webislam

Sabado 7 Diciembre 2019 | As-Sabat 09 Rabi al-Zani 1441
766 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?=0

El mensaje de los sueños

La vigilia y el sueño son uno la continuación del otro y viceversa, y cada uno recibe la influencia del otro

29/12/2011 - Autor: Sheikh Alí Al-Husainí - Fuente: Sendero Islam
  • 2me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación


Sueño

Prólogo

Empezando con nuestro tema, vamos al problema de los sueños. Desde ya advierto que no lo vamos a tratar desde el punto de vista psicológico, ni desde el punto de vista simbólico, en el sentido de interpretar objetos determinados que aparecen en los sueños, porque no vamos a tener tiempo. Vamos a tratar el tema desde un punto de vista general.

Lo primero que se presenta en esta introducción es el problema de los sueños, porque por una parte existe una interpretación tradicional, sagrada del sueño, y por otra una interpretación materialista o científica. Luego veremos qué otras interpretaciones o variantes posibles además pueden existir. Comenzaremos, pues, por la interpretación tradicional del sueño.

¿Qué queremos significar cuando decimos "tradicional"? Significamos algo que tiene que ver con la existencia de los pueblos, de las civilizaciones y de las culturas, que es el hecho de la Revelación. En todas las culturas, en todos los pueblos, han existido maestros que ellas mismas recuerdan por sus nombres, y tales maestros, según esos mismos pueblos, les han enseñado determinadas artes, entre ellas la oniromancia, la interpretación de los sueños, también llamada onirocrítica.

¿Cómo interpretaron esta ciencia todos los pueblos de la antigüedad? Esa es una cuestión muy importante, para partir en este viaje que llamamos "el mensaje de los sueños". Ellos creyeron firmemente que los sueños, y el mensaje en ellos encerrado, tenía una motivación superior para la vida anímica del ser, la vida del alma, que iba más allá de los estados psicológicos variables de este mundo, y que era parte de la vida real. La "vida real" no era para ellos solamente la vida de vigilia, del estar despierto, sino que se conformaba esencialmente con la vida del sueño, y los sueños eran tan reales como la vida del periodo en que uno está despierto.

La vigilia y el sueño son uno la continuación del otro y viceversa, y cada uno recibe la influencia del otro. La única diferencia es que durante la vigilia dominan los sentidos y durante el sueño éstos cesan. Y como los sentidos están conectados con las acciones, son las acciones de la vigilia (la conducta), la que influye realmente en el sueño. Este, a su vez, influye en la vigilia de acuerdo a la visión que se haya tenido. Cuando la visión es agradable, es también agradable la sensación que se dirige hacia la vigilia desde el sueño, y cuando la visión en este último es desagradable transmite la sensación equivalente hacia la vigilia.

Quiere decir que la primera conclusión a la que llegamos en la interpretación tradicional del sueño, es que éste es algo real, y quizás más real que la vida de vigilia. Segundo, todos los pueblos con un sentido sagrado interpretaron al sueño como un vehículo simbólico de realidades suprasensibles.

La diferencia entre el sueño y la vigilia, según podemos experimentarla, es que en la vigilia resulta más difícil interpretar como simbólica una cosa, aunque lo hacemos con frecuencia. Muchas veces se presentan circunstancias que nosotros las interpretamos como simbólicas, como señalando otras cosas. Pero en el sueño todo es simbólico. Según la interpretación sagrada de los sueños, ellos son un vehículo simbólico de una realidad suprasensible, es decir que excede los sentidos. Como esa realidad no se puede manifestar en el mundo de los objetos materiales, se manifiesta en el mundo de la imaginación, el mundo imaginativo.

Existen tres mundos, según los sabios del Islam

El mundo de la naturaleza, que es el que nosotros percibimos con nuestros sentidos, donde las cosas existen de una forma material, y están regidas por el movimiento, el reposo, el cambio y la modificación.

El mundo imaginal, que está por encima del mundo de la naturaleza, pero con el cual también éste último está comunicado. El imaginal es un mundo donde las cosas tienen forma pero no materia. Por ejemplo, si nosotros dibujamos sobre la pizarra una figura, esa figura va a tener una forma, pero no va a tener materia propia. Es nuestra imaginación solamente la que nos permite captar la forma (la pizarra no constituye la materia del dibujo, sino solamente el fondo sobre el cual se proyecta esa forma). De la misma manera, nuestra imaginación es como la pizarra, y durante el sueño esa "pizarra" de la imaginación se manifiesta con suma fuerza, con mucha claridad, y sobre ella se proyectan formas que no tienen materia, como la que tiene nuestro cuerpo. Decimos que ese mundo imaginal tiene una relación muy íntima con el mundo de la naturaleza, y que desde allí, como desde un depósito de formas puras, se proyectan estas formas sobre el mundo de la naturaleza, y aparecen las cosas, así como desde una cámara cinematográfica se proyectan las imágenes y aparecen plasmadas sobre el telón.

