las estructuras, de las élites y de las prácticas políticas. La transición es controlada, efectuada por decisión de la élite autoritaria, quien no solo no es sancionada ni amnistiada sino que conserva (al menos por un tiempo más) participación en el poder en la nueva situación. Es el caso de España y de Brasil. Las transiciones por colapso o por autoexclusión se realizan por necesidad.  Las transiciones por transacción se realizan por decisión de la élite autoritaria. Sus motivos pueden ser: verse a sí misma como un interregno restaurador (creer su propia retórica democrática); el desgaste del régimen que aumenta los costos de su mantenimiento y disminuye los de la transición; erosión de la cohesión interna de la élite; desaparición de su legitimación o justificación, tanto si ha cumplido sus objetivos como si no ha podido cumplirlos. 3

Una transición termina  cuando el País alcanza una democracia sostenida. Por este término entenderemos a  la sociedad  que tiene canales de participación Universal, el medio de acceso al poder es  a través de las elecciones, estas son a través  del voto universal, existe alternativa política, son competitivas y equitativas, existen instituciones para validarlas y sancionarlas, los actores políticos que detentan el poder aceptan entregarlo al fin de su mandato y finalmente la constitución, es la garante de esta forma de gobierno. Por eso se le  llama sostenida.  Dicha  constitución debe  estar al servicio de un pueblo, no el pueblo al servicio de la constitución, Cambio político reclama la sociedad civil  o el movimiento 20 F – cuyos miembros anhelan ser  ciudadanos y no súbditos- , y decidir quiénes son los mejores para representar los nobles intereses de la población. Ha llegado el tiempo de la transparencia y de dejar que la democracia brille, sin secuestros en Marruecos.

La nueva conciencia política frente a la corrupción, el enriquecimiento de pocos a cuesta del pueblo, el clientelismo, la incompetencia, el paro llevaba años germinando, exige cambios sustanciales y un relevo generacional en todas las esferas del poder: un sistema político que se destaque por la participación pública y la inclusión, un gobierno representativo y responsable de rendir cuentas, receptivo a las necesidades  y aspiraciones de los ciudadanos, y al imperio de la ley y a la igualdad de derechos para todos los ciudadanos.  Los políticos, las fuerzas vivas de la sociedad civil (mujeres, jóvenes)  y los intelectuales deben prestar más atención a la historia si aspiran a poner remedio a los males que hoy afligen al pueblo marroquí.

España tiene mucho que decir y aportar a este debate, proveyendo conocimientos comparativos provenientes de su experiencia y ayudando a la reforma democrática del país vecino: “El régimen constitucional de 1978 ha permitido en España tres décadas de fecundo crecimiento democrático y estabilidad institucional con un éxito incuestionable. Bajo el amparo y arbitraje de la corona, el marco de derechos y libertades ha impulsado una vigorosa modernización nacional y ha dado base a la creación de un nuevo modelo de estado capaz de asumir sin quiebras el tránsito de un sistema autoritario a uno liberal integrado en los más exigentes estándares de desarrollo.” 4

La democracia no puede ser importada ni exportada, pero es posible brindarle respaldo: “… El interés de los ciudadanos de las dos riberas del estrecho de Gibraltar es que Marruecos camine a partir de sus tradiciones pero con rapidez y determinación, hacia una democracia homologable…” 5

Notas
1 Véase Miguel  González Marcos: Diseño de constituciones,  el anteproyecto de constitución de la república de Panamá del instituto de estudios nacionales de la universidad de Panamá  de 1994.
2www.chavaruiz.blogspot.com, , Domingo 30/ 2011.
3 http://es.scribd.com/doc/50598455/TRANSICION-POLITICA.
4 Ignacio Camacho: las luces largas de regeneración., suplemento ABC, los desafíos de la década, 2011.
5 Javier Valenzuela: “Lo que quieren los marroquíes”, El País, jueves 29 de abril de 2011.

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