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Corán y exégesis ismailí

Capítulo del libro Teología de la liberación en el islam (AGN Libros)

21/10/2011 - Autor: Asghar Ali Engineer - Fuente: Webislam
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Asghar Ali Engineer
Asghar Ali Engineer

El Corán es divino, pero su interpretación es humana. Por esta razón, se han producido diferentes interpretaciones de varias aleyas coránicas. Las diferencias de interpretación no fueron fruto de un desarrollo posterior, sino que comenzaron poco después de la muerte del Santo Profeta (la paz sea con él). Diferentes destacados compañeros del Profeta comenzaron a diferir entre sí, y con el paso del tiempo estas diferencias también se profundizaron en su ámbito de aplicación.

Existían varias razones para estas diferencias. En primer lugar estaban, por supuesto, las diferencias debidas a las distintas comprensiones, por las que cualquier texto, y mucho más un texto divino que tiende a ser simbólico, se entiende en función de las propias capacidades mentales e intelectuales. Además, la comprensión de estas aleyas depende de los propios antecedentes personales o familiares; los antecedentes tribales y el ethos de la comunidad también juegan un papel importante.

Los musulmanes también se vieron envueltos en disputas políticas con el paso del tiempo, las cuales se vieron reflejadas en la interpretación de los versículos coránicos. Las partes contendientes intentaron legitimar sus respectivas posiciones, ya sea a través hadiz o de la interpretación de las aleyas coránicas que más convenían a su posición. Además, muchas facciones nacieron en los primeros tiempos del islam y cada una de ellas trató de probar su autenticidad mediante la interpretación de las aleyas de acuerdo a sus doctrinas. Y las diferencias tanto políticas como doctrinales se convirtieron el algo imposible de resolver. También evolucionaron las diferencias entre los juristas (fuqaha), quienes también interpretaron el Corán en consonancia con su comprensión de las cuestiones jurídicas. Así, en el Islam sunita se desarrollaron cuatro principales escuelas de fiqh (jurisprudencia). Lo mismo puede decirse de la literatura del hadiz.
Entre otras razones de las diferentes interpretaciones de las aleyas coránicas, las diferencias entre facciones jugaron el papel más importante e interesante. Entre otras, las diferencias entre sunitas y chiítas asumieron un papel mucho más controvertido. No hay otras dos sectas del Islam que hayan diferido tanto como los suníes y chiíes en la comprensión e interpretación de determinadas aleyas coránicas. A causa de esto, el corpus de hadices sunnitas se ha desarrollado de forma separada de la de los chiítas.

Los chiítas, posteriormente, se dividieron en varios subgrupos. La división principal es entre los duodecimanos y los ismailíes. Los ismailíes desarrollaron su propia interpretación independiente del Corán, que difiere radicalmente de la interpretación no sólo sunita, sino también dominante en el chiísmo. La interpretación ismailí es la que vamos a tratar en este artículo.

Aquí, en este trabajo, me ocupo principalmente de la interpretación del Corán por los ismailíes antes de la división entre los Mustalians y los Nizaríes. Los ismailíes, como el resto de los chiítas, creen en el significado oculto del Corán, al que se refieren como ta’wil. En la literatura exegética del Islam sunita las palabras tafsir y tawil se usan casi como sinónimos. Pero en el Islam chiíta tienen un significado distinto: tafsir se refiere al sentido manifiesto del Corán y tawil se refiere a su significado oculto.

Los suníes y los chiítas difieren sobre el significado de una aleya de la tercera Sura. Según los comentaristas sunitas el versículo significa que “Ninguno conoce la interpretación tawil (es decir, el significado oculto) salvo Dios. Y los rasikhun fi’ al‘ilm (es decir, aquellos enraizados en el conocimiento) dicen: Creemos en ello, todo procede de nuestro Señor” (Corán 3:6). Así, según los comentaristas sunitas del Corán, Dios es el único que tiene el conocimiento de tawil y los grandes sabios no poseen ese conocimiento. Los chiítas, por el contrario, leen el versículo del siguiente modo: “Ninguno conoce la interpretación tawil salvo Dios y los rasikhun fi’ al‘ilm”. Creen por tanto que el conocimiento del sentido oculto del Corán es poseído por los fi al-rasikhun al-ilm, y afirman que estos no son otros que los imames de la descendencia de Fátima y de Ali. No sólo Dios, sino el Santo Profeta (la paz sea con él) le nombró su heredero (Wasi).