Por último, está el más elevado de los mundos a los que nosotros estamos conectados, y se lo llama el "mundo inteligible" o "del intelecto puro", que está por encima del mundo de la imaginación, y que contiene todas las realidades de las cosas y sus géneros. Este último mundo no posee ni materia, ni forma. El mundo imaginal posee forma, pero no materia, y el de la naturaleza, materia y forma. El mundo del intelecto puro es aquel al que el Sagrado Corán llama "al-lauhu al-mahfuz", "la Tabla Resguardada", y no contiene absolutamente ninguna forma ni materia. A su vez éste mundo superior tiene una íntima relación con el mundo de la imaginación.
Esto de los tres mundos es lo que afirman los sabios del Islam.

Dijo el Profeta Muhammad (BPDyC): "El sueño es la cuadragésima sexta parte de la Revelación divina", y dijo también. "La profecía pertenece al pasado (siendo él, el último de los Profetas, B.P.) y sólo subsisten los portadores de buenas noticias (o sea los buenos sueños) que un hombre ve (o le muestran) mientras duerme".

Tal es el punto de vista sagrado sobre los sueños. Ellos son realidades que existen vinculadas al mundo imaginal, al que nosotros pertenecemos, y que se proyectan en el mundo material, y tienen diversas características. Principalmente, como concusión de lo que venimos transmitiendo es que los sueños son parte integrante indispensable de la vida real del individuo, son una realidad muy pura y elevada, un vehículo o medio simbólico de realidades suprasensibles. En segundo lugar, los sueños sirven a la Revelación de los Profetas no-Mensajeros sobre todo y en los creyentes justos son parte importante de la Revelación. Por último, los sueños contienen gran enseñanza para nosotros.

El tercer aspecto que todas las civilizaciones tradicionales, todas las culturas, han tenido al interpretar los sueños, es que ellos son un medio de la Revelación de Dios al hombre de ciertos conocimientos, que no se pueden transmitir sino por la vía del sueño. Por ejemplo, los Profetas que no recibían un mensajero material directo, que les transmitiera la Revelación durante el periodo de la vigilia, lo recibía a través de los sueños. Y no solamente los Profetas, sino también todos los seres humanos que tienen cierto nivel espiritual reciben a través de sus sueños conocimientos, revelaciones, como vamos a ver después. Dijo el Profeta Muhammad: "El sueño es la cuadragésima sexta parte de la Revelación divina" como mencionamos. Es decir, la Revelación divina tiene 46 partes, y el sueño es la última parte, y esa última parte corresponde no solamente a los Profetas, sino a todos los hombres justos y espirituales.

Tales son las tres formas en que se interpretó el sueño por parte de las tradiciones sagradas, de aquellas enseñanzas o legados de los maestros de la humanidad que permanecieron a través del tiempo, y en algunos lugares se llamaron "religiones", y en otros "filosofías", y en otros simplemente "enseñanzas", o "modo de vida".

La interpretación materialista

En cuanto a la interpretación materialista voy a leer directamente un párrafo de un tal Grunebaum, un historiador y un estudioso de las culturas. Delata, sin embargo, una visión materialista, que constituye el punto de vista actualmente mayoritario, del hombre que ha perdido el sentido de los sueños, porque ha perdido el sentido de lo sagrado. Este ser humano de hoy no sabe qué significan los sueños. La opinión de este señor Grunebaun sintetiza en dos puntos cuál es el conocimiento actual de los hombres acerca de los sueños: "Primero, hasta cierto punto los sueños son para nosotros menos necesarios que para los musulmanes y para nuestros antepasados. Por lo pronto, ya no nos interesan tan profundamente el más allá y lo sobrenatural. Mejor dicho, las fronteras de lo natural han sido llevadas más lejos, y con esta expansión de lo racional, e incluso experimentalmente accesible, la importancia del sueño, la revelación y la comunicación reveladora, se ha reducido dentro de nuestra vida cotidiana, y también de nuestra vida intelectual".

En una palabra, Grunebaum dice que debido a que las ciencias han avanzado se ha reducido la función que los sueños tenían para el espíritu del hombre lo cual es falso, porque todavía los sueños siguen operando para todos, en la vida individual de cada uno de nosotros, y todavía siguen teniendo mucho sentido simbólico y mucha profundidad. Sigue diciendo lo siguiente: "Conviene recordar que hace nada más que tres o cuatro siglos nuestra situación psicológica no era aún tal que se pudiera prescindir del sueño, y que la deficiencias de nuestros métodos científicos ocasionaban más que una pequeña incertidumbre acerca de lo que se podía aceptar como real y verdadero".

Esto significa que, según él, hace apenas tres siglos el ser humano empezó a avanzar ostensiblemente, y ya lo que uno recibía a través de los sueños tuvo menor importancia, porque la ciencia lo suplió. Este es otro asunto. La ciencia no puede suplir al sueño, el sueño es constitutivo del hombre, y la ciencia moderna no es más que un fenómeno de este mundo, que ha aparecido apenas, como él dice, hace tres siglos. El hombre se formó con los sueños, y existe una función específica en el ser humano, como es la imaginación, que necesita del sueño como el cuerpo necesita de comida y de agua.

Además, según este autor, "lo real y verdadero" nunca se da en el sueño, sino que "lo real y verdadero" es lo que la ciencia demuestra, otro prejuicio.

Vamos al segundo punto que cita Grunebaun y que dice: "Como resultado de nuestro progreso científico hemos podido prescindir de la idea de que el sueño es sintomático de una realidad divorciada de la realidad psicológica del soñador y su sociedad". Según esto, él dice que el sueño es simplemente una cuestión psicológica, que no tiene ningún fundamento fuera del sujeto, que no permite ninguna interpretación como la que conciben los que dan un sentido sagrado al sueño, quienes sostienen que éste es parte de la realidad, que es el vehículo simbólico de realidades que no se pueden captar mediante los sentidos, y que, por fin, el sueño es un medio de la revelación. ¡No!, el sueño según la opinión materialista es simplemente un fenómeno psicológico, con lo que rechaza así áreas de la realidad inaccesibles a los medios racionales o naturales.

Y sigue diciendo: "Es decir, por encima del gran cambio que ha hecho del sueño un instrumento para la introspección y el autoconocimiento colectivo, hemos desarrollado más allá del interés médico y analítico, además, un sentido del valor heurístico (o sea del descubrimiento del sueño en la investigación cultural". Esto que parece mal expresado o traducido al castellano, significa que para la actual ciencia el sueño sólo sirve para la investigación científica-psicológica, por un lado, y para los científicos como Grunebaun que tratan de la cultura, de la historia, etc. sirven nada más que para describir el alma de un pueblo, descubrir qué pensaba, cómo vivía, que ocupaciones tenía. Saca de este modo el sueño totalmente del ámbito que llamaremos "la realidad espiritual del hombre" para llevarlo a ser un simple sirviente de la ciencia materialista.

La falla de la ciencia actual, o de los pensadores que tratan sobre el sueño, es que llegan a un psicologismo extremo, y no creen en un mensaje meramente no-psicológico del sueño. Para ellos los sueños son la reproducción de la vida psíquica, que tiene en tal caso, cuando el ser humano está dormido, una influencia mínima sobre la existencia real de los seres humanos, lo cual es desmentido por algunas investigaciones científicas que todos conocemos (inclusive por la psicología actual donde se da gran importancia a los sueños). Y, cosa grave, esta tendencia anula el mundo simbólico del hombre, anula el mundo imaginal. Para tal opinión moderna y materialista el hombre no tiene un mundo imaginal, independiente, la imaginación está al servicio de los fenómenos materiales del mundo, lo cual también es una aberración.

Por último, leeré un párrafo de un autor llamado Henry Corbin, que dice lo siguiente: "Sin duda es un síntoma de la impotencia metafísica que hace estragos en nuestra época, que a veces se quiera explicar (los sueños) mediante una huida ante lo que se ha convenido en llamar 'realidad'". Según esto, para muchos científicos el sueño es una huida ante la "realidad", y esa postura, dice este autor, se debe a la impotencia metafísica de nuestra época. Los seres actuales no pueden pensar en lo sagrado. Y continúa diciendo que "la afirmación entre nuestra gente espiritual de la existencia del mundo imaginal no es una mera fantasía, pues si se toma la molestia de analizar este concepto de 'realidad', la negación del mundo imaginal parece también por su parte una huida a la realidad exterior".

Es decir, si alguien pregunta "¿qué es la 'realidad' para los científicos materialistas", pareciera también que ellos están huyendo del mundo de los sueños, del mundo de la vida simbólica interior, hacia el mundo de los objetos externos. Están en la misma posición de aquellos a los que ellos acusan (por sostener la realidad del sueño) de huir de la realidad exterior, pues los científicos materialistas parecen huir de la realidad interior hacia la realidad exterior.

Y sigue: "En verdad todas estas explicaciones racionalistas por deducción causal dependen de una filosofía pobre acerca de la cual no hay por qué decir más. La ontología del mundo imaginal y la teoría de la imaginación activa nos recuerdan que hay en el ser humano facultades que nuestra civilización occidental quizás ha atrofiado o paralizado. Esta negación del mundo imaginal de los sueños proviene de ciertas presuposiciones filosóficas. Ante todo conviene explicarse francamente acerca de estas presuposiciones. Entonces se ponen de manifiesto muy rápidamente, en una y otra parte, la toma de posición irreductible que preceden y por lo mismo exceden a toda motivación racional".

Es decir, hay supuestos ocultos. El supuesto del racionalismo, del materialismo, es que no existe un mundo sagrado, no existe Dios, y no existe nada suprasensible, entonces tienen que negar a la realidad de los sueños. "Con uno y otro nombre la reducción causal de los sueños visionarios a una explicación psicológica, sociológica, histórica, proviene del agnosticismo. Hemos hablado de los gnósticos del Islam, ¿cómo se puede comprender realmente a los gnósticos si uno mismo es agnóstico?".