Ahora, la pregunta más importante es ¿qué es esto del tawil? En la literatura ismailí, el ta’wil es también conocido como ilm al-ladunni, y afirman que ha pasado del Profeta a su Wasi y de este al resto de los imames por transmisión oral.

Pero, si miramos históricamente, encontramos que la exposición de la literatura del tawil aparece mucho más tarde, durante el período abasí. De hecho, aparece después de la controversia sobre el nombramiento de Ismael y la división posterior de la comunidad chiíta. El significado oculto de las aleyas coránicas es adoptado por los imames y los dais (misioneros) ismaelíes después de la difusión del conocimiento griego en el mundo islámico. Hay que mencionar aquí las Epístolas de los Hermanos de la Pureza. Estas epístolas son de gran importancia en la literatura ismailí. Aunque no tratan de hacer la exposición de tawil sistemáticamente, contienen elementos de la misma y pueden ser interpretadas como el comienzo de la exposición de la disciplina de tawil. Su epístola quincuagésimo tercera se ocupa, supuestamente, de esto.

Los misioneros ismailíes —particularmente Yaqub al-Sijistani, Ja‘far Mansur al-Yaman, Qadi al-Nu‘man, Hamiduddin Kirmani, Muayyad Shirazi, Hatim y muchos otros— han jugado un papel importante en el desarrollo de esta disciplina única. No sería exagerado decir que el ilm al-tawil (la ciencia del conocimiento oculto) es realmente único del ismailismo, y fue un gran intento de sintetizar los conocimientos disponibles de la época, en particular el conocimiento griego, popularizado por los abasíes a través de las traducciones al árabe, con las enseñanzas islámicas.

Por supuesto, los ismailíes creen que el la ciencia del tawil no se desarrolló con la popularización de la ciencia griega, sino que es parte del ilm al-nubuwwat (el conocimiento profético), transmitido de imam a imam, como he explicado anteriormente. Pero, históricamente hablando, no se encuentra rastro antes de que fueran compiladas las epístolas de Hermanos de la Pureza, surgidas de la confrontación creativa con el conocimiento griego. Entre los sunnitas, los asharíes se enfrentaron este reto oponiéndose totalmente a la filosofía griega (aunque usando sus herramientas para refutarlo). Entre los chiítas, los ismailíes enfrentaron este reto intentando una síntesis creativa de los conocimientos griegos que incluyese en su cosmogonía las enseñanzas básicas del Islam. Así, unos y otros tuvieron maneras opuestas de afrontar el reto de la filosofía griega y su gran impacto en el mundo islámico. Este impacto no debe ser subestimado.

El tawil ismailí se basa en la razón. La palabra árabe tawil significa ir al significado primero, primario o básico de la palabra. De acuerdo con los ismailíes, todos y cada uno de los versos del Corán tienen un significado básico oculto, aparte del significado manifiesto, que es secundario. Según ellos, un mumin (un creyente, quien posee iman o fe) es aquel que conoce y cree en el significado oculto u original (batin) de los versículos coránicos. Los ismailíes sostienen que hay diferencias entre un musulmán y un mumin. Aquel que recita la Shahada (profesión de fe) y lleva a cabo todos los rituales manifiestos (zahiri), como orar, ayunar, dar el azaque, realizar la peregrinación, etc., es musulmán. Pero ser un mumin es más que ser musulmán. Un mumin es aquel que no sólo lleva a cabo los rituales externos, sino que también cree en el batin, el auténtico y original significado de estos rituales.

Para explicar esta diferencia, los ismailíes se remiten al Corán: “Los habitantes del desierto dicen: Creemos (amanna). Di: No creen, sino que dicen: nos sometemos (aslamna), y la fe (iman) no ha entrado aún en vuestros corazones”. (Corán 49:14). Para los teólogos ismaelíes, esta aleya señala que hay una distinción entre el Islam y el Iman, entre los que se someten (los musulmanes) y los que creen (los mumin). El Iman, para ellos, no es la mera aceptación de lo que se manifiesta (zahir) sino la creencia sincera en el batin (lo oculto).