Características de la interpretación de los sueños

Ahora vamos a entrar en más detalles, para matizar nuestro trabajo, en el tema de qué son los mensajes de los sueños, si es que se ha entendido la primera parte. Veremos un poco más detenidamente qué son los sueños, y el mensaje de los sueños.
Debemos interpretar el mensaje de los sueños de acuerdo a la cultura y al tiempo del soñador. Tiene que ver con los sueños, aunque no lo parezca, la raza, la religión, la época, etc., e inclusive el lenguaje, la lengua que se habla, porque ella posee una función simbólica en la vida de los hombres. En los sueños, en especial, tiene una gran parte el lenguaje, lo que se dice, lo que se escucha y cómo se interpreta. Por lo tanto, hay que conocer muy bien cómo se está usando el lenguaje en el momento en que se interpretan los sueños. Por eso resulta muy difícil utilizar en la actualidad los mismos códigos de interpretación de los sueños de la antigüedad, de Grecia por ejemplo, donde hubo grandes intérpretes de los sueños, como así también entre los árabes anteriores al Islam, luego entre los musulmanes, que compusieron libros importantes sobre el Islam. La interpretación antigua difiere de lo que podemos aplicar ahora, porque los antiguos vivieron otra época, tenían otros conocimientos, y sobre todo, el lenguaje que usaban era diferente al que podemos usar nosotros. Todo esto redunda en el sueño, el que representa como una cosecha de lo que está sucediendo en el mundo de la vigilia, no en el sentido de que son sólo un eco de la vigilia sino por las condiciones del soñador.

¿Pero en qué consisten esas condiciones?: en el lenguaje, en las preocupaciones psicológicas, en los conocimientos que se tienen, en las experiencias que se vivieron, en un accidente que se sufrió, todo resurge en el sueño. Pero, además, resurge bajo otra forma, no es lo mismo que vivimos durante la experiencia de vigilia. Se manifiesta con un lenguaje simbólico, e intervienen entidades con las que nunca tenemos contacto cuando estamos despiertos, pues no existen en nuestro mundo, pero que sin embargo nos hablan en los sueños.

Habrá una gran degradación en un ser humano en el cual el lenguaje de los sueños ya no es simbólico, pues ese lenguaje se ha traducido en puras preocupaciones mundanas, sueña con dinero, con que come abundantemente, o goza algún placer material, sueña permanentemente con lo que es bajo y vulgar. ¿Por qué?, porque su estado de ánimo, el estado de su alma, y el estado de sus conocimientos son de la misma especie de lo que sueña.

También el cambio de época, de periodo histórico, implica un cambio en las almas, y el cambiar las almas cambian los contenidos de los sueños. ¿Quién sueña hoy con ángeles? Sin embargo, la gente que vivía más intensamente el tema religioso, apegada a un modo de vida sagrado, soñaba y sueña todavía, con seres lumínicos, a los que podríamos llamar "ángeles", seres de extraordinaria belleza.

Por otra parte, un mismo objeto soñado, un pez, por ejemplo, puede interpretarse de muy diferentes maneras, según la gente que lo soñó. En la tradición judía el pez simbolizaba "castigo", en la tradición griega "casamiento", "felicidad", y estos son no más que dos extremos. ¿Que difiere para que esto haya sucedido?: la experiencia del mundo, la cosmogonía, la cosmología, la filosofía de la vida. Así es que al que sueña hoy con un objeto determinado, conocido en el pasado, no podemos aplicarle la misma regla con la que se interpretaba anteriormente.

Como ya hemos visto anteriormente, la vida de vigilia influye notablemente en los sueños con sus medios de acción psicológica y sus condicionamientos, que afectan la vida onírica. Por ejemplo, la vida actual no se puede comparar con la vida de hace cien años, ni menos con la vida de la edad media; los medios actuales de acción psicológica sobre la persona son tremendos. Aunque acusemos a la antigüedad de haber sido "bárbara", seguramente en el sentido espiritual somos mucho peores que ellos, porque la vida actual es directamente destructiva, ataca la esencia del ser humano. Lo ata a cierto sistema de producción degradante, a un sistema de ideas preconcebidas por el poder, a un sistema de educación corrupto, lo convence de cómo debe ser. Y todos estos medios, sutiles o no, influyen también en el sueño, al destruir, digamos así, la capacidad receptiva de símbolos que tiene el hombre, como sucede en la actualidad. Esto determina la destrucción de la función sagrada de los sueños.

Vamos a dar un sólo ejemplo, el ruido. Ustedes saben que durante el periodo de sueño hay un lapso de sueño profundo, en que el ser humano descansa a plenitud, por más que ese lapso sea de unos segundos. Se llama "estado Rem", "de rápido movimiento de los párpados". En las ciudades actuales tal estado se está consiguiendo con mucha dificultad, debido al ruido. De noche sigue habiendo mucho ruido. A la mañana siguiente la persona se levanta sin haber dormido de verdad, y si nos dice "no he dormido", debemos interpretar "no he soñado", porque cuando descansa más es cuando sueña. En el estado de sueño profundo descansa en un segundo lo que puede descansar su cuerpo en diez horas.

Entonces, influye mucho sobre la interpretación de los sueños el actual modo de vida caótico.

Otra de las cosas importantes para interpretar el sueño, es que éste depende bastante del nivel de conocimientos del soñador. Cuanto más conocimiento tenga, tendrá más contenido el mensaje de sus sueños. Pero el conocimiento se adquiere durante la vigilia, en el estado de despierto. Esto quiere decir que el conocimiento influye y tiene validez inclusive estando dormido. ¡Fíjense que grande que es la jerarquía del conocimiento en el hombre! Pero, ¿de qué conocimiento se trata? No de todos los conocimientos. Es cierto que alguien que adquiere muchos conocimientos matemáticos va a soñar "matemáticamente", algunos que estudian filosofía alguna vez tuvieron sueños "filosóficos", otros, sueños artísticos. Esto significa que hasta el tipo de conocimientos que se están adquiriendo influye en los sueños. El que adquiere el conocimiento de lo sagrado va a encontrar en su propia alma un venero inexplorado, extraordinario, en sus sueños se presentará un mundo que se llama "imaginal" (en árabe 'alam al-mizal, o de las formas), un mundo de la imaginación que tiene independencia respecto de este mundo.

Y por último lógicamente, influye en los sueños, el estado ético y psíquico de la persona. Un demente va a tener sueños coherentes con su demencia, y un inmoral, un delincuente, va a tener sueños que se relacionen con eso.

Por lo tanto, el mensaje de los sueños es muy diferente según sea la persona. ¿A qué conclusión llegamos? a que el sueño tiene una función sobre todo individual y no colectiva, y esto es lo contrario de lo que dice Joung, o lo que puede decir Grunebaum, u otros que han tratado de conectar el sueño con un pretendido "inconciente colectivo".

El hecho de que la interpretación y el mensaje de los sueños varían tanto, no quita que sean muy reales, extraordinariamente reales. Ante la visión de un panorama, que vemos todos nosotros, veremos cosas muy diferentes cada uno. Esto no quiere decir que lo que ve cada uno no sea real y efectivo.

El mundo de la imaginación

Entrando ya en lo que es la teoría de los sueños, el primer autor que en el Islam habló de un mundo independiente, imaginal, fue Shrauardo. Era un sufis que vivió en el siglo XIII, y dice lo siguiente sobre ese mundo de la imaginación, donde reinan los sueños: "Cuando te enteras, por los tratados de los sabios antiguos, de que existe un mundo provisto de dimensiones y de extensión, distinto de este mundo sensible, y distinto del plémora de las inteligencias" ("plémora" significa la máxima manifestación de algo, y "plémora de las inteligencias" indica un mundo intermedio entre el mundo elevado, el mundo inteligible o del intelecto puro, y el mundo sensible. Es el mundo de lo imaginario, o imaginal) y sigue Suhrauardi, "un mundo en el que hay innumerables ciudades, no te apresures a decir que es mentira, pues sucede que los peregrinos del espíritu lo contemplan y encuentran en él todo lo que es objeto de su deseo".

El mundo imaginal está concebido como un mundo cuya materia es la forma, no tiene sustancia, como si dibujáramos en un papel la silueta de una cosa, exenta lógicamente de su sustancia. El papel meramente le sirve como sustento. De la misma manera, la imaginación sirve como sustento para las formas imaginales, que constituyen un mundo real, independiente del mundo sensible en que vivimos.

Córbin dice: "Avicena (muerto en 1037) y otros filósofos musulmanes, pusieron gran énfasis en la función figuradora de la imaginación en la revelación profética. El alma humana, si es suficientemente pura y fuerte, puede ponerse en contacto con lo invisible, tanto en el estado de vigilia como en los sueños. Lo único que se requiere es que el alma se retire del tumulto de la vida sensoria. En los sueños el papel de la imaginación es fundamental, en cuanto transforma la verdad puramente espiritual en símbolos, mediante ciertas leyes que rigen el movimiento de las imágenes. Así también, en el estado de vigilia, cuando el Profeta recibe la Revelación espiritual, ésta se reviste con la forma de imágenes y figuras".

Cuando Avicena, un gran filósofo del siglo X y XI, habla del mundo imaginal, del mundo donde penetramos nosotros a través de los sueños, pero que existe con independencia de nuestros sueños, y con independencia de los cuerpos materiales, dice que tal mundo tiene ciertas leyes y lo relaciona con la Revelación de los Profetas. Profetas como Moisés, por ejemplo, que recibió la Revelación en la zarza ardiente. Se cuenta que él vio la zarza, que el fuego no quemaba, y escuchó la palabra que salía de allí. Recibió así a través de un símbolo constituido por la zarza ardiente, una Revelación. Eso le sucedió como Profeta en estado de vigilia, despierto. El resto de la gente ve dormido cosas de esa especie. El Profeta Muhammad (o "Mahoma"-BPDyC-) recibía al ángel Gabriel, al Espíritu Santo, en la forma de un ser humano, y Juan El Bautista vio bajar una paloma, también el Espíritu Santo, sobre Jesús, con él sea la Paz, cuando lo iba a bautizar. Todos estos son símbolos del mundo imaginal, en que se utilizan las formas, pero poco importan las sustancias. ¿Qué sustancia tenía la paloma? no era de "carne", era simplemente la figura, el aspecto, nada material. ¿Qué sustancia tenía el fuego en la zarza?, no era el fuego a que estamos acostumbrados. La figura, eso es lo que predomina en todos estos casos, lo mismo que en los sueños.