Antes de seguir adelante, es necesario arrojar luz sobre lo que es batin o lo que es tawil. También es importante tener en cuenta que se supone que la gente común no conoce el significado original o tawil. Sólo unos pocos elegidos o los iniciados tienen acceso a este saber. El contenido del tawil se mantuvo en estricto secreto incluso para los creyentes ordinarios. La razón era obvia. Los ismailíes eran considerados herejes por los musulmanes ortodoxos. El propio Imam Ghazali escribió un libro condenando a los batiníes. Se les acusó de creer en que el Imam es una encarnación de Dios (hulul) y en la trasmigración de las almas (tanasuj), lo cual no es cierto. Incluso el Dr. Kamil Husain, quien fue presidente del departamento de Estudios ismailíes en Al-Azhar, refutó esas acusaciones. Sin embargo, las creencias reales de los ismailíes fueron en gran medida mal interpretadas.

Por temor a tales condenas, los ismailíes han tenido a menudo que esconder sus creencias esotéricas, y las revelan sólo a algunos elegidos o iniciados. El conocimiento oculto es revelado a una persona sólo después de asegurarse de su sinceridad y fidelidad. Incluso hoy en día los Bohras ordinarios no tienen ningún conocimiento del tawil, a pesar de que ya no hay existe el temor que prevaleció en aquellos días de los ulemas sunnis ortodoxos.

De acuerdo con los ismailíes existe un sistema ideal llamado mazal y aquí, en la tierra, hay un sistema correspondiente llamado mamzul (representante del ideal). Para comprender esto es necesario saber que Dios es absolutamente trascendente, un Ser que no puede ser comprendido en absoluto por la mente humana. Él trasciende todo lo imaginable y es incomprensible. Él no tiene ningún atributo.

Tampoco participa activamente en la creación del universo. Él sólo creó los uqul, intelectos sutiles hechos de luz pura. La materia, a diferencia de la luz, es kazif (pesada y oscura). Dios, el Ser Definitivo, no tiene ningún papel en la creación de la materia. Él es nombrado por Yaqub al-Sijistani como Mubdi al-Mubdiat (el Creador de los creadores). Su función cesó con la creación del ‘Aql (el Intelecto). Dios ha creado sólo la luz, no la oscuridad. No se le puede atribuir la creación de la oscuridad y la kazafat (lo denso) a Él.

La materia fue creada por el Décimo Intelecto, también llamado Ashir-i-mudabbir (el administrador del universo). La materia representa kazafat (pesadez y oscuridad). Ya que el Décimo Intelecto es responsable de la creación de la materia y de ese universo, es su responsabilidad reconvertir esta oscuridad y pesadez en luz (nur). El ser correspondiente al Décimo Intelecto en la tierra es el Profeta. Así, el Profeta es el mamzul del Décimo Intelecto en la tierra. El Décimo Intelecto le asiste en la transformación del kazafat (oscuridad y pesadez) en latafat (sutileza y luz).

El Profeta muestra el camino correcto a la gente y ha sido descrito en el Corán como Munirah sirajan (la lámpara encendida) por este motivo. Él conduce a los seres humanos a la luz. Y como no puede haber ningún profeta después de Muhammad (la paz sea con él), le suceden en la realización de esta función los imames de la descendencia de Fátima, su hija, y de Ali, su marido. Según las creencias ismailíes esta tierra no se puede quedar sin un Imam, un guía espiritual, un agente activo (un mamzul del Ashir-e-mudabbir) en la tierra. Un Dai ismailí escribió una epístola titulada Ithbat-ul-Imamah para probar esto.

Así, el Imam en la tierra es el representante del Décimo Intelecto y, por lo tanto, suscita el más alto respeto de los creyentes. Él tiene todas las cualidades del Décimo Intelecto y, ya que Dios trasciende todos los atributos, estos atributos pueden ser aplicados al Décimo Intelecto. Esta teoría de los atributos fue malinterpretado por los oponentes de los Imames Fatimíes como la creencia en el hulul, es decir, en la encarnación de Dios en la persona del Imam. Dr. Kamil Husain ha hablado de esto en detalle en su Muqaddima (Introducción) al Diwan de Saiyyidna Muayyad Shirazi. La persona del Imam no corresponde a Dios, sino al Décimo Intelecto, como se ha señalado anteriormente.

Los ismailíes (también conocidos como fatimíes o los que siguen el Dawa Fatimi) también creen en la teoría cíclica de la historia. Puesto que es el deber del Décimo Intelecto convertir la oscuridad del universo a la luz, en todos los ciclos de la historia una porción de la oscuridad es reconvertida en luz. Estos ciclos continuarán hasta que toda la materia se reconvierta en luz y no haya más oscuridad en este universo.