Agrega al respecto Corbin: "Subrauardi, que habló mucho sobre este tema, fue el primero que anunció formalmente la existencia de un nuevo reino del espíritu, entre el reino espiritual y el físico, el reino imaginal. Dice él: 'Llama a este reino 'de las imágenes en suspenso' (al-múzul al-mu'allaqah), o 'de las figuras puras' (al-ashbah al-muyarradah). Las almas espirituales, plenamente desarrolladas, según Suhauardi, se convertirán en luces puras, es decir en espíritus, en el más allá, pero las que no se han desarrollado plenamente mediante la iluminación, y las almas piadosas que han seguido fielmente las prescripciones relativas al credo y prácticas de las religiones, no podrán elevarse a la condición de espíritus puros, pero ascenderán al reino de las imágenes en suspenso, en el que gozarán de los placeres casi físicos del Paraíso, en el que ponen tan caras esperanzas. Igualmente a las almas depravadas y condenadas se les asignarán el mismo reino de 'las figuras puras', pero las figuras con las que vivirán serán odiosas y torturadoras."

Suhrauardi justifica la existencia, inclusive, del Paraíso y del Infierno, del premio y del castigo, íntimamente vinculados con los sueños, como cuando nosotros soñando nos vemos en un jardín, en medio del placer, la abundancia, el goce, el júbilo, el alborozo; o cuando soñamos nos vemos sufriendo, acosados, doloridos.

La muerte, el sueño, el más allá y la contempñación

Entonces uno se pregunta, ¿qué queda del hombre cuando muere? Según los sufis, la imaginación esa puerta que da al mundo imaginal. El hombre está en su tumba como dormido y soñando, pero ya su cuerpo no funciona. Cuando está vivo, tampoco en el sueño su cuerpo funciona sino limitadamente, únicamente funciona en forma vegetativa. Los sentidos, como el oído, no están activos, y sin embargo oye; la vista tampoco lo está, y sin embargo ve. En la muerte, sucederá lo mismo.

Y por último, vamos a leer un párrafo de Ibn Arabi sobre el mundo de la imaginación, donde penetramos con los sueños: "El contenido del más allá, dice Ibn Arabi, este gran sufi del siglo XII, será creado eternamente siguiendo el modelo de este mundo, pues los habitantes del Paraíso dirán a los objetos que desean tener: '¡existid!' y existirán. Así, no se imaginarán nada, ni se les ocurrirá la idea de un nuevo estado de cosas, sin que comiencen a existir ante sus ojos. Del mismo modo, los habitantes del infierno no abrigarán un temor, ni sufrirán una tortura mayor que la que sufre, que no adquiera realidad en ellos y para ellos. Esto es exactamente la realización de la idea. El más allá requiere la creación de un mundo de este mundo, pero será sensible, no meramente mental. Por la mera existencia de una idea, de un impulso imaginativo, de una volición, deseo o apetito, todo esto se hará sensible. En este mundo de la realidad física, esto no puede ser ejecutado por todos".

Este párrafo dice meramente lo siguiente. Que lo que conoció el hombre en este mundo va a existir en el mundo suprasensible, pero allí no tendrá un medio físico de concreción, como el que tiene aquí, aunque no dejará de existir bajo una forma individual, y esa forma percibirá tanto goce como sufrimiento por parte de otras formas que la harán gozar o sufrir, como en este mundo. En este mundo tenemos goce y sufrimiento a través de objetos que tienen una determinada forma. Esos mismos objetos van a estar en otra dimensión. Pero, además, aquel que esté purificado de este mundo, adquirirá la imaginación creadora. Cuando Dios creó el universo dijo: ¡sea! y fue, y el hombre tiene esa potencia creadora guardada en sí mismo. Dicha potencia se va a manifestar plenamente en el orden superior, en que el hombre dirá: '¡Exista la cosa!' y va a existir, como en el mundo del sueño. Nosotros, muchas veces, inducimos ciertas realidades para soñar; a veces nos despertamos en medio del sueño y queremos volver a soñar con lo mismo, y lo volvemos a hacer.

La conclusión final sobre el mundo imaginal, es que tal mundo nos pone por delante y destaca la importancia de la imaginación en el ser humano. Si no fuera por la imaginación los seres humanos no pensaríamos, no existiríamos como seres humanos. Ella nos distingue sobre el resto de los animales. La imaginación es un don espiritual.
Frente a la imaginación y contraria a ella, está la fantasía, que nos presenta cosas ilógicas, irracionales, y en los sueños la fantasía nos induce a cosas horrendas, criminales, etc.

También ese mundo imaginal tiene que ver con la contemplación que dicen tener los santos y los Profetas (P). Cuando ellos ascienden a un mundo superior a este, contemplan realidades, y hablan con seres diferentes a los seres con que conviven materialmente en este mundo. Y tal contemplación está muy testimoniada, muy bien asentada, porque existe en todos los pueblos. La antropología cultural actual, a través de la documentación que ha recuperado de las tradiciones de todos los pueblos, nos habla de esos ascensos o de esa contemplación de otros mundos, como por ejemplo en el cristianismo de la ascensión al cielo o el descenso a los infiernos de Jesús (P), o en el Antiguo Testamento de la ascensión de Elías, o de la visión que tuvo Jacob, cuando se durmió sobre la piedra, sobre la que se le presentaba una escalera por la que subía a los cielos y contemplaba. La contemplación es testimonio normal continuo de todas las civilizaciones y de todos los pueblos, aún que hoy está atrofiada en el ser humano, como están atrofiadas muchas otras cosas de su vida espiritual. Además, esa contemplación está en todas las Revelaciones, no sólo en el Antiguo Testamento, sino en la India, en Persia, etc. También a esos seres que ascienden a un mundo superior los vemos que alcanzan un grado espiritual muy alto, lo que da testimonio que se han transformado mediante la contemplación.

Hay dos tipos de Profeta (Nabi), uno que se llama "Profeta mensajero" (Nabi mursal Rasul) y otro "Profeta sin Mensaje". El "Profeta mensajero" ve directamente en estado de vigilia, como dije antes, y el Profeta no-Mensajero debe dormir para que la visión no le afecte, y escucha y ve en el sueño, igual que cualquier ser espiritual de alta graduación.

En conclusión, la contemplación es esencial al ser humano, pero en el hombre actual está atrofiada. Los seres que todavía pueden contemplar, y que practican retiros espirituales para obtener la contemplación, se puede decir que están a salvo de dicha atrofia. Pero así como se atrofió el oído y la vista en el ser humano, porque antes oía y veía mucho más, se han atrofiado otras partes menos sensibles. Y "Dios es más sabio", como dicen los musulmanes y a El nos encomendamos.

Ejemplos de sueños, clases de sueños

Por último, voy a citar sueños de algunos seres espirituales. Dice el Sagrado Corán sobre los justos, los sabios, los creyentes que: tendrán la buena nueva en esta vida del mundo, y en el más allá (10:64). "La buena nueva" se interpreta en este mundo como el sueño veraz y sagrado, y en el más allá como el estado de contemplación contínua.

Dijo el Profeta: "Quien no cree en el sueño veraz, no cree en Dios ni en el Día Final". El sueño veraz, que se otorga al ser humano como parte de la Revelación de Dios, particular para cada uno, es una creencia firme para los musulmanes. Y el Sagrado Corán se refiere al Profeta José (P), el hijo de Jacob (P), que interpretó los sueños del Faraón en Egipto. Cada Profeta representa un aspecto divino, José (P) representa la belleza, lo bello por excelencia. Dice de él lo siguiente en el Sagrado Corán: Es así como te elegirá tu Señor, y te enseñará a interpretar los relatos de los sueños. José (P) es por excelencia el oniromante entre los Profetas, el que dominó las ciencias de los sueños. Y ruega José según el Sagrado Corán: ¡Señor mío! Me has dado a reinar, y me has enseñado a interpretar los relatos de los sueños. La interpretación de los mensajes de los sueños es una ciencia sagrada, según este párrafo del Sagrado Corán.

Daré ahora una clasificación muy rápida de los sueños. Ellos tienen tres fuentes, una de ellas es denominada "el ángel", al que se llama "Sadiq", "el veraz". Dios nos revela a través de una potencia lumínica ciertas cosas importantes para nuestra existencia. Hay, además, un nivel intermedio de los sueños que proceden del alma humana. Las preocupaciones durante el día, las angustias, los malestares, se revierten en los sueños, y a veces una preocupación positiva, como encontrar la solución a un problema, se descubre en el sueño. Estos son los "sueños del alma". Por último están "los sueños del demonio", los sueños atroces, como que matamos a nuestros padres, o cometemos algo que no cometeríamos nunca, las angustias en el sueño, en fin, los que son muy "revueltos", tales son "los sueños del demonio".

Por eso, el periodo del sueño es de mucha sacralidad. El ser humano debe prepararse anímicamente para entrar en los sueños, no estar agitado. No dormir en cualquier lado, el que duerme bajo el sol sueña que se está quemando, el que duerme sobre una cosa muy dura en su cabeza sueña que lo están golpeando. Son todos sueños del alma que reproducen preocupaciones del ser humano, activas en el mismo momento de dormir.