En cada ciclo se crea un Adán y la cadena de la profecía termina con el último Profeta, quien a su vez es sucedido por los imames y, por último, en cada ciclo aparece lo que se conoce como Qa’im al-qiyamah (el que trae el Día del Juicio). El ciclo termina con el al-Qaim Qiyamah, en el cual una porción determinada de la materia oscura es convertida en luz en ese ciclo. Así, según esta teoría, estos ciclos continuarán hasta que no haya más materia en este universo y toda la materia existente se transforme en luz y sea la luz lo que prevalezca al final. Esto, en definitiva, es la teoría cíclica de la historia ismailí.

Algunos de los libros importantes de tawil son: Kitab al-Shawahid wa al-Bayan de Saiyyidna Mansur al-Yaman, Ta’wil al-Da‘a’im de Saiyyidna Qadi al-Nu‘man, Rahat al-‘Aql de Saiyyidna Hamiduddin Kirmani, Al-Majalis de Saiyyidna Mua’yyad Shirazi, etc. Estos libros contienen los más altos logros, en lo concerniente al conocimiento del batin, de los misioneros ismailíes o fatimíes. Vamos a dar algunos ejemplos de ilm al-tawil tomado de estos libros.

En su Ta’wil al-Da‘a’im, Qadi Numan describe los significados originales de todos los elementos de la Sharia y de todos los rituales relacionados. Hace hincapié en que un verdadero creyente tiene que lograr el equilibrio entre el zahir y el batin; es decir, entre lo manifiesto y lo que es la intención original de los rituales de la Sharia. Qadi Numan tenía que poner este énfasis en el equilibrio entre la práctica exterior y el sentido interior, debido a que algunos extremistas entre los ismailíes habían declarado la suspensión de la Sharia (tatil al-Shariah), y ya no era necesario para los que tienen el conocimiento interior el observar los rituales externos. Los Qaramitah, una facción extremista de los ismailíes había dejado de respetar la Sharia exterior. Los Nizaris más tarde hicieron lo mismo.

Los ismailíes creen en siete pilares del Islam, frente a otros musulmanes que creen en cinco pilares. Los dos pilares adicionales son la walaya (el amor de la familia del Profeta, ahl al-bayt) y taharah (limpieza o pureza). Taharah realmente significa limpieza espiritual y la eliminación de toda impureza espiritual. El Qadi describe en su Tawil al-Daaim el significado oculto de los siete daaim (pilares) uno por uno.

El primer pilar, de acuerdo a los ismailíes, es la walayat (amor de la familia del Profeta). De acuerdo con el Qadi, cada pilar representa uno de los grandes profetas desde Adán hasta Muhammad. Adán representa la walayat. Adán fue el primer profeta en que la walayat se hizo obligatoria en los ángeles, quienes hubieron de postrarse ante él, como se señala en el Corán (2:34). Postrarse, en realidad, implica obediencia. Y esto es la walayat. Adán es el primero de todos los profetas y su walaya es la de todos los profetas e imames posteriores. Los que no tienen el amor de Adán no pueden alcanzar la salvación.

El segundo pilar es la taharah (pureza). El segundo profeta, Noé, representa taharah. Noé fue enviado para la purificación de la humanidad. Cualquiera que sean los pecados cometidos durante y después del tiempo de Adán, Noé vino para purificarlos y es uno de los grandes profetas, un profeta con su propia Sharia. El agua de la inundación que se asocia con Noé simboliza la pureza, así como el agua es necesaria para la limpieza de la suciedad. Desde el punto de vista esotérico, el agua simboliza el conocimiento de la realidad última, pues es a través del conocimiento como la pureza espiritual puede ser alcanzada.

El tercer pilar es la oración ritual (salat), que Qadi Numan atribuye al Profeta Abrahán. Es él quien construyó la Casa de Dios en La Meca, y Dios hizo de ella la Casa de la Qiblah (es decir, la dirección a la que los musulmanes se dirigen para rezar). Abrahán también tiene la condición de grande entre los profetas y también se le describe como Hanif en el Corán, es decir, quien se inclina hacia la verdad.

Y es el profeta Moisés quien representa el azaque. Moisés fue el primer profeta al que Dios llama a predicar al Faraón (el poder político) la pureza de sí mismo (tazkiyah) (véase el versículo 79:16). El azaque tiene que ver esencialmente con la purificación. Es a través del azaque que se purifica la riqueza, por medio de compartir una parte de ella con los necesitados y los pobres.