Por lo tanto, como conclusión, diremos que en la tradición islámica los sueños tienen una gran importancia, y que se refieren fundamentalmente a esas tres fuentes. No deseo entrar en la división de los sueños que se hace en la gran obra del Sheij Al-Nabulsi del siglo XVI/XVII. Solamente citaré algo sobre un sueño de seres espirituales de elevada categoría, entre ellos un tal Rusbehan. Este era muy simple, un labriego, y no sabía nada de ideas metafísicas. Para él la Unidad divina, la cual es muy importante para el Islam, era una cosa enigmática. Después de haber tenido sus contemplaciones, Rusbehan escribió un libro llamado "La guía de las contemplaciones", donde narra sus sueños.

Una noche, después de comer, abandona su casa y se dirige a cierto punto del desierto que rodea a Shiraz, en Irán, con el objeto de hacer allí sus abluciones para la oración. De pronto, escribe, "oí el sonido de una dulce voz, mi conciencia interna, mi secreto y mi ardiente deseo se sobresaltaron. Grité: '¡eh!, hombre de la voz, ¡espérame!'. Subí a una colina cercana y me encontré en presencia de un personaje de una gran belleza, y que tenía el aspecto de los sheij sufis. Yo era incapaz de proferir una palabra, él mismo me dijo algunas palabras concernientes al Tauhid, a la Unidad divina. Yo no comprendí, pero experimenté simultáneamente una gran angustia, y un amor insensato". El autor continúa: "El joven permanece así una parte de la noche en el desierto, atolondrado. Luego vuelve a su casa donde se queda, y sigue el relato de Rusbehan: 'Hasta la mañana, presa de la emoción y la inquietud, de los suspiros y las lágrimas. Luego me apacigüé. Me parece que eso había durado horas y horas'. Una hora más permanece sentado meditando, después, cediendo a la violencia de la emoción, se levanta, hace un paquete de todas sus cosas, lo arroja a un rincón y se va al desierto. 'Seguí en ese estado, dice Rusbehan, durante un año y medio, nostálgico, estupefacto, transportado de emoción. Cada día se caracterizaba por grandiosas visiones de éxtasis, y por las visitaciones súbitas a los mundos invisibles. Durante esas visiones, los cielos y la tierra, las montañas, los desiertos, las plantas, todo se me aparecía como una luz pura. Luego conocía cierto apaciguamiento'".

Aquí vemos claramente que el sueño no se diferencia de la visión metafísica que se tiene en vigilia, de la contemplación. El sueño del que está dormido y la contemplación del místico se dirigen hacia un mismo mundo.

Después sigue con otro sueño: "Esta vez me pareció, en una visión, que me hallaba en una montaña del oriente, y veía en ella todo un grupo de ángeles, y de oriente a occidente había un vasto mar, y yo no veía otra cosa. Entonces los ángeles me dijeron: '¡Entra en ese mar y nada hasta occidente!'. Entré en el mar y me puse a nadar. Cuando llegué al poniente del sol (es decir a occidente), a la hora de su ocaso, vi un grupo de ángeles en la montaña de occidente, estaban inundados por la luz del sol poniente y gritaron: '¡Eh tú!, el que estás allí abajo, nada y no temas'. Cuando llegué por fin a la montaña me dijeron: 'Nadie ha atravesado ese mar, fuera de Alí Ibn Abi Talib y tú, después de él'".

Hay narraciones sobre una persona que se llama al-Jedr, que inicia a los purificados del Islam. Cuando ellos han obtenido cierto grado se les aparece y los inicia. Se lo identifica con el Profeta Elías revivido. También Ibn Arabi, el gran sufi de Andalucía, cuenta que cierta vez se le apareció una forma angelical, durante le día. "Ella me dirigió la palabra, yo la escuchaba y la comprendía. Estas apariciones me dejaron en tal estado que durante largos días no podía absorber alimento alguno. Cada vez que me dirigía hacia la mesa, él ya estaba en pie en un extreme, diciéndome, en una lengua que yo oía con mis oídos, pero que nadie escuchaba: '¿Comerás mientras estás contemplándome?'

Conclusiones finales

Como conclusión final, decimos que el mundo imaginal, al que se dirigen los sueños, también existe en la vigilia, e ínter penetra, como una dimensión paralela, a este mundo. Cuando uno está sumamente purificado, como los sufis, puede contemplar excepcionalmente, quizás alguna vez en su vida, alguna forma del mundo imaginal que les dirige la palabra y que convive con él. No deseo extenderme mucho más, dejé muchas cosas por decir, que realmente sería muy interesante haberlas expuesto. Aunque, si Dios quiere lo haremos en otra ocasión. Ahora vamos al diálogo.

Prohibida su reproducción total o parcial sin citar las fuentes: "Centro de Altos Estudios Islámicos" www.senderoislam.net

Anuncios
Relacionados

El Wahy, la Revelación (I)

Artículos - 14/02/1999

El Wahy, la Revelación (II)

Artículos - 20/12/1999

El Wahy, la Revelación (y III)

Artículos - 29/12/1999


1 Comentarios

Monica Cabrera dijo el 29/12/2011 a las 15:53h:

Salam.solamente decir que es un articulo muy bueno y que me ayudado mucho, porque la verdad tengo muchos sueños y no sabia como interpretarlos.


Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/66084-el_mensaje_de_los_suenos.html