El ayuno (saum) se relaciona con el profeta Jesús. Saum, en el tawil, significa mantener silencio sobre el batin. Fue la madre de Jesús, María, a quien Dios le pidió que dijera a su pueblo lo siguiente: “He hecho voto de silencio al Compasivo, así que no voy a hablar a ningún hombre hoy” (Corán 19:26). En esta aleya, el ayuno está directamente relacionado con su silencio sobre el conocimiento del batin.

Del mismo modo, la peregrinación (hajj) está relacionada con el último de los profetas, Muhammad. Él fue el primero en requerir a los musulmanes a realizar la peregrinación y dio a conocer todos los manasik (los rituales relacionados con hajj). Aunque los árabes solían realizar peregrinaciones antes del Islam, los manasik mencionados por Dios en el Corán no existían. Dios dice acerca de los árabes pre-islámicos y su oración, cerca de la Kaaba: “Su oración en la Casa no son más que silbidos y palmas de manos” (Corán 8:35). Los no creyentes solían circunvalar desnudos la Kaaba. El santo Profeta abolió tales prácticas abominables. También habían instalado ídolos alrededor de la Kaba, a quienes adoraban. Fue el profeta Muhammad quien demolió estos ídolos.

Y el último de los pilares del Islam es el yihad, que se relaciona con el Séptimo Imam, al cual los ismailíes (o los fatimíes) dan mucha importancia. El Séptimo Imam también se denomina Natiq (portavoz). Este hablará, con el permiso de Dios, sobre Sus mandamientos y les dará una nueva interpretación a través de su esfuerzo o por medio de un combate de purificación de Su religión. El Qa’im al-Qiyamah, antes citado, también será el séptimo de la cadena de imames, el último de los séptimos imames y a través de él la ummah se unificarán en la Sharia del profeta Muhammad. Así, el Profeta Muhammad tiene mérito sobre todos los otros profetas en el sentido de que dos pilares del Islam - Haj y jihad - se han relacionado con él y su descendencia.

Saiyyidna Qadi Al-Nu‘man pone gran énfasis en el ilm (conocimiento). Ilm es fundamental para el sistema ismailí. Ilm es el visir (ministro) del iman (fe). La fe se nutre a través del conocimiento. El Qadi dice que ilm se aplica tanto a lo manifiesto como a lo oculto. Así un mumin se convierte en una verdadera persona de fe a través del imam y del ilm. Así como el cuerpo humano puede ser purificado mediante agua solamente, el alma de un mumin sólo puede ser purificado por el conocimiento. Y del mismo modo que la riqueza material no se le puede dar a las personas que no lo merecen o los débiles de entendimiento (ver la aleya 4:05), tampoco el conocimiento puede impartirse a los que no lo merecen.

Así, alguien que ha sido favorecido por Dios a través del conocimiento, debe preservarlo. El conocimiento esotérico puede impartirse sólo a personas que lo merezcan, cuyo iman (fe) sea fuerte y firme, para que se haga aún más fuerte a través de esos conocimientos. Pero si se imparte a personas que no lo merecen, su fe puede ser debilitada y sus dudas podrían aumentar. Pero no hay que ser cicateros en la transmisión de conocimientos de tawil con la gente que lo merece y no se debe ser extravagante con la que no lo merecen.

El sistema de la oración (salat), en su esencia, significa establecer el sistema de dawah (misión). Siempre que el Corán habla de la salat no dice “recitar la oración”, sino que dice “establecer la oración” (aqim al-Salah). Esto significa de hecho establecer la dawah encabezada por el Imam, pues este es, después del Profeta, el más alto representante de la comunidad de los fieles. Así como hay obligación de ir a las oraciones en el momento adecuado, hay obligación de dedicar la energía en el establecimiento de la dawah en momentos adecuados y hacer todos los esfuerzos posibles para ello. A medida que el alma se enriquece a través de las oraciones, el creyente se auto enriquece mediante sus esfuerzos para establecer la misión para los creyentes.

En resumen, estas son algunas de las características prominentes del tawil ismailí. En este breve ensayo no podemos hacer plena justicia al mismo. Pero hemos tratado de arrojar luz sobre sus características esenciales. Existen cientos de libros sobre este tema, disponibles para los estudiosos. Este ensayo sólo pretende iniciar a los interesados en el tema.

